La cena de empresa

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Navidad de 2018, Barcelona.  Por aquél entonces tenía 21 años y llevaba pocas semanas en una empresa de venta de productos de alimentación. En la nave éramos trabajando diariamente unas 20 personas y entre jefe y administración podríamos ser 35. Como es típico, en Navidad se celebran las comidas o cenas de empresa y nosotros íbamos a cenar a Barcelona ciudad, en un restaurante llamado “La Trobada ” (La Llegada).
Yo era sinó el más joven uno de los que más y me llevaba bien con la mayoria de trabajadores, pero más con los hombres por el trato informal y los temas: fútbol, actualidad, mujeres… A mí me tenían por un ligón y siempre me hacian ir a las empresas dónde les sonaba que había mujeres atractivas o muy coquetas. No me disgustaba la idea de ligar en el trabajo, pero es que muchas de las chicas eran más bien mujeres que podrian ser mi madre. Recuerdo en especial a Olga, una mujer de unos 40 años con un pecho muy grande, pelirroja y bastante bien de cuerpo. Cuando iba me tenía preparado un café y un donut. A cambio, yo le llevaba alguna cosa para comer y le daba dos besos (cerca de la comisura de los labios). Alguna vez la pillé mirándome el culo. Como digo, no me disgustaba. Pero era curioso que una mujer que me doblaba la edad quisiera estar conmigo.
Total, llega el dia de la cena y me digo : voy en coche que luego quiero ir de fiesta con unos colegas y yo no soy de beber mucho. Me puse lo más elegante que pude, la barba de unos días y un perfume que me regaló mi prima . Ella me prometió que era un imán para atraer a las mujeres. Quedé con Alberto y Edgar, los recogí en su casa y luego recogimos a Laura.
Laura era atractiva. Morena de pelo corto, 37 años, labios carnosos, ojos verdes y un cuerpo bien cuidado. Quizá le perdía que era muy bestia al hablar y un poco garrula.Llegamos al restaurante y al bajar noté que los chicos me daban muchos golpes en la espalda y me guiñaban el ojo. Y Laura, ni corta ni perezosa, me amasó el culo y me dió un beso en el cuello. Sentí muchas cosquillas y me sentía en una nube. Estaba perdido y confundido, nunca había estado con esta gente fuera del trabajo y me parecian majos, pero parecía que no iban a cenar fuera desde hacía tiempo.
Al entrar nos saludamos todos y noto como casi todas las mujeres me fichaban . “Qué guapo vienes, que bien hueles, menos mal que hay un chico atractivo en la empresa…” Cenamos bastante bien y noté que los más adultos bebían a límites insospechados. Sangria, vino, cava, chupitos.. ¡ Y eso que era la cena! Yo intenté no beber demasiado y casi lo consigo. Pero al estar tan rodeado me limité a beber cerveza y algun trago de sangria. Llega la hora de ir a tomar algo y mucha gente (la más mayor) dicen que nos dejan la noche a los jóvenes. Qe ya ves, la media seria de unos 40 años y yo tenía 21. Quedábamos Alberto y Edgar, los dos de unos 35 años y casados con hijo. Todo y que Edgar tenía pinta de ser un infiel de cojones. De mujeres quedaron Laura, Montse (rubia y regordita), Raquel (la más madurita del grupo. Unos 50 años , morena y de cuerpo espectacular y muy inteligente), Natalia ( la más joven. Rubia, delgada con poco pecho y poco culo. Pero muy simpática) y ,por último, Gloria (mi jefa directa y un poco cabrona. Pelo castaño, semilargo, bastante pecho, buen culo y la que estaba más buena).
Decidimos coger un taxi y yo mi coche e ir por la zona del centro de bares. Les dije a mis colegas que nos veríamos por alguna discoteca cuando acabase. Creo que ellos todavia estaban con el primer plato porque me dijeron que yo fuera tranquilo y sin prisa. Entramos a un bar bastante oscuro y con la música fuerte y a tenía una copa servida de Frangelico (que me encanta). Empezamos a hacer broma y ellas a criticar las pintas de los que se habían ido. Yo bebía embobado mi copa y pensando que qué hija de puta es la gente y qué falsa.
De golpe sentí que tenía que mear y me voy al baño. Allí me encuentro a Laura, que iba algo perjudicada. Era una pena porque era guapa y le pierde la necesidad de llamar la atención. Me cogió del culo otra vez y me estampó contra la pared que daba al pasillo del lavabos de hombres y mujeres. No pude reaccionar y me cogió la pollá por encima del pantalón. Le aparté la mano y la miré. Se estaba relamiendo mientras me miraba el paquete.
– Laura – dije.- Nos va a ver todo el mundo.
– Calla. Sígueme – estaba cachonda.
Me metió en el lavabo de tíos y se sento en la taza. Me hizo daño incluso cuando me arcercó a la fuerza contra ella y me bajó el pantalón. Me quitó los calzoncillos  empezó a engullir sin pausa. Dándole masaje a mis huevos y sacándosela de la boca para lamerla y mirarme a los ojos. Yo estaba a gusto, pero tampoco tenía pensado que fuera a follar y menos con ella. Sólo pensaba que dónde estaria el grupo para volver con ellos. Eso me hizo durar mucho más de lo que ella pensaba y me mandó follármela. Empecé a oír cómo la gente esperaba para entrar al baño picando y chillando.
-Hostia, que hay gente fuera Laura. No podemos.- estaba realmente turbado y me asustaba que me vieran salir de allí con una tía. Soy bastante pudoroso.
– Calla niño. Fóllame rápido y saldremos.- Se bajó la falda y las bragas y las dejo en el suelo lleno de mierda y orina. Pero peor fue cuando se apoyó en la taza con sus manos para no caerse.
Visto que la mamada que me había dado y el morbo de tener una madurita cachonda y que era guarra allí en pompa no me lo pensé y se la metí hondamente.
-Aaahh… – gimió. – Buff, es que me has puesto cachonda nada más verte.
Yo no hablé, me concentré en correrme rápido y recordar la situación para futuras pajas.
Tan fuerte le dí que le golpeaba la cabeza con el WC y se oía “plof, plof”. Junto el sonido de su culo y la situación decidí cogerle las tetas y bajarle la cabeza contra el inodoro casi que podía mojarse el pelo con el agua. Tal cómo olía y se veía. Seguro que tenia la mierda en el pelo. A mí me daba igual. Aproveché para pellizcarle los pezones y tratarla sin cuidado. Sentí como me iba a correr y se la squé del coño para apoyarle en su ano pero sin entrar. Le solté todos los chorros que me salieron y me limpié con su culo. Ella se giró con la cara descompuesta, cachonda, borracha, sucia y decidí unir un poco de sustancia meando sus piernas y parte de su coño. No sabía dónde estaba ni quién era yo. Los golpes y el alcohol que le di la dejaron atontada y me ayudaron a salir de allí sin que ella se diera cuenta.
Vi como los tíos me miraban entre cachondos y cabreados por la espera fuera del baño. Pero entró uno gordo, calsi calvo, con gafas y con granos y soltó :” joder, el puto amo!”y se encerró con ella. Y ella no salía, así que decidi volver  con el grupo. Ya no quedaba nadie y les envié un whatss. Uff que suerte! – pense. Creían que me había ido con mis colegas sin avisar. Me dijeron dónde estaban y fui. Les dije que sí, que había estado con mis colegas pero que tenía pensado volver al rato. Me preguntaron por Laura y les comenté que se había quedado en el bar.
Este sitio en el que estábamos era más tranquilo y mucho más grande. Tomamos unos chupitos y hicimos tiempo hasta ir a la discoteca. Me quedé de piedra cuando  Gloria, mi jefa, dió la sensación de ir algo bebida. Le dije al oído :
– Gloria, eres la jefa más enrollada del mundo. – No sé porqué, pero el polvo con Laura me puso cachondo y sólo podía imaginar cómo debía ser follar con tu jefa.
– Vaya vaya, así que no piensas que soy una amargada.- Me respondió pegándose a mí y le olí el pelo.
– Para nada. Sólo puedo decir que eres la que más buena está y la que más morbo tiene!- le solté sin cuidado.
Mierda, la cagué. Me miró con una cara desencada, agarrando su copa y diciendo : vámonos a la disco.
Pensé que ojalá fuera borracha como para no recordar mis palabras. Lejos de querer ofenderla quise ponerla cachonda, pero que va. Lelegamos a la discoteca y nada más entrar se bebió un cubata casi en  minutos. Luego pidió unos chupitos y se fue a la pista. No me daba el corazón para tanto. Además, pasaba del móvil completamente para estar pendiente de que no me lo tuviera en cuenta y me perdonara.
Así fue que Edgar y Natalia se empezaron a liar. Lo sabía. Edgar era un adúltero y Natalia se equivocaba con eso. Pero me sirvió para decirle a mi jefa :
– La gente está fatal. Al final tendré que llevaros a casa y hacerme cargo. – la miré desafiante con media sonrisa.
– Cuento con ello. Pero yo no soy como estas chicas. – Bebió un trago enorme de su cubata y se empezó a tambalear.
Creo que tendria que llevarla a casa. Hacia rato que yo no bebía y conocia la zona dónde mi jefa vivia. Además, me sentia culpable y, sobretodo, cachondo. Y creo que ella también. Todos sabemos que el alcohol derriba muros de razonamiento.
La cogí del brazo y le dije que si la llevaba a su casa. Me dijo que no. Que se elo estaba pasando bien. Pero en vez de despegarse se pegó más y se dió la vuelta y puso su culo encima de mi paquete. Se empezó a mover y a frotar con una pasión que casi me corro en mis pantalones. La cogí por la cintura y la ayudé en sus movimientos. Me pasó un brazo por detrás de la nuca y se dió otra media vuelta. Me puso su cara cerca de la mia y me susurró:
– Eres un puto calientacoños.- Me guiño el ojo y acabó el cubata.
– Y tú una puta calientapollas. – Nunca me habñia puesto tan cachondo.
Ahora sí, me dijo que nos íbamos y fuimos a buscar mi coche para irnos. Juro que al volver al coche me pareció ver a Laura rodeada de dos tios. Uno de ellos el gordo con gafas. El otro era parecido a un moro muy delgado y la cogia por el culo y le metía la lengua hasta dentro. Hice ver que nos los veía y me compadecí de ella.
Nada más subir al coche ella me pidió que no mirara y le pusiera música. Así lo hice y al salir del parking se puso las dos manos detrás y se sacó el sostén. La hostia pensé. Teníamos 20 minutos hasta su casa y ella cerró los ojos como adormecida. Allí mis esperanzas de follar se fueron perdiendo. Aparqué delante de su casa.
-Ya estamos. – la zarandeé un poco.  – Gloria, estás bien.
– Emm, voy a potar. – Dió un respingo con el sostén en la mano.
-No, no! Espera. – Acerté a abrir la puerta y correr al otro lado del coche para sujetarla.
Exactamente. Potó toda la carretera. Por suerte traia agua en el maletero y le di . le mojé la cabeza. Moví el coche un pocom más lejos para que no vieran que había sido ella y no la vieran en ese estado. Llegamos a una zona de tierra con muchos coches pero no se veía a nadie.
-Gloria, ¿quieres más agua?
– No,,ufff. – Estaba peor que cuando nos fuimos.
Con el agua que le eché por la cabeza le bajo hasta las tetas y se transparentaba todo esa carne. Al no llevar sostén y con eso mojado me puse tan cachondo que me ardían los huevos. La eché hacia atrás con el asiento y ella no reaccionaba. Le toqué la cara y la besé la mejilla, la frente y le acaricié los labios.
– Bfff,no.No. Bfff.  – decía con los ojos cerrados.
Miré por la zona y no vi a nadie. Y decidí arriesgar para obtener placer. Le amasé los pechos como si no hubiera mañana y le chupé toda la boca. Sus dientes y toda su boca. Ella no reaccionaba y le chupé hasta las paredes de la boca y la lengua. Evidentemente olía a pota, pero es que eso me ponía más.
Con la mano izquierda empecé a desabrocharle la falda y con la dereche metí la mano por encima para tocar esas tetas hechas perfectamente. Le subí la falda y le quité las bragas. Estaban empapadas de jugos y no puede evitar restregarselas por la cara. – Mira jefa, estabas mojadita. Al final sí soy un calientacoños.- La acaricié por dentro de las ingles hasta notar su pelo vaginal. Le amasé el coño y sólo tuve que presionar para que me entraran dos dedo. Luego tres. Se los saqué y se lo restregué por los labios. Ella sólo murmuraba palabras sin sentido.
Me la jugué todo por el todo y me saqué los pantalones, los calzoncillos y mi polla le embadurné de jugos de coño. Tanto fue que casi me corro nada más acariciarla con mis manos. La estiré del todo y le puse la polla en la boca. Ella se quejó pero sólo tuve que abrir un poco los labios y sacarle la lengua hacia fuera para que eso entrará.
– Uff, mi jefa me la está comiendo y me la voy a follar en mi coche.- Así seguí hasta que decidí pasarle los huevos por la cara y luego el culo.Cogí una de sus manos y me hice una paja con su mano mientras con su nariz me hacia una semipenetracíon en el culo. Era demasiado para mí. Me corrí en su cara. De la emoción creo que hasta se me escapó unas gotas en la tapiceria.
– Mmmnn..no..no… – Murmuraba.
-Pues sí, ahora me toca follarte Gloria.- Dije recuperándome de la corrida.
Sólo hizo falta mirarla y acariciar sus tetas con mi polla para ponerme a tono.
Me puse encima suyo y la penetré salvajemente. Mis golpes con los huevos en su culo se oían mientras las ventanas estaban enteladas y el calor se apoderaba de mí. En plan guarro como estaba aproveché parea pasar un poco de sudor de mi culo por su  nariz y su boca con mis manos. Ella reaccióno un poco sacando la lengua.
Estar allí follando a la diosa de mi jefa daba morbo, pero lo que más morbo me dió fue cuando le sonó el móvil. Era su marido! Llamnó varias veces pero ella ni hizo intento de cogerlo y la oí decir
 – Vamos niñato, córrete dentro de tu jefa si tienes cojones. – Me estampó un morreo y me ayudó con el ritmo. Tanto que cambiamos de postura para que ella estuviera encima.
– Madre mía Gloria, eres una milf de campeonato. Me voy a correr dentro de poco. – Me ponía mucho hablarle así y que ella estuviera tan cachonda que ni siquiera me mirase.
Cachonda cómo estaba le metí un dedo en su culo. Hurgando note como mi polla y mi dedo se chocaban por dentro suyo casi echando un pulso. En ese momento me clavó las uñas en mi cabeza y se corrió de forma monumental encima mío. Pringando toda mi polla. No la dejé descansar mucho rato. Aproveché para darle la vuelta y follarla a cuatro patas. En esa posición pude meterle un dedo en el culo y escupirle en el ano.
– Ni lo sueños niñato. – Se giró parando la embestida y poniendo una cara de hija de puta.
-Está bien. Pero ahora calla y deja que este niñato te preñe.- Y de una estacada le metí un pollazo que la movío hacia adelante un buen tramo y le metí el dedo más profundamente. Toqué algo blandito y se lo saqué.
Pptttt – Se oyó.
La muy puta se había tirado un pedo y me había pringado el dedo de mierda.
– Eres una cerda. – Y le di mi dedo para que lo chupara. Y lo hizo.
Eso fue demasiado y me corrí dentro soltando un gemido brutal.
– Ahhh… me corro dentro. – La agarré por la cintura muy fuerte.
– No, no ,no dentro no!! – Se lamentaba pero le podía el placer y no tenía fuerzas para despegarse.
– Uff, ha sido brutal jefa. Eres la mejor – le toqué las tetas para que botasen un poco.
– Eres un cabrón. Correrte dentro de una mujer… y Follarle la boca cuando está borracha. Veo que eres más espabilado de lo que pensaba. – Se despegó y me dio un toque ligero en la polla.
Salimos del coche y nos vestimos. Ella no articuló palabra hasta que dijo:
– Voy a mear. No mires.
– Pero si acabamos de follar. Vaya tonteria.
– Calla niñato.Ha sido un accidente, haz como si no hubiera pasado. – Y la ví situarse entre dos coches y oí el chorro.
– Ahora verás. – Y me acerqué a ella y sacándome la polla apunté hacia ella y solté una meada brutal.
– ¿Pero qué co…. ? – Y no puedo evitar que le cayera encima mientra seguia meando y se sentó encima de su propio meado. – Pero tú estás enfermo. Seguro que a Laura le has hecho lo mismo. Y una vez acabé se miró a si misma y me escupió.
– Ahora ya me he quedado a gusto. Date prisa que está tu marido preocupado. – Me guardé la polla y me fui hacia el coche.- Ah, nos vemos el lunes en el trabajo!
– Me fui del parking con ella empapada de pis, sudor, sin sujetador y sin bragas haciéndome una peineta. Y yo, triunfante, me guardo el sujetador y las bragas en el asiento del acompañante. Tendré que limpar la tapiceria, pero el polvazo vale la pena

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