Así me inicié en el sexo anal, haciendo el amor.

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Por motivos de privaidad cambiare mi nombre ya que soy muy reservada.

Me llamo Daniela, soy una chica de Venezuela específicamente de la ciudad de Barquisimeto. Tengo 24 años y soy de estatura promedio. Para que se hagan una idea de mi apariencia física, soy morena, cabello liso, abdomen plano, piernas contorneadas, no muchos senos, pero mis nalgas son bastante redondas y muy llamativas.

Todo lo que leerán es verídico y forma parte de mi vida privada que solo mi pareja y yo sabemos.

Mi novio y yo llevamos 2 años y medio juntos, nuestra relación ha venido de maravilla tanto en lo cotidiano como en nuestra intimidad. Somos bastante calientes tanto el como yo y desfrutamos al máximo nuestra intimidad.

Desde hace un tiempo mi novio empezó a toquetear y jugar con mi culito muy disimuladamente mientras hacíamos el amor en diferentes lugares, y aunque al principio me causo un poco de nerviosismo, fue algo que me ponía a mil ya que considero que es la zona más privada que puede tener una chica o al menos para mí es así. Luego de esos juegos de pequeños roces, en las veces anteriores cuando mi novio me besaba mi cosita, además de acariciar toda mi vagina y labios con su lengua, el bajaba y la pasaba por mi orificio trasero, cosa que me excita demasiado.

Así poco a poco fuimos avanzando hasta el punto donde yo misma en una ocasión mientras lo cabalgaba le pedí que metiera su dedo en mi ano luego de haberlo acariciado mucho. En ese momento vi las estrellas y todo mi cuerpo se inundó de placer.

Solo habíamos llegado hasta ahí, puras caricias y luego el metía su dedo y sabia hasta donde hacerlo, hasta un domingo el cual habíamos planificado ir a las afueras de la ciudad a una posada que es turística ya que tiene antigüedades de la zona, así como objetos y vehículos de colección. Nuestro plan era escaparnos de la cotidianidad y pasar un domingo diferente teniendo en cuenta que íbamos a alquilar una habitación para además de pasear, poder tener nuestro momento de intimidad que bien merecido que lo teníamos luego de una ajetreada semana de labores.

El afamado día llego y me paso buscando por mi residencia para dirigirnos hacia la posada, y luego de rodar una media hora en las afueras de la ciudad e ir escuchando música en inglés, llegamos al sitio. Un hermoso paisaje colonial con objetos de colección y música de ambiente bastante agradable nos dieron una primera impresión bastante buena. Pasamos por la recepción y pedimos la llave de nuestra habitación y luego nos dirigimos a ella.

Al entrar, solo al cerrar la puerta mi novio se acercó a mí y empezó a besarme alocadamente, mientras que con sus manos me sujetaba de la cintura y bajaba poco a poco hasta agarrar mis nalgas que no quedaban muy lejos del borde del vestido que llevaba ese dia. Nos besamos por unos minutos en los cuales metia su mano bajo mi vestido y podía tocarme a su antojo, mientras yo desabotonaba lentamente su camisa ajustada que llevaba aquel dia. Pude notar como su erección subia cada vez mas y eso me excitaba aun mas. Logre notar como me humedeci y el al meter su mano bajo mi tanga lo supo inmediatamente.

Me tiro a la cama y me puso boca abajo, Lugo me subió el vestido y se deleitó con mi hermoso culo que quedo solo con mi tanga negra. Me daba nalgadas y halaba mi lacio cabello largo, cosa que hizo que mi excitación subirá aún mas, sin dar más preámbulos me levante y termine de quitar su camisa y logre desabotonar y bajar su pantalón para dejar en evidencia su erección, logre ver que ya se había humedecido también y no dude en bajar su bóxer y ver aquel pene hermoso que tanto placer me da. Inicié acariciándolo y besando cada parte de sus alrededores mientras que el me sujetaba por el cabello, luego metí su pene en mi boca y como toda una bebe sedienta de biberón empecé a chupar y a chupar lentamente, luego pasaba mi lengua de arriba hacia abajo hasta sus testículos, veía a sus ojos el placer que le estaba causando.

No paso mucho tiempo en levantarme del suelo donde yo me encontraba disfrutando de aquel miembro en mi boca, me arrebato el vestido y me quito mi tanga para dejarme como Dios me trajo al mundo. Luego me dio la vuelta y me inclino hacia la cama dejando mi lindo trasero a su vista, me dio un par de nalgadas y se agacho para empezar a besar desenfrenadamente mi vagina. Sentía como cada vez más me humedecía y mis jugos chorreaban de mi cavidad mientras el saboreaba cada gota que salía. Luego con su lengua empezó a jugar con mi clítoris en forma de círculos lo cual me llevo a un nivel de excitación enorme, para luego subir y rodear mi orificio trasero con la punta de su lengua, en ese momento sentía como mi respiración estaba agitada y solo deseaba que me hiciera suya. Poco a poco fue humedeciendo aquella entrada tan secreta y prohibida para la mayoría de la sociedad pero que para nosotros era una fuente de placer aun no explorada. Luego metio su lengua en mi ano y sentí una sensación de placer que jamás había sentido, a tal punto que mi excitación estaba casi al máximo y no me quedo más que abrazarlo y hacer que se acostara para sentarme encima de aquel pene que tanto me encanta.

Empecé a cabalgarlo suavemente mientras nos veíamos a los ojos como acostumbramos a hacerlo. El empezó a besar mis senos poco a poco mientras entraba una y otra vez dentro de mi húmeda y cálida vagina, nuestros cuerpos ardientes de deseo solo pedían más y más. Luego empezamos a movernos más rápido y el agarro con sus manos mis dos firmes nalgas y me penetraba rápidamente, lograba sentir como sus testículos chocaban con mi ano y su miembro me llenaba completamente. De repente sentí como su dedo entro en mi ano, mi excitación fue tal que seguí moviéndome cada vez más, sentía que la persona que amo me penetraba por todas partes y es me hacía exageradamente feliz. Mi sorpresa fue que, sin darme cuenta, seguro por lo excitada que estaba, logro meter solo uno sino dos dedos casi hasta la mitad, y yo solo jadeaba de placer y lujuria. Me sorprendió cuando me dijo que tenía dos dedos en mi interior trasero y eso solo logro hacerme humedecer más, duramos unos 10 minutos en aquella faena tan rica hasta que le pedí que me diera en 4 como vulgarmente se dice. Rápidamente me use de espaldas a él y me incline dejándole libertad de verme todos mis oficios. El no tardo en besar mi vagina y no dejo pasar la oportunidad de meter rápidamente su lengua de nuevo en mi ano el cual ya estaba un poco dilatado gracias a su delicado trabajo con ambos dedos. Así mismo me dio una nalgada y rápidamente me penetró hasta el fondo de mi vagina, volví a sentirme en el cielo y empezó a embestirme muy rápida y profundamente mientras agarraba mi cabello y lo halaba con fuerza, nos decíamos cosas sucias entre varios “te amo” cosa que además de ser una situación ardiente le daba un toque de romanticismo. A lo minutos siguió penetrándome en la misma posición pero él se inclinó hacia mí y con su mano me empezó a masajear el clítoris y sentí como mis ojos se pusieron en blanco del placer, solo un par de minutos más tarde una sensación rara recorrió todo mi cuerpo, un placer exageradamente descomunal que jamás había sentido, y al darme cuenta, en una de sus embestidas su pene salió de mi vagina y entro en mi ano dilatándolo aún más, para mi sorpresa sin causar dolor alguno; al contrario, logrando en mi un placer indescriptible, para así continuar entrando y saliendo desenfrenadamente de mi puerta trasera con facilidad ya que su pene estaba muy húmedo al haber estado en mi vagina tanto tiempo. Sentía como entraba y salía una y otra vez de mi culo mientras su mano jugaba con mi clítoris, lo hacia en forma de círculos. No paso mucho tiempo cuando sentí que mi orgasmo estaba a punto de hacerme explotar y le pedí que no dejara de penetrarme ni de tocarme, para asi finalmente llegar al éxtasis y venirme de la forma en que jamás imagine que lo haría. Mis piernas temblaban y no podía controlarme, quejidos y gemidos inundaban la habitación, para luego dar entrada a su orgasmo el cual vino acompañado de una eyaculación bastante abundante dentro de mi culito recién estrenado.

Finalmente quedamos abrazados incrédulos de la hazaña recién realizada, aun con el morbo y pena de hacer hecho literalmente el amor con sexo anal.

Desde aquella vez, el sexo anal forma parte de nuestra vida íntima con frecuencia moderada, dejándolo más para ocasiones especiales. Nos seguimos amando cada día más y hemos seguido inventando cada cosa en nuestra intimidad para así mantener la chispa viva.

Luego les relatare algunas otras experiencias.

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