Una extraña salida con mi marido

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En cierta ocasión mi marido me invitó a tomar una copa en un bar, la verdad no soy muy buena para tomar, lo que si es que el alcohol me pone muy caliente, yo creo que soy una excelente inversión, con muy pocas tragos, mi marido puede tener una excelente puta sin necesidad de gastar mucho. Por el contrario mi esposo es muy bueno para tomar, puede beber por largo rato y casi nunca lo he visto en mal estado; lo que si es que tiene todo un tema con el baño, una vez que bebe tiene que estar constantemente visitando el sanitario

 

Como mi marido no tiene problemas en exhibirme y a mi me encanta hacerlo, pues aprovecho estas ocasiones para vestirme sexy y captar miradas

 

Ese día escogí un short de mezclilla corto y entallado, la prenda se metía disimuladamente en mi culo y me hacia ver unas nalgas bastante pronunciadas, para la parte de arriba tomé una blusa de botones, la blusa dejaba ver mi ombligo y los botones me hacían enseñar solo el borde de mis senos; para ser sincera me sentía bien buena y no me daba pena mostrarlo

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Llegamos al lugar y tomamos una mesa, la verdad mi marido me encanta, lo malo es que soy demasiado puta, me gusta platicar con él, salir y coger; me la estaba pasando muy bien y ya medio tomada estaba entrando en ambiente.

 

A mi marido le encanta que use ropa interior sexy, siempre uso tangas por lo mismo, luego le gusta que se me noten los tirantes de mi tanga por encima de mi pantalón o falda, así que casualmente a medida que avanzaba la noche y de repente me daba algún beso, me tocaba el culo y sacaba mis tirantes de la tanga para que estuvieran a la vista, yo me dejaba hacer y me encantaba.

 

No soy tonta y me doy cuenta cuando estoy siendo blanco de miradas y cuando no, ese día en especial la mesa de enseguida nuestro estaba muy activa con las miradas, se trataba de una mesa de tres hombres ya maduros, no se veían muy finos, estaban un poco pasados de peso y eran bastante ruidosos.

 

Desde donde yo estaba la mesa de los vecinos me quedaba de frente, mi marido les daba la espalda, así que ellos aprovechaban la oportunidad de dedicarme constantes miradas.

 

En un momento dado tuve que ir al baño, el lugar estaba lleno y el llegar ahí y regresar era toda una odisea, sobre todo para ir al sanitario de la mujeres, el cual tradicionalmente se llena aun más, como pude llegué, al salir el pasillo estaba lleno y me topé de frente con uno de los tipos de la mesa de enseguida, me miró y me sonrió, yo lo ignoré y trate de pasar, el tipo no se movía y yo lo tenía de frente, a pesar de que el pasillo estaba lleno, con un esfuerzo de su parte fácilmente podíamos haber transitado él y yo sin problemas, pero no lo hizo, así que tuve que pegarme a la pared lo mas que pude y tratar de pasar.

 

Así lo hice, pero el tamaño de mis senos me jugaron una mala pasada, así prácticamente le embarré mis tetas contra su pecho, quedando nuestras caras muy cerca, él sintió a la perfección la textura de mis senos y solo se limitó a sonreír, a mi esto me causó mucho coraje, al final no puede salir de la situación como lo hubiera querido.

 

Regresé a la mesa y al poco rato claramente vi al tipo, riéndose con sus amigos, supuse con certeza que estaba presumiendo lo que acababa de suceder, lo cual me hizo hacer un coraje mayor, pasó un poco mas de tiempo y volví a mi asunto con mi esposo, dejé de lado el tema y me volví a concentrar en pasármela bien.

 

Nuevamente tuve que levantarme para contestar una llamada que estaba esperando, así que me dirigí al baño, ya que ahí se podía escuchar mejor, de regreso otra vez la misma historia, el mismo tipo y la misma situación, lo miré con enojo, a diferencia de la vez anterior cambié de estrategia y traté de pasar de frente a la pared, fue un grave error, me ha metido una manoseada descarada, sentí claramente sus mano sobre mis nalgas e incluso alcanzó a rozarme con su verga; su triunfo era completo, primero con mis tetas y luego con mi culo.

 

Estaba roja del coraje, mi marido me preguntó si todo estaba bien y yo contesté que no había problema, que solo es que había mucha gente y no podía escuchar bien.

 

El problema fue que mi marido una vez que va al baño por primera vez, tiene que ir constantemente; sucedió su primera visita y con ella vinieron varias.

 

Mi marido se levantó al baño y en cuanto me quedé sola en la mesa las miradas continuaron más intensas, de repente mi acosador se levanta y se acerca a mí

 

–          Hola preciosa

–          Que tal

–          Solo quise decirte que estas buenísima, eres por mucho la mejor vieja de todo el lugar

–          Es todo?? Se puede retirar?? mi marido no tarda en llegar.

 

El tipo solo sonríe y regresa a su mesa, yo me quedo verde del coraje esperando a mi marido, él regresa y seguimos platicando, pedí una margarita, esta bebida me encanta por su sabor y porque tradicionalmente son muy ligeras. Al retirarse puede ver de reojo que la gente de la mesa de enseguida le llama al mesero, el cual compartíamos ambas mesas y mi acosador le dio algunas instrucciones.

 

Seguimos tomando y mi marido me besaba esporádicamente, me encantan sus besos, realmente me la estaba pasando bien, me relajaba y sentía el efecto de las margaritas en mi cuerpo, poco a poco me estaba desinhibiendo.

 

Nuevamente mi marido debe de levantarse al baño y otra vez la misma historia:

 

–          Hola otra vez

–          Hola

–          Te he dicho en los últimos minutos que estas buenísima?

–          Si gracias

–          Me encantaría poderte invitarte a salir un día de estos, puedo?

–          Soy casada

–          No te pregunté tu estado civil, te invite a salir

–          Soy casada; solo salgo con mi marido

–          Entonces tendré que buscar la manera de estar contigo a espaldas de tu marido

 

Se retira y otra vez la misma dinámica otra Margarita, algunos besos y yo me empezaba a calentar, nuevamente mi esposo debe levantarse al baño

 

–          Deberías de estar mas contenta, salir y bailar, así todos podríamos ver mejor tus encantos

–          Si como no, por favor ya déjame en paz, no quiero problemas

–          Sólo quiero decirte que se ve que te encanta la verga y que la mía está estallando nada más de verte

 

Me quede helada, solo alcance a decir:

 

–          Que te pasa pendejo??, no te me vuelvas a acercar o dirigirme la palabra, en tu vida vas a tener a una mujer como yo

–          Tal vez

 

Y se marchó, sin inmutarse y tan tranquilo. Mi marido regresa y seguimos platicando yo realmente me estaba poniendo muy cachonda, no se si por el alcohol o por las caricias de mi marido pero caliente ya estaba.

 

A la siguiente vuelta al baño de mi marido, otra vez lo mismo, sinceramente yo pensaba que después de mis palabras me había deshecho de este tipo, pero parecía no tener límite y una decisión a toda prueba.

 

-Oye te puedo preguntar algo?

– Mmmh

– Sabes que hace poco fui al doctor y me dicen que me faltó calcio, al parecer mi mamá no me dio suficiente leche materna, crees que puedas ayudarme?? Es una noble causa, puedo morir por ello

 

La verdad es que no sé si sean las copas pero el comentario me causó gracia, me encantan los piropos, traté de mostrarme molesta pero no pude evitar esbozar una sonrisa

 

–          No gracias, tendrás que buscar otra candidata

–          Tu te lo pierdes, tal vez al final del día pienses distinto

–          No creo

 

Al regresar mi marido ahora tenía que ser yo la que tenía que ir al baño, traté de aguantarme pero era imposible, me levanté y a salir me topo a mi acosador nuevamente de frente, y ahora? Por adelante o por atrás?? Que espectáculo le voy a dar??

 

Instintivamente le di la espalda, no se si la calentura, la simpatía de su ultimo piropo o porque realmente creía que el menor daño se daba dando la espalda. Nuevamente la manoseada y me restriega su paquete, el cual ya sentía un poco duro, sólo que esta vez el sentimiento no fue de enojo muy a mi pesar me gustó, la verdad es que no sé si en algún punto paré un poco mis nalgas.

 

Regresé y le pedí a mi marido que nos fuéramos, la situación no me gustaba y la verdad yo ya estaba lista para coger, así que qué caso tenía seguir ahí, por qué no mejor ir a casa y coger como merecíamos?

 

–          Por favor vámonos, estoy caliente y quiero verga mi amor

–          Espérame tantito, me tomo ésta y pido la cuenta, mientras voy al baño

–          Otra vez?? No puedes ir en la casa

–          Ya sabes como me pongo cuando tomo

 

Nuevamente mi “amigo” regresa a escena

–          Al parecer tu marido quiere que te siga buscando

–          Si verdad

–          Me encantan tus nalgas, no me las quieres enseñar??

–          Y para que quieres que te las enseñe, si ya las manoseaste todas??

 

No sé porque dije esto, él suelta una carcajada y me dice:

 

–          Mira vamos haciendo algo, si te desabrochas un botón de la blusa, no regreso, solo por el gusto de verte mejor las tetas

 

Mi marido regresa y yo me quedo pensativa, si me desabrocho el botón será bueno o malo? Le quiero dar un panorama mejor de mis tetas? Cumplirá su palabra o solo esta jugando conmigo? Quiero que me deje en paz??

 

Al final decido, realmente sigo caliente y me suelto un botón, la blusa era traicionera y ese botón hacia toda la diferencia, con esto daba un panorama excelente de mis senos, vi sus miradas y me gustó.

 

Le pedí nuevamente a mi marido que nos fuéramos, quería intentar que no me gustara lo que estaba pasando y lo que estaba sintiendo, mi marido pidió la cuenta, al querer pagar el mesero nos dice que no estaba funcionando la terminal bancaria y no pasaban la tarjetas de crédito. Mi esposo se molesta y pregunta que como puede ser, le piden disculpas, pero no hay nada que puedan hacer por él, la situación era por demás desagradable, y ahora que hacemos??

 

El mesero nos dice que puede uno de nosotros ir a un cajero, sacar dinero y pagar, no hay otra opción y mi marido nunca me dejaría ir sola a una cajero en la madrugada a sacar efectivo, con mucho coraje me pide que espere, como el cajero no está cerca, la espera puede ser de hasta una hora en ir y volver

 

La situación me preocupa, si con mi marido enfrente este tipo no tiene límites, que va pasar sin él? Mi marido me da un beso y se despide, yo me quedó con una sensación combinada entre caliente y asustada, creo que lo segundo más que lo primero.

 

En cuanto me quedo sola, mi acosador regresa y se sienta en la mesa

 

–          Quien te invitó a sentarte? No me dijiste que no ibas a regresar? Yo cumplí, tu no

–          Tienes razón, paro lo he hecho por una cuestión de principios

–          Principios??

–          Claro, una mujer como tu no puede estar sola, hay aquí muchas cabrones que pueden querer abusar de ti, así que estoy aquí para defender los intereses de tu marido, no por gusto sino por una obligación de caballero

 

No pude evitar volver a sonreír

 

–          A si, y de ti quien me cuida?? Si eres el peor de todos

–          Es un riesgo que debes de correr, como te llamas?

–          Dani, pero por favor vete, no es correcto que este aquí

–          Me voy pero ahora si con una última condición y ya no regreso

–          Y cual es?

–          Que vayas al baño y te quietes el sostén

–          Estás loco

–          Tu dices

 

Se levanta y me quedó sola, caliente y con ganas de que llegara mi marido, no sé porque pero me levanté al baño, en el baño pensé en quitarme el sostén, fui fuerte y no lo hice, a la salida nuevamente mi amigo, ahora no hubo corajes ni dudas, me di la espalda y pasé detrás de él dándole la espalda, solo que ahora justo cuando estaba en la posición ideal para que su verga rozara con mi culo, me detuvo y así duramos algunos segundos yo sacando las nalgas y él arrimándome su verga.

 

–          Regresa al baño y quítate el bra

 

Dudé un poco pero lo hice, regresé al baño y me quité el sostén, mis tetas se veían hermosas, grandes y mis pezones evidenciaban mi calentura, regresé a la mesa y me decepcioné un poco al no ver a mi amigo quien ya me estaba nuevamente en su mesa, me desconcerté, pues qué no se había sentado conmigo?? Por qué regresaba con sus amigos, y ahora que hacía??

 

Regrese a mi mesa, para mi sorpresa, ahora no me hacían caso, justo estaba hecha ahora una puta, había hecho lo que me pedía y ahora cuando tenía avances conmigo me dejaba así, sería capaz de dejar a su presa justo cuando ahora tenia una posibilidad de cazarla??

 

Pasaron unos minutos y regresó, el corazón se me vino encima

 

–          Ahora será al revés, la única manera en que regrese es que te levantes y comiences a bailar para nosotros, si no lo haces, no regreso

 

Seguí desconcertada, pero yo no pensaba, había pedido una última margarita para esperar a mi marido y me sentí mareada y cachonda, me levanté y empecé a mover el culo, me agachaba y ofrecía una excelente visión de mis tetas y de mi culo

 

Mi amigo se levanta de su silla y solo me dice: Ven. Me toma de la mano y me lleva a una oficina justo en el segundo piso del bar, al subir las escaleras me hace pasar primero y sé que al subir tiene una excelente visión de mis nalgas, no me importa y yo las muevo lo mas que puedo

 

Llegamos a la oficina y solo me empuja en un sillón, me pide que me desnude y así lo hago, no vuelvo a decir palabra.

 

Se saca su verga, no es nada fuera de lo común en tamaño pero es muy gruesa, yo estoy fuera de mí.  Era gordo, no muy guapo, maduro; al mismo tiempo su verga era como él, ancha y tosca, me tenía caliente y totalmente entregada.

 

Comienzo a mamársela con fuerza y él solo gime y me dice:

 

–          No que nunca iba a tener una vieja como tú?. Pues aquí te tengo hecha una puta y lista para que te coja; quieres verga??

–          Si

–          Si que?

–          Si quiero verga, cogeme por favor¡¡

 

Al poco tiempo se sienta el sillón, se ve que desea que yo haga todo el trabajo, no sé si sea por su peso corporal o porque me quiere tratar como una golfa, primero lo cabalgo de frente, siento su verga gruesa dentro y me excita bastante, muevo mis caderas lo más que puedo y él toma fuertemente mis tetas con cada una de sus manos, la sensación es deliciosa, a pesar de que su verga no es tan grande no importa porque el grosor compensa muy bien el tamaño, estoy demasiado caliente, un orgasmo tras otro, no se que me pasaba, me sentía mojadísima

 

–          Ahhhh que rico, más¡¡ mas¡¡¡

–          Así te quería tener pinche vieja, mueve el culo

–          Si que rico, que bueno que no dejaste de buscarme, que rico me estas dando¡¡

–          Te gusta perra??

–          Me encanta ¡¡¡ no puedo dejar de terminar¡¡

 

Con sus manos me toma de las caderas me coge fuertemente, yo busco su boca y lo beso con pasión, su aliento sabe a hombre y a alcohol, no es un sabor particularmente agradable pero es perfecto para la situación, todo en él forma parte de un mismo paquete, su aliento, su físico, su boca, su verga son excitantemente desagradables, son de macho, nada fino, nada elegante.

 

Al terminar grito sin pudor

 

–          Mas¡¡, Mas¡¡ Así¡¡¡ Así¡¡¡ Eres un cabrón, que rico¡¡¡

 

Con una mano me jala el pelo y con la otra me da unas nalgadas durísimas, este cabrón que apenas hace unos minutos me causaba asco ahora me da un placer extraordinario, me siento humillada y sometida, yo podría haber escogido a cualquier cabrón del lugar y justo este tipo es el que me está sometiendo y tratándome como una puta vulgar

 

Mi pide que me levante y que cambie de posición, me indica que ahora me quiere coger de espaldas, él sigue sentado en su misma posición y yo soy la que debo de cambiar, mover el culo e insertarme su verga.

 

Lo obedezco, al salir su verga de mi cuerpo, la veo, fea y gruesa pero muy erecta y muy mojada por mis jugos, no puedo resistir la tentación de metérmela a la boca

 

–          Te la puedo mamar antes corazón? Quiero limpiarla con la lengua antes de que me la metas nuevamente

 

Lo digo en el tono mas cachondo que puedo tener, como negarse a tal petición?, él solo asienta con la cabeza, su triunfo es completo¡¡ y yo que le gritaba hace unas horas que nunca iba a tener una vieja como yo¡

 

La mamo por rato y me encanta, mientras la tengo en la boca gimo, él sigue sentado y yo de rodillas, la mamo desesperada, al poco tiempo me retira y me pide que me la meta otra vez.

 

Me incorporo y me pongo de espaldas, me inserto nuevamente su verga y comienzo a mover mis nalgas, sé perfectamente que este cabrón quiere una mejor visión de mi culo y se lo voy a cumplir, pienso en mi marido y me imagino que me gustaría que me viera así, con toda la verga adentro y gritando como loca, me excito mas y ya no sé si es un solo orgasmo largo o se presentan uno tras otro, me considero muy caliente pero esto es demasiado

 

–          Te gustan mis nalgas?? Agárreme el culo¡¡ es tuyo mi rey¡¡ Así me querías tener cabrón??

–          Si

–          Como le haces cabrón?? Me has puesto súper caliente¡¡ Ahhh¡¡¡

 

Lo intenso de la seducción previa hizo que la cogida no durara particularmente mucho, pero eso no importó estaba tan caliente que estuvo delicioso, el morbo de la situación me hizo terminar y gritar como una perra.

 

Al terminar me vestí rápidamente:

 

-Me voy, no tarda en llegar mi marido

 

Me dirigí a la puerta y antes de salir

 

–          Oye tengo que confesarte algo

–          Que pasa?

–          Soy el dueño del lugar, las tarjetas de crédito no tienen problema

 

Solo sonreí y alcance a decir

–          Cabrón

–          Otra cosa, tus margaritas tenían una elemento “extra” que al parecer acelera el lívido, que conveniente no?

 

No sabía que decir, ni que hacer, al final solo salí corriendo y alcance a decir

 

–          A ver que día de estos me das otra de esas margaritas….

 

Y lo mire con esa cara de puta que pongo cuando me pongo así de caliente, la verdad me había encantado, me fascina sentirme deseada y que alguien llegue a esos niveles para tener mis nalgas, es algo que me prende.

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