Si te portas bien te dejo mamármela (Relato Erótico)

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Sígueme en instagram: @babykarelvis

La presente es un grupo de historias largas y el preambulo es extenso, lo comento para aquellos lectores que no tienen un gusto por ese tipo de relatos y por si les es util esta información en sus ánimos de emprender esta lectura.

En una ocasión me invitaron del trabajo a realizar una tarea especial fuera de la ciudad, la responsabilidad implicaba estar varias semanas fuera, el tiempo estimado era de entre 6 y 8 semanas.

Durante todo este tiempo viví en un hotel, procuraba regresar a casa en algún fin de semana o que mi marido hiciera lo propio, a pesar de ello durante algunos fines de semana tuve que quedarme en el hotel.

Como he comentado en ocasiones anteriores, en el trabajo procuro portarme razonablemente bien, no me exhibo mucho y procuro socializar lo indispensable, aunque en ocasiones las cosas se han salido un poco de control, en general creo que he manejado bien mi comportamiento laboral.

Me asignaron un privado en las oficinas que visitaba, rápidamente me instalé y comencé a trabajar, todo trascurrió dentro de lo normal durante esta primer semana; en ella pude conocer a varios de mis colegas, mi trabajo era realizar una auditoría así que mi presencia ahí era muy conocida, tradicionalmente los auditores son muy bien tratados, nadie quiere enemistarse con una persona que está revisando su trabajo.

Descargar Vídeo

Los privados se encontraban en las orillas del piso, en el centro había una serie de oficinas descubiertas, evidentemente las personas de mayor jerarquía ocupaban los privados que eran minoría; en las oficinas descubiertas había una cantidad de jóvenes que recién comenzaban su carrera laboral.

Rápidamente me di cuenta de que los jóvenes tenían un excelente ambiente, socializaban y platicaban bastante, yo me limitaba a saludar, encerrarme en mi oficina y realizar mi trabajo, pretendía terminar  en el menor  tiempo posible y regresar a casa. No sobra decir que mis atuendos eran por demás decentes, a pesar de que siempre procuro arreglarme y vestir entallada, mi guardarropa era de lo más decente, aunque trataba de vestirme bien procuraba no enseñar mucha piel, mis faldas eran a las rodillas y sin usar escotes.

Con el pasar de los días me fui dando cuenta de algunas cosas, primero que muy cerca de mi privado había un grupo de entre tres y cinco chicos bastante sociables y que en torno a ellos se realizaba gran parte de los planes sociales de los muchachos y segundo que a pesar de mi seriedad, mis curvas y mi caminar rápidamente llamaron la atención y ya captaba miradas mi trasero; yo pretendía no darme cuenta pero lo sabía, así que regalaba a mis observadores, caminares con el grado correcto de contoneo en mis caderas; los escotes y las faldas cortas, en estos primeros días, seguían sin aparecer.

También identifiqué rápidamente al líder del grupo de jóvenes, era un muchacho moreno, fornido, de estura media, con fuerte personalidad, voz profunda y siempre impecablemente vestido, no era un galán en el estricto sentido de la palabra, pero era atractivo y sobre todo muy varonil.

Alrededor suyo siempre estaba varia gente, hombres y mujeres, pero en especial siempre se hacía acompañar de un par de jóvenes que se sentaban en la misma zona; uno de ellos era rubio, bastante más guapo, alto, de buen cuerpo, también sociable pero de menor carisma y liderazgo.

El tercero era un tipo de estura mediana, extremadamente delgado, moreno, muy serio, de labios gruesos y mirada penetrante, a pesar de su seriedad y timidez, era capaz de sostenerte la mirada sin ningún tipo de problemas.

El primer viernes, literalmente corrí al aeropuerto, tomé un avión y llegué a casa, tenía varios días sin sexo y me aseguré de exprimir a mi marido durante todo el fin de semana, esto me daba la dosis necesaria de sexo, para soportar las largas horas de trabajo de la semana laboral.

También había un grupo de directivos que socializan entre ellos, no con la intensidad de los jóvenes pero al menos una vez por semana salían a comer o a cenar, eran un Grupo de siete, no siempre podían juntarse todos pero al menos en su reuniones semanales había cuatro de ellos.

Al ser directivos todos tenían liderazgo al menos jerárquico, los más jóvenes estaban en los treintas altos, los mayores rondaban los cincuentas; en mi segunda semana me invitaron a comer y con gusto accedí, se portaron muy amables y decentes conmigo, aunque en alguna que otra ocasión pude darme cuenta que más de uno posó su mirada sobre mis senos, pero fuera de ello todo trascurrió de la manera más profesional; en este grupo había un tipo que me pareció sumamente atractivo, líder, seguro de si mismo, moreno, fuerte y excelente orador, di gracias porque no era nada coqueto, estaba casado y hablaba maravillas de su mujer y sus hijos, en verdad creo que no hubiera tenido muchas defensas con un hombre como él, luego me enteré que era el sueño dorado de varias chicas por ahí, pero hasta donde se sabía nadie había podido intimar con él.

Dentro de los directivos había un par que si eran bastante coquetos y creo que podrían ser propensos a la infidelidad aunque se veía que si era el caso, eran muy discretos.

Justo el viernes por la tarde de mi segunda semana, recibí la llegada de un correo anónimo (solo contenía un par de iniciales), no tenía título y el texto lo único que decía era:

–          SI TE PORTAS BIEN TE DEJO MAMARMELA

Me desconcertó mucho el correo, estaba asustada, intrigada, enojada y emocionada, todo a la vez; para los que me han leído con regularidad sabrán que me gusta que me hablen así sin rodeos, me encanta la combinación de extrema galantería con la sinceridad del sexo duro y crudo, me gusta que los hombres no se queden en medio, que me traten como puta y como dama al mismo tiempo

Así que este tipo de frases pueden emocionarme y hasta excitarme, pero el contexto no me gustaba, no estaba ahí para eso, sinceramente quería pasar lo mas desapercibida posible, no comprometerme, terminar mi trabajo y regresar a casa lo antes posible.

Decidí dejar el correo de lado ya que en minutos debía de retirarme al aeropuerto, al poco rato ya estaba corriendo para alcanzar mi vuelo, llegué por la noche a casa y en cuestión de minutos ya estaba sentada sobre la verga de mi marido, gritando y aullando como la puta caliente que soy.

Mientras cabalgaba acariciaba mis senos, entre más tiempo pasaba mas se intensificaban las envestidas y yo mas fuerte me apretaba los senos, suelo cerrar los ojos y concentrarme en mi placer en esas ocasiones, mientras tenía los ojos cerrados mi instinto de puta me traicionó y recordé el correo, por mi mente recorrí cada una de sus letras (“si te portas bien te dejo mamármela”), una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo y un orgasmo se asomó por mi garanta, como pude lo contuve, acto seguido abrí los ojos, me desmonté, rápidamente me coloqué a los pies de mi marido y comencé a mamársela con verdadero frenesí, en pocos segundos liberé el orgasmo reprimido previamente, terminé delicioso y al poco rato mi marido hacía lo propio en mi boca.

Con lo intenso de la cogida y el cansancio del viaje, al poco rato después de terminar de coger el cansancio me venció, dormí plenamente, pero toda la noche soñé con sexo, la verdad no recuerdo que sueños tuve, pero sé que estuvieron bastante intensos, por la mañana al despertar amanecí caliente y mojada, con mi marido al lado lo único que podía pensar era en mamarle la verga así lo hice (ese fue mi desayuno),  mi esposo no tardó en despertar y lo mismo hizo su miembro, literalmente despertaron al mismo tiempo.

Mientras se la mamaba me masturbaba, que calentura tenía¡¡, con todo esto al poco rato y con su verga en mi boca, ya tenía el primer orgasmo del día, el fin de semana estuvo lleno de sexo, al terminar el fin de semana mi marido bromeó conmigo sobre que le estaba gustado mi viaje, esto en el entendido que los fines de semana estaba llegando hecha una fiera hambrienta de sexo.

El lunes la historia empezó a cambiar aunque no de manera radical, mi atuendo de ese día pasó a ser mas atrevido a lo anteriormente visto, no hubo escote ni faltas cortas, pero lo que si usé fue un pantalón y una blusa ajustadas, el pantalón era negro y la blusa amarilla, las prendas resaltaban mis nalgas y senos abultados, así como mi cintura plana; si alguien podía tener duda de que yo poseía un buen cuerpo, ese día las dudas se disiparon.

La verdad es que lo hice de manera inconsciente, con toda honestidad no fue premeditado, simplemente lo sucedido en los últimos días comenzaba a tener efectos en mi; llegué, me instalé en mi privado y comencé a trabajar, sólo salía para ir al baño, en esas salidas debía recorrer buena parte de las oficinas, podía sentir que mi caminar no pasaba desapercibido y me gustaba. Al  terminar el día, justo antes de la hora de salida, un nuevo correo llegó a mi computadora, el remitente era el mismo:

–          Veo que te empiezas a portar bien, pero aún no mereces mamármela.

Ahora me sorprendí menos y creo que hasta alguna sonrisa se me escapó, seguía sin saber que pensar, ni cómo reaccionar, más que otra cosa me intrigaba saber quien me estaba mandando estos correos, sospechaba o del grupo de muchachos o del grupo de directivos, que era con los que mayor contacto tenía, pero era imposible saber de quién se trataba; sería el joven atractivo? Sería el maduro que me impactó? Acaso serían los directivos coquetos? Tal vez alguno de los chicos más serios?

En todo caso me encantaba pensar que era el maduro que me atrajo, ya en esas andadas, con que gusto le hubiera entregado mi cuerpo aprovechando que estaba fuera de casa y nadie me conocía, empecé a fantasear un poco con la idea de llevarlo a mi cuarto y darle un buen encerrón, pero nada me aseguraba que fuera él, de hecho las posibilidades eran mínimas dado el número tan alto de sospechosos, la poca cantidad de elementos que tenía para suponer algo y la reputación de hombre fiel que le predecía.

Siguiente día, martes, mas o menos misma historia, blusa holgada pero corta, pantalón aún mas entallado que el día anterior, al final del día el siguiente correo

–          Que buenas nalgas tienes puta, hoy me jalaré mi verga en honor a ese culote

No hay respuestas pero ya espero el cierre del día para ver que me depara el correo electrónico, el miércoles me visto formal, tenía una reunión importante y debía cuidar mi imagen, un pantalón holgado y saco, procuro maquillarme y peinarme bien, verme lo más sexy posible en el entendido que mi vestuario es recatado. Por la noche mi tradicional correo

–          Así no te dejaré mamarla, mañana quiero minifalda, demasiados pantalones

El día siguiente es el “Día D”, el momento de mandar un mensaje, de contestar con hechos y no con palabras los muchos correos, sin dudar tomo un traje sastre, blusa blanca, saco, zapatos y medias negras, al final, una preciosa minifalda negra.

El atuendo no era espectacular, no era sexy en extremo, de hecho me seguía viendo ejecutiva, pero lo importante era el mensaje, mi minifalda no solo demostraba mis piernas, demostraba también mi intención de seguir recibiendo correos. Al final del día el mensaje esperado:

–          Sabía que eras una puta, ahora falta saber que estas dispuesta a hacer para ser mi puta

El correo no tenía instrucciones para el día siguiente, pero sabía que ya no tenía margen de maniobra, no podía regresar a los atuendos serios, al menos implícitamente ya me lo habían hecho saber, el juego comenzaba a gustarme demasiado, así que al  día siguiente volví a los pantalones y blusas ajustadas; sexy pero no escandaloso.

Era viernes y ahora mi marido me visitaba a mí, por la tarde debía salir relativamente temprano al aeropuerto para recogerlo, los minutos pasaban, y a pesar de que ya debía partir para no tener a mi esposo esperando, seguía en la oficina, en la práctica avanzaba en mi trabajo, pero en la realidad no había nada urgente, fácilmente las cosas podían esperar, quería convencerme a mi misma de que estaba ocupada y por eso no me retiraba, pero en realidad lo único que me mantenía en esa oficina era la espera de un correo diario que a esa hora aún no había llegado.

–          Mañana a esta misma hora debes tocarte, el domingo no llevarás ropa interior y también te tocarás a la misma hora

Al leer el mail, salí corriendo al aeropuerto, al llegar, mi marido ya me esperaba, le pedí que manejara, la noche ya había aparecido, pocos minutos después de saludarlo, la oscuridad y la lejanía del aeropuerto conspiraban con mi calentura para que yo aprovechara para regalarle a mi esposo un rica mamada mientras conducía, en la realidad la mamada la necesitaba yo, por días habías estado deseando una verga en  mi boca, creo que mi boca la necesitaba más que mi vagina, no tardé en terminar aunque mi marido no se dio cuenta, traté de no gemir, traté de darle la impresión de que la mamada era un regalo para él y no para mí.

La realidad es que los mensajes tenían mi lívido al límite, esa noche nos instalamos en el hotel, pedimos de cenar al cuarto y estuvimos cogiendo una buena parte de la noche. El sábado nos levantamos tarde y con el hecho de que mi esposo venía de visita debíamos de hacer turismo, en verdad yo hubiera preferido no salir del hotel en todo el fin de semana y saciar mis ganas de sexo.

Al despertar nos arreglamos y salimos a conocer la ciudad,  por la noche vamos a un restaurante para tener una cena formal, llegamos alrededor de las 8:00 pm, el correo había llegado a las 8:45; para las 8:30 yo con una bebida encima, estoy nerviosa y excitada, a las 8:40 muerdo mis labios y siento mi sexo húmedo, me disculpo con mi marido y entro al baño; ahí y de pie, frenéticamente me masturbo, termino rápidamente y ahogo mi orgasmo dentro de mi para no gritar; salgo como si nada hubiera pasado pero con la cara de satisfacción que siempre le genera a la mujer el orgasmo.

Al regresar al hotel sexo con mi esposo, llega el domingo y tal como estaba presupuestado no uso ropa interior en todo el día, llevo jeans y blusa gruesa así que nadie adivina que debajo de la ropa no llevo nada; durante el día el pantalón roza mi sexo y se siente bien, no he cogido en todo el día, para las 8:00 ya estamos en el hotel, mi marido viaja muy temprano en la mañana del lunes.

Mi esposo se queda viendo la televisión y yo tengo el pretexto ideal para tomar un largo baño, lleno la tina y comienzo a tocarme antes de la hora prevista, pero me aseguro que a la hora fijada yo siga masturbarme. termino un par de veces, con mis piernas bien abiertas y fantaseando con una verga grande y dura en mi boca, toda mi imaginación se centra en una larga mamada a un amante cibernético que no tengo la menor idea de quién o como es.

Esa noche no hay sexo, mi esposo debe madrugar, al despertarme mi marido ya está listo para marcharme, lo miro y solo le digo:

–          Ven

Se acerca a mí, le saco la verga y se la mamo, ninguno de los dos termina, me encanta desayunar verga y quería despedir a mi marido, además casualmente últimamente estaba muy dispuesta a tener un pene en mi boca.

Regreso al trabajo para una semana más, falda corta sin exagerar, con vuelo y blusa entallada sin escote, sigo sin tener la menor idea de quién es mi nuevo admirador; no encuentro patrones que me hagan llegar a alguna conclusión, no hay nadie que me trate distinto, alguien que se me acerque con mas frecuencia y en relación a las miradas todos me miran más o menos con la misma intensidad

Al terminar la jornada laboral un nuevo correo:

–          Mañana quiero ver  tetas

Ese martes escojo un blusa de botones, trato de hacer lo mínimo posible para cumplir, así que no me preocupo mucho por la parte de abajo, el correo habla de tetas y eso hago, desabrocho un par de botones y con ello se puede ver el inicio de mis senos, una horas después al cierre del día el mensaje de hoy es:

–          Dije que quería ver tetas¡

Es una realidad que me encanta que me hablen así, el mensaje me hizo mojar casi de inmediato, así que el miércoles decidí con llegar más tarde de lo habitual con toda la intención de no pasar desapercibida, al llegar al hotel seleccioné lo que iba a usar, falda, saco, medias y una blusa de tirantes muy entallada, la prenda era bastante fácil de manipular y era sencillo bajarla y subirla sin problema, así que podía escotarla cundo se necesitara y subirla también en caso de ser necesario.

Al irme a dormir me imaginaba llegando a la oficina, contoneándome por el pasillo, moviendo las caderas y con un generoso escote tratando de mandar por fin un mensaje contundente, no pasó poco tiempo para cuando mi mente me traicionó y mis dedos ya jugaban con mi sexo.

El miércoles tal y como lo planeaba llegué 45 minutos tarde con escote y el saco en la mano para que nada ocultara mis senos, mientras estaba en mi privado, usaba el saco y subía la blusa, cuando debía salir al baño me aseguraba de mantener el mismo look que cuando había llegado en la mañana, sin el saco y con el escote.

Me di cuenta del efecto que el atuendo tenía en la oficina, al pasar cerca de donde estaban los muchachos sus miradas eran cada vez más evidentes y los oía hablar bajito para que no los escuchara; por la tarde tenía comida con los directivos, durante la comida tuve que levantarme al baño, apenas había caminado unos pasos cuando alcancé a escuchar que uno de ellos decía

–          Pero qué buena está ésta cabrona

–          Y parece que le encanta la verga

Me encantó el comentario, si así empezaba la conversación habría que imaginar lo que seguirían diciendo durante el tiempo que estuve ausente,  algo dentro de mi aún tenía la esperanza de que mi directivo favorito fuese al autor de los correos que me tenían tan caliente.

Regresamos a la oficina, seguí trabajando normal y a la espera de mi correo diario del cierre del día, ya entrada la noche el mensaje llegó:

–          Te estás ganando no solo tener mi verga en tu boca, tal vez te deje que me la jales con las tetas

Ufff, que calentura, que ganas de tener una verga grande y dura para mi, jugar con ella, darme mi tiempo, mamarla con pasión, pasarla por mis pezones y ponerla entre mis senos

Podía salir y conseguir sin problema alguien que calmara mis ganas pero ese no era el punto, quería seguir el juego y darle mi cuerpo únicamente a la persona que me tenía así

Comencé a darme cuenta que si existía un patrón y que no lo había notado a pesar de ser tan evidente, los correos llegaban siempre tarde y a veces después de la hora de salida, al final la persona podría también enviarlos desde su casa pero yo sospechaba que lo hacían desde la oficina, por lo que había visto los tres muchachos se quedaban tarde y un par de directores (entre ellos el que me gustaba y el otro era uno de los que tenía fama de coqueto), según mi lógica mis candidatos se habían reducido a 5 de los cuales 3 eran bastante atractivos, los únicos 2 que no me gustaban para nada eran el muchacho delgado y el directivo coqueto, pero de los tres restantes había bastantes cosas por las cuales emocionarse, sobre todo con el muchacho y el ejecutivo varoniles.

Los dos tipos en cuestión eran mi prototipo de hombre; seguros, fuertes y varoniles, así que me gustaba pensar que estadísticamente tenía un 40% de posibilidades de que el ganador fuera alguien con el que me sentía muy atraída. Si en esta ecuación adicionábamos al otro muchacho guapo pues tenía hasta un 60% de posibilidades de tener algo agradable.

Al no tener ordenes explícitas de atuendo; el jueves traté de moderarme un poco, el día pasó mas tranquilo, al caer la noche el texto decía:

–          Tengo planes para ti el fin de semana

El mensaje era distinto, o al menos eso pensaba yo, para mi implicaba que iba a tener instrucciones más amplias para esos días; justo ese fin de semana habíamos decidido mi marido y yo que la pasaríamos separados, los gastos de los viajes, no eran pagados por la empresa así que cada viaje de fin de semana era solventado con nuestro recursos. Eran coincidencia??

No creí haber comentado nada que hiciera pensar que es fin de semana me quedaría en el hotel, luego pensé que al menos una secretaria sabia que me quedaba, ya que ella era la encargada de liquidar los gastos y le había avisado que estaría en el hotel durante el fin de semana, así que maneras si había de saber mis intenciones. A que planes se refería??, sería ese fin de semana la oportunidad para conocerlo??

Nunca se habían establecido condiciones para que la comunicación fuera de dos vías, es decir para que yo contestara, ni me lo habían pedido ni me lo habían negado, aunque mis hechos contestaban y confirmaban el gusto por los correos, aún tenía la posibilidad de hacerme la desentendida o un día contestarle que dejara de molestar; aun tenía un pequeña posibilidad de culpar a la casualidad por mis comportamientos.

Creí que era hora de terminar con esa posibilidad y dar una paso adelante, saber que me deparaba el juego si era capaz de contestar, por fin me animé a responder, dejar de lado cualquier duda y establecer por escrito mis pensamientos, con todo el compromiso que esto representaba.

–          Por favor déjame mamarla papi, me voy a portar bien

Al instante la respuesta

–          Aún no te lo has terminado de ganar puta

–          Si papi, tú sabrás cuando darme el gusto, quieres que haga algo o ya puedo irme?

–          Quítate el bra y sal a dar una vuelta

–          Ok

Para mí era un hecho que estaba ahí, justo en la oficina estaban mis 5 sospechosos, me aseguré que mi puerta estuviera cerrada y precedí a quitarme el bra, lo bueno de esto es que es día había relajado mi atuendo y no llevaba escote, pero eso sí una blusa entallada, así que mis pezones fueron evidentes aunque no escandalosos gracias a que la blusa era razonablemente gruesa.

La intención era ser de lo más coqueta y accesible con todos, ya que no sabía cuál de todos podía ser mi amigo. Salí y primero me dirigí a los privados con el pretexto de avisarles que al siguiente día les iba a mandar un reporte que me urgía que me firmaran; primero busqué al directivo coqueto, sonriente lo saludé con un beso en la mejilla, sus ojos se posaron de inmediato en mis senos, a pesar de ello no pasó de las sonrisas y el coqueteo normal.

Luego visité al directivo que me encantaba, serio como siempre, ni se inmutó, muy caballerosamente me expresó que contara con que atendería el reporte con la importancia que merecía, me encantaba; deseaba con todas mi fuerzas que me ordenara que se la mamara, lo habría hecho ahí mismo sin pensar y sin preocuparme de nada.

Al final pasé al baño y aproveché para saludar a los muchachos, era la primera vez que intercambiaba algo más que el saludo con ellos, entablé una conversación rápida e informal con ellos

–          Hola chicos trabajando hasta tarde como siempre?

–          Si licenciada hay mucho que hacer y siempre a los más jóvenes nos cargan la mano; usted también tiene mucho trabajo?

–          Por favor háblenme de tú; soy Daniela

–          Gracias, si sabemos su nombre pero no sabíamos si podíamos hablarle con confianza

–          Claro que sí, no estoy tan grande

–           No, no se trata de eso, es que uno nunca sabe

–          No se preocupen y tienen planes para la noche? Ya es jueves

–          Pues lo normal salir y tomar algo con los amigos, y usted?

–          No yo a mi hotel a dormir, estoy solita en la ciudad

–          Ni hablar otro día si se anima la invitamos

–          Gracias igual y por ahí me animo, bueno pórtense bien eh

Y me despedí de ellos, y mientras me alejaba practiqué mi caminar mas coqueto, al final la conversación que reproduje se dio únicamente con dos de ellos, el muchacho delgado no me dirigió la palabra, a pesar de ello ninguno me rehuía la mirada, se veían seguros todos, incluso el chico delgado y serio

Al regresar del baño, me topé con los muchachos, iban de salida, los tres estaban acompañados de una chica muy guapa que trabajaba con ellos, de su mismo grupo, era una niña delgada pero de buen cuerpo, de caderas no muy amplias pero de nalgas paradas y firmes, su senos eran grandes y se le veían muy bien, igual que yo siempre iba al trabajo muy bien arreglada y sexy, se veía que era de las consentidas de los hombres, era rubia y me parecía que era bastante sociable.

Al regresar le escribí a mi amigo:

–          Me viste papi? Hice lo correcto?

–          Lo hiciste bien, dame tu correo personal, ahora por  ahí será la comunicación

–          Como digas, (y le pasé mi correo personal)

En un momento pensé que con esa respuesta podía eliminar a los muchachos como candidatos, pero luego pensé que al ser un correo externo de donde venían los mensajes, fácilmente podían escribirme de su teléfono personal.

El viernes se relaja la vestimenta, con renovados bríos por lo sucedido el día anterior y ante el hecho de que al parecer a mi amigo tenía debilidad por los senos, me decidí a seguir por esa línea, nuevamente una blusa de tirantes y escotada, sólo que esta vez no había saco que me diera la opción de cubrirme.

Por la noche se realizaría una fiesta en una terraza en la oficina, estaba invitada pero no sabía si asistir, la verdad es que mi decisión estaba condicionada a los planes que pudiera tener mi amigo. Al caer la tarde y antes de la hora habitual llegó mi mail diario

–          Voy a estar en la fiesta, el sábado te escribo

La fiesta podía servir como eliminación, desafortunadamente mis 5 candidatos asistieron, así que seguía casi donde mismo, lo que sí es que terminé de eliminar a algunos que no estaba completamente segura de descartarlos; mis intenciones eran claras, ni por equivocación iba a caer en alguna tentación hasta estar segura estar con la persona que estaba buscando.

En la fiesta estuve un rato, traté de socializar y coquetear un poco con mis candidatos pero nada exagerado, quería dar pasos inteligentes, sin exagerar de lanzada pero no pecar de cerrada; hasta no saber quién era mi admirador no me arriesgaría gran cosa.

De esta forma como a las 11 de la noche me retiré, ya mucha gente se había marchado, entre los que se quedaban estaban  mis tres muchachos candidatos, junto con otros chicos y chicas. Casi al llegar a mi hotel me di cuenta que se me había olvidado mi computadora y este elemento era fundamental para mi posible experiencia de fin de semana, prefería regresar a la oficina y estar disponible desde esa misma noche.

Regresé a mi privado, recogí la computadora y me apresté a salir, en mi camino de salida, escuché gemidos de mujer y voces de hombre, los ruidos venían de una pequeña sala privada en donde se realizaban juntas con pocos participantes, no pude resistir la tentación de tratar de asomarme y ver que estaba pasando, discretamente lo hice y pude ver como había un trío en pleno sexo.

Se trataban de caras conocidas, justo eran dos de mis muchachos sospechosos, uno era el tipo que me gustaba y el otro era el delgado y serio; la chica en cuestión era la chica con quién los había visto salir justo el día anterior.

No podía ver bien, pero de lo poco que alcancé a ver es que la chica la estaba pasando muy bien y que en verdad era un cromo de mujer, tenía un cuerpazo y además se veía que sabía lo que hacía porque se movía muy bien.

El tipo guapo la estaba penetrando en cuatro patas, mientras ella se la mamaba al delgado, donde yo estaba veía al guapo de espaldas y al delgado de frente. El muchacho que me gustaba realmente tenía un cuerpazo,  su nalgas eran divinas y su espalda ancha y varonil, me encantó verlo desnudo, el tipo delgado estaba en extremo flaco, muy poco atractivo, como a él lo tenía de frente podía ver sus expresiones, realmente no se inmutaba, le estaban dando una mamada y sus facciones no demostraban ninguna emoción.

No pude verle la verga a ninguno de los dos, así que no podía saber que tan bien dotados estaban, lo que si es que una vez que di una rápida mirada me quedé otro buen rato escuchando, la chica realmente gemía y se notaba que hacía un esfuerzo para no gritar descaradamente.

–          Uyyyyyyyy que rico¡¡¡ mas por favor¡¡¡¡¡¡ qué rica verga tienes cabrón¡¡¡¡¡

–          Cállate pinche puta que nos van a oír, como te gusta la verga cabrona

–          Siiiii me encanta¡¡¡¡ me vale madre que me oigan cabrón tienes una verga deliciosa¡¡¡

–          Te gusta?

–          No sabes cuánto cabrón¡¡¡¡ me tiene pendeja tu verga¡¡¡ sabes que puede pedirme lo que quieras¡¡¡

–          Te vamos a llenar de semen puta así que ponte de rodillas

–          Si mi rey, dámelos todos¡¡

Al escucharlos terminar me apresuré a salir, a partir de ahí y hasta que me dormí, reflexioné sobre lo sucedido y generé algunas conclusiones

  1. La conversación se daba solo en dos sentidos, al parecer ella solo hablaba con uno de los dos chicos
  2. Hablaba de una verga y de un cabrón, esto me daba a entender que su amante era uno y el otro era un invitado
  3. Le decía que “sabía que podía pedirle lo que quisiera” así que podía inferir que ya la había “usado” de diversas formas o “pedido” varios favores
  4. Al menos una de los dos penes estaba muy rico o sabía ser usado muy bien
  5. El que estaba detrás de ella y la penetraba era el guapo, mi favorito, por lo que existían grandes posibilidades que fuera él quién le daba el mayor placer a la chica
  6. La actitud del tipo era muy parecida a la actitud de quien me escribía correos, también cabía la posibilidad de que por esa actitud, quien le daba placer a la chica podía ser mi nuevo amigo.

El sábado desperté temprano, encendí mi computadora y ya tenía un mensaje que me habían enviado en la madrugada.

–          Sal de compras, compra ropa para mi, en la ropa puedes comprar lo que quieras; pero debes de ir a un sex shop y comprarte un vibrador.

Como a toda mujer me encanta salir de compras y además me encanta comprar ropa sexy; lo que si he de confesar, es que no me gusta la idea de ir a un sex shop, por lo que esa parte de la petición no me agradaba en lo más mínimo; la realidad es que no fue una experiencia placentera, traté de hacerlo lo más rápido posible, entré vi un vibrador que más o menos me agradaba, lo compré y salí lo más rápido que puede.

Con la ropa fue diferente, visité varias tiendas, invertí buen dinero y compré de todo, tangas, liguero, conjuntos de lencería, tops, blusas ajustadas y escotadas, minifaldas, shorts, etc. exageraba y lo sabía, difícilmente iba poder usar toda la ropa en los días que me quedaban, pero me gusta tanto que no podía dejar de hacerlo, además siempre se les puede dar uso y me gustaba la idea de estar preparada para cualquier ocasión.

Al llegar al hotel era ya de noche, encendí mi computadora y encontré el siguiente mail:

–          Duerme desnuda, mañana te escribo

He de confesar que me sentía un poco desilusionada, esperaba algo más profundo y físico pero ni hablar había decidido avanzar en esto y quería ver que me deparaba el destino.

El domingo desperté y encendí mi lap top, a esa hora ya tenía un correo en mi buzón, había dormido sin ropa, el correo contenía una historia erótica, se trataba de una mujer joven, recién casada, gustaba de vestirse demasiado provocativa, mal cogida, en su vestir y comportar gritaba que estaba necesitada de una buena cogida, hasta que un buen día el jefe del marido la pega una buena cogida Justo en las narices de un  marido alcoholizado, la mujer en cuestión opone una mínima resistencia inicial pero le gana la calentura, a su vez el tipo la calienta únicamente arrimándole constantemente su verga en las nalgas.

A la mitad de la historia yo estaba caliente, cerca del final estaba muy excitada pero no me tocaba, al finalizar comencé a tocarme y revolcarme entre la sábanas, muy pronto estaba teniendo mi primer orgasmo del día.

A los pocos minutos de terminar se conectó mi amigo

–          Hola puta

–          Hola mi rey¡¡

–          Que haces??

–          Recién terminé de leer la historia que me mandaste

–          Te gustó?

–          Me encantó, no sabes lo que me gusta la literatura erótica

–          Te calentaste??

–          Mucho, de hecho me acabo de tocar y terminé riquísimo

–          Eres una puta

–          Si papi, pero quiero ser tu puta; cuando me vas a dejar mamártela??

–          Si sigues así, pronto

–          Ojala

–          Hoy pienso calentarte, después veremos qué pasa

–          Tu mandas rey

–          Pide de desayunar y regresa en una hora, no te vistas, sólo ponte una bata, al terminar quítate la bata y regresa a la cama desnuda

Pedí servicio al cuarto, desayuné lo más rápido que pude, y antes de la hora ya estaba de regreso en la cama sin ninguna prenda encima.

Al volver encender la máquina, una nueva historia estaba lista para ser leída, ésta era sobre una mujer que se pensaba frígida y un grupo de alumnos de su marido pronto la hacen salir de su error, en ambas historias el sexo oral era un componente muy fuerte, se veía la debilidad que mi amigo tenía por este tipo de sexo, tenía para entonces ya la convicción de que podía tenerlo a mis pies con unas buenas mamadas, y modestia aparte creo que en eso tengo un desempeño destacable.

La historia produjo el mismo efecto en mi, estaba caliente pero cuando estaba en medio de mi masturbación, recibí un nuevo mensaje

–          Te gustó la historia?

–          Mucho

–          Te tocaste?

–          Estaba en eso

–          Terminaste

–          Aún no

–          Excelente, no vas a terminar hasta que te lo ordene

–          Ok

–          Tócate las tetas

–          Ya

–          Empieza a masajearlas poco a poco

–          Listo

–          Acelera un poco mas el ritmo

–          Ok

–          Te gusta?

–          Si, soy muy sensible en los senos

–          Estas caliente?

–          Mucho

–          Aprieta mas tus senos y pellizca un poco tus pezones

–          Ok

Hacía caso a cada orden, estaba totalmente entregada y caliente, me sentía muy mojada y comenzaba a sudar, mientras me tocaba los senos arqueaba la espalda y gemía

–          Empieza a dedearte con una mano, con la otra sigue con las tetas

–          Si papi

–          Estas caliente??

–          Estoy ardiendo

El panorama debía de ser destacable, con mi lap en mi vientre, con una mano sobando mis tetas y con la otra sobando mi clítoris.

–          Quiero que vengas mi casa vestida como una puta, con un vestido súper entallado, rojo, que apenas cubra tu nalgas y tus tetas, sin bra para que se noten los pezones, con tanga, la cual será evidente por lo entallado del vestido, quiero que todo el mundo te vea y te calientes con las miradas

–          Uyyy que rico, no sabes lo que me gusta captar miradas

–          Sigue tocándote

–          Así lo hago rey

–          Te dejaría la puerta abierta para que entraras sin tocar , estaría sentado en un sillón esperándote, al llegar no te dirigiría la palabra, te pediría que te pusieras de pie y frente a mi luego te haría sólo un señal para que te dieras un vuelta, tú de inmediato lo harías. Luego te ordenaría que te quitaras el vestido y te quedaras solo en tanga y con los tacones.

–          Dime más….

Para ese momento yo ardía imaginándome cada palabra que leía.

–          Luego me pararía frente a ti, me sacaría el cinturón y lo pondría en tu cuello, te apretaría sin lastimarte, luego te haría que te pusieras en 4 patas y te haría gatear por la sala como la perra sumisa que eres.

La verdad es que eso último me puso al límite, aceleraba el ritmo de mi masturbación, sentía un orgasmo estallar en mi garganta pero debía esperar, no debía terminar hasta que expresamente me lo pidieran

–          Que rico papi, estoy ardiendo, puedo terminar?

–          Aún no

–          Ok

–          Luego te vendaría los ojos y te amarraría las manos por detrás; después te dejaría mamarme la verga, estarías tan caliente que de inmediato comenzarías a gemir, luego terminarías mientras me la mamas, al cabo de un rato terminaría en tu boca y en tus tetas

–          Que rico, déjame terminar, ya no aguanto¡¡¡

–          Espera un momento

Yo seguía revolcándome en la cama, mordiéndome los labios y jalando un poco mi pelo, haciendo todo lo posible para contener el orgasmo que luchaba por salir. Al instante me llegó un correo con imagen anexa, al abrirla encontré un foto de un chica amarrada, vendada, con un cinturón en su cuello, vistiendo sólo una tanga y llena de semen en su rostro, justo como me lo había descrito, al verla sentía que no podía mas, justo en el mismo instante llegó un nuevo mensaje

–          Termina ¡¡

Por fin¡¡ justo la orden llegó en el momento correcto, terminé riquísimo, gemía y apretaba mis piernas, fue un orgasmo delicioso, totalmente potencializado por la espera, al poco rato yo ya gritaba descaradamente

–          Ahhhhhhhhh¡¡¡¡¡ Ohhhhhhhh¡¡¡ que rico¡¡¡¡¡¡

Para entonces ya habían pasado varios minutos y ya algunas horas, la mañana se había ido y yo seguía desnuda, sin haberme bañado, aun desnuda y algo sudorosa, mi cuerpo denunciaba mi condición de perra en celo; a pesar de ese primer orgasmo tan deseado, necesitado y tan rico, seguía sumamente caliente.

–          Como te fue?

–          Estuvo delicioso rey, muchas gracias

–          De quién son esas nalgotas???

–          Tuyas corazón

–          De quién son esas tetotas??

–          Tuyas papi, pero por favor déjame dártelas, son tuyas para que hagas con ellas lo que quieras

–          Pronto puta, pronto

–          Ojala, me tienes pendeja, cabrón¡¡

–          Y es por cabrón que te gusto tanto

–          Si¡¡, me encantas por CABRON¡¡¡

–          Gracias, por ahora nos daremos una pausa, arréglate, baja a comer muy sexy, trata de captar miradas y conéctate nuevamente en 3 horas

–          Ok

Procedí a darme un baño, me alisté con una minifalda de mezclilla y una blusa ajustada, escotada y de tirantes, no usé bra y por el contrario si me puse una tanga muy pequeña.

Al bajar a comer, de inmediato sentí las miradas sobre mi cuerpo y me hizo sentir muy bien, caliente como estaba, el paseo en cuestión fue un complemento perfecto; llegué a pensar por un segundo en ligarme algún macho y saciar mi calentura, pero era más fuerte mi inquietud de ver que pasaría en algunas horas con mi ciber amante.

A la hora convenida encendí nuevamente mi computadora para encontrar un nuevo correo con una nueva historia erótica, se trataba de una chica que precisamente después de leer un historia erótica se calienta tanto que decide ir de cacería, en una noche lluviosa decide entrar a un bar que estaba prácticamente desierto, únicamente se encontraban ahí el cantinero y un cliente, enfundada en un vestido dorado y sin ropa interior, le coquetea descaradamente a ambos, al ver que ellos no avanzan lo suficiente decide tomar la iniciativa y en una de sus visitas al baño, avisa a donde se dirige y pregunta coquetamente si la quieren acompañar, esto les da la pauta a los tipos para corroborar que la chica en cuestión está pidiendo verga a gritos, al final entre los dos le meten una cogida de antología mientras la llaman puta y cerda sin ningún pudor.

La historia me encantó, sobre todo porque me identifiqué con la protagonista, la vestimenta ausente de todo pudor, la dominación en el sexo y su descripción física de una mujer con curvas generosas, tez morena, gustosa de su cuerpo, sin ningún reparo en exhibirlo y darle placer, era justo algo muy parecido a como yo misma me sentía

Al terminar de leer la historia yo ya estaba nuevamente en proceso de masturbación, estaba caliente y sabía que todo el día iba a estar así, me despojé de la blusa y la falda,  me quedé en tanga y con los tacones puestos, pensando que así me veía más sexy, recostada en la cama y acariciando suavemente mis senos.

Deseaba que mi amigo se conectara y así pasó, al momento de recibir su correo yo ya estaba muy caliente por la historia y por los minutos que había pasado tocándome, al recibir el mensaje y relacionarlo con lo que estaba a punto de pasar sentí llegar el orgasmo, apreté mis piernas y con mi mano derecha sujeté fuertemente mi seno izquierdo, mientras mi mano izquierda tomé la sábana de mi cama, ahí mismo terminé delicioso.

–          Ahhhhhh¡¡¡¡ ufffff¡¡¡¡¡¡Ahhhhhhhhhh¡¡

Después del orgasmo procedí a leer el mensaje

–          Hola puta; te gustó la historia???

–          Me encantó¡¡, no sabes lo me gusta leer este tipo de cosas

–          Te calentó la cogida con dos cabrones?

–          Si, pero te confieso que lo que más me excitó fue la chica

–          Cómo??

–          Si, más que desear ser yo la chica, me excitó la descripción de ella y su actitud, me imaginaba mas estando con ella más que con ellos.

–          Eres una puta¡¡ también te gustan las mujeres?

–          No necesariamente me gustan las mujeres, algunas veces me excitan las mujeres, y especialmente me excitó esa mujer, me encantó su actitud.

–          La verdad es que existe, es una chica buenísima y excelente en la cama

–          Ya te la cogiste??

–          Por ahora no te contestaré eso

–          Ok papi, tu mandas

–          Ya estas lista para seguir?

–          Por supuesto¡¡¡

–          Como estás vestida?

–          Estoy desnuda bajo las sábanas

–          Como te vestiste para bajar a comer?

–          Minifalda, blusa corta y sin bra

–          Y como te fue?

–          Bien, fui el centro de atención de varias miradas

–          Estuvo bien el atuendo pero creo que puede mejorar; vístete más sexy y mándame una foto

–          Si rey, pero te debo acarar dos cosas, no voy a enseñar mi rostro y no quiero desnudarme, si quieres aceptarlo bien, sino ni hablar

–          Me gusta que tengas carácter, estoy de acuerdo

–          Gracias por entender, te mando la foto

Y procedí a vestirme, escogí un short de mezclilla súper corto y muy apretado, apenas cubría mis nalgas, para la parte de arriba seleccioné un top color gris muy en entallado, corto, escotado del frente y con buena parte de la espala descubierta, tenía la palabra LOVE por el frente y no me puse bra.

Inmediatamente me dispuse a tomarme varias fotos de frente y por detrás y ensañe mis mejores poses de modelo de foto de taller mecánico, las envíe a mi amigo y esperé su respuesta, no tardé mucho en esperar

–          Muy bien, me gusta, ahora pide room service y vamos a ver qué cara pone el mesero y qué efecto tiene esto en ti, yo regreso contigo al rato ya cuando todo termine

–          Ok

Dentro de todo respiré un poco, qué bueno que no me atreví a mandar un foto en lencería, dentro de todo, el atuendo aunque extremadamente provocativo era aún tolerable, tomé el teléfono y pedí algo de tomar, en unos minutos estuvieron tocando a mi puerta, podía fácilmente olvidar el asunto y mentir pero simplemente no quería hacerlo, quería ver a donde me llevaba esto, tenía la confianza que al hacer lo que se me pedía iba a acrecentar mi placer sexual.

Me dispuse a abrir la puerta, busqué rápidamente la mirada del camarero y pude ver como sus ojos saltaron en su cara, luego me percaté claramente de cómo su mirada me recorrió de pies a cabeza, no puedo afirmar que no me gustó.

Procedí a pedirle al muchacho que pasara, al hacerlo me di la espalda para asegurarme de que viera mis nalgas y que él caminara detrás de mí, al caminar me aseguré de contonear las caderas lo más posible, luego so pretexto de tomar mi bolso me agaché un poco sin flexionar las rodillas y sacando las nalgas, tomé un billete para pagar, durante todo el proceso, entre el tiempo que tomé el bolso, busqué la billetera y saqué el billete, me mantuve en la misma posición sin incorporarme y enseñando mi trasero.

Me levanté y pagué, luego le sonreí un poco y lo acompañé a la puerta, al volver a caminar me aseguré nuevamente de ir en la delantera y mover mis caderas, al final el pobre tipo, nervioso a mas no poder, no pudo articular palabra y se marchó sin despedirse.

Woooowww, no puedo describir el morbo que sentí, la calentura era mucha, el día había estado lleno de situaciones inesperadas y calientes, no sé que mas iba suceder pero la verdad me gustaba y bastante.

Al instante regresé a la computadora y le mandé un mensaje a mi amigo diciéndole que justo había cumplido la encomienda.

–          Como te fue?

–          Muy bien, estoy muy caliente

–          Platícame, que paso?

Y procedí a describir lo sucedido, al final le decía que me hubiera encantado que el tipo hubiera aprovechado el momento para meterme mano o arrimar su verga a mis nalgas y que la única razón por la que no me lo cogí fue porque no tenía permiso de hacerlo

–          Comienza a dedearte, hazlo sin paciencia, hazlo como desesperada

La orden activó mi adrenalina, me quité la ropa lo mas rápido que pude, me recosté en la cama y me masturbé como desesperada, creo que nunca lo había hecho así, en cuestión de segundos ya estaba lista para terminar, me sentía ardiendo, totalmente entregada

–          Grita “soy tu puta”

Así lo hice, gemí y exclamé: Soy tu puta

–          Termina y mientras sientes tu orgasmo vuelve a gritarlo

Seguí con mi ritmo acelerado y al momento terminé, mientras lo hacía sentí un orgasmo largo y placentero

–          Aaahhhhh, Soyyyy tuu putaaaaaa¡¡¡¡¡

Y regresé a la computadora:

–          Gracias papi¡¡ me encantó¡¡ pero ya cógeme por favor¡¡¡

–          Pronto putita, por ahora solo sigue portándote bien

–          Eres un cabrón¡

–          Por eso me deseas tanto

–          Si rey por cabrón, me traes pendeja¡

–          Por ahora es suficiente, seguimos mañana

–          Ok, algún vestuario en especial para mañana?

–          Te lo dejo a tu imaginación, pero toda la semana sin bra y las tangas más pequeñas

–          Ok, cuenta con ello

Continuará

autora: Daniela

Si te gusto el relato por favor déjame tu comentario para poder motivarme a seguir escribiendo ya que a veces pienso que nadie me lee

También sígueme en twitter: @putizorrasclub (tengo fotos desnudas)

Escríbeme a mi correo: elizabeth19sousa@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *