me puse putica con mi profesor

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Hola guap@s, hoy quiero compartir una da las historias más excitantes de mi vida. La verdad es un me ha costado animarme a escribir pero si os gusta me encantaría seguir. Esto pasó hace ya unos cuantos años, cuando estaba estudiando un ciclo formativo. Estaba en segundo curso, las clases se me habían complicado, ya que de estar acostumbrada a sacar buenas notas (o al menos aprobar sin demasiado apuro) pase a suspender casi todo. Al final del curso, después de recuperar todos los exámenes suspendidos, falle uno que era final en la asignatura y, aunque no pasaba nada porque aún tenía una última oportunidad, yo me vi muy agobiada por la idea de tener que seguir un año más en el curso. Cuando el profesor nos dio las notas nos comentó que tenía pensado hablar uno por uno con todos los alumnos que habíamos suspendido para comentar errores y ayudarnos a mejorar de cara a la recuperación. Hablando claro, tanto yo como muchas amigas mías ( y tantas otras mujeres) no somos tontas, y utilizamos un poco nuestro aspecto para que los profesores nos echen una mano con las recuperaciones, por ejemplo, aparte de vestir con pantalones ajustados y camisetas que favorezcan mis pechos, cuando el examen era demasiado importante solía ponerme o bien camisetas con mucho escote o directamente optaba por no ponerme sujetador. Ese día, puesto que era un examen final y suponía que la recuperación no iba a ser nada fácil, había optado por no utilizar sujetador y una camiseta suelta y con un escote medianamente pronunciado, eso mas unos ligeros juegos de seducción podían ayudarme con mi profesor.

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Llegado el día fui a la reunión con un pantalón vaquero largo blanco, una camiseta de tirantes verde con las características anteriormente comentadas, y unas zapatillas del mismo a juego con el pantalón. Pocos segundos después de llamar a la puerta de la sala de los profesores, el profesor, cuyo nombre es Antonio, me invito a pasar. Ya solos en la habitación, que estaba formada por una gran mesa en el centro rodeada de sillas y muebles pegados a las paredes de toda la sala. En una parte de la mesa había un ordenador portátil abierto y a su lado una torre de papeles. El se sentó al frente del ordenador y me invito a sentarme a su lado. Tras los típicos saludos comenzó la conversación sobre el examen:

  • Bueno Christina, ¿que te ha pasado en este examen?, si últimamente estabas sacando el curso.
  • Veras Antonio, es que este tema es muy complicado. 
  • Haber, vamos a revisar tu examen.

Tras una breve pausa donde no dejamos de observar el examen, yo aproveche para acercarme ligeramente a el, intentando dejar a su vista mis pechos que se podían observar con bastante facilidad.

  • ¿Que te ha pasado con la teoría?, si es solo poner codos.
  • Ya Antonio, pero es que a mi me cuesta mucho la teoría, se me da mejor la practica.
  • Pero aquí da igual lo que se te de mejor, tienes que enseñármelo todo.

Que fácil había sido, no llevaba ni cinco minutos y ya había caído. Nunca había visto a un profesor entrar tanto como lo estaba haciendo el, hasta el punto que me estaba empezando a gustar el tonteo. Tras unos segundo en los que no sabia que responderle mientras le miraba con una ligera sonrisa asomándose por mis labios, el poso su mano derecha en mi pierna, cerca de la rodilla. Tras esto continuó insistiendo:

  • ¿Que te esta costando mas del tema?
  • Esté punto no me entra Antonio, no hay manera de que se me quede
  • No te preocupes que todo entra, con paciencia todo entra.

La complicidad iba en aumento, ahora era el, tras terminar su ultima frase, comenzó a sonreír. No era el único gesto de complicidad ya que a su vez subió ligeramente la mano que tenia puesta en mi rodilla, que tras el desplazamiento ahora estaba situada en la mitad de la pierna y, ahora era el quien había movido la silla para estar mas cerca de mi.

  • Yo es que había pensado Antonio, que podrías ayudarme un poco con el examen
  • Sabes que yo no te puedo ayudar así, lo único que puedo hacer por ti es darte unas… clases particulares. 

Su mano siguió subiendo hasta pararse al final de ella, donde gracias a que las piernas estaban pegadas, no pudo tocar mi zona intima. Hacia rato que mi tonteo había dejado de ser algo inocente para ayudarme con la nota y se había convertido en un pequeño juego excitante, que poco a poco estaba dejando de ser un juego, y ambos lo sabíamos. En la siguiente frase mi tono cambio bastante, no era serio, ni siquiera juguetón, no sabría como describirlo, tal vez se podría decir que era sensual.

  • Bueno Antonio, podríamos dar clases particulares, de lo que tu quieras.

Nuestra conversación termino definitivamente en ese momento. Yo di el primer paso, acercando nuestras caras para poder darnos un beso,el, tímido, me dio un pico, yo comencé con el morreo, que fue en aumento. Sus manos se posaron en mis caderas, mientras que las mías no se ni donde estaban. Tras unos segundo de morreo ininterrumpido y muy excitante, me subí encima de el. Tras separar nuestras caras, y sin que nuestras sonrisas desaparecieran, cogí sus manos, que seguían en mis caderas, y las pase por debajo de mi camisa, hasta que las note en mis pechos.

  • ¿Te gusta lo que llevas mirando todo el rato profe?

El sin contestar, movió la cabeza de arriba hacia abajo mientras se mordía el labio inferior. Empezó a manosearme los pechos, apretándolos mientras los movías, de forma lenta, como disfrutándolos. En ese momento estaba completamente excitada, y se notaba que el no estaba menos que yo. Cuando me iba a levantar la camiseta el me paro.

  • Aquí no, nos pueden pillar, ademas tus compañero están fuera esperando.
  • Bueno, que esperen unos minutos mas, vamos a desahogarnos aunque sea un poco.  

Me puse completamente de rodillas, desabroche su cinturón, y luego el pantalón. Ya en el calzoncillo se le marcaba bastante el paquete, pero cuando termine de quitar esa ultima prenda de ropa su polla salto como un resorte. Sin ser enorme era bastante más grande de lo que nunca imagine para uno de mis profesores, y mas grande también que la de algunos de los chicos con los que había estado. Estaba llena de pelos, cosa que no me extraña, ya que suponía que en hombres de esa edad era difícil que se depilase, aunque tiempo al tiempo. Sin pensármelo dos veces me acerque directamente a ella y, tras besar el capullo ligeramente y lamer desde sus gordos huevos hasta la punta, me la metí en la boca satisfaciendo las ganas y el deseo que se ma había creado par de minutos atrás. Empezando a chuparla lentamente, saboreando cada vez que movía la cabeza, hasta que lentamente fui aumentando el ritmo, notando su polla en mi boca, el calor que producía en ella, notándola llena, moviendo la cabeza cada vez mas rápido, de atrás hacia delante, hasta que empece a notar como chocaba su polla con el principio de mi garganta, llegando a hacerme ligeramente daño, cosa que me ponía aun mas cachonda. Mientras se la chupaba notaba como de mi interior empezaba a crear liquido, y aunque suene exagerado, empece a notar como estaba soltando alguna gota de mi interior hasta notar las bragas ligeramente húmedas. No chorreaba, solo habían algunas gotas en ella. Mi cabeza estaba moviéndose ya muy rápido, el estaba relajado en la silla mientras me mantenía mi rubia melena. Sin poder aguantar comencé a notar la humedad en mi boca, no había tardado mucho en correrse. Su semen estaba soltando de su polla sin parar, hasta dejar mi boca llena de el. Cuando finalmente termino de soltar todo lo que tenia acumulado, la solté, y me puse de pie.

Mientras se colocaba la ropa para quedarse tal y como estaba al comienzo de la reunión, le deje escrito en una de las hojas que tenia para hacer anotaciones mi numero de teléfono. Tras dejarle claro que esto no podía quedarse aquí y que necesitaba mas “clases particulares”, ademas de decirle que esperaba aprobar el examen, nos despedimos, me acompaño a la puerta, y ahí se separaron nuestros caminos…hasta la siguiente ocasión.

Este es mi primer relato, espero vuestros comentarios, y que me ayudéis a mejorar. Tenéis mi correo en mi perfil, por favor, escribidme sin miedo, espero vuestras ideas, mejoras, y para conversar. Un beso.

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