Nueva vida con mi hijo 2

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Al día siguiente desperté totalmente confundida. Mi hijo había abusado sexualmente de mi y sabía que tendría que hablar con él o incluso volver con mi marido y olvidarlo, pero por otro lado la dominación que Raúl ejerció sobre mi me excitaba cada vez que lo recordaba. Fui al salón de casa pensando en todo esto cuando ví encima de la mesa unas prendas de ropa y un folio con instrucciones de mi nuevo “amo”.

“Buenos días puta. Esta es tu ropa para hoy, solo esta ropa y nada más. Y procura que todo este limpio y la comida preparada cuando llegue.”

En la mesa unicamente había un tanga negro, una camiseta también negra que mi hijo parecía que había recortado y unos de mis zapatos de tacón negros. Me desnudé y me puse la ropa que Raúl me había preparado y fui a observarme a la cristalera que teníamos en la entrada. El efecto era increible, la camiseta me quedaba estrecha, sin sujetador y mi hijo había recortado la camiseta para que la parte baja de mis tetas estuviera expuesta. Me giré y observé mi culo, totalmente estilizado por el uso de los tacones. Empecé a excitarme viendome así vestida, rememorando la polla de mi hijo en mi boca e imaginando lo que me esperaría cuando llegara a casa. Mandé a la mierda el tabú de que fuera mi hijo y decidí vivir esta experiencia como él quisiera.

Con mi nuevo “uniforme” comencé mis tareas de ama de casa. Apenas había dejado la comida preparada y me había sentado a descansar un poco, el corazón se me paró al escuchar a mi hijo abriendo la puerta de casa. Me levanté y me dirigí al pasillo, crucé mis brazos detrás de mi espalda y me quedé bien quieta esperando a mi amo.

Raúl entró en casa y al verme me dirigió una mirada de arriba a abajo sonriendo con sus ojos llenos de lujuria. Joder, la mirada que me echó hizo que empezara a calentarme.

-Muy bien Elena- noté que evitaba llamarme mamá- veo que está todo impecable. 

Y avanzando hacia mí alargó sus manos y pellizcó mis pezones. Todo mi cuerpo se estremeció, noté mi coño vibrar y un ligero gemido escapó de mis labios. Mi hijo empezó a rodearme mientras yo mantenía mi postura. Ya detrás mio empezó a darme azotes en el culo mientras yo intentaba mantenerme impasible. Volvió a ponerse en frente de mi.

-Desnudame puta-. Ordenó.

Empecé a desnudarlo, acariciendo su cuerpo mientras lo hacía. Cuando saqué su camiseta, miré sorprendida su torso, estaba muy definido, mi coño ya estaba totamente mojado mientras bajaba mis manos sobando sus abdominales hacia sus pantalones. Me arrodillé delante de él, desabroché su pantalón y lo bajé a la vez que sus slips y su tremenda  polla saltó como un resorte hacia mi cara. Cuando terminé de desnudarlo sacó una bolsa de la mochila que llevaba a clase y me ordenó que fuera a su habitación.

Al entrar en su habitación me agarró por la cintura, me giró hacia él y empezó a besarme. La sorpresa me duró apenas un segundo, abrí mi boca y dejé entrar su lengua mientras nos fundíamos en un apasonionado beso. Después me sacó la camiseta y me soltó un par de azotes en cada teta golpeando mis pezones.Jadeé como una perra con cada uno de ellos. Dios, con 36 años empezaba a descubrir lo mucho que me gustaba que abusaran de mi cuerpo.

-Échate en la cama.

Me tumbé mientras él buscaba en la bolsa y sacó un consolador negro bastante grande y me lo lanzó.

-Vamos puta, empieza a follar tu coño con tu nueva polla- me dijo mientras se masturbaba delante de mi.

Yo ya estaba fuera de control, quería ser su puta y no quería que su dominación sobre mi acabara nunca. Aparté el tanga a un lado mientras lamía ese tremendo juguete y suspirando empecé a introducirmelo lentamente en el coño que en aquel momento estaba completamente chorreando. Empecé a meter y sacar aquella polla, jadeando de placer sin apartar la mirada de mi hijo mientras se masturbaba observando a su madre jodiéndose a si misma con un consolador.

-Menuda puta estás hecha, como lo disfrutas. Vamos aumenta la follada, quiero ver como te corres-.

Y así lo hice, empecé a follarme a más velocidad, jadeando cada vez más fuerte mientras notaba como mi coño se humedecía cada vez más, hasta que estremeciéndome violentamente empecé a gritar mientras me corría.

-Muy bien Elena, ahora date la vuelta y ponte a cuatro patas-.

Le obedecí y me puse de espaldas ofreciéndole mi culo a mi hijo. él se acercó, me quitó el consolador y empezó a follarme el coño con el aparato desde atrás.

-Oh joder! eso es amo, folla a tu puta-. Ya no pude seguir resistiendome a entrar en su juego con mis palabras. Raúl seguía follando violentamente mi coño con el consolador mientras me daba dolorosos azotes en mis nalgas. Debía tenerlas ya al rojo, pero cada azote me hacía gemir más y más de placer.

De repente mi hijo paró y ya iba a protestar cuando sentí su tremenda polla atravesar mi coño de una sola embestida.

– Ohh Dioooss!-. Grité sorprendida mientras mi hijo empalaba a su madre con su gran polla mientras seguía azotándome con fuerza. No podía creerme que el mejor polvo de mi vida me lo estuviera proporcionando mi propio hijo, pero no tenía tiempo para pensar en eso, pues mi cuerpo empezó a temblar incontrolable mientras el segundo orgasmo de la tarde me llegó mientras mi hijo me follaba salvajemente. Exhausta, me dejé caer sobre la cama, mi hijo metió sus fuertes manos debajo de mis caderas e irguió mi culo para seguir follándome.

Cuando se cansó de esa postura su tumbó a mi lado.

-Comeme la polla, zorra-. E inmediatamente empecé a saborear mi corrida de la polla de Raúl. Tras unos minutos me ordenó que me montara encima suyo y le cabalgara. Me puse a horcajadas sobre él, encajé su polla en mi coño y empecé a cabalgar a mi hijo mientras observaba como mis tetas botaban.

-¿Te gusta tu nuevo trabajo, puta?-. Me preguntó mientras sujetaba mi cara con su mano.

-Si Raúl, me encanta mi nuevo trabajo-. De repente Raúl me abofeteó con fuerza en la cara y sujetandome de nuevo la cara me dijo.

-Mientras estés trabajando, dirigete a mi como amo o señor, pedazo de zorra-.

-Me encanta mi nuevo trabajo amo, me encanta que me folles mi amo, me encanta correrme con tu gran polla-. Le contesté mientras seguía disfrutando de su polla y del dolor de mi cara, mientras mi hijo me pellizcaba los pezones y azotaba mis tetas fuertemente.

Mi tercer orgasmo no tardó en llegar. Apenas estaba terminando de notar sus efectos cuando mi hijo me levantó y me puso de rodillas en la cama mientras se ponía de pie y acercaba su polla a mi boca. Inmediatamente engullí aquel trozo de carne a cuatro patas y empecé a moverme para que su polla llegara hasta mi garganta mientras miraba hacia arriba buscando sus ojos. Raúl me sonrió malévolamente.

-Puta, veo que te gustó que te follara la boca-. y me agarró de la cabeza y empezó a follar mi boca mientras mi coño volvía a humedecerse.

Jadeando, Raúl siguió follando mi boca hasta que la sacó, se separó un poco de mi y empezó a masturbarse frenéticamente.

-Mirame a la cara puta, y abre la boca. No apartes la mirada o lo lamentarás-. Y soltando un grito empezó a descargar su leche caliente sobre mi cara y mi boca. Joder, como me gustaba notar su semen caliente y espeso chorreando por mi cara.

-No cierres la boca, zorra-. Y con sus dedos empezó a recoger su semen de mi cara y a metermelo en la boca. Cuando su gran corrida estuvo dentro de mi boca me ordenó que me lo tragara, era algo que nunca había hecho, aunque tampoco se habían corrido nunca en mi cara y había descubierto que me ponía a mil, así que lo tragué todo y me relamí sin apartar mis ojos de los suyos. Complacido mi hijo empezó a salir de la habitación.

-Voy a comer, cambiame las sabanas que quiero dormir un poco antes de ir a trabajar.

Más contenta de lo que había estado en mucho tiempo empecé a preparar la cama de mi amo.

Continuará

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