Papi… ¿Si te lo mamo me coges?

Sígueme en instagram: @babykarelvis

 

Gusto en saludarles, gracias a los que nos han escrito por el Twitter @los_acures y al correo.

Esta historia de hoy fue vivida hace muchos años, mucho antes de conocer a Valentina y mucho antes de saber del swinger, quise incluirla en esta recopilación porque sin saberlo fui el corneador de una pareja de la cual solo conocí a la chica.
Esta historia es totalmente real, estuvo subida hace 7 años en esta web, ella en su momento me pidió que lo escribiese y lo subió con su perfil, luego sé que cerró su cuenta y quedó en el olvido. Hoy con más años de experiencia en redacción decidí remasterizarlo porque es una gran historia.
Soy Alejandro, para el momento de la historia tenía 30 años y estaba casado, soy moreno claro, mido 1,80 de contextura fuerte por hacer bicicleta y montañismo, no soy del tipo de Gym pero tengo lo mío, cabello negro y manos fuertes. La historia que voy a contarles comenzó hace una semana y tuvo un final excepcional.
Me encontraba de viaje en San Cristóbal y de pronto el domingo a mediodía recibo un mensaje.
  • Hola, estoy en Caracas, ¿aún sigue la invitación en pie?
Me quedo sorprendido y decido llamar, me atiende una chica de dulce voz y me dice,
  • Soy Susana, me dijiste que cuando estuviera en la ciudad me invitarías a almorzar –
Sigo sin caer en cuenta y me dice,
  • Me diste tu número tras leer un relato mío –
Inmediatamente supe de quién se trataba porque le había escrito a una sola persona tras leer sus relatos. Tan solo le dije,
  • Gracias por contactarme, cuando regrese a la ciudad te aviso –
Pasaron los días, y estuvimos intercambiando mensajes del tipo común. Me pide unas fotos y gustosamente se las envió a su correo, le comentó que sus relatos me parecieron sumamente excitantes y lujuriosos, para mi sorpresa, me dice que fueron 100% reales.
Me había hecho una idea a su cuerpo por las descripciones de sus relatos, era una chica de 38 años, rubia, de buen cuerpo y gran simpatía. Mi interés aumenta marcadamente en conocerla y así me entero que al igual que yo es casada, y que su esposo es un ejecutivo de una firma de contadores y por trabajar en otra ciudad suele pasar mucho tiempo sola. Llegado el viernes me comenta que había visto mis fotos que le parecía simpático y que si puedo responderle una pregunta un poco fuerte.
  • Si hay una mujer, que está dispuesta a conocerte, y te dice que pasará el día contigo… ¿Aceptarías? –
Mi respuesta no se hace esperar,
  • Por supuesto que sí –
  • ¿Y tienes dónde ponerla a dormir? –
  • ¿En un hotel le parece bien? –
  • Sí, ¿y no tendrías problemas?
  • Para nada, los daños colaterales se arreglan en el camino –
Con voz exaltada me dice,
  • Entonces prepárese, porque esa mujer aceptó y la salida es mañana –
En ese instante sentí ese gustico que causa cuando consigues algo que quieres, esa sensación única de saber que harás algo “indebido” pero que llena de expectativas.
Con esa emoción llega el sábado, día de conocernos, nos citamos en La Cascada en Carrizal, hasta ese momento había visto un par de fotos de ella donde no se incluía la cara, así que no tenía muy claro quién era ella.
Quedamos en vernos a las 5pm cerca de un banco de ese Centro Comercial, le llamó para decirle que estaba llegando, ella me indica que estaba allí. De pronto al acercarme veo una catira de cabello hasta la cintura, ondulado, con un vestidito súper ligero en tonos blancos y azules, de tirantes que deja ver un pronunciado, y divino escote.
Nos saludamos con un beso en la mejilla y ambos nos alabamos.
Ella me dice,
  • Te ves más guapo que en las fotos –
  • Gracias, la verdad es que te estabas guardando lo mejor para el final, tú sí que estás preciosa, me encanta como te queda el vestido –
Debo reconocer que siento delirio por las blancas tetonas, ella era una de esas y por sus relatos se veía que tenía una mente muy perversa. Después de los saludos la deje avanzar un poco para terminar de verla, la verdad es que se veía buenota por todos lados, tenía unas nalgas de infarto de esas que el pobre vestido se esfuerza en cubrir, y unas piernas que terminaban de hacer juego con toda su figura.
Estuvimos recorriendo el Centro Comercial ya que ella es de otra ciudad y primera vez que lo visitaba, íbamos hablando muy amenamente. Le hago una invitación a comer, ella decidió comer sushi y le acompañé en su elección.
Durante la comida seguimos hablando de su vida, de la mía, me cuenta que se estaba quedando en Los Teques y que tenía permiso de quedarse hasta las 8pm, porque su esposo la iba a esperar. La oigo atentamente y pienso para mí…
  • Algo me dice que no vas a llegar a tiempo –
Aún era temprano y obviamente en mis planes no estaba comer unos roles e irnos, así que le digo para ir a un restaurant del tipo tasca que queda en la parte de arriba del centro comercial llamado Casa Agustin, decidimos pedir un par de tragos de vodka, me comentó que no era de mucho beber, pero que estaba animada y me iba a acompañar.
Elegimos una mesa cercana a la pantalla de karaoke, la verdad es que me gusta cantar y hay algunas canciones que me quedan muy bien. Nos informan que aún no va a iniciar el karaoke por lo que seguimos hablando. Llegamos al punto de las fantasías sexuales.
Ella me dice,
  • Mi fantasía es hacerlo con dos hombres, creo que debe ser una experiencia extrema y cuando lo he visto en el porno me ha encantado –
  • La verdad que yo lo he visto y se ve que la chica lo disfruta –
— Para ese momento no pasaba por mi mente nada del swinger, ni idea que existía una especie de sociedad secreta donde las parejas viven sus aventuras sexuales y dan rienda suelta a las fantasías. —
Añado,
  • Mi fantasía es hacer un trío con dos chicas, muchas veces le he contado historias de trios a mi esposa pero jamás ha salido de ser una fantasía, han pasado tantos años que dudo lo hagamos realidad –
  • Yo no me siento atraída por las chicas, la verdad es que me hacen temblar los hombres y es por ello que le he sido infiel a mi marido –
Ella tenía escritos unos relatos con el hombre que le hacía transporte a su hijo, era un moto taxista que para aquel momento en un arranque de arrechera de ella porqué su marido no había llegado a tiempo decidió hacerlo con él.
Me contó que fueron dos veces pero que el tipo se quedó pegado y luego la cargaba obstinada de tanto acoso.
Recuerdo me dijo…
  • Si llegamos a estar juntos será una sola vez y ya, no quiero que me pase como el otro que me tenía acosada hasta tener que cambiar de número de teléfono –
  • Tranquila, tampoco me gustan los acosos, soy casado y entiendo el problema que eso trae, te doy mi palabra que será solo esta vez y ya –
De pronto nos avisan que estaba disponible el karaoke, que si quería podía pedir una canción, le dedico una de música llanera y en medio de la canción se levanta emocionada a bailarme, me acerco a su oído y le digo.
  • Ve avisando que no vas a llegar hoy porque vamos a dormir en el hotel que está al frente –
Ella sonríe y sigue en su baile.
La canción termina y me dice,
  • Esta noche no me puedo quedar, es nuestra primera cita –
  • Tranquila que somos adultos y solo vamos a dejar que siga la diversión, además, ya te escapaste y pasó la hora en que tenías que llegar, si vas a tener un problema por lo menos uno que valga la pena –
Aprovechando el karaoke, le dedico un par de canciones y cantamos otra a dúo, estaba sentado en una silla a la altura de la barra y se coloca entre mis piernas de espalda, percibo el aroma de su piel, una colonia muy rica que no llegaba a ser floral ni cítrica. Por instintos y deseo la sujeto de la cintura, Inmediatamente mi pene reacciona y ella lo nota con una pequeña sonrisa picara.
Terminada la canción decide ir al baño, al volver, yo estaba sentado en la mesa y ella con emoción y picardía me planta un beso en la boca, me tomó por sorpresa pero duramos un instante reconociendo nuestros labios.
Se aparta y se sienta en su silla diciendo,
  • Eso será hasta dónde llegaremos hoy –
La veo con picardía y le digo,
  • Todo tu ser me dice que estás en contra de tus palabras –
  • Es que no puedo quedarme, mi esposo me espera –
  • ¿Y tú siempre haces todo lo que tu esposo quiere? –
Me mira con complicidad y sigo diciendo…
  • Al frente hay un hotel, hace un rato me contaste que querías un celular, si vamos al hotel y no pasa nada, te regalo el celular en la próxima cita –
  • ¿Tan fácil va a ser ganarme ese celular? –
  • Tienes cara de querer coger, todo tu cuerpo te delata, es más, de querer coger como una puta que está escapada de su marido –
  • ¡Vamonos, que ya me voy a ganar un celular! –
Antes de pedir la cuenta pido un par de tragos más, y salimos tomamos de las manos. Vamos hasta donde tenía parada la camioneta y allí dentro tenía una botella de tequila. Ella se emocionó y le echo un poco al trago que ya traíamos. Me causó gracia su mezcla bomba y le dije.
  • Te estás alejando del celular –
El motel Canaima queda literalmente frente al centro comercial, ir de un lugar al otro no debe demorar más de 5 minutos. Pero lo que pasó en ese tiempo fue inaudito para mí.
El trago bomba hizo efecto, ella a unos 500 metros antes de llegar al hotel se comenzó a desnudar. Se sacó los tirantes del vestido y quedo en brassier, se le veían unas tetas divinas atrapadas en la fina prensa de la senza.
Me dice,
  • Voltea que me da vergüenza –
  • Calma putona que ya vamos a llegar, tú sigue en lo tuyo que a mí me encanta –
Terminamos de llegar al hotel, al pagar de seguro que el recepcionista podía ver que ya ella estaba sin vestido, fuimos a una de esas habitaciones que tienen garaje y entra el carro hasta quedar cubierto.
Al salir del carro ya el vestido estaba en el suelo, le dije.
  • A buena zorra que me traje a culear, vente que te subo –
Sin ánimos de ser romántico me la monté en el hombro al tiempo que subía las escaleras y te daba un par de nalgadas.
Abrí la puerta y la puse de pie, mientras terminaba de dejar las cosas en una mesa auxiliar que tenía la habitación, al voltear me di cuenta de que ella lanzó su cartera sobre la cama y se había quitado el brass. Su hilo negro era lo único que cubría su piel. Pero estaba puesto para darme más morbo al ver como ese culazo se tragaba ese tanga sin dejar tela a vista.
Le di un beso intenso, pude sentir sus labios y lengua traviesa fundiéndose con los míos desesperadamente, le mordía los labios, jalaba su lengua a mi boca, se escapaban sus gemidos.
  • Ahhhhhhh, ummmmm-
En ese momento ella estaba entre excitada e ida por el alcohol, le di una palmada en la cara y la bese con más desesperación. Agarraba su culo a mis anchas sentía sus pezones duros sobre mi pecho, mi guevo estaba que era capaz de levantarla en peso de lo duro que lo tenía.
Le di vuelta contra la pared, le sujete las manos arriba y comencé a besar su cuello, a morder sus hombros, a soltar mi aliento en su oído, ella volteaba la boca nos besábamos, abrazaba su cintura, se sentía divina, siempre me han atraído las mujeres mayores que yo, esos 8 años más que los míos me hacían desearla con un morbo extra.
Mi guevo que seguía atrapado en el boxer se hizo espacio en medio de sus nalgotas. Ella movía su figura por el deseo, la excitación en su piel era inminente.
Ella jadeaba con cada caricia, de pronto tomó la iniciativa y se volteó.
  • No aguanto más, quiero que me cojas –
  • Aguanta putón que apenas comienza y no me has mamando el guevo –
  • Papi… ¿Si te lo mamo me coges? –
  • Solamente si lo haces bien perrita –
Se agacha desafiante mirándome a los ojos, queda de rodillas frente a mí sin dejar de mirarme. Agarra mi boxer por los costados y solo aparta su mirada para ver mi guevo que salta frente a su cara.
  • Papi… ¿Si te lo mamo me vas a coger? –
  • Calla y traga si quieres coger –
Sus ojos se hicieron grandes y se fue engullendo mi guevo, me agarro las bolas y con firmeza comenzó a tragarlo. Era una mamada tosca, una mamada de una puta que quería ensalivar para luego montar. Volvió a verme y le agarre el pelo tirando de ella hacia atrás,
  • ¿Qué quieres? –
Pregunté sin sacarle el guevo de la boca, intentó sacarlo para responder y se dio cuenta que no la iba a dejar.
  • Cógeme –
  • Te voy a coger pero la boca –
Inicie a follarla duro sin sacarlo de la boca, ella sentía arcadas pero yo sentía furia, quería que cuando volviera a coger con el marido se acordasen de que la cogí como a una puta cualquiera.
La verdad es que le hubiese acabado en la boca si ya la hubiese cogido, era intenso y porno verla con el guevo chorreando de babas que caían hasta el piso.
  • Te voy a coger sólo si gateas hasta la cama meneando el culo –
Acto seguido la solté, ella agarro algo de aire y se puso en 4 patas caminando por el piso, al pasar a mi lado pude ver como se abrían sus nalgas en cada meneo, siguió avanzando camino a la cama y le dije.
  • Sube y quédate en 4 con la cabeza contra el colchón –
Ella en un acto de sumisión lo hizo,
  • Ahora sácate el hilo y ábrete el culo que quiero verlo –
Pude ver como su tanga se deslizaba hasta salir de sus pies, y acto seguido sus manos abrieron sus nalgas para mostrarme lo que había pedido.
  • Muy bien perra, al final te vas a ganar la cogida –
Ella sólo gemía y eso me calentaba más.
Me agaché detrás de ella y metí literalmente mi cara entre sus nalgas, mi nariz quedó clavada en su culo y la lengua en su cuca chorreante.
  • Ahhhhhhh!!!, no me hagas esperar, cogeme ya –
Hice caso omiso a su petición y seguía lamiendo desde el culo a la entrada de su cuca chorreante. El olor a hembra de esa mujer me mataba, yo también quería cogerla y acabar con sus súplicas.
  • Ummmmm, quiero acabar con tu guevo dentro, no sigas que me voy a ir antes… Ayyyyy!!! –
Me pare, ya tenía un preservativo al lado de ella, me lo puse y le apoyé el guevo en la entrada de su cuca palpitante. No se lo terminaba de meter, lo agarraba con una mano y con la punta dentro de ella lo hacía vibrar.
  • Que perro eres, igual voy a acabar y no me has cogido… Ayyyyyyyy –
Un orgasmo sonoro se hizo sentir, cuando bajó sus piernas para disfrutarlo, le di dos nalgadas firmes y le dije,
  • Levanta el culo que no hemos terminado –
En pleno orgasmo la agarré del inicio de las caderas donde se sienten los huesos y la clavé hasta el fondo, a pesar del condón, ella mojaba mi pubis y mis bolas. Inicie a cogerla duro, quería sacarme las ganas que tenía ratos acumulando.
Sonaba a sexo, los gemidos de ella y los jadeo míos debían oírse en los cuartos de al lado. Monté mi pie sobre su cabeza para hacerla sentir más puta, seguía dándole desde atrás y su cuca no hacía más que chorrear y latir.
Estaba metido en el trance sexual cuando de pronto sonó su teléfono.
  • Es mi marido, ese es su tono-
  • A buena hora viene a llamar el cabron ese, atiende lo tuyo que yo voy a seguir cogiendo –
Acto seguido ella dejó de mover el culo y en 4 como estaba atendió la llamada.
  • Hola amor, me encontré con unos primos y estoy tomando algo con ellos –
Esa fue la excusa que invento, yo me llené de morbo al saber que al otro lado estaba el hombre que esperaba a esa mujer en casa y comencé a cogerla con toda la fuerza de mi cuerpo.
Varias nalgadas salieron de mi mano para azotar ese culazo y hacer que ella chillase y el otro oyese. A ella le costaba mantener el ritmo de la conversación, era más el tiempo que pasaba callada y solo escuchaba.
  • Sí, estoy pasándola bien con ellos –
La agarré del cabello y clavé bien profundo mi guevo lleno de rabia y excitación. Yo quería que él supiese que ella estaba cogiendo.
Pasé una mano bajo su abdomen y masturbe frenéticamente su clítoris mientras ella seguía en trance sin decir nada más que pequeños monosílabos.
  • Ajaaaaaaa!!!, siiiiiiii, okkkkk… –
Llegó el momento de su orgasmo y ella mordió su mano para sólo dejar salir pequeños sonidos. Eso me dio cierta rabia y la volteé tirandola del cabello para que quedase frente a mí al borde de la cama, me saqué el condón y le enterré el guevo en la boca.
Ella me miró con ojos de deseo y sorpresa, le di una palmada en la cara y le dije,
  • Sigue, no te vayas a parar-
El morbo del momento me tenía a tope, en unas 6 horas había pasado de conocer una mujer casada a tenerla con el guevo en la boca mientras su marido habla con ella.
  • Ujummmmm-
Fue lo siguiente que salió de sus labios, pensaba que era imposible que él del otro lado no notase que ella estaba muy extraña, ella dejaba escurrir su saliva sobre el trozo de carne de 17cm que se metía en su boca.
La tumbe en la cama boca arriba, levante sus piernas y volví a clavar mi verga esta vez sin el condón, Ella peló los ojos en señal de sorpresa y dejó caer el teléfono. Me acerque a su oído y le dije,
  • Vamos putona, aprieta esa cuca jugosa que quiero acabar contigo-
  • Ayyyyyyyyy, sí, acaba conmigo –
  • ¿Y el cabron de tu marido no sigue al teléfono? –
  • Sigue cogiendome que ya colgó, coje a esta perra hambrienta de guevo –
La tenía con las piernas abiertas y mis manos en sus muslos para hacer que se separasen más. Era divinamente porno ver su cara de satisfacción y escuchar sus gemidos en cada embestida.
  • Acaba para mi putona!!! –
  • Siiiiiiii, sigue, cogeme más que voy a acabar –
Deje las manos a sus lados de las piernas y me fui sobre ella para besarla intensamente, comenzó a apretar su cuca mientras llegaba al orgasmo.
  • Ayyyyy, qué rico, como me haces acabar de fácil –
  • Sigue que quiero llenarte la boca de leche –
  • No!!!, quiero sentirte dentro, no te salgas papi –
Ella pasó sus piernas por mi espalda y me atrajo a ella, hablándome al oído me dijo.
  • Acabame adentro, quiero tener la leche de otro hombre escurriendome –
Me dio un beso intenso y ambos gemiamos y jadeabamos de gusto. Me despegue de sus besos para enterrar más mi guevo.
  • Ahhhh, que rica cucota, ya te la estoy llenando de leche –
  • Siiiiiiii, la siento caliente, tenía mucho sin tener leche dentro de mí, el cabrón de mi marido siempre acaba afuera. –
Quedamos un rato en reposo, mi verga palpitaba y su cuca también. Nos dimos unos besos más relajados, ella se acurrucó de lado y me dijo.
  • Estuvo divino, me encanta lo hombre que eres, ahora déjame dormir.
  • A mí también me encantó hacerlo contigo, eres divina –
En ese momento me levanté para ir a orinar. Aproveche para darme una ducha y al salir pude ver como ya estaba dormida.
Ya eran cerca de las 11pm, no me iba a ir a esa hora a dejarla en su casa, así que le dejé dormir y pensé para mí, – Ahora es que nos falta por hacer –
Como adelanto a la continuación de esta historia diré que es la vez que más he cogido y acabado en una noche.
La primera vez que este relato estuvo publicado la historia llegaba hasta aquí, fue escrito a petición de ella porqué resultó que luego no se acordaba de nada, incluso salí de la habitación, fui a San Antonio a comprar unas cosas en Farmatodo para lo que estaba por venir y la desperté nuevamente a eso de la 1am, Al despertarla por un momento pensó que la había levantado su marido.
Por cierto, la llamada no se había colgado, el marido le pidió que la dejase activa…
Pero eso es parte del siguiente relato.
En este relato no hay fotos, ni pasaba por mi mente en ese momento guardar registros de mis aventuras pues estaba casado y todo era a escondidas de mi ex.
Gracias a todos los que nos leen, el mejor canal de comunicación que tenemos es el Twitter, @los_acures por allí es donde solemos frecuentar.
Sígueme en instagram: @babykarelvis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *