El socio de mi marido

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Para mayor entedimiento sugiero leer la primera parte “El invitado de mi marido”

Después de lo intenso del sábado, el domingo mi marido y yo lo pasamos en casa, no tuvimos noticias de Roberto ese día, yo lo agradecía, lo que había hecho era muy arriesgado pero la calentura me había vencido.

El lunes volví a la normalidad y al trabajo, durante la semana vi poco a mi marido porque ambos estuvimos muy ocupados.

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El viernes salimos a cenar y aprovechamos para ponernos al día sobre nuestra semana, en la plática me sorprendió saber que había estado en contacto frecuentemente con nuestro nuevo amigo.

Me dijo que habían quedado en explorar la realización de un negocio juntos, resulta que Roberto era un empresario con bastante dinero, que estaba realizando algunas importaciones de Europa, y necesitaba asesoría fiscal, logística y financiera, áreas en las que mi marido era experto.

–          De hecho nos está invitando para el viernes de la semana entrante a su casa en Miami, va realizar una reunión con algunos empresarios y a revisar las importaciones en persona.

–          Cómo?

–          Si como lo oyes de hecho ya estamos muy avanzados en el negocio

–          Pero no me habías dicho nada

–          No me dio tiempo

–          Y tenemos que ir?

–          Pues si es importante

–          Y yo tengo que ir?

–          No tienes que ir, pero no quisiera ir solo, como ves??

–          Ok siempre es un gusto viajar contigo

Wooow la noticia me cayó por sorpresa, nunca pensé que algo así pudiera pasar, ni hablar, sabía que había riesgos pero ya vería como afrontarlos

–          Oye y es con parejas?

–          La verdad no sé, me dijo que podía llevarte y con eso es suficiente para mí, y pues estaría muy bien darnos una vuelta para allá, igual y nos quedamos unos días.

La semana pasó e hicimos preparativos para quedarnos la semana completa en la Florida, llegamos el viernes al mediodía y nos dirigimos a la casa de nuestro anfitrión, al llegar nos recibió Roberto con mucho gusto y nos enseñó el lugar.

La casa era hermosa estaba ubicada a pasos de la playa, con alberca, sala de juegos y varias habitaciones amplias, además la vista era espectacular.

Pregunté por su esposa y me dijo que era divorciado, luego mi marido preguntó por el resto de los invitados y nos informó que solo esperábamos al Director de Finanzas de sus empresas, pregunté entonces si él llevaría su esposa, me preocupaba estar fuera de lugar.

Me informó que su empleado si vendría con su mujer y que llegaban en un par de horas, procedió entonces a enseñarnos la habitación y nos dejó solos para instalarnos, así lo hicimos y en algunos minutos estábamos de regreso en el comedor, ahí nuestro anfitrión nos esperaba para comer, estábamos en medio de la comida cuando llegó una taxi con las personas faltantes.

Al entrar los nuevos invitados me di cuenta que el tipo venía solo, preguntamos por su mujer y nos informó que de última hora se había sentido mal y prefirió no viajar.

Me desilusioné un poco, no me gustaba estar sola en ese lugar con tres hombres, además no sé qué tan ocupados podían estar, bueno al final siempre tendría las tiendas a mi servicio para entretenerme.

Para mi relativa sorpresa los hombres se pusieron a trabajar inmediatamente después de comer, mi marido habló conmigo y me dijo que habían decidido trabajar intensamente el sábado y el domingo porque el Director de Finanzas debía regresar el domingo por la noche, me pidió ese espacio y prometió compensarme a partir del lunes que nos quedáramos solos.

Yo sabía que el viaje era de trabajo, he acompañado a mi marido varias veces y sé que a veces tengo que hacer planes sola, dicho lo anterior hice mis planes para el fin de semana, lo que quedaba del sábado lo usaría para tomar el sol y el domingo me iría desde la mañana al centro comercial y pasaría el día entero ahí, la tarjeta de crédito de mi marido sería mi mejor acompañante y pagaría literalmente el precio de su abandono.

Mientras los hombres se ponían a trabajar, revisaban planes de negocio, estados financieros y proyecciones, yo decidía que traje de baño usaría para tomar el sol, al final me decidí por un traje de baño color carne con bordes negros, el bikini era bastante mono, me gustaba mucho, era sexy pero no en extremo, era de dos piezas y distaba mucho de ser una de las tanguitas que había visto en la playa.

Pasé el resto de la tarde tomando el sol, nadando un poco y leyendo mucho, literatura erótica por supuesto, seguía enganchada con uno de los libros de la saga de Grey.

Al caer el sol me dispuse a regresar a la habitación, tomé un baño y me arreglé para cenar, nuestro anfitrión nos había invitado a un restaurante a cenar, me dijeron que no querían desvelarse mucho porque el día siguiente era intenso y querían aprovecharlo al máximo.

Como estábamos en un clima tropical, use un vestidito muy entallado, era azul y con unas transparencias negras a los lados, debido a estas transparencias era imposible usar panties y por lo entallado era complicado usar bra, sólo usé unos cubre pezones por debajo del vestido.

El vestido era el típico vestido de playa que difícilmente uno usa en la ciudad, literalmente se embarraba a mi piel y resaltaba a la perfección mis prominentes curvas, me encanta ir a la playa para poder usar libremente este tipo de atuendos

La noche trascurrió de lo más amena y tranquila, afortunadamente para mi fidelidad, Roberto no había hecho el más mínimo intento por acercarse o propasarse, esto me tranquilizaba pero a la vez me desilusionaba un poco.

Creo que muy dentro de mí, había usado ese vestido para ganar su atención y había fallado, al parecer mis curvas no le habían llamado tanto la atención o al menos lo disimulaba bastante bien.

La verdad eso no me interesaba tanto, suelo ser muy práctica en estas cosas, no había venido a coger con alguien más, sino a pasar una semana con mi marido.

Con todo y todo la pasamos muy bien, todos muy atentos conmigo al ser la única mujer, reímos mucho y se les veía muy entusiasmados con el proyecto.

Llegamos a la casa y a mi marido y mi nos dio un poco de pena coger, soy bastante ruidosa y las habitaciones no estaban tan separadas, además íbamos a tener toda la semana para nosotros.

El domingo me levanté tarde me alisté con tiempo, desayuné y me fui de tiendas todo el día, caminé y caminé, compré mucha ropa la mayoría de ella muy mona y sexy, la señorita Victoria Secret’s me regaló varias armas de seducción que pensaba usar en mis noches de pasión con mi esposo, tanguitas, ligueros, bras etc.

Llegué a casa ya entrada la tarde y todavía los encontré discutiendo temas de trabajo, mi llegada los animó a dar por terminada la sesión por hoy, se les ve cansados, mi marido dice que va  a tomar un baño, se despide del empleado de Roberto porque él debe partir para el aeropuerto y me informa que vamos a cenar solos él y yo porque debe de contarme algunas cosas de las conclusiones a las que habían llegado.

Se retira entonces, al tiempo el empleado de Roberto se retira a su habitación para hacer su maleta e irse al aeropuerto, todo eso nos dan a Roberto y a mi unos minutos de cierta intimidad que no habíamos tenido durante estos días, yo trato de evitarlo y retirarme a mi  habitación, lo consigo parcialmente.

–          Que bella eres Dani, todos los días desde que te conozco me la he jalado en tu honor

Otra vez ese tipo de comentarios, la primera parte de la frase llena de galantería y la segunda llena de perversión.

–          Ya vas a empezar, pues no sé qué decirte, felicidades

–          Es una pena tenerte tan cerca y no poder..

–          Pues sí, ni hablar, oye me voy a retocar el maquillaje, no tarda en salir mi marido ok

–          Si por supuesto

Regreso a la habitación donde mi marido ha terminado de bañarse, en eso Roberto nos toca la puerta y nos informa que va a ir al aeropuerto a dejar a su Financiero, le informamos que vamos a cenar y que llegamos tarde, nos contesta que espera vernos en la noche de lo contrario hasta el día siguiente por la mañana

Por fin tengo tiempo para estar a solas con mi marido, al quedarnos solos nos comemos a besos y cogemos bien rico, luego nos alistamos para salir a cenar.

Ya en el restaurante mi marido me platica las novedades, me comenta que después de revisar el negocio, se han dado cuenta que puede ser más grande de lo que esperaban al inicio y han decido replantear algunas cosas e invertir más tiempo, al parecer las utilidades pueden ser importantes

Como consecuencia de eso van a dedicarle más tiempo, de esta forma es necesario ir a visitar a diversos proveedores y puertos marítimos, esto implica que nuestras vacaciones se van a ver frustradas

–          Y nuestras vacaciones?

–          Quiero pedirte que me entiendas, fue algo extraordinario

–          Y cuánto tiempo le vas a dedicar?

–          Pues para fines prácticos voy a trabajar casi con horario normal de oficina en EUA, voy a salir más o menos a las 5 pm, pero como voy a estar viajando pues llegaré entre 6 y 7 pm?

–          Mmm y yo que voy a hacer??

–          Pues lo que tú quieras, siempre has sido muy independiente y sé que no te limitarás a ir a lugares sola

–          Pues eso sí,  no tengo problemas en turistear sola, pero no esperaba esto

–          Yo tampoco, pero ha sido algo extraordinario

–          Y como se van a repartir el trabajo?

–          Decidimos que yo voy a negociar con los proveedores del sur de la Región y Roberto revisará los del norte, creemos que para el miércoles o jueves podemos terminar las reuniones y de ahí tomar decisiones, espero que al menos tengamos un par de días solos, ya cancelé la reservación del hotel y nos quedaremos en la casa de Roberto estos días.

–          O sea que voy a tener la casa para mi solita?? A ver si no me ligo un cubano y lo llevo a que me haga compañía ehh??

–          Si vas a estar solita, pórtate bien ehh¡¡

–          No prometo nada¡¡

Al terminar la velada regresamos a la casa, nuestro anfitrión ya dormía, al día siguiente ambos se levantaron temprano, se juntaron a desayunar y ponerse de acuerdo, yo me levanté un poco después y los acompañé al desayuno en ropa de dormir, traía puesto un camisón muy corto con escote, me puse solo una bata y tomamos el desayuno en la alberca.

Al incorpórame a la mesa pude ver como mi anfitrión  me devora con los ojos mis prominentes senos, me dio gusto, me gustaba tenerlo al límite siempre y pues había sido un tanto esquivo conmigo entre el trabajo y la compañía de mi marido.

En unos minutos se fueron a trabajar, me informó Roberto que la servidumbre se retiraba relativamente temprano, se encargan del aseo durante la mañana y después de servir la comida se iban a sus casas, en caso que llegara a necesitarlos por más tiempo solo era cuestión de avisarles con tiempo, no vi necesidad de retenerlos mucho y me di por enterada.

Me preguntaron que pensaba hacer y les dije que ese día si aprovecharía para tomar el sol en la playa, nos despedimos y procedí a darme un baño para empezar mi día de playa.

Al terminar de arreglarme una de las empleadas de servicio me entregó un paquete, me informó que era de Roberto y que le había pedido que se lo entregara una vez que se retirara, como buena mujer me encantan las sorpresas y los regalos, sabiendo que este tipo era capaz de todo, tomé mis precauciones y me llevé el paquete a mi recamara para abrirlo ahí.

El paquete tenía un sobre con una nota, al abrir el sobre leí la nota que decía: “por favor acepta este presente de tu sincero admirador, creo que son dos cosas que te apasionan”.

Al abrir el paquete descubrí que había un libro llamado Forastera de Diana Gavaldón, había escuchado buenas críticas del libro como una saga interesante y medio o bastante cachonda, luego había un traje de baño negro muy bonito, pero muy cortito, esta si era una tanguita bastante sexy.

Al fondo del paquete había otra nota: “según yo te apasiona la literatura con toques eróticos y mostrar generosamente tu cuerpo, espero que sean de tu agrado y los disfrutes”

En poco tiempo este tipo había descifrado dos de mis grandes pasiones, lo que no tenía idea era hasta qué punto me apasionaban; he de confesar que me encantó el detalle, había dado al clavo y me daba gusto que fuera tan observador.

Como adolescente emocionada me probé el traje de baño, estaba hermoso, me encantó, era bastante sexy y dejaba poco a la imaginación, pero me encanta estrenar y enseñar, además me había dado cuenta que al usarlo no desentonaba en nada con las chicas que había visto en la playa.

No dudé en usarlo, me puse ropa sobre el traje, tomé mis bolso y me dirigí a la playa, llegué a la playa, me recosté, saqué mi nuevo libro y comencé con mi lectura y mi bronceado, al paso de las horas y las páginas, la historia me había envuelto, estaba muy prendida con el desarrollo, la protagonista por azares del destino se da cuenta que no está tan bien entendida por su marido, de alguna manera viaja en el tiempo y en el pasado conoce a un amante glorioso que le mete unas cogidas de miedo, soy muy vulnerable a este tipo de historias, así que para esos momentos ya estaba calientita.

Entonces decidí ponerme un poco en movimiento, mover y exhibir un poco este cuerpecito de pecado que me cargo, caminé un rato y moví alegremente las  caderas, a pesar de que había chicas muy guapas creo que modestia aparte yo estaba en el mejor de los niveles, bueno al menos eso creía yo.

Puede notar que capté varias miradas a mi paso, luego me metí un rato al mar, nadé un poco, me relajé, pensaba en las cogidas de libro y más calientita me ponía.

Luego regresé a mi silla para seguir con mi lectura, deje mi cuerpo mojado para que se secara con el sol, después del paseo creo que varios se dieron cuenta que estaba sola; una mujer sola ahí es como miel para las moscas.

Recibí varias visitas de chicos, lo cual fue bueno porque mi ego y calentura estaba en el cielo, pero un tanto malo porque no me dejaban hilar bien en la lectura, la verdad es que con todos coqueteé un poco pero cuando querían avanzar no mostré interés, la verdad no quería arriesgarme, además es muy difícil ligar con alguien que acabas de conocer y en un país extraño nunca sabes que loco te puedes encontrar.

He de confesar que en una de esas ocasiones se me acercó un negro muy atractivo, fornido, pero sobre todo que se le notaba un paquetón de miedo, ese si me antojó muchísimo pero pues insisto los riesgos eran muchos. Con él si platiqué un rato y me atreví a ser más coqueta, le di mi correo y él me dio su celular, era un muchacho, creo que estudiante, me dijo que casi a diario iba por ahí, así que pues en determinado momento si cambiaba de opinión tenía opciones de contactarlo.

Después de un rato decidí regresar a la casa, para cuando llegué ya estaba sola, así que comí algo y seguí con mi lectura en la zona de la alberca, seguía con al mismo traje de baño que me habían regalado, solo que previniendo la llegada de mi marido o Roberto, me puse un short para que cubriera mi nueva tanga, en la parte de arriba me quedé igual.

Los minutos pasaron sin que me diera mucha cuenta, estaba muy concentrada en la lectura, de repente mientras leo un pasaje en donde un escoses bien dotado y apasionado le mete una mega cogida a la protagonista, yo estoy ya muy caliente, así que sin pensarlo mucho me empiezo a tocar uno de mis senos levemente, sin quitarme el bra y solo por el borde de mis tetas, lo hago justo en medio de las dos, no es que me esté masturbando propiamente solo me toco un poco, insisto no es planeado lo hago un poco por la inercia de la calentura y la lectura.

En eso una voz me saca de mi trance y regresa mi imaginación a la realidad

–          Se ve que estás disfrutando el libro

Era Roberto, no sé cuánto tiempo llevaba ahí parado, me dio un poco de pena la situación con mis dedos jugando tiernamente con mis tetas

–          Estee no, por qué lo dices??

Era evidente el comentario, pero no supe que contestar

–          Lo digo porque se ve que has avanzado mucho en un día, ve las páginas que llevas leídas

Me gustó la respuesta creativa, se ve que era un tipo inteligente

–          Ahh eso, si la verdad está muy bueno, gracias

–          No estará tan bueno como tu pero que bien que te gustó

–          Si me gustó, y sabes algo de mi marido?

Entonces se sienta a un lado mío yo estaba nerviosa, necesitaba saber si mi marido estaba próximo a llegar, no sé si porque quería que llegara a rescatarme o quería que se tardara para perderme

–          Hoy estuvimos todo el día juntos, a partir de mañana cada quién revisa sus cosas, al llegar se acordó que no había cervezas y fue a la tienda a comprar más, debe de estar aquí como en veinte minutos; qué crees que podamos hacer en 20 minutos??

–          Pues no sé, puede ser poco o mucho tiempo depende de que se quiera hacer

–          Eso sí, pero el otro día con menos tiempo, que divertida nos dimos

–          Si perdón por eso, estarás de acuerdo que fue un error

–          No puedo estar más en desacuerdo, no puedo perdonarte porque es lo mejor que me ha pasado y como es lo mejor que me ha pasado no lo puedo considerar un error

–          Ahh pues visto así tienes razón, pero para mí si fue un error no debería de haber dejado que pasara eso en mi casa

–          Pues si ese es el problema recuerda que ahora estamos en la mía¡¡

Me causó gracia el comentario y me reí un poco de manera nerviosa

–          Bueno eso sí digamos que es un error en cualquier casa

–          Entonces vamos a un hotel¡¡

–          Contigo no se puede¡¡

–          Claro que se puede, ahora se puede, si quieres ya estoy listo

–          Está por venir mi marido

–          Estás tan buena y te deseo tanto que te comparto con él, no tengo problema

Estaba caliente, todo el entorno, todo el día, toda la lectura, todas las miradas, todos los regalos, todos los comentarios, todo él, ya me tenían a tope, quería tomarlo de la mano y que me arrastrara al cuarto, quería sacarle toda la leche, quería montarlo y que me montara como la puta que soy.

–          En verdad te parece que estoy muy buena

Lo dije en el tono más sexy que pude encontrar, mientras me mordía un poco los labios y mi dedo índice se deslizaba por medio de mis tetas.

–          No tienes idea, no sabes lo que te deseo, no nada más es tu cuerpo, eres toda tu, irradias una sexualidad muy fuerte, haría lo que sea para llevarte a la cama

–          Tanto me deseas?

–          Mucho; te gustó tu regalo?

–          Me encantó gracias, le diste al clavo

–          En lo de la literatura y en lo de exhibirte?

–          Si en las dos cosas, la verdad

–          Bueno pero no es justo ya te vi leyendo y no he visto como se te ve el regalo, si tanto te gusta exhibirte porque no lo terminas de hacer conmigo?

–          Y que sugieres?

–          Pues que me modeles ese trajecito que te escogí con tanto cariño

–          Me parece justo

Entonces me levanto y me quito el short, puedo ver como sus ojos se le salen de la cara, me pide que me dé una vuelta para admirar mi generoso trasero, así lo hago y con toda intención me quedo un rato dándole la espalda, él sentado y yo de pie, mis nalgas quedan a la altura de su cara, instintivamente saco un poco el culo para que lo vea mejor.

–          Que buena estas Dani, que rico culo tienes

–          Te gusta?

–          Me encanta, que ganas de tenerte así empinadita en mi cama

Esas palabras me tenían a mil, estaba perdiendo la cordura con todo el morbo de la situación

–          Tanto me deseas?

–          Como nunca he deseado a nadie

–          Mm y que me quieres hacer?

–          Muéveme las nalgas y te platico

No tuvo que pedirlo mucho, yo estaba ya fuera de mí, moví mis nalgas lo más sexy que pude, para un lado y para otro, para arriba y abajo

–          Así?? Te gusta??

–          Mucho

–          Entonces dime que me quieres hacer?

–          Te la quiero meter completa, te quiero tener en 4 patas y penetrarte salvajemente, te gusta que te cojan así?

–          No sé coger de otra forma

Mientras lo hacía ya tocaba descaradamente mis nalgas, todo eso me tenía a mil, llena de morbo y deseo, manoseada, deseada y semi desnuda delante de un tipo con hambre de mí y con todo el riesgo de que mi marido llegara en cualquier momento.

El riesgo se materializó y justo en ese momento oímos claramente como mi marido abría la puerta de entrada, de inmediato tomé el shorts y me lo puse nuevamente para cubrir mi trasero.

De alguna manera disimulamos lo que había pasado y actuamos de lo más natural a la llegada de mi esposo, el resto de la tarde pasó de lo más tranquilo y yo me tuve que ir a la cama con una calentura de aquellas.

El martes fue más o menos lo mismo, desayuno, despedida, y al final un nuevo regalo, ahora era una nueva tanga un poco más pequeña que la del día anterior, está además de más corta era roja, además la segunda parte del libro que tanto me había gustado, una nueva nota decía: “para que sigas disfrutando tus pasiones, te veo al rato. Te quiero coger¡¡”

No pude más, de inmediato me quité la ropa y me puse el traje de baño, esto sólo para tocarme con él puesto, me masturbé con pasión y no tardé mucho en terminar de lo caliente que estaba, en mi mente sólo giraba el final del texto “te quiero coger¡¡”.

Terminé riquísimo, al hacerlo estaba tan relajada que me quedé dormida un rato, desperté y la calentura no bajaba, decidí ir a la alberca y nadar un rato, luego decidí salir y continuar con la lectura, como me sentía muy cachonda me senté a leer y me quité la parte de arriba del traje del baño para quedar desnuda de la parte de arriba y solo con un minúscula tanga roja en la parte de abajo.

Creo que habían pasado un par de horas desde que me quedé sola, cuando mientras leía con mis tetas de fuera, comencé a masajearlas suavemente, en eso oigo ruidos en la puerta y supongo que es la servidumbre haciendo su trabajo, sigo concentrada en mi libro y en mis senos y en eso volteo hacia arriba y nuevamente tengo a Roberto frente a mí, dejo mi libro y cubro mis senos con ambas manos

Sin decir palabra estira su mano para que yo le dé la mía, así lo hago, ya sin ningún pudor descubro abiertamente mis tetas, le tomo de la mano y me levanta, luego caminamos juntos y me lleva al interior de la casa, yo camino con la vista baja, sumisa y apenada, en el camino pasamos por donde la servidumbre hace sus labores; nadie, ni nosotros ni ellos dicen nada, ellos y nosotros saben lo que va a pasar pero nadie hace escándalo, todo es silencio, la única persona en esa casa que no sabe lo que va a pasar es un marido ausente que está trabajando en medio de barcos y puertos, mientras su mujercita está a punto de ser montada como una yegua en celo.

Seguimos caminado sin mediar palabras yo me dirijo a su habitación, me detiene y solo me dice:

–          Aquí no, vamos a tu cuarto

–          Ok, como digas

No he levantado la vista, me dirijo entonces a la habitación que comparto con mi marido y por fin entramos, al llegar estando los dos de pie, toma mi nuca y me hace arrodillar, saca su verga y comienzo a mamar, estoy ardiendo, lo hago despacio, me doy mi tiempo, juego con sus bolas y se la jalo con una mano mientras mamo suevamente.

Entonces me levanta, me desnuda y me acuesta en la cama boca arriba, luego abre mis piernas y comienza a hacerme sexo oral, chupa y lame mi clítoris y yo estoy que me muero, lo hace con maestría, se da su tiempo, se ve que le gusta y que sabe lo que hace.

Me retuerzo en la cama de placer, muevo mis caderas para facilitarle el trabajo, lo tomo de la nuca y acaricio su cabello, no puedo más, estoy que exploto

–          Ahhhhhhh, mmmmmmm¡¡¡¡¡¡ Si¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ que rico¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

La calentura es intensa, levanto entonces un poco mi cabeza para ver que lo que está haciendo y calentarme aún más con la escena, no aguanto mucho en ese posición, la excitación me vence y a los pocos segundos ya estoy tendida en la cama, revolcándome nuevamente de placer

–          Ohhhhh, ufffffff, sigue¡¡¡ sigue¡¡¡ ahhhh como me gusta¡¡¡¡¡¡

Así llega el primer orgasmo y quiero que por fin me penetre, entonces se incorpora y se monta sobre mí, así me somete, primero me la mete despacio y juega un poco con la entrada de mi conchita.

–          Mmmmm, mmmmm, así papi, dame

Yo muevo mis caderas en señal de querer más movimiento, trato de acelerar el ritmo pero él no lo hace, sé que quiere desesperarme y lo está logrando

–          Dame más duro papi, más duro¡

–          Como te gusta puta?

–          Duro papi me gusta duro

–          Que es lo que eres?

–          Una puta papi

–          Y vas a ser mi puta?

–          Si rey si quiero, pero dame duro cabrón¡¡¡

Parece que esto activa un botón de encendido en su cuerpo, así acelera el ritmo, yo pongo de mi parte y también me muevo para acelerar la penetración, estoy tan caliente que casi de inmediato tengo un nuevo orgasmo

–          Ahhhhh, uffffffff, que delicia¡¡¡¡¡

En eso baja un poco el ritmo para tomar aire y vuelve a hacerlo suave, yo no quiero descanso y me sigo moviendo, entonces él mete hasta el fondo su verga y la deja ahí adentro, yo entiendo el mensaje y hago todo el trabajo.

Me muevo entonces lo mejor que puedo, con su verga bien metida en mi conchita, lo tomo de la nuca y acelero el ritmo

–          Siiiii¡¡¡ así, así cabrón¡¡¡ así me gusta¡¡¡¡¡

Un vez que ha  tomado un respiro vuelve a embestirme con fuerza, toma mis piernas las abre y las levanta

–          Así lo querías cabrona?

–          Si papi¡¡ así me gusta coger¡¡ dame dame¡¡¡

–          Me encantas Dani

–          Ahhhhh, ohhhhhh, siiiii¡¡¡¡¡¡¡ que rico¡¡¡¡¡¡¡ así así¡¡¡¡¡

Así estamos un rato cogiendo intenso, mi calentura solo va en aumento, quiero más, mucho más, estoy en éxtasis total, mi calentura no baja, solo va en aumento, se ve que él necesita un respiro y baja el ritmo

–          Dame duro, no pares¡¡¡ ahhhhh¡

No contesta, así tomo un poco la iniciativa y cambio de posición, lo pongo boca abajo y comienzo a cabalgarlo, ahora soy yo quien controla el movimiento y el desgaste, lo voy a hacer como me gusta mientras él está recostado.

Entonces pongo mis pies pegados a la cama y empiezo a hacer sentadillas, la siento entera, completa entrando en mi cuerpo.

–          Mmmmm, ahhhhhh, si¡¡¡¡¡ delicioso¡¡¡¡¡

–          Que buena estás Dani, y eres una diosa cogiendo cabrona

–          Te gusto cabrón?

Y tomo sus manos y las llevo a mis nalgas

–          Así me querías tener cabroncito?

–          Si mamita

–          Pues ahora lléname cabrón¡¡ Eso te pasa por calentarme tanto¡¡¡

Y volvemos a acelerar el ritmo, sé que no puede más pero hace un esfuerzo por aguantar y regalarme un nuevo orgasmo. Me monto en ella y me la como completita

–          Ahhhh, si, sii, que rico¡¡¡¡ delicioso, ahhhhhhh, me encantas cabrón¡¡¡¡¡

Y en eso terminamos juntos con gritos que seguro se oyeron hasta la playa, me encantaba pensar lo que el servicio doméstico pensaba de mí, que era una puta que le estaba poniendo los cuernos a mi marido de manera descarada.

En eso nos quedamos tendidos en la cama un rato para tomar fuerzas, estamos unos segundos en silencio, creo que él reflexiona sobre la fiera que acaba de despertar. Al fin rompo el silencio

–          Que pasó? Que haces aquí tan temprano?

–          Vine a cogerte

–          Y el trabajo?

–          Me vale madre, lo que quería era cogerte, ya me encargaré de esos asuntos.

Luego me enteré que el día que había salido con su gerente de finanzas en realidad no lo llevó al aeropuerto sino que se hospedó en la zona que a él  le tocaba visitar y le delegó el trabajo, mientras mi marido se entretenía todo el día, mi amante solo daba una vuelta en la mañana al hotel de su empleado para saber que había hecho y regresaba a cogerme, así lo hizo los siguientes días; me encanta que me deseen tanto….

Si te gusto el relato por favor déjame tu comentario para poder motivarme a seguir escribiendo ya que a veces pienso que nadie me lee

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