AYUDANDO A UN COMPAÑERO.

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El pasado domingo fui a ayudar a un amigo, amigo que a su vez es compañero de trabajo, cuya ayúdame pidió por mis conocimientos y habilidades, conocimientos que tengo tanto en electricidad como en electrónica. Este me hizo saber que los padres les dejo un piso, padre que tiene fallecido y no madre. Y harto de tenerlo alquilado han decidido venderlo antes que fallezca la madre más por asunto de papeleo y hacienda. Bueno entre una cosa y otra, hemos quedado directamente en el piso, sabiendo bien donde tiene sus padres el piso, este me ha citado allí sobre las once de la mañana. Hora que estuve esperándole en el portal, pero él no se presentó, acabando por disculparse por WhatsApp, haciéndome saber que tardaría un poco en llegar. 

Diciéndome que llamara al portero pues estaba una limpiadora, limpiadora que habían contratado desde hace unos días para que lo limpiara a fondo. Tras decirme esto, me dispuse a llamar al portero, donde a los pocos minutos respondió la mujer de la limpieza, tras un breve comentario, esta acabo por abrirme la puerta, acabando por subir al piso. Este se encuentra en la segunda planta, cuya puerta corresponde al número doce, teniendo que llamar a un nuevo pulsador pues me encontré con una puerta, cosa que me extraño pues la última vez que estuve no estaba. 

Tras abrirse la puerta del piso, apareció una señora de entre cincuenta y los cincuenta y pocos años, señora de cabellos rubios y rizados, cuyos ojos verdes me fascinaron. Esta se dirigió hacia la puerta que la abrió, haciéndome saber que esta la colocaron en su día por los robos, cosa que comprendí. Tras entrar y esta volver a cerrar la puerta, espere que la mujer fuera delante de mí, camino pasillo arriba en dirección a la cocina. lo que aproveche para clavar mí vista en su trasero, trasero que contoneaba a cada paso que daba. Alce la vista de su trasero hacía sus cabellos, fijándome bien en su cuerpo de anchas caderas como sus nalgas, cuerpo que cubría un vestido de tirantes celeste y unos zapatos planos. Señora que me hizo saber que en verdad me estaba esperando, pues Antonio… mi amigo así se lo hizo saber, haciéndole saber yo que este tardaría en venir, acabando ella por replicarme…

  • “Seguro que no vendrá, sí ha tenido bronca con la mujer… te lo aseguro”.

Mientras conversábamos, no dejaba de mirarla, no era una mujer de bandera, simplemente era una mujer madura que me resultaba atractiva por esos ojos verdes, cuya estatura ronda entre el metro setenta o setenta y cinco. Volviendo a ascender la vista en el momento que ella se giró y se quedó de frente, la mujer me explico lo que deseaba mi amigo que yo mirara y arreglase. No pudiendo evitar apartar mí vista de sus senos grandes, echándole al menos una talla de ciento treinta centímetros, pechos que seguro que son naturales… mmm, tan natural como su trasero. Ella hablaba y se explicaba muy bien, se le notaba que era buena conversadora, para nada era la típica mujer tosca o borde a la hora de hablar. 

Siendo ella misma quien corto la conversación, haciéndome ver que volvía al tajo, dirigiéndome yo a ver los enchufes y todo lo relacionado con la electricidad. Cuando arregle algunos enchufes, pulsadores y lámparas. Sonó mi móvil y tras cogerlo, vi que era mi amigo el cual me contaba el papelón, lamentándose haberme dejado plantado, explicándome que la ha tenido con su mujer, diciéndome que no va a poder venir. Haciéndome saber que me podría ir si quería, pues Charo que así me entere que se llamaba la mujer, tenía llave. Tras colgar, me dirigí hacia la cocina, donde pude ver a Charo inclinada en plan posición del perrito limpiando las puertas del fregadero. Posición en la cual pude apreciar sus enormes senos (joder que tetazas), dándome cuenta que esta no llevaba sujetador, no solo por el vaivén que llevaba sino por verse perfectamente sus pezones, no pudiendo evitar soltar…

  • “Mmmm”.

Está escuchándome coge y me pregunta…

  • “Y eso a que va”.

Respondiéndole…

  • “Perdona si te he molestado, pero me he fijado en esos hermosos y generosos pechos que posees”.

Esta sonriente me contesta… 

  • “Para nada debo de perdonarte, pues un piropo a una mujer de mi edad siempre es bienvenido, además no me molesta al contrario me agrada, pues eso significa que aún sigo estando bien”. 
  • “Sabes, prefiero este tipo de gestos y palabras a las bordarías que otros me sueltan”. 

Calla y tras hacer un breve silencio, tiempo que toma para beber, continuando al tiempo que me fijo en sus labios húmedos…

  • “Además te digo otra cosa, prefiero los hombres que me lo dicen o piensan a la cara, que aquellos que se me quedan callado mirando, pues más que molestar me dan hasta un poco de miedo”.

Calla unos minutos y viéndome hay parado, me pregunta…

  • “Pero dime que ocurre”.

Tras ponerle al corriente de los planes de mi amigo, planes que dije al tiempo que miraba la mujer. Pues estaba arrodillada e inclinada hacia abajo, limpiando los bajos de los muebles, acabando por ponerse nuevamente en la posición del perrito. Posición que se apreciaba sus enormes y sus jugosas nalgas… uuuffff, no veáis como se movía la muy cabrona, mientras ella limpiaba los bajos e inclinándose lo máximo posible. Máximo que mostraba su culazo, llegando a introducirse sus bragas en su culo… mmm. Volviendo está a soltar…

  • “Y ahora qué”.

Respondiendo…

  • “Me vas a poner cardiaco con tu manera de limpiar, vayas poses para aprovechar si dejaras. Menudo trasero que posees, como tengas el resto del cuerpo como tus senos y tú culo de aquí me llevan a urgencias”.

Se detiene y se ríe, soltándole…

  • “Como sigas así te cogía ahora mismo como estas y te embestía, penetrándote bien fuerte mientras no dejo de meterte mano, no dejándote salir”.

Ella se incorpora, quedándose arrodillada con su cuerpo descansando sobre sus talones, mirándome a la cara mientras yo me fijo en sus pechos, pues cuyos pezones duritos y endurecidos se le marcan en la tela de su vestido. Volviéndose a reír me suelta…

  • “Si ya, ten cuidado que a ver si te voy a coger la palabra y luego coges y te echas hacia atrás, no hables tanto que os conozco de sobra porque luego no cumples, dejándome con un calentón de narices”.

Mientras escucho sus palabras, no puedo evitar bajar la vista y clavar mis ojos en su entrepierna, pues su vestido subido por esos muslos maduros, deja ver esas bragas que para nada son las del tipo de mi “abuela”… mmm. De todas formas y para ser sincero, pienso que la verdad las he visto mucho mejor, pero qué coño después de esos movimientos y que me la ha puesto palote. Ahora mismo me la cogía, pues como dicen algunos compañeros… “Para un polvo por qué no”. Ella no deja de mirarme, quizás por mí más que evidente empalme, soltándome al tiempo que con descaro me muestra sus senos… 

  • “Lo dices en serio…”. 
  • “De verdad crees que estoy buena”. 

Mientras hablaba, la muy cabrona calientapollas no dejaba de manosearse sus senos por encima del vestido, deslizando sus dedos por el contorno de sus pezones, notándose estos aún más, acabando por bajarse los tirantes de su vestido y sacándose sus enormes senos… uuuffff. No dejando de acariciárselo, desde la base de sus mamas hasta los endurecidos pezones, jugueteando con sus pechos y caricias que me estaban poniendo aún más cardiaco, soltando…

  • “No crees que tengo los pechos demasiado grande, no te parecen que están caídos”.

Respondiéndole…

  • “Para nada, te los veo perfectos, ahora mismo si me dejas te los comía”.

Ríe y me suelta…

  • “Pero si estoy que apesto a sudor, antes necesitaría una ducha”.

Respondiéndole…

  • “Pero si vas a sudar aún más, pero si deseas una ducha… no te lo niego, mira ahí está el baño, entra y te enjuagas”.

Coge ella, se levanta y se dirige al baño, iba a cerrar la puerta pudorosa, pero es ella misma quien la acaba por abrir, comenzando a desvestirse, despojándose del vestido y las bragas. Abre el grifo y deja que el agua caliente de la ducha caiga sobre sus cabellos, diluyéndose el agua por su cuerpo al tiempo que se frota senos, vientre y nalgas. Evita mirarme a los ojos… quizás avergonzada, pues algunos rasgos de cortada sí que da. Mirada que la tiene baja y más aún cuando se enjuaga su entrepierna, viendo como limpia a fondo su pubis, introduciéndose hasta dos dedos… mmm. Acabando por darse la vuelta, mostrándome su espalda y como se magrea sus enormes nalgas, introduciendo una de sus manos entre los glúteos, continuando por separarse estos con ambas manos… uuuffff. Envalentonándose me mira y me suelta…

  • “Tú no te vas a enjuagar”.

Respondo que no al tiempo que la veo rodearse con la toalla, dirigiéndose esta finalmente caminando como una quinceañera hacia el salón, mientras voy yo detrás observándola. Tras entrar me suelta…

  • “¿Cuándo te vas a desnudar y demostrarme todo eso que decías?”.

Cojo y suelto el cinturón, desabotonando el botón y continuar por el bajarme la cremallera, cayendo el pantalón solo a mis pies por su propio peso, no dejarme esta bajarme los calzoncillos y ser ella la que tras introducir su mano dentro de mi bóxer, coge y lo acaba sacando al tiempo que repite mi gesto… mmm. Coge y se arrodillada, no hay besos ni comida de boca, sino tras tomar mi miembro comienza a lamer mi tronco y mi glande… ooohhh. No dejo de acariciar sus cabellos… mmm, dejando que ella chupe y lame mi miembro en forma descendente hasta mis genitales… ooohhh. Acabando por introducirse mi glande en su boca al tiempo que aprovecho por retirar la toalla, tiempo que sigo por acariciar sus enormes pechos, magreándolos a mi antojo… uuuffff. 

Comienza a acelerar la mamada… aaahhh, llegándose a introducir hasta la mitad de mi miembro… uuuffff, sacándoselo y hacerme sentarme sobre el sofá. Momento que aprovecho para comerme sus senos, saboreando sus pezones en mi boca, lamiendo cada centímetro de sus senos, mordiendo con suavidad y absorbiendo como si yo fuera un bebe, siendo ella la que suspira y gime, no dejando de masturbarme… ooohhh. Desciendo mi mano derecha hasta su entrepierna, comenzando a tocar su coñito, notando su vulva y labios vaginales hinchados debido a la excitación… uuummm. 

Haciendo yo ahora que sea ella la que se siente en el sofá, separo sus piernas y me coloco entre ellas, comenzando por lamer sus labios vaginales al tiempo que jugueteo con su vulva… uuummm. Ella suspira y gime, acariciando mi nuca e incluso presionando, introduzco un dedo y minutos después son dos, no dejo de emular la penetración, deslizando la yema de mis dedos en la parte superior de su vagina… mmm, no dejo de deslizar con suavidad… mmm, sabiendo que al menos mi mujer es su punto G, mientras ella no deja de suspirar e incluso llega a soltarme… 

  • “Si… si… sigue… uuummm, si… ahí… si… aaahhh”. 
  • “Sí… aaahhh, ahí… ahí… aaahhh”. 

Obteniendo su primer orgasmo, llenando mi boca de sus líquidos mientras se queda callada avergonzada, soltándome…

  • “Perdona, te tendría que haber avisado”.

Pero yo no me detengo, precisamente ahora después de haber saboreado sus jugos… uuummm, pues ahora eran tres los dedos que entraban y salían de su interior. Entre convulsiones y gritos acaba por obtener el segundo, dejando de notar la presión de su mano, aparto mi rostro de su coñito, cuya boca la tengo impregnada de sus líquidos, ella sonríe y ahora si me come la boca, saboreando el sabor de sus propios jugos. Dejándome sentar a su lado, coge y me confiesa… 

  • “Sabes que llevo veinticinco años que un hombre, no solo no me lo come, sino que me haga venir de esta manera, quizás estoy muy caliente”.

 Sonríe y me mira, mira como yo estoy sentado masturbándome, coge y se coloca en cuclillas sobre mí polla, colocando una pierna a cada lado de la mía al tiempo que es ella misma quien se la introduce… aaahhh. Comenzando a moverse… uuuffff, mientras yo aprovecho por comerme y saborear esos enormes senos… ooohhh. Comenzando casi a los tres minutos por comenzar nuevamente a gemir y suspirar, soltando algún que otro comentario, mientras yo no dejo de magrear sus nalgas, escuchándose solo a ella disfrutar… ooohhh… uuuhhh… ooohhh. Tras una serie de gemidos cada vez más ahogados, deteniéndose poco a poco sin acabar por detenerse, vuelve a decirme… 

  • “Joder, llevo tres orgasmos y tu sin correrte”. 
  • “¿Qué pasa que no te excito lo suficiente?”. 

Se levanta y tirando de mi brazo, me hace seguirla al tiempo que me suelta…

  • “Vamos a la cama, no lo dejamos hasta que no te corras tú, quiero sentir como me llenas… mmm”.

Tras hacerla a ella tumbar, colocándome encima no sin antes tomar sus piernas y colocarlas como pude en mis hombros, penetrándola con fuerza mientras ella no para de chillar, gimiendo y suspirando. Viendo que así no me iba a venir, cogí y le propuse follármela en plan perrito, embistiéndola con fuerza, embistes que se aprecia en sus nalgas moverse… ooohhh. Ella gime y su voz se entre corta, disfrutando de mis penetraciones al compás de sus gritos e insultos. Insultos que según iba a su exmarido, poniéndolo de maricón y cornudo… ooohhh. Tomándola por sus cabellos y tirar de ella entre gemidos, acabe por venirme dentro de ella, sintiendo como entre espasmos me vacío… uuuffff. Deja caer su cuerpo pesado sobre la cama, cuerpo que soporta el mío con mi polla aun dentro de su orificio anal. Quedamos ambos inmóvil, mí polla continua aun dentro, notando ella como continua y soltarme… 

  • “No jodas que aun quieres más, no puedo más… me duele todo, piensa que no tengo treinta años y que llevo sin hacerlo al menos nueve meses”. 
  • “Meses que se dicen pronto pero que es la verdad, además con quien suelo hacerlo, este lo hace de la manera tradicional y encima tras venirse, acabo yo sola”. 

Acabando por decirme… 

  • “Pero, no te puedo dejar así… mmm, sino va a parecer que soy yo una calientapollas”. 
  • “Vamos a hacer una cosa, voy a intentarlo una vez más y si no, te dejare que me folles por donde tú quieras”. 

Diciéndole que deseó follarme su culo. Cosa que titubeando me hace saber que nadie ha estrenado, acabando por permitir ser yo, siempre que lo haga despacio… uuummm. Pero el sonido de mi móvil temblar me hace levantarme e ir a verlo, viendo que era WhatsApp de mi mujer, cuyos comentarios era de ver cómo me iba y si tardaría en volver, pues deseaba repetir el mañanero… uuummm. Me disculpo con Charo al tiempo que le hago saber que me debo de ir, invitándola a darse una ducha conmigo, ducha que no rehúsa, donde no puedo evitar comerme sus senos y sus nalgas, mientras ella disfruta. Tras salir de la ducha, es ahora ella la que agradece mi detalle, arrodillándose y comiéndose mi polla, gesto que debo impedírselo pues aún me queda guerra en casa. Charo me confiesa… 

  • “Sabes me considero una mujer activa a pesar de mí edad, no encontrándome hombre que me de lo que realmente necesito. Me considero una mujer cariñosa, complaciente y morbosa, soy muy coqueta, perversa y juguetona”. 
  • “Aunque no lo parezca me gusta mucho cuidarme, soy elegante y educada. Cuando estoy con un hombre, aunque estas sea pocas las veces, mi implicación es total”. 
  • “Debo decirte que no soy una mujer fría… aunque lo parezca, además no me gustan las relaciones frías. Me considero una mujer amante del buen sexo, sobre todo de los preliminares, gustando que disfrutemos los dos, pues me gusta tanto dar como recibir”. 

Tras callarse y verme como me ato los cordones de mis náuticos, vuelve a preguntarme…

  • “¿Cuándo volveremos a vernos?”.

Cosa que yo ignoro, acabando por ofrecerse a ser follada cuando yo guste, proponiéndome volver al día siguiente por la mañana y volverlo a repetir. Sugiriéndome en que vendrá  con algunas prendas que me harán saltar sobre ella, mientras acaba por decir…

  • “Quiero repetirlo… me ha gustado, me has hecho sentir de nuevo mujer. Deseo que me cojas como te venga en gana, quiero que folles duro y por donde desees, deseo que me violes, no me importa lo que me hagas… mmm”.

Que queréis que os diga, claro que acepte la propuesta, además tengo copia de las llaves del piso. Me gusto entrar y cogerla desde atrás, empotrándola contra la mesa, tirar de su vestido hacia arriba y echar sus bragas hacia un lado, acabando por penetrarla con fuerza. Mientras ella no dejaba de decirme…

  • “Préñame… cabrón… préñame, hazme tuya… ooohhh”.

Antes de despedirme, os puedo asegurar que la mujer merece esto y mucho más, pues cuando la vi como la muy cabrona, aparecer con un corpiño negro, medias de ligas y tanga del mismo color, sobre unos zapatos negros de aguja… se me quito el hipo. Menuda hembra es, colocada como estaba sobre la cama en posición de cuatro, mostrándome ese pedazo de culo, cuyo cuerpo merece un diez. No dejando de lado esos enormes pechos, cuyo sujetador no llevaba y que no me cansaba de chupar, demostrándome lo mal follada que esta y lo buena que está en la cama, no cansándose de comérmela. Pues según ella no el tamaño lo que busca, sino la edad le demuestra que lo desea es la calidad, grosor y disfrute.

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