sexo con el director 2. relatos eróticos

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Puse mis manos en su enorme culo, separé las nalgas y acerqué la lengua a su ojete. Era peludo y enorme y JODER!!! olía a mierda, NO, NO, NO!!! TE LO VA A CHUPAR TU PUTA MADRE CABRÓN!!!!!!!! le pegué un tremendo mordisco en una nalga, no dejé de apretar y apretar mientras oía cómo aullaba de dolor hasta que ante una leve disminución en la presión de mis mandíbulas pegó un bote y salió rodando por mi izquierda. Su pollón salió de golpe del chocho de la secretaria que, descolocada, levantó una pierna como si fuera un perro meando y miró por debajo, le di un puñetazo en el estomágo y la empujé con el pie derecho. Me incorporé rápidamente, ¡¡un cuarto de baño, un cuarto de baño, en un despacho de director tiene que haberlo!!, pensaba para mi mirando a todos lados. Lo localicé y, antes de que reaccionaran aquel par de cabrones entré y cerré con llave.

Uff!! joder!!!!, busqué en el armarito encima del lavabo un colutorio, bebí, me enjuagué, escupí y otra vez a empezar, para terminar tragándome el último chorro de colutorio para limpiarme también por dentro.

Me quité la camisa de lino y los tacones y avancé hacia la ducha, pisé suelo mojado, miré hacia abajo y vi que alrededor del water había charquitos de lo que seguramente era pis del gordo, ¡puto cerdo, pobre señora de la limpieza!!.

Miré en la ducha, no parecía usada, estaría limpia desde que pasó la kely. Entré y me di una ducha de campeonato, me froté y froté hasta la saciedad. Cuando consideré que estaba limpia salí y me sequé con las toallas de ducha que colgaban de un perchero. Olían a limpio y se veía que tampoco estaban usadas. Puse cuidado en no volver a pisar el pis y me acerqué a la puerta pegando el oído para escuchar.

Se oían los bramidos de la bestia y como quejidos ahogados.

Bueno, y ahora qué, tenía que salir de ahí…

Abrí ligeramente la puerta y miré…tenía una visual lateral del sofá…y comprendía los bramidos y los quejidos. La secretaria tenía las piernas apoyadas en el respaldo del sofá, estaba boca arriba con la espalda sobre donde uno se sienta y el cuello sobre la caída…y el puto gordo encima de ella intentando meterle la polla en la boca.

A poco que se la metía la pobre secretaria le empuja el culo por las nalgas para zafarse de él y tomaba una bocanada de aire como si ya no le quedara nada en el interior, pero el puto gordo estaba demasiado caliente para dejarla en paz o ir más despacio y no hacía mas que intentar metérsela a toda costa. Le daba con el pollón en los ojos, en la nariz, las mejillas, en las orejas cuando ella ladeaba la cara para evitar al monstruo, y cuando se cansaba de intentar metérsela se sentaba sobre el rostro de la desgraciada dando una imagen grotesca con los testículos aplastándole la nariz y las enormes nalgas sobresaliendo por los lados de la cara de la secretaria.

La pobre estaba desesperada, a punto de llorar, le decía, cuando tenía oportunidad, que no era capaz, que la dejase, pero el gordo hacía caso omiso y volvia con renovadas energías, era humillante, se agarraba a sus tetas, estrujándolas, y comenzaba a embestir la cara de la secretaria una y otra vez sin piedad…y sabéis qué…me descubrí tocándome…sí, descubrí que la humillación de esa zorra me excitaba…y así, ensimismada me encontré de repente con la mirada del godo…mi corazón se aceleró…

Director: entra, ayúdame a follarle la boca y te dejo ir

Me quedé quieta un segundo pero la verdad es que lo decidí rápido, no es que confiara en su palabra, pero al fin y al cabo esa puta se merecía el castigo por lo que me había hecho y además…me estaba mojando.

Abrí la puerta del todo, dejé caer la toalla y avancé desnuda hacia el sofá, al puto gordo se le salían los ojos de las órbitas, me puse de rodillas delante de ellos, cojí la cabeza de la secretaria…

Yo: abre bien la boca…respira por la nariz

Le metí los dedos en la boca tratando de llegar a la campanilla

Yo: aguanta, aguant, respira!!!

Los saqué, tosió

Secretaria: por favor, no puedo, no puedo

Yo: si puedes, es sólo que no sabes cómo, tienes que acomodar la polla en tu garganta, tienes que dejar que entre en ella y acomodarla sin dejar de respirar y venciendo las ganas de vómitar, al final se consigue…ya verás

Le dije de nuevo que abriera bien la boca y tomé el pollón de gordo con una mano, lo conduje hasta la boca de la secretaria

Yo: no empuje, deje que yo la vaya metiendo, conténgase

Director: esta bien puta, pero rápido que me corro.

Yo: paciencia cabronazo, paciencia, aguanta la corrida

Le emboqué y grité: HASTA ABAJO!!!! El cabrón metió un empujón y toda la polla hasta los huevos entró en la boca de la secretaria que se agarró a las nalgas del director abriendo los ojos como si se le fueran a salir, los huevos peludos aplastaron la nariz de ella…

Yo: toma rabo cabrona, toma rabo!!!! Bombeé joder, follátela ahora.

El gordo empezó a bombear follándose la boca de su secretaria sin parar, yo me llevé una mano al chocho y con la otra impedía que ella se zafase de la follada salvaje que la asfixiaba, los huevos rebotaban en su nariz y era tremendo ver cómo el pollón entraba y salia de la boca, y cómo la garganta se hinchaba en cada embestida. Después de 5 o 6 embestidas lo paré e hice que la sacara, la secreataria abrió la boca de par en par tomando oxígeno al tiempo que un chorro de saliva corría por su cara cayendo en mis pies.

Me incorporé un poco y puse mi concha en la cara de la desdichada frotándola desde la frente hasta la barbilla, me puese en pie, y la puse los pies encima, uno detrás de otro.

Estaba cachonda, sí, muy cachonda

Yo: fóllame con ese pollón!!!, le dije al director, has conseguido calentarme cabronazo.

El gordo se incorporó, tiró a la secretaria del sofá y yo me subí. Me apoyé en la espalda y agarré mis piernas por los tobillos haciéndome casi un ovillo que ofrecía la almeja para que el puto gordo pudiera follarme sin que su barrigón se lo impidiera. El director subió al sofá y encaró su polla en mi concha, empezó a meterla a pocos, yo notaba cómo toda esa carne se abría paso en mi almeja y me inundaba…jodeeer, qué placer, cómo me llenaba. Metió la polla entera hasta los huevos y jamás, jamás, nadie me había llenado tanto, sentí su carne en todos y cada uno de los poros de mi coño, enseguida supe que iba a tener un tremendo orgasmo. El cabrón empezó a meter y sacar el pollón…

Yo: no te vayas a correr dentro cabrón, sácala a tiempo

Pero iba a ser yo la primera en correrse, el placer que me daba era tan brutal, algo que no había sentido antes con ninguna otra polla, el climax se acercaba más y más con cada embestida hasta que una corriente recorrió todo mi cuerpo haciendo que alcanzara el orgasmo, un orgasmo iningualable a ningún otro, todo mi cuerpo se tensionó, desde las puntas de los dedos de los pies hasta el último pelo de la cabeza. El gordo quiso seguir follándome pero yo me giré a un lado y me caí al suelo contorsionándome de placer como si tuviera un ataque epiléptico. JODER!! QUÉ ORGASMO!!! FUE SALVAJE, FUE BRUTAL!!! No controlaba mi cuerpo, me estiraba y me encogía y de mi coño no dejaba de manar el absoluto extásis. Nunca había tenido un orgasmo así, luego pensé que es que jamás me había corrido de verdad.

Cuando dejé de convulsionarme el gordo apareció encima de mi pajeándose, soltó un chorro de semen en mis pechos y se limpió en mi cabeza, luego se sentó agotado en el sofá. Ese momento lo aprovechó la secretaria para sentarse en mi rostro y tomar cumplida venganza. Los pelos se me metían en la nariza, ella se frotaba el chocho con toda mi cara como yo la había hecho antes, enfiló el clítoris con mi nariz y no paró hasta alcanzar el orgasmo. Cerró sus flacuchas piernas sobre mi cara y me tiró de los pelos al tiempo que hacía dos frotaciones intensas sobre mi. Por fin se relajó, se descabalgó de mi cara y se tumbó a mi lado, yo no había ni reaccionado, después el EXTASIS que había experimentado me había relajado tanto que hasta el gordo podría haberme roto e culo si hubiese querido. Y tal fue el estado de relax que me oriné ahí mismo, manché el suelo y a mi misma.

Estuvimos así parados un rato hasta que el Diector se puso en pie y se fue al cuarto de baño, la secretaria se tumbó sobre mi y me besó la boca, toda la cara, y se abandonó sobre mi cuerpo…lo sentí…se orinó sobre mi…tampoco entonces protesté ni hice movimiento alguno. Pasaron los minutos y salió el director duchado, se vistió, recuperó toda su dignidad.

Director: Vestíos y salid de aquí. Sin ducha ni pollas, fuera!!!

Las dos nos pusimos nuestra ropa sobre las piernas mojadas y nos dirijimos a la puerta, la secretaria salió diciendo un lacónico hasta mañana.

Yo fijé mi vista en el director…sí, sí, claro que sí, mañana tendrá su contrato firmado, dijo con desgana.

Pasaron unos segundos…

Yo: quiero un aumento de sueldo,

Director: y cómo vas a ganarte eso?,

Yo: repetimos lo de hoy…(sí, eso mismo estaba diciendo, ese orgasmo valía todo el sufrimiento que había pasado antes, y lo quería repetir, sí, sí lo se, es un gordo feo y asqueros, que estará siempre sudado, pero si alguna habéis sentido un orgasmo como el que he descrito haríais lo que fuera por repetirlo).

Director: no, tendrá que ser algo más

Yo: el culo?

Asintió con la cabeza.

Yo: pues el culo.

Aquí termina mi historia, pero os contaré otras porque esto ha cambiado mi vida. Desde ese momento yo también empecé a chantajear a la gente o a obligarla a practicar sexo conmigo o con terceros para obtener lo que perseguía. Y mi primer objetivo, claro está, fueron mis alumnos…ya os contaré, ya…

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