Una nueva aventura con mis hijos. relatos eroticos

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Hola a todos los lectores. Hoy vengo a contarles un nuevo encuentro muy excitante que tuve con mis dos hijos, Caro y Jorge. Para los que aún no han leído mis relatos, la mayoría y diría que casi todos, tienen que ver con mis hijos y unos con mis sobrinos. Ninguno es inventado, creo que desde mi punto de vista experiencias de este tipo no se deben dejar pasar. Y por algo existen este tipo de páginas. En fin, mi nombre es Isabel, tengo 45 años. Aunque estoy ya cerca de los 50 años hago lo mejor para estar sana y cuidarme. Soy delgada, mantengo la forma ya que hago ejercicio los fines de semana. Trasero redondo y pechos firmes de tamaño mediano. Soy de tez blanca y cabello ondulado color negro. De vez en cuando digo que tengo un parentesco a la actriz Paget Brewster de la serie “Mentes criminales”, así que se pueden dar una idea de mi apariencia, se podría decir. En cuanto a mis hijos. Carolina es una chica de 20 años, tez blanca, delgada y como desde niña la anoté en danza tiene un cuerpo que seguro a alguna que otra le envidiará. Porque así somos. Y me incluyo. En el caso de mi hijo, es un chico de 25 años, no es feo y cuida muy bien su cuerpo. se dedicó a ir al gimansio y vaya que le sirvió. No tiene un cuerpo exagerado lleno de bolas como unos creerían, es delgado con el abdomen y los brazos marcados. Aunque no exageradamente.

Y bueno, esto sucedió la semana pasada por la mañana. Mi despertador había sonado a las 8:00 am día sábado. Duermo y despierto casi sola porque mi esposo trabaja lejos y ustedes entienden como es esto. Me estiré un poco y decidí levantarme. Entre al baño y me lavé la cara. Me hice una coleta y salí de mi cuarto. Pasé el cuarto de Jorge. Puerta cerrada. Imaginé que aún seguía durmiendo. Avancé y la puerta de Caro estaba igual cerrada. Di un paso y me detuve. Era raro que ella aún estuviera dormida, generalmente ella saca toda las mañanas a su perro y lo hace a las 7:00 am. Supuse que se quedó dormida así que quise asegurarme. Abrí girando la perilla muy despacio para no despertarla y para mi sorpresa vi a mi hijo encima de ella. No abrí toda la puerta, la deje entreabierta lo suficiente para observar. Ambos estaban vestidos, ella estaba completamente dormida boca abajo y él estaba arriba cubriendola con su cuerpo apoyando sus manos y sus rodillas a un lado de cada lateral de ella. Le respiraba el cabello. No sabía que hacer, si esperar a su proximo movimiento o detenerlo. Mi cabeza no reaccionaba y mi espera lo dejó continuar. La empezó a destapar tomando la orilla de la sábana y comenzando a bajarla. Conforme jalaba, el cuerpo de mi hija de exponía al aire poco a poco. Dormía con una blusa blanca muy delgada que seguro se le trasparentaban los pechos. Siguió hasta que se asomara su trasero. Dormía con un calzon de licra tipo short que le hacía lucir el culo parado y redondo. La destapó completamente. La observó. Acarició sus pantorrillas con la yema de sus dedos desde la parte donde se dobla la rodilla hasta los tobillos. No se movió. Se subió lentamente colocando sus rodillas sobre el borde de la cama y se agachó para rosar sus labios sobre sus pantorrillas. Las acarició con sus ricos labios en zigzag empezando con la derecha. Subió con cada beso hasta llegar a sus muslos y terminar con el derecho. Su boca toco el borde derecho de la prenda de Carolina. Se apartó y acaricio muy cuidadosamente su culo parado con su mano derecha. Acarició su glúteo derecho. Cambió su cabeza mirando hacia el otro lado. Espero unos segundos y se subió sobre ella nuevamente. Le dio un beso en el cachete izquierdo, queriendo despertarla.

–          Hey, le hablaba en voz baja.

No despertó.

–          Despierta, le dijo alzando un poco la voz.

Logró moverse pero no despertarse lo suficiente. Al ver que ella no reaccionó como él quería, plantó la palma de su mano derecha en su entrepierna apretando ligeramente su traserito y la zona de su vagina. Despertó de la nada pero él la sostuvo de sus brazos para evitar que se moviera.

–          Tranquila, ssshhh soy yo.

–          ¿Qué cosa haces?

–          Aquí, vine a verte.

–          Pero..déjame, ¿y porque me tocaste? Estupido!!

–          Cálmate, te escuchará.

–          Jorge, suéltame.

–          ¿Hace cuanto que no lo hacemos?

–          No sé y no me importa. Suéltame, Jorge.

Mientras la tomaba con fuerza de los brazos, se atrevió a pegar su parte delantera a su trasero parado.

–          Sientela, la tengo dura.

–          Jorge, no. Quítamelo de allí.

–          ¿O si no que?, ¿le dirás?

No respondia. Comenzó a rosar su duro miembro sobre su trasero subiendo y bajando su cintura. Eso me estaba empezando a enojar pero algo me impedía detenerlo. Recostó su paquete de modo que lo sintiera bien. Ella no se movía.

–          ¿te gusta?, le preguntó

No respondía nada. No se que pasaba por su mente.

–          No te muevas, le ordenó soltando lentamente sus brazos.

Vagaba su rostro por su cabello, oliéndolo. Beso su hombro derecho. Atravesó su esplda hacia el otro hombro e hizo lo mismo. Comenzó a bajar oliendo su blusa y besandola. Le gustaba oler el aroma de su hermana. Podía ver cono lo disfrutaba y ella aunque al principio se negaba parecía que igual lo disfrutaba. Estaba inmóvil. Al llegar a su cintura, subió su blusa descubriendo esa fina y blanca piel de su parte lumbar y le dio un par de besos. Sus orificios nasales rosaban su piel de arriba abajo y de izquierda abajo combinada con sus suaves besos. Lentamente comenzó a bajar tocando con su boca el resorte de su prenda. Colocó sus manos sobre su cintura, metió sus índices en los laterales de su calzón y empezó a bajarlo lentamente. Mis celos comenzaron a generarse sin duda alguna. Aunque me parecía interesante me estaba enojando ver como la trataba. La lycra le resbalaba acariciando su culo parado dejando ver por completo su zona. Jorge siguió jalando hacia abajo hasta destapar sus redondos glúteos.

–          Dios mio, dijo con un tono de excitación.

–          …¿Qué?

–          Nada.

Bajó un poco más la prenda deteniendose por arriba de sus rodillas. Al subir de regreso, acarició sus muslos con sus labios hasta llegar a su glúteo derecho. Lo besó y lo mordió suavemente. Plantó ambas manos en el traserito de mi nena. Una mano en cada nalga. Se las frotó formando círculos de afuera hacia adentro. Aunque a él lo veía de espaldas, alcázaba a ver que su mirada no se apartaba de su trasero. Ella aún seguía quieta y eso me estaba enfureciendo, ya que al inicio ella no estaba de acuerdo. Le separó ambos glúteos de modo que su entrada anal y su vagina estuvieran listos para que él. Pasaron dos segundos y metió su cara en su parte. Respiró profundamnete para alimentarse del aroma íntimo de su hermana el maldito enfermo.

–          Dios, que rico!

–          Espera, pidió ella.

–          ¿Qué pasa?

–          No me siento…

–          Que…¿limpia?

–          …ajá

Agarró bien sus nalgas y ls separó lo más que pudo para luego pasarle la lengua sobre su agujero.

–          Jorge!!

–          Te sabe rico.

Ella no hizo ningún movimiento mas que apretar la funda de su almohada con sus manos. Quería que se detuviera. Tragué saliva y mientras los observaba, desamarre el cordón de mi pantalón de dormir y metí mi mano derecha poniéndola sobre mi entrepierna. Estaba excitandome. Ver como le comía el culo me calentaba más cada segundo. Ella sólo liberaba ligeros gemidos. Rosé mis dedos sobre mi prenda por la parte delantera. Al subir al resorte del calzón, meti la mano y la bajé hasta llegar a mis arrugados y delgados pliegues. Subí un poco a mi clitoris y comencé a rascarme. Pasaba una y otra vez su lengua sobre su orificio anal. Lengueteaba rápido y lento. Conociendo su mente sucia y perversa podía asegurar que lo estaba disfrutando más que ella.

–          Ábrete el culo, le ordenó

Ella simplemente obedeció. Plantó ambas manos en su trasero y separó sus nalgas.

–          Dios, que rica estás

Resbaló su lengua sobre ese agujero y se bajó de la cama y jalando su lycra al mismo tiempo hasta quitársela por completo. Se quitó lo más rápido posible el pans negro que llevaba puesto y su bóxer y volvió a subir. Se recostó sobre ella colocando su miembro en medio se sus dos glúteos.

–          ¿te gusta?, le preguntó Jorge.

–          ¿ah?

Jorge se columpiaba sobre ella como si estuviera penetrandola. Mientras el seguía haciendo ese movimiento, besaba sus hombros y le acariciaba los brazos. La olía nuevamente. Bajó su mano derecha y la metió en su entrepierna. Puedo estar segura que era para meter su verga en su resbalosa concha. Levantó su el culo y bajó terminando en un gemido.

–          Aaahhh!!!

La tomó de la cintura y comenzó a columpiarse. La respiración de ella comenzaba a ser profunda.

–          ¿te gusta?, preguntó Jorge

–          …ajá

La estaba penetrando lenta y profundamente. Ella estaba en completo silencio disfrutando de él, podía estar segura. De la nada su ritmo aumentó rápido y profundo.

–          Aaahh!!!

Soltó un gemido apretando la almohada.

–          ¿así está mejor?

–          ¿Ah?

Que la penetrara a ese ritmo le impidió responder con claridad. Era obvio que le gustaba. Jorge entraba y salía de ella. Metía y sacaba su duro miembro.

–          Jorge!!

–          Dime

–          Aaahhh!!! Así!!!

–          ¿Si te gusta?

–          …ajá

El culo de mi hijo subía y bajaba en cada metida. Lo sacó dejando su punta adentro y lo metió con fuerza. Carolina soltó un gemido tan rico que hizo excitarme más.

–          Que rico lo haces, decía carolina muy caliente.

–          Estás muy rica, la halagó.

Jorge no paraba de penetrarla. Inclinó su espalda quedando arrodillado y pegó el culo de mi hija a él poniendola en cuatro. Los glúteos de mi hijo chocaban entre ellos en cada metida. Estiró ambos brazos hacia el cabello de carolina y le hizo una coleta. Continuó cogiendosela. Aunque no le veía el rostro a ella podía imaginar como le encantaba que su hermano la tuviera así. Jaló su coleta fuerte y lentamente hasta levantarla y pegarla a él. La abrazó. Rodeo su estómago con sus brazos como si la protegiera. Dios, eso me encendió los celos de inmediato.

–          Me encantas, Caro, le susurró en el oido derecho alcanze a oír.

–          ¿Si?

–          Si.

–          ¿Más…aaahhh!!!…¿más que…a ella?

No creí que se arreviera a preguntarle eso. Y no podía esperar mucho para escucharlo a él.

–          Si. Más.

–          Te vi.

–          ¿Qué?, le preguntó excitado

–          Te vi haciendolo…con ella…aaahhh!! La otra vez.

–          ¿Y…porque?

–          Sólo dime.

–          Que te digo.

–          ¿Te…gusta hacerlo…con ella?

–          A veces.

–          ¿Por qué?

–          ¿Por qué…con ella haces todo eso y…conmigo no?

No se que trataba de hacer ella pero algo estaba tramando. Me estaba comparando y tratando de que la prefiera más a ella que a mi.

–          ¿Qué quieres que haga contigo?

–          Aaahhh!!! De…todo.

–          ¿Cómo que?

–          Que…orines dentro de mi.

–          ¿Te excita?

–          Si. Mucho. Me…gustó lo que hciiste ahorita.

–          ¿Qué cosa?

–          Que me chuparas esa parte. ¿Por qué eres así?

–          No lo sé.

–          Mete tus dedos en mi culo.

La soltó del brazo derecho y se despegó un poco sin dejar de meterle su larga verga. Metió su mano entre su pelvis y el trasero de ella. Carolina giró su cabeza hacia la derecha y miró de reojo hacia su culo. Al morderse suavemente el labio inferior podía saber que él había metido uno de sus dedos en su apretado agujero. Cerró los ojos.

–          Aaahhh!!! Gimió.

–          ¿Qué sientes?

–          Rico.

Siguió empujandole la verga a mi hija una y otra vez.

–          Sigue!!, dijo con los ojos cerrados y mordiendose los labios.

Sacó los dedos y subió la mano al rostro de ella.

–          Abre la boca, le ordenó.

Ella accedió sin ningún problema olvidándose del lugar en donde habían estado. Dios mío, se atrevió a chuparlos la estupida.

–          Te vez linda haciendo eso.

Sacó sus dedos. Ella se dejó caer hacia adelante quedando en cuatro. Estiró la mano al buró izquierdo y del cajón sacó un peine de mango redondo.

–          Toma, métemelo, le pidió al dárselo.

–          ¿Eso quieres?

–          Ajá, si.

Se escuchaba muy excitada mi nena. No paraba yo de frotar mi vagina en cada movimiento de Jorge, en cada penetracion que le daba a mi hija. Y los gemidos de ella lo hacían mucho mejor. Jorge no paraba de meter y sacarlo de su mojada concha. Le frotaba el trasero con la mano derecha mientras sostenía el peine con la otra. Lo sacó y retrocedió. Soltó el peine dejandolo sobre la cama y se inclinó al culo de Carolina. Separó sus glúteos y empezó a lenguetearle su entrada anal. Desde lo lejos observaba como para su lengua una y otra vez sobre su sucio agujero. Chupé mi dedo medio de mi mano izquierda, metí la mano en la parte trasera de mi calzón y me comencé a rascar el ano. Lo froté. Formaba círculos alrededor de mis esfínteres. Lo metía y lo sacaba. Me acaricié con la yema de mi dedo como si fuera la lengua de él. Por otro lado me frotaba el clitoris en círculos. Que rico sentía. Paró de lamer y le metió dos de sus dedos en el trasero. El indice y el dedo medio derecho. Al adentrarlos lentamente giraba ambos dedos de izquierda a derecha. Sin pensar en lo sucia que yo podía estar hice lo mismo con mi trasero. Saqué la mano, chupé los mismos dedos que él le metió y los regresé a mi culo para metérmelos.

–          Que rico, decía Caro toda excitada mientras se frotaba el clitoris la maldita cerda.

–          Que bien te entran, hermanita.

–          Sigue, mételos bien.

Al adentrarlos por completo, los sacudió haciendo tambalear sus glúteos. Los retiró y los chupó. Hice lo mismo con mis dedos y los probé. Los sacó de su boca y resbaló toda la lengua en su húmedo culo.

–          Que rico lames, dijo excitadisima.

El sabor de mi culo era amargo y a la vez algo ácido pero estaba tan excitada que no me importó si estaba limpia o sucia.

–          Me encantas, caro. Estás súper rica.

Agarró el peine y resbalo la punta sobre su mojado agujero.

–          Mételo.

Lo chupó para lubricarlo y lo volvió a colocar. Empezó a empujarlo lentamente. Ella no paraba de rascarse la concha. Estaba muy excitada. Continuó hasta que la punta del mango entró.

–          Mmmm!!! Que rico, dijo excitada.

–          ¿Si te gusta?

–          Ajá

Siguió metiendolo poco a poco. El mango media como 10 centímetros, estaba segura que se lo metería todo.

–          Que linda te cez con esto metido

–          ¿Si?, ¿te gusta?

–          Claro.

Por otra parte mientras lo seguía metiendo, se jalaba su verga toda parada. Dios, me daban tantas ganas de chuparsela. De que me expulse su rico semen. Tragármelos. Tragarme sus orines también.

–          Se siente rico, dijo ella

–          ¿Lo meto todo?

–          Si, ajá.

Siguio empujando hasta meter por completo el mango en su culo.

–          Mmmm!!! Si!!

Soltó su verga y la jaló del cabello pegándola nuevamente a él, la enderezó quedando de rodillas sobre el colchón. Sosteniendo las pues del peine, le ordenó.

–          Puja.

–          ¿Qué puje?

–          Si. Hazlo.

–          Pero…y si sale eso.

–          No importa, eso sería más rico.

Se quedó quieta y comenzó a pujar. Desde lejos miré detenidamente como su culo expulsaba el mango cubierto de la humedad de su interior.

–          Sigue, lo haces bien.

–          ¿No está sucio?

–          No.

Ella continuó sin problema.

–          ¿te gusta?, le preguntó él

–          …ajá.

–          ¿Qué sientes?

–          Rico. Como…si hiciera del baño.

–          Que rico.

–          Méteme tu verga.

–          ¿Eso quieres, hermanita?

–          Si.

Faltaba poco para que saliera ese mango de su culo. Al expulsarlo todo, se paró detrás de ella y le metió su largo miembro.

–          Aaahhh!!!

–          Estás apretada, que rico.

–          Si. Sigue. Despacio.

–          Como digas.

Siguió metiéndolo hasta donde pudo.

–          Mmmm!!! Que rico te entra.

–          Si, metemelo bien.

El rodeó su estomago con au brazo izquierdo mientras sostenía el peiné con la otra mano sin parar de penetrarla. Subió la mano derecha a la altura de sus pechos, diciéndole:

–          Chupalo.

No decía nada pero no tardo ni un segundo en tomarlo. No podía ver mucho pero vi como se acercaba el mango a su rostro con la boca entreabierta. Al ver que ella no se animaba, cubrió su mano con la de él y la guió hasta metérselo.

–          Chupalo, le dijo al momento de empujarle la verga con fuerza.

–          Aaahhh!!!

–          Chupalo bien.

Soltó su mano y la bajó a su entrepierna. Ella empezó a mover su cintura de atrás hacia adelante. Le gustaba. Le gustaba ser penetrada por el culo y a la vez que la toquen. No la culpo. Me detuve. Me limpié los dedos y decidí entrar de sorpresa silenciosamente. Conforme me fui acercando vi como él disfrutaba de ella, y ella chupando ese objeto. Al quedar a unos centimetros de Jorge, se percató de mi presencia. Tapé mi boca con el indice izquierdo dando la señal de que no hablara. Miré a carolina con los ojos cerrados chupandose ese objeto. Lo succionaba con toda trabquilidad. Se formaba en su mejilla derecha ese fondillo tan peculiar. Me acerqué a ella sin subir a la cama y cubri con mi mano derecha la suya sostebiendo el paine. Abrió los ojos quedandose sorprendida.

–          Sigue, mi amor. Sigue chupando.

Parpadeando continuó haciendolo lentamente.

–          Aaahh!! Gritó al sentir que Jorge la había penetrado fuerte.

Retiré el mango de su boca y lo probé. Mientras lo hice la miré a los ojos. Fui subiendo poco a poco a la cama quedando incada. Me sostuve de sus delgados hombros. Al quedar frente a frente, saqué el peine de mi boca y me acerqué para darle un beso en sus finos y delgados labios. Jorge no paraba de follarsela.

–          Que rico, dijo al penetrarla.

Sonreí y metí la lengua para tocar la suya. Nuestras lenguas se rosaron. Nuestras salivas se combinaron. Apartamos nuestras bocas. Besé su mentón dirigiendome a su cuello. Dejé el peine sobre la cama y comencé a levantarle su delgada blusa. Jorge hizo lo mismo con el objetivo de verla completamente desnuda. Al quitársela, las puntas de sus pechos estaban erectas. Estaba muy caliente mi nena. De su blanco cuello bajé a sus lindas tetas. Rosé mis labios sobre su punta izquierda. Saqué la lengua y la lamí. Su cuerpo se movía por cada penetracion de mi hijo. Pasé a la otra punta e hice lo mismo. Pasé mi lengua de arriba hacia abajo sobre su linda punta. Sus manos se recargaban sobre mis hombros. Su respiración era entrecortada. Me enderecé y cubrí sus mejillas con las palmas de mis manos, preguntándole:

–          ¿te gusta como te cogen?

–          …ajá…si.

No podía contestar bien la pendeja. Con mi pulgar derecho acaricie su labio inferior. Su boca entreabierta y su respiración entrecortada daba a entender que sentía mucho placer. Sus ojos ni se diga, se entrecerraban en cada metida y sacada de Jorge. Metí a mi boca mis dedos índice y dedo medio de mi mano derecha. Los chupé, los lamí bien y luego los retiré para meterlos en su boca.

–          Chupalos, prueba mi saliva, le ordené amablemente.

Lo hizo. El placer que su hermano le generaba, la incitaba a hacer cualquier cosa hasta ese momento. Saqué mis dedos y los probé.

–          Que rica sabe tu saliva, corazón.

–          …¿Ah?

Preguntó desorientada. Jorge la tomo fuerte mente de la cintura y la penetró con rudeza.

–          Aaahhh!!!! Que…rico!!!

Mis celos aumentaban pero los controlaba. Tenía que disfrutar el momento. Me quité mi blusa de dormir. Tomé mi pecho derecho y con la mano izquierda la agarré de la nuca para inclinarla hacia mi.

–          Ven, chupala, mi vida.

No puso resistencia y se dejó llevar. Su boca se recargó sobre mi punta.

–          Metetela a la boca. Chupala, anda.

Una vez que entrara mi pezon en su boca comenzó a lamer suavemente.

–          Succiona. Bebe de ella.

Aunque mi edad ya no me debería de permitir, mis senos aún producían un poca de leche.

Abrió su boca y lo hizo. Me complació. Miré a Jorge. Vi como miraba el trasero de Caro muy excitado. Deseaba con ganas que así me cogiera. La lengua de mi hija masageaba muy rico mi teta. Succionaba mi leche.

–          ¿te gusta, mi amor? ¿Te gusta mi leche?

–          …si

–          ¿A que sabe?, le pregunté peinandola con mi mano.

–          …dulce…aaahhh!!!

La aparté y sostuve mi teta derecha.

–          Saca la lengua, le ordené

Lo hizo y apreté mi seno logrando que se formara una gota blanca en mi punta.

–          Lame.

Recogió la gota con su linda lengua. Sonreí. Ver como mi hija probaba mi dulce líquido me causaba tanta excitación. Me incliné y la besé. Guié mi boca a mi pecho derecho y succioné. Mi leche se contenía en mi boca. La solté y abrí la boca de Caro para escupirsela.

–          Trágatela.

Lo hizo.

–          Aaahhh!!! …siii!!!

–          ¿Te gusta que te llene el culo?, le preguntó Jorge mientras la penetraba.

–          …ajá…si..gue.

Se columpio hacia atrás y lo metió con fuerza en el culito de mi nena.

–          Aaahhh!!! Que rico!!!

Acomodé las almohadas me recosté y me quité mi pantalón de dormir y mi canzón. Abrí las piernas.

–          Ven, quiero que pruebes mi concha, le dije jalandola hacia mí entrepierna.

Su cuerpo se fue inclinando y su cara acercando a mi concha húmeda. Se detuvo a unos centímetros.

–          Anda, hazlo, le dije animándola

Trago saliva y sacó la lengua para pasarla sobre mis delicados pliegues. Su lengua rosaba lentamente hasta tocar mi clitoris.

–          Mmmm, hazlo de nuevo.

Lamió por segunda vez. Dejé mi mano sobre su cabeza mientras continuaba pasando su suave lengua sobre mi clitoris.

–          Que rico, mi amor, dije cada vez que me lamía.

–          Aaahhh!!!, gimió al sentir la verga de Jorge.

Su lengüita era increíble.

–          Hazlo un poco más rápido.

Sin decir nada lo hizo.

–          Mmmmm!!!! Así!!!

Cerré mis ojos y disfruté. Mientras chupaba y probaba mi vagina, agarré mis pechos y me los comencé a frotar. Me apretaba ligeramente haciendo que mis puntas se levantaran.

–          Que rica te vez mamá, dijo Jorge alagandome.

Miré a ellas y vi que mi punta derecha empezaba a formarse una gota de mi líquido blanco y dulce. Llevé mi seno a mi boca y lo chupé. Probé mi leche.

–          Que ricas se ven las dos!! Aaahhh!!! Sigan!!!

Azotó el glúteo derecho de Caro. Dios que rico sentía que mi hija me chupara mi concha. Mordi mi labio inferior para controlar el placer que sentía.

–          …Caro!!

–          ¿Ah?

–          Lo…haces rico, mi amor. Mmmm!!! Sigue!! No pares!!

–          …ajá.

Jorge la jaló hacia él tomándola del cabello. Rodeó su estómago con su brazo derecho y la penetró con ganas.

–          Aaahhh!!! Que ricoo!!!, reaccionaba Caro.

–          Si, ¿verdad?. Estás riquísima Caro, le susurraba al oido izquierdo.

Ella solamnete disfrutaba de su verga bien metida en el culo. Sus ojos se entrecerraban.

–          Se siente tan bien empujartela toda.

–          ¿Si? ¿aunque…esté sucia?

–          Mucho mejor.

–          ¿Si?

–          Si.

–          Aaahhh!!! Lo haces muy rico!! Me gusta!! Métela toda!!!

La abrazó y siguió aumentando el ritmo.

–          Me gusta!!! Sigue!!

Verlos me excitó más que empecé a masturbarme. Me rasqué el clitoris. Me masageaba formando círculos al rededor de él. Chupaba mis puntas succionando mi rica leche. Dios, era la mejor mañana.

–          Que bien lo haces, mamá.

Bajé mi mano rosando mi palma sobre mis jugosos pliegues hasta que la yema de mi dedo medio tocara mi orificio anal. Mi empecé a rascar. Jorge no dejaba de mirarme. La miré a ella. Su cara mostraba tanto placer. Ver como disfrutaba de ser cogida por su hermano me excitaba muchísimo. Mientras me rascaba el ano, metí la uña del dedo. Me rasqué por dentro. Estaba ligeramente húmeda de la lubricación anal. Retiré el dedo y lo coloqué sobre mi nariz para olerlo. Lo respiré con los ojos cerrados. Dios, me apestaba el culo pero a la vez me gustaba. Abrí los ojos, me incliné hacia adelante para arrodillarme y quedar frente a ella. Con la otra mano la tomé del cuello y sin decirle nada metí ese dedo en au boca aprovechando que la tenía entreabierta.

–          Chupalo, le ordené.

Lo hizo, probó. Estaba tan caliente que no le importó que estuviera en esa parte sucia mía.

–          ¿te gusta?

–          …ajá…aaahhh!!!

Jorge le llenaba el culo con ganas. Así como ella probó un poco de mi trasero, yo quería hacer lo mismo. Saqué el dedo de su boca, me agaché y le ordené a Jorge que sacara su verga de su culo. Retrocedió y lo retiró haciendo que mi hija liberara un gemido de alivio. Dios, estaba tan parada y un poco húmeda. La agarré y me la metí a la boca. Dios, sabía amarga y a la vez salada. Que rica sabía. Succioné su rica vergota. Probé cada centímetro de su trozo de carne. Empezó a columpiarse de modo que su miembro entraba más a mi boca haciendo que su punta resbalara sobre mi paladar y bajara por a mi garganta. Que rico. Mira hacia arriba y lo vi excitado. Mi hija se dio la vuelta y lo empezó a besar recargando sus manos sobre sus hombros. La mano derecha de Jorge cubrió su cuello y continuó besandola. La soltó y bajó la mano tapando su vagina con ella. Comenzó y rascarle. Ella solo lo miraba fijamente a los ojos. Al cansarme de mantener la mirada hacia arriba, la bajé y seguí chupando su rico miembro. Abrí la boca lo más que pude, saqué la lengua y me incliné hacia él para que esa verga me penetrara por completo. Dios, su punta atravesaba mi campana y bajaba por mi garganta. Contube la respiración. No podía mover la lengua. Las manos de mi hijo se apoyaron sobre mi cabeza y me sostuvo para que no retrocediera. Mi saliva comenzaba a salirse poco a poco de mi boca escurriéndose por mi barbilla. Me faltaba aire. Tosí dos veces. Me estaba sofocando. No le importó, no me soltaba. Abrí mi boca para tomar un poco de aire. Mi respiración empezó a agitarse. Su largo miembro no me dejaba respirarbien. Puse mis manos sobre su abdomen para empujarlo pero su fuerza no me lo permitía. Empecé a toser mas y a brotar mas saliva. La sensación de vomitar estaba apunto de presentarse hasta que al fin me soltó. Al sacarlo liberé un eructo y tomé un gran y profundo respiro de alivio. Se agachó y me besó metiendo su lengua. Despegó sus labios, y dijo:

–          Que hermosa te viste.

Mi respiración era agitada y profunda. Pensé que me vomitaría pero no. Miré a su verga. Se movía de un lado a otro . Estaba toda cubierta de saliva. Le brillaba. Agarró su verga y se acercó a mi hija parándose frente a ella. Untó su glande sobre sus pliegues, sobre su clitoris. Se columpió atravesando los muslos de ella y dobló sus piernas ligeramente para luego penetrarla. Ella inhaló lentamente sin dejar de verlo a la cara.

–          Aaahhh!! Que rica concha tienes.

–          …¿si?

–          Si.

La tomó de la cintura y empezó a columpiarse llenándole la concha de esa larga y dura vergota. Yo aún en posición de cuatro, los observé. Jorge aumentó el ritmo.

–          …Jorge, dijo ella.

–          ¿Qué pasa?

No respondía ella. Sentía tanto placer que no podía decir nada.

–          ¿te gusta? ¿Sientes rico?

–          …si, me…gusta..aaahhh!!!

–          Te entra muy rico, Caro.

–          …si. Mételo…

Se mordía los labios, dejaba su boca abierta mientras mantenía los ojos cerrados. Sin duda lo disfrutaba. Dejé de verlos y cambié de lugar. Gateé y me detuve detrás de ella a la altura de su traserito redondo. El blanco culo de mi hija se veía tan antojable que estoy segura que llama la atención de muchos hombres cerdos y pervertidos. Besé su glúteo derecho mientras acaricié el otro. Cambie e hice lo mismo. Lo mordí suavemente. Admirar su lindo trasero me causaba excitación. No soy lesbiana pero las dos ocasiones que he tenido algo que ver con una mujer, las he disfrutado. No lo sé. Me he dado cuenta me gusta experimentar. Planté mis manos en ambos glúteos y los separé para ver su apretado agujero. Lo tenía entreabierto. El miembro de Jorge lo había estrechado un poco pero aún así lucía muy antojable. La verga de jorge se asomaba entrando y saliendo de la concha de mi linda nena. Ella jadeaba en cada metida y sacada. Me acerqué, abrí la boca y saqué la lengua para luego resbalarla sobre ese lindo agujero.

–          Aaahhh!!!…mamá.

–          ¿Qué pasa? ¿No te gusta?

–          …¿que?…aaahhh!!!

Miré su ano y vi como lo apretaba. Volví a sacar la lengua y lamí nuevamente sin detenerme.

–          …mamá.

–          Que rico te sabe, mi amor.

Pasé mi lengua una y otra vez sobre ese sucio y rico agujero. Cada vez que resbalaba la lengua la empujaba para meterla en ese hoyo. Jorge no paraba de penetrarla. Lo hacía rápido por lo que ella no podía casi hablar.

–          Que rico!!!, decía ella muy excitada.

Las manos de jorge pasaron de la cintura de Carolina a su culo. Agarró sus dos redondos y lindos glúteos y los separó haciendo que toda su zona íntima se expusiera ante mi rostro.

–          Chupale, me ordenó con tono excitado.

Sonreí y lo hice. Seguí probando de ese blanco culo.

–          …mama

–          ¿Qué, mi amor?

–          …sii!!!

–          ¿Qué rico trasero tienes?

–          Jorge!!

La verga de mi hijo le daba tanto placer. Lamerle el culo a mi hija me gustaba tanto que no quería detenerme. Pasaron los segundos. Decidí por cambiar de posición. Me acosté de modo que mi cabeza estuviera debajo de la entrepierna de Caro. La verga de jorge entraba y salía de su mojada concha. Su ano se contraía.

–          Mamá!!

–          ¿Qué mi amor?

–          Quiero!! Aaahhh!!!

–          ¿Qué quieres?, le preguntó él

–          Ir…al baño.

–          ¿Para que?, pregunté

–          Quiero orinar.

–          Hazlo aquí, le contestó

–          ¿Eh?

–          Si, hazlo aquí, afirmé.

–          No lo sé… aaahhh!!!

–          Vamos, corazón. Hazlo, la animé. Estaba en la posición correcta para disfrutar más de ella. Jorge retiró su largo y duro miembro haciendola dar un último gemido. Bajó la mirada hacia mi. Sin decir nada resbalé la lengua sobre su vagina hasta su clitoris. Mordió su labio inferior al sentir mi lengua sobre ella.

–          Orina, mi amor, le pedí.

Abrí la boca y saqué la lengua para recibir esa rica agua amarga y caliente. Cerró los ojos e inhaló. Los abrió y comenzó a dejar que saliera ese líquido de su rica concha. Sus gostas caian sobre mi lengua. Sabían saladas. Siguió hasta formarse una pequeña cascada. Tapé su concha con mi boca para que no se derramara casi nada sobre la colcha. Lami y tragué.

–          Mamá!!!

Cerré los ojos y continué tragandome esa rica agua. Casi estaba apunto de ahogarme pero no paré de tomar ni de lamer.

–          Dios!!, dijo cerrando sus lindos ojos.

 Terminó. Di el último trago.

–          Que rica me supo.

La agarré de las nalgas para bajarla un poco y seguir comiendo de su vagina. Cubri su rica concha con mi boca y empecé a lenguetear su clitoris.

–          Mmmm!!! Mamá!!

–          Dime

La miré y vi como me observaba con los ojos entrecerrados y mordiéndose los labios.

–          Te gusta, ¿verdad?

–          Ajá

Jorge atrapó su boca con la suya y le metió la lengua. La besó. Ella sólo respondió. Lengüetee más rápido

–          Dios!!! Sii!!!

Al tener las manos en su trasero, con mi índice derecho me atrevi a penetrar su ano metiéndolo lentamente.

–          Que rico, dijo.

Segui metiendo mi dedo hasta tenerlo dentro de ella.

–          Que rico culo, mi amor.

Escarbé su agujero por dentro. Mi yema y mi uña racaban sus paredes anales. Lo saqué y lo meti a mi boca.

–          Que rico sabe

Sin dejar de lamer su concha volvi a meter el dedo.

–          Más, mételo más

–          ¿Te gustó mucho?

–          …si

–          ¿Aunque estes sucia?

–          …ajá

Con mi dedo adentro, comenzó a columpiarse rosando su vagina sobre mi boca y mi nariz.

–          Que rico, dijo con voz entrecortada

Retiré mi dedo, me salí de su entrepierna y me arrodillé detrás de ella llevando mi dedo a su linda boca

–          Prueba.

Lo hizo. Estaba tan excitada que se olvido de la pena y la vergüenza. Jorge besaba su cuello. Lo lamía.

–          ¿te gusta esto?, le pregunté susrrando su oído izquierdo.

–          …ajá

Saqué el dedo de su boca y lo llevé a mi trasero. Rasqué mi agujero y luego lo acerqué a su cara.

–          Huele, le ordené amablemente.

Respiró lentamente.

–          Ahora pruébalo.

Acerqué me dedo a sus labios y lo metí a su boca untandolo en su suave lengua.

–          ¿te gusta?

Afirmó moviendo la cabeza.

–          Quiero que me pruebes a mi como yo lo hice contigo.

Saqué el dedo de su boca y me aparté para ponerme en cuatro con el culo parado. Me acaricié el glúteo derecho y luego pasé la yema de mi dedo medio sobre mi ano. Jorge dejó de besarla y la giró hacia mí tomandola de la cintura.

–          Anda, hazlo, la convencía Jorge en voz baja.

Se agachó apoyando sus manos en mi trasero.

–          Vamos, chupame aquí, le pedí señalando mi sucio agujero con el dedo.

Se inclinó acercando poco a poco su cara a mi culo.  Resbaló su lengua.

–          Mmmm que rico, dije.

Su suave lengua acarició suavemente mi entrada anal.

–          Hazlo otra vez.

Lo volvió a hacer.

–          Sigue. Chupalo, le ordené poniendo mi mano derecha sobre su cabeza.

–          Aaahhh!!!, gimió. Jorge la había penetrado de nuevo.

–          Que ricas se ven, dijo.

Caro continuaba pasando su lengüita sobre mi culo.

–          Que bien lo haces, mi amor. No pares.

Lubricaba mi hoyo con su espesa y rica saliva.

–          Mete tu lengua.

Sin tener problemas lo hizo. Endureció su lengua y la comenzó a empujar. Taladreaba mi ano.

–          Que rico. Sigue!! Limpia mi culo con tu rica lengua.

Mientras seguía, quité mi mano de su cabeza y me empecé a masturbar. Me rasqué el clitoris.

–          ¿te gusta mi culo?, le pregunté excitada.

–          …ajá…aaahhh!!!

La verga de jorge la hacía gemir cada vez que entraba. Agarraba mi culo con sus dos manos y separa mis glúteos para luego pasar toda su lengua.

–          Que rico lo lames!! Sigue!! Comételo!! Huélelo!!

Sin imaginarlo, metió uno de sus dedos en mi agujero y me rascó por dentro. Dios, que atrevida. No pensé que lo fuera a hacer. Mordi mi labio inferior para contener mi excitación. Miré hacia ella girando el cullo. Sacó su delgado dedo y lo chupó. Dejé de masturbarme y pasé mi mano a mi culo para meterme dos dedos. Los adentre hasta el fondo y los saqué. Estiré el brazo en dirección a su boca y dije:

–          Chupalos.

Tragó saliva y lo hice. Resbalé mis dedos por toda su boca convinando el sabor de mi culo con su saliva. Los saqué y los volví a meter. Los retiré y me los llevé a la boca. Cerré los ojos. Me sabían amargos y a la vez salados.

Los succioné.

–          Que rico me sabe el culo, dije.

–          Que rica estás, mamá. Aaahhh!!!, me alagaba mi hijo.

–          ¿Si?. ¿Te gusta que sea una maldita puerca?.

–          Si. Me encantas!!

–          ¿Quieres cogerme?

–          Si.

–          Pues ven, le dije estirando mi mano para que me tomara.

Se detuvo. Le dio la vuelta a la cama y se subió. Se recostó aún lado mío y me tomó de la cintura para giarme.

–          Montame, dijo.

–          Claro, corazón.

Escupi mi mano y le froté la verga.

–          Que rica está.

–          Metetela.

Resbalé su punta sobre mis pliegues y me la metí hasta que me entrara toda.

–          Aaahhh!!! Que rico, mamá!!!

–          ¿Está rica mi concha?

–          Si!!! Estás muy mojada.

–          Si.

Empecé a columpiarme. Me tomó de la cintura. Recosté mis senos sobre su pecho y dejé que él tomara el control.

–          Que rico te entra.

–          Metemela toda, mi amor. Megusta como me coges.

–          ¿Si?

–          Si.

Estiré mibrazo hacia atrás para llamar a Caro. Se recargó sobre mi espalda. Sientate sobre la cara de tu hermano. No dijo nada y me obedeció. Se paró sobre la cama y caminó hasta la cabeza de jorge. La ayudé tomandola de la mano. Puso cada pie a la altura de los hambros de su hermano.

–          Vamos, siéntate.

–          Mmmm, que rico, dijo él.

Al quedar completamente sentada, cerró los ojos y dio un profundo respiro.

–          ¿Qué te hace?, le pregunté.

–          Me…mete su lengua.

–          ¿Qué parte?

–          Atrás.

–          ¿Y te gusta?

–          Si.

La besé. Mordí su labio inferior. Se lo chupé. La tomé del cuello y la apreté ligeramente metiendo mis pulgares en su orifico que se asoma en su cuello hasta hacerla toser. Metí mi lengua. Chupé la suya.

–          Aaahhh!!! Que rico!!, dije al sentir la verga de Jorge cuando entró.

Escupí su boca y seguí besándola. Sumí el estómago y la eructé.

–          ¿te gustó eso?

–          …ajá.

Bajé mi mano derecha a su vagina y comencé a frotar su clitoris. Use mi dedo medio para rascar ese delicado y pequeño puntito.

–          Aahh!! Mamá!!

–          ¿Qué mi amor?

Aumente el ritmo para que sintiera más placer. Con la combinación de Jorge chupando su rico culo, era casi seguro que lo disfrutaba.

–          ¿disfrutas esto?, le pregunté

–          …si, contestó con los ojos cerrados y la boca entreabierta

–          ¿te gusta que te metan la lengua?

–          …ajá…si.

Jorge no paraba de cogerme ni de comerse el culo de su linda hermana.

–          Aaahh!!! Jorge!! Espera…

–          ¿Y ahora que pasa?, le pregunté cariñosamente

–          Me..mete los dedos allí.

–          ¿En dónde?

–          En mi trasero.

–          Déjalo. Le gustas. Que no te de pena.

Empecé a brincar y a columpiarme.

–          Métela toda, dije gritando.

–          Claro que si, mamá.

Al terminar de responderme, empezó a penetrar con más ganas llenando mi concha de esa vergota.

–          Sii!! Así!!!

Sin dejar de masturbar a Carolina, le pedí que me tocara

–          Tócame. Chupame las tetas.

Se inclinó ligeramente haciendo que su boca tomara mi punta derecha.

–          Chupala, mi vida. Bebe.

Empezó a chupar. A succionar. Estaba segura que me salía nuevamente ese líquido blanco de mi seno.

–          Mmmm que rico bebes, le dije acariciandola.

Pasé mi mano izquierda a mi culo y metí dos de mis dedos a mi ano. Me penetré.

–          Dios, que rico se siente!!

Era tan rico todo lo que estaba pasando. Los adentré lo más que pude y los sacudí. Miré al techo y disfruté tanto de la verga de Jorge como de mi hija y mis dedos.

–          Chupa, Caro. Succionamela!!!

Columpie mi cintura más rápido. Se sentía demasiado rico.

–          Aaahhh!!! Sii!! Que rica verga!!! Me gusta!!!

Estaba muy caliente. Demasiado diría yo. Saqué mis dedos de mi culo y me los chupé.

–          Mamá!!! Aaahhh!!! Para!!! Voy a terminar, me decía Caro.

Paré de masturbarla y la besé dándole a probar su mi trasero. Me levanté sacándome su miembro y lo tomé para colocar su punta en la entrada de mi culo.

–          Mételo aquí, dije al sentir su glande adentrándose.

Bajé poco a poco hasta metermela toda.

–          Aaahhh!!! Que rico!!!, jadeé.

–          Que rico culo, mamá. Lo tienes bien profundo.

–          Si, ¿verdad?.

–          Si.

Levantó un poco a Caro para pasar a su vagina. Comenzó a meterle la lengua y a lenguetear.

–          Aaahhh!!!, gimió y bajó su mano derecha a su entrepierna.

–          ¿Lame rico?

–          …si.

Segui brincando y columpiándome.

–          Lléname el culo, mi amor!! Mete toda tu verga!!

–          Estás super rica, mamá!!! Me encanta metertela!! Aaahhh!!!

La tenía toda dura y larga. Resbalaba muy rico rosando mis paredes anales.

–          Quiero hacerlo otra vez, dijo Carolina

–          ¿Qué cosa, cariño?

–          Orinar.

–          …pues hazlo, ándale. Orina a tu hermano.

–          Que rico, si, anunciaba Jorge.

Las ganas de él no podían faltar. Probar más de su hermana era lo que más deseaba. Lo conozco.

–          ¿si?, preguntó mi niña dudando y muy excitada

–          Claro, hermosa, le aseguró él

Abrió los ojos, dio un respiro y comenzó a pujar. Miré hacia abajo y sus meados empezaban a brotar en gotas. Resbalé mi mano izquierda a la amtura de su vejiga y presioné para que saliera más fuerte esa amarga agua.

–          Que rica!!, decía Jorge.

Tenía la boca bien abierta. Lamía esa pequeña cascada de Carolina. Le lamía el clitoris.

–          Aaahhh!!! Me gusta así!!

Mi hija disfrutaba mucho de lo que su hermano le hacía. De como la probaba, al igual que yo de como me cogía.

–          Puja, Caro, le ordenó

Lo obedeció.

–          Que rico lames!!

–          Aaahhh!!! Mamá!!! Me voy a venir!!!, avisaba Jorge.

–          No, no, aun no lo hagas!!

Dejé de saltar quedandome totalmente quieta.

–          Se siente tan rico tenerla toda bien metida, dije.

–          Si, ¿verdad?

Esperé unos segundos y volvi a columpir mi culo.

–          Sii!! Que rico!!

Besé a Caro. Meti mi lengua y la entrelacé con la de ella. Combinamos nuestra saliva.

–          Dios, quiero tirarme un gas, dije.

–          Que rico, mamita.

Me levanté lentamente para sacarme esa larga verga.

–          Tíratelo en mi punta, por favor. Hazlo.

Al sacarmelo, unté su glande sobre mi ano. Apreté mi agujero y pujé. Sonó ese sonido tan peculiar.

–          Que rico, mamá. Metetelo otra vez.

–          Si, mi amor, lo que tu quieras.

Su verga me llenó de nuevo. Empecé a brincar.

–          ¿te gusta que me entre toda?

–          Si!!

–          ¿Qué más?

–          Todo lo que haces!! Aaahhh!!!

–          ¿Te gusta que sea una puerca?

–          Muchísimo!! Me encanta!!

Me levanté y me arrodillé para luego tomarla y metermela a la boca.

–          Mmmm!!! Que rica sabe!!

–          Eso!! Chupala, mamá!! Cométela bien!!

–          Sabe rico mi culo!!!

Tomó a Caro de la cintura, diciéndole:

–          Recuéstate,

La ayudó. Ella solo complació a su hermano recostandose sobre él. Escupi su miembro y lengüeteé su glande. Lo sujeté con mis labios y succioné.

–          Aaahhh!!! Me vendré, mamá!!!

–          Te sabe muy rica, mi amor!! Me gusta mucho!!

La solté y pasé a la concha de mi hija. Resbalé toda la lengua sobre sus ricos pliegues hasta su lindo clitoris.

–          Aaahhh!!! Mamá!!

Mi nena gemía muy rico. Jorge rodeó su estómago y sus pechos con sus largos brazos. Al estar en una posición adecuada para penetrarla, agarré su verga para llevarla hacia su concha mientras él la levantó para terminar por meterla.

–          Aaahhh!!! Gimió mi nena.

–          Que rico!! Te resbala muy rico!!

–          …ajá!! Sii!!

La mantuvo al aire separandola unos centimetros de él y comenzó a penetrarla con ganas.

–          Siii!!! Aaaaaahhhh!!!

–          ¿Te gusta así?

–          Siii!!! Así!!! Que ricooo!!!

La verga de mi hijo entraba y salía con rapidez de esa concha.

–          Jorgeee!!! Aaaahhhh!!! Dioss!!

–          ¿Qué pasa!!, le preguntó con la voz entrecortada.

–          Aaahhh!!! Siii!!! Más!!! Más rápido!!!

Caro pedía más de él con los ojos cerrados. Estaba perdida en él.

–          Claro que si, hermanita!!

La agarró con fuerza y continuó cogiendosela con rudeza.

–          Dios!!! Siii!!! Aaaahhh!!! Que rico, que rico!! Así!!!

Solo verlos me causaba mucha excitación. Mientras ellos disfrutaban su momento, yo me encargué de tocarme toda. Me froté la vagina y me penetre el ano con mis dedos.

–          Estás bien rica, hermanita!! Aaahhh!!!

–          ¿Si? Aaaahhh!!! No pares!!! Sigue!!

La cintura de Caro subían y bajaban al compas del movimiento de Jorge. Él subía, ella bajaba y viseversa. Caro se detuvo y dejó que jorge siguiera penetrandola con bastantes ganas.

–          Que rico, que rico, que rico!! Sii!! Sii!! Sii!!! Aaaahhhh!!!! Más rápido!!! Más!!!

Su rostro se arrugaba como si llorara. De pronto levantó la pelvis de un golpe y expulso un largo chorro como si se estuviera orinando.

–          Aaaaahhhhh!!!! Dioooosss!!!!

Gimió muy fuerte. Se retorció. Jorge tomó su verga y se la volvió a meter. Volvió a llenarle la concha metiendolo y sacándolo con ganas.

–          Aaahhh!!! Más!! Que rico!!! Jorge!!! Siii!!!Siiii aaaaaahhhhh!!!!!

Volvió a tener un segundo orgasmo mi nena.

Se veía hermosa. Chorreaba mojando sus sábanas, los muslos y la verga de Jorge. Me incliné hacia ella y la besé. Retrocedí y me puse de pie sobre la cama. Caminé por encima de Caro metiéndola entre mis piernas. Caminé cuidadosamente de no caerme hasta llegar a su cara. Me detuve de modo que su lindo rostro quedara justo enfrente de mi vagina. Me la abrí y le ordené que me chupara.

–          Pruebala, anda.

Sus ojos se apartaron de los míos al finalizar mis palabras y luego resbaló su lengua sobre mis pliegues y mi clitoris. Cerré los ojos.

–          Que rico, dije.

–          Lenguetale, le ordenó él, a lo que ella lo hizo.

Su suave lengua acariciaba muy sabroso mi concha.

–          Sigue!!

–          Aaahhh!!! Gimió ella inesperadamente al ser penetrada nuevamente.

–          Me gusta como me lo aprietas.

Al parecer le llenaba el culo como a mi me lo hizo. Flexioné un poco las rodillas y unté mi húmeda concha sobre su boca.

–          Sigue, lame, mi amor.

Se movía cada vez que Jorge se adentraba en ella. De repente comenzaron a darme ganas de ir al baño. Me detuve.

–          Abre bien la boquita, pedí amablemente.

Me miró a los ojos y lo hizo sacando más la lengua. Empecé a pujar haciendo salir poco a poco mis meados.

–          Trága.

Ver como mi salada y amarga agua resbalaba por su lengua para bajar hacia su garganta, me hacia disfrutar más de esa mañana.

–          Bébelos, presiosa. Tómatelos.

Su boca se llenaba de mis medos. La tragaba. No fue mucho lo que guardaba. Terminé de vaciar mi vejiga.

–          Chupala.

Jorge no paraba de metérselo. Mientras él seguía cogiendosela, me dediqué a untarle mi concha orinada sobre su boca. Me columpié. Segundos más tarde me quité de ella y me arrodillé entre sus piernas. El miembro de Jorge entraba y salía de su rico culo. Dios, se lo metía todo. La llenaba por completo como a mi me lo ha hecho. La levantó tomando de la cintura  y escuché la voz de mi hijo, diciéndome:

–          Chupala

Reí, y la tomé con ambas manos. Estaba ligeramente húmeda y muy dura. Me incliné hacía su miembro y me lo meti a la boca. Lo saboreé. Le sabía ácido y salado.

–          Que rica sabe.

–          ¿Le sabe rico el culo?, me preguntó Jorge

–          Si.

Continué chupandolo. Succioné.

–          Que rico, mamá.

–          ¿Te gusta como te la mamo?

–          Si!!!

Disfrutaba cada centímetro de su vergota. Metía y sacaba ese cacho de carne. Su punta rosaba mi paladar adentrandose hasta mi garganta.

–          Ven, date la vuelta, le pidió Jorge girándola para que ahora quedaran frente a frente.

Flexionó sus piernas haciendo que su lindo trasero quedara totalmente abierto. Dejé de chupar y doble el miembro para meterlo en su concha. Liberó un gemido mi chica.

–          Aaaahhh!!! Que rico!!!

–          Estás muy mojada, Caro.

–          Ajá!!

La tomó de la cintura y empezó a columpiarse ella.

–          Me entra toda!!

–          Si. Se siente tan rico!!

–          Mucho!!

La levantó un poco y prefirió el tomar el contro comenzando a penetrarla rápido.

–          Aaahhh!!!, gimió mi hijo.

–          Sii!! Así!!

Mientras ellos disfrutaban de ese viaje tan placentero, yo enterré mi cara en su sucio culo para lamerlo.

–          Mamá!!

–          Que delicia de culo tienes.

–          Jorge!!!

Miré hacia arriba en dirección a su cabello y vi como él la tenía sujetada del mismo haciéndola mirar hacia el techo. Se veía hermosa. Bajé la mirada a su ano y admiré. La verga de Jorge lo había estrechado lo suficiente. Me incliné a su culote e inserté mi lengua en su rico agujero.

–          Mmm!! Mamá, ya no lo hagas!!

–          Me gusta hacerlo, dije.

–          No. No metas tu lengua, está…sucio.

–          No me importa.

–          Por favor, dijo recargando su mano derecha sobre mi cabeza queriendome apartar.

–          Deja que lo haga, la regañó Jorge penetrandola con más fuerza al mismo tiempo.

–          Aaaahhhh!!! Jorge!!!

–          Siente como te entra toda!!

Se detuvo dejando su miembro dentro de ella. Descansó. Agarré sus nalgas y las separé para poder penetrar mi lengua en ella.

–          Mi amor me encanta tu trasero.

No fue mucho lo que descansaron. Jorge lentamente empezó a columpiarse. Me aparté de ellos y los observé. Cada segundo era cada metida y sacada que aumentaban su ritmo.

–          Más, más, le pedía ella.

La soltó del cabello y rodeó su espalda con sus brazos. Aumentó el ritmo al punto en el que ella comenzara a jadear.

–          Que rico coges, le dijo ella.

–          ¿Si? ¿Te gusta mucho?

–          Sii!! ¿Más rápido quieres?

–          Sii!! Más.

De la nada su penetracion fue brutal. Con fuerza y rapidez.

–          Aaahh!!! Siii!!! Así!!!!

–          ¿Si?

–          Siii!!! Sigue!!! Sigue así!!!

–          Aaahhhh!!! Te entra tan rico!!!

–          Dios!!!! Que ricoo!!! Más!!! Más!!! Metemela!!!!

Jorge no paraba. Lo hacía con locura. Su verga entraba y salía toda húmeda. Ella chorreaba. Estaba tan excitada. Lo disfrutaba como él.

–          Aaaahhhh!!!! Siiii!!!! Cogeme!!! No pares!!! No pares!!!

Estuvieron así unos minutos. La verga de Jorge estaba totalmente mojada de los flujos de ella. Caro se quejaba y gemía como si fuera a llorar.

–          Me voy a venir, me vendré!!! Dios!! Sii!!! Se siente rico!!! Mas!!!

Jorge siguió tan rápido y en un segundo ella levantó su cintura para explotar en un orgasmo que la hizo expulsar ese líquido que terminó bañando todo el miembro de Jorge. Gimió tan fuerte que quedé sorprendida y mas excitada. Su chorro parecían orines. Su ojos se entrecerraban y se retorcía. Sus mulos temblaban.

–          Que rico te veniste, hermanita, le susurró en su oído izquierdo mientras ella respiraba profundo y lentamente intentando recuperarse de su espléndido orgasmo.

Él volvió a meter su verga penetrandola lentamente. Carolina sólo movía su cadera en forma circular haciendo que ese trozo de carne de su hermano entrara y saliera de ella.

–          Eso, así. Muévete más rápido, le pidió él.

Aumentó sus giros dándole más placer a su puerco hermano.

–          Aaahhh!!! Que ricoo!! Sigue!!

–          ¿Te gusta?, le preguntó muy excitada.

–          Claro!! Sigue!!

En cada giro subía y bajaba su contura masturbandolo muy rico con su vagina.

–          Dios!! Lo haces muy bien!!

Ella solo sonrió por cumplir ese trabajo. Arrodillada sobre la cama empecé a masturbarme. Me excitó tanto como lo hacían.

–          Que rico, sii!!

Jorge bagevaba en un viaje de un intenso placer.

–          Me harás acabar!!

–          ¿Ya?

–          Sii!! He aguantado mucho!!

¿Sería capaz de terminar en ella?, me pregunté.

–          Eso!!! Muévete más rápido!!, le rogaba.

A lo que ella respondió sacudiendo su trasero con más ganas.

–          Aaahhh!!! Que rico!!!

–          Termina adentro, le ordenó.

Mi rostro cambió en seguida. En mi propia cara la descarada le estaba autorizando que eyaculara adentro. Dejé de tocarme e inconscientemente mis ojos no dejaban de verlos. Jorge no paraba y mucho menos ella. El placer los hacía pensar que no estaba yo allí.

–          Sii!! Sii!! Aaaaahhhhh!!!! Dios santo!!! Que ricoo!!!!, jadeó Jorge explotando dentro de ella.

–          Te sale mucho!!!, acompletó ella.

–          Mueve el culo!!!

–          Llenamela toda, anda!!!, le exigió ella.

Jorge como si nada seguía eyaculabdo dentro de su hermana. Dios, estaba casi a punto de explotar pero me contuve. Estaba furiosa de lo que estaba viendo. Pero por otro lado yo lo permití. Verla a ella morderse la boca y sintiendo como era bañada del semen de su hermano me causaba tanto celo y enojo. Quería agarrarla de sus malditas greñas y quitarla de allí pero no podía. Evadi mis sentimientos y volví. Me incliné a ella y la besé.

–          ¿te gustó esto?

–          …ajá, contestó agotada.

Sonreí hipócritamente y me bajé de la cama. Tuve tanta fuerza para no darle unas buenas cachetadas por lo que hizo. Tomé mis cosas y caminé a la puerta.

–          No tarden, les anuncié.

Abrí la puerta y salí. Al llegar a mi cuarto aventé mis cosas y golpeé mis almohadas. Me desahogué. Enterré mi rostro en ella y me metí a bañar. Al salir, solo me puse mi bata y salí. La puerta de Caro estaba cerrada. Toque.

–          ¿Qué paso?

–          Voy a pasar, dije al abrir.

Al entrar la vi sentada en su tocador peinándose. Cerré y caminé parandome detrás de ella. La miré por el espejo. Ella seguía como si nada. Maldita, pensé.

–          Dime, mamá.

–          Déjame peinarte, le dije quitandole el paine de su mano.

Mientras pasaba los dientes sobre su cabello, pregunté.

–          ¿Y…tardaron mucho despues de que me fui?

–          …no.

–          ¿Te gusta?

–          ¿Cómo?

–          Creo que entendiste muy bien la pregunta.

–          …no. Como crees.

Su respuesta no era del todo clara. Era obvio que no lo quería decir. Así que eso me enojo más. Pasé el peine sobre su cabello hasta llegar a sus puntas y con la otra mano formé una coleta. Al tomar sufiente cabello giré la muñeca para enrredarme su asqueroso cabello y la jalé con fuerza.

–          Aaaaauuuuu!!!!

–          Te voy a decir esto. Y grabatelo muy bien porque no te lo repetiré.

–          Mama, suéltame, me duele!!!

Su quejadera me enfureció aún más, porque si él llegaba a escuchar, entraría y perdería mi advertencia.

–          Cállate, le ordené enojada.

Guarde silencio unos segundos y le advertí:

–          Que ses la última vez que tu dejas que él haga lo que hizo. No te atrevas a quitarme lo que es mío. ¿Te quedo claro?

–          Mamá ,mamá, por favor!!

Al ver que solo se quejaba, la jalé más fuerte.

–          ¿entendiste?, le pregunté con tono rudo.

–          Si, si, si!!!

–          Que no se te olvide quien soy. Estupida.

La solté y empujé su cabeza. Salí y cerré su puerta. Me quedé parada. Cerré los ojos y di un profundo respiro.  

La razón por la que ese día terminó tan brusco, es porque no puedo arriesgar a mi hija a que por desgracia quede embarazada siendo tan joven y mucho peor con algún familiar. Yo no tengo problema ya que estoy operada pero ellos son jovenes y no piensan en consecuencias aunque por otro lado quiero proteger lo que me pertenece. Y por último todo esto llegará a su fin algún día.

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Un comentario sobre “Una nueva aventura con mis hijos. relatos eroticos

  • el septiembre 17, 2019 a las 9:42 pm
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    Un poco feo terminar asi con la actitud de la maná si bien la capto pero no justifico. Me hubieran gustado ella de 13 y unos 16 o 17 el o ambos en 13, me dan demasiado morbo los menores.
    Me imaginé ser la mamá y darle minimo una buena chupada a mi hijo si no me lo cojia, eso era dinamita.

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