LA FABRICA 6

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Mauro es un amigo con el que hacía años nos juntábamos para acampar en semana de carnaval o turismo. Precisamente se nos venía esta última y quedamos en irnos a Paysandú, a las termas de Guaviyú y de ahí a visitar la fiesta de la cerveza. Una tarde viene por la fábrica para ver que comprábamos e hicimos la clásica lista donde abundaba el alcohol, condones y cosas de comer.

Al otro día en un momento tranquilo viene Nora y me preguntó quienes íbamos en ese viaje a lo que le conté que sólo nosotros ya que allá había mucha fiesta y las mujeres iban muy dadas a divertirse. Ella me dice si podía llevarla junto a la amiga con quién vivía en ese momento, Irina, y luego de llegados ellas iban a lo suyo ya que se había peleado con el novio y querían hacer algo juntas. No me pareció mal, después de todo, el viaje era de 4 horas y con ellas seguramente sería más divertido así que le dije que no había inconveniente, que seguramente saldríamos el miércoles al cerrar la fábrica y volveríamos el domingo. 

Igual quise conocer a la amiga por las dudas que fuera una mala onda y quedamos a comer unas pizzas por la noche en el centro. Cuando llegué a la pizzería vi a Nora y su amiga sentadas a una mesa, ¡que amiga!! Si no fuera que era rubia, diría que eran iguales, misma altura, flaca y con un hermoso culo, cara linda, pero con rasgos nórdicos y piel bien blanca. Nos presentamos y al toque vi que era súper simpática y que estaba entusiasmada con hacer el viaje. Estuvimos un rato y nos dijo para ir a su casa a tomar algo y para allá fuimos. Después de un par de cervezas me fui y quedamos que teníamos el viaje armado.

Le conté a Mauro como iba la mano y ya hicimos varias películas de todo lo que haríamos con las 2 pero… siempre hay un pero.

La noche anterior a la salida viene Nora y me pregunta si puede llevar al novio que se habían arreglado nuevamente, medio caliente le dije que sí, total ellos iban a su onda, pero ya vi que no las íbamos a poder coger. Le avisé a mi amigo y bueno, no dimos bola, volvíamos a nuestro plan de levantar allá lo que surgiera. También hablé con Irina y me dijo que ya sabía y no se lo creía y que ya no quería ir porque se quedaría con ellos y no era lo mismo. Le dije que no tenía drama en compartir algunos de los condones con ella pensando que iba a echar para atrás y riéndose dijo que eso pintaba más divertido, ¡hasta capaz que se quedaba con nosotros!!! La pija casi me rompe el pantalón, y Mauro al enterarse me recordó que lleve mucho gel lubricante porque ese culo había que disfrutarlo.

Con este panorama salimos el miércoles, Nora con su novio Gabriel, Irina, Mauro y yo. Nosotros contábamos con 1 carpa grande ideal para invitadas casuales y ellos llevaban otra.

El viaje estuvo bien, aunque el novio iba medio enojado y fue hasta el otro día que entendí por qué. Llegamos en la madrugada, encontré un buen lugar donde estacionar la camioneta y me dispuse a armar la carpa. En eso veo que Nora elige armar la suya a escasos 10 metros y era muy chica para 3 personas. Nosotros armamos todo e inflamos el colchón de 2 plazas, agarramos unas cervezas, la caja con los condones y saludamos para ir a dormir, ya que tendríamos unas 5 horas para que fuese de día. Cuando cerraba la carpa viene la rubia y me dice si hay lugar para ella y con la pija hecha un mástil le digo

– mirá, podés dormir en la camioneta si querés, ya que mujer que entre acá, la cogemos… – Mauro estaba expectante –

– jaja, a eso venimos no? 

y se mandó para adentro sacándose la ropa sin ningún drama y se acostó en medio del colchón. Me desnudé lo más rápido que pude y me ubiqué a un lado mientras Mauro se ubicaba al otro. La empecé a besar y tocar mientras ella agarraba mi verga y mi amigo le lamía la espalda. Se notaba su experiencia, no era la primera vez que estaba con dos tipos y sabía llevar la situación. Se dio vuelta y fue directo a la pija de mi amigo, la agarró, la besó, lamió y se la metió toda en la boca, aquel no podía creerlo ¡y me miraba como a un Dios!! jaja. Yo le metí dos dedos en la concha que ya estaba bien mojadita y la acaricié por dentro hasta pasar a metérselos por ese culo alucinante. Ella seguía chupando verga, se la sacó de la boca, le dio un beso y se dio vuelta para atenderme la mía y Mauro atacó con las manos hasta que se enfundó un condón y le metió lo suyo lo más adentro que pudo de esa vagina bien depilada. La rubia gozaba de la cogida mientras me seguía chupando la pija. Verla me estaban dando unas ganas de llenarle la boca de mi líquido cremoso, así que preferí cambiar posiciones y tras ponerme un condón ella le dijo a mi amigo que se acostara boca arriba y se metió la pija por la concha, me miró y me dijo

– imagino que tendrás para lubricar, no me la pensarás meter así en seco

Más rápido que ligero le unté bastante gel en ese culito y fui metiendo primero un dedo, luego otro hasta que entraban y salían tres dedos. Ahí me coloqué detrás de ella y presioné con mi miembro hasta que pasó la cabeza y ellos empezaron a moverse y me uní en ese jaleo. Que buena estaba esa mina, le dimos un rato hasta que mi amigo dijo que quería probar esa puerta trasera y nos cambiamos no sin antes pasarle la lengua por toda la circunferencia del ano. Cuando la tuve arriba mío, le comí sus tetitas y esa boquita de putona, mientras ella se mojaba cada vez más. No aguantaba más y le dije que quería verla tragando y no dijo nada, simplemente se la puso en la boca y me sacó hasta la última gota y cuando fue a buscar la de Mauro, no llegó a tiempo y recibió unos chorros en los pechos y el resto sí dentro de esa boquita. Tomamos una cerveza, nos tapamos bien y quedamos dormidos hasta las once de la mañana que el sol estaba alto y había mucho calor dentro de la carpa. Al salir veo a la parejita feliz con caras de pocos amigos… pero eso ya es otra historia…

Continuará…

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