Sexo con el guapo de la clase (hetero)

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Las clases de historia pecaban de ser aburridas. Eramos muy pocos alumnos, solo 8, los que habíamos elegido ese año la asignatura, y aunqur nos sentiamos muy agusto trabajando tan pocas personas, a veces se echaba de menos algo de movimiento.

En esta clase estaba Nico, el chico más guapo del curso que, junto a su novia, bastante guapa también, formaban la pareja más bonita y adorable del curso. Él tenía una cara preciosa, mandibula definida, siempre afeitado (pero con un bigotito que le quedaba genial), cejas perfectas, ojos claros, y un cuerpazo de escándalo. En los vestuarios había tenido la suerte de poder verle en calzoncillos boxer y las vistas valían oro. Un cuerpo fibrado de arriba abajo y un gran bulto permanente entre las piernas. Además, tenía la manía de estar todo el rato tocandose el rabo y colocandose el paquete en su sitio (normal, porque colocar todo eso…).

El caso es que un día que la profesora estaba inspirada decidió que hiceramos trabajos en pareja, y estas parejas serían aleatorias. Y bendito milagro el azar que hizo que me tocara el de compañero.A penas habíamos hablado algunas veces contadas, pero era un chaval simpatico y muy risueño, muy abierto y divertido. Un amor de chaval.

En una de las clases que teniamos para preparar el trabajo no teniamos ganas de hacer nada, así que nos la pasamos hablando casi toda la hora. De temas sin importancia a cosas más importantes. Incluso llegó a contarme sus intimidades con su novia, a lo que yo no reaccionaba (él sabía que yo era gay, todo el mundo lo sabia). Yo no podía dejar de mirarle embobado, era precioso, simpatico y con un tremendo cuerpo, no son pocas las veces que me hubiera gustado hacerle de todo.

Volviendo al trabajo, apenas teniamos ya tiempo para terminarlo, nos pasabamos las clases hablando y no haciamos ni el huevo, asi que tuvimos que quedar la tarde de antes en su casa para acabarlo.

Al llegar me recibió con una camiseta de tirantes y un pantalon de chandal de color crema que le quedaba perfecto.

—Adelante, pasa —dijo amable.

Me dirigió a su cuarto donde, aunque no habia nadie en casa, cerró la puerta. Pasamos sentados en la cama (mientras él jugaba a la play) una hora sin hacer nada, hablando de bobadas y de videojuegos. Finalmente, nos pusimos a hacer el trabajo y, cuando termiamos dijo:

—Por fin, coño, estoy hasta los huevos de esta mierda —y volvió a tocarse el paquete.

Yo estaba que me subía por las paredes, pero le reí la gracia y le dije que hiciera el favor de llamar a su novia para que lo “celebraran”. Él se rió y seguimos hablando de sexo como adolescentes que éramos, pero esta vez era él quien preguntaba acerca del sexo gay, algo curioso. Finalmente dijo:

—Yo es que le he dicho a Diana varias veces de probar por el culo, pero se niega en rotundo. Además llevamos un par de semanas que no podemos quedar y yo de verdad que no puedo más con esto. 

Al decir esto volvió a agarrarse el paquete, yo quedé impresionado, ni siquiera parecia empañmada y el paquete era tremendo.

—Joder, que mal, ¿No? Pero seguro que alguna paja te has hecho.

—Jajajaja, claro hombre, no soy de piedra.

Hubo un silencio incómodo en el que yo me di cuenta de que el no había alejado su mano de su paquete y en el que él se habia dado cuenta de mi erección. Yo había decidio no intentar ocultarla, iba a ser dificil.

—Oye… —dijo entonces dubitativo—. ¿Tu no querrías hacerme un favor, no?

Mi única respuesta fue estirar lentamente el brazo hasta colocar mi mano encima de ese bulto color crema (del chandal) y agarrar, sin miedo, aquel tronco. Él se sobresaltó un poco, pero sus ojos amables pasaron de inmediato a ser unos ojos de lujuria dominante que me pusieron cerdisimo.

Me deleité en bajarle los pantalones poco a poco para disfrutar las vistas de su erección enorme en esos Calvin Klein blancos. Parecía que venía de otro planeta. Finalmente saqué su rabo de esa prisión de tela y, abrumado por el tamaño (de los 20cm no lo bajaba nadie y sin exagerar), dudé un segundo en metermelo en la boca. Aproveché para mirar a mi compañero.

—Te gusta? —su cara era pura lujuria.

Comencé a chupar aquel mástil sin frenar ni un segundo, iba acompasado y le provocaba algún gemidito. Se quitó la camiseta y se tumbó en la cama compelarmente desnudo, ofreciendome ese perfecto cuerpo esculpido y yo, sin dudarlo, me abalancé a seguir mamando ese falo.

Así estuve un buen rato (aunque me supo a poco). El gemia y yo chupaba, yo me conformaba con eso, pero para mi sorpresa me pidió intercambiar los roles. Yo no dudé ni un segundo y me acosté boca arriba dejando mi cuerpo a su merced. Él, con algo de torpeza pero bastante bien para ser la priemra vez, me chupó el pene unos minutos.

—Te quiero follar

La pasión y la lujuria se olían en el ambiente.

Me giró en la cama, se puso un condón que sacó de la mesilla de noche, y comenz,ó poco a poco, a introducir su enorme miembro dentro de mi. El principio costó un poco, pero en cuanto estuvo dentro comenzó a embestir con una gran fuerza. Al mirarle a los ojos le ví completamente ido, disfrutando muchísimo, y eso me puso aún mas a mi. Lo dimos todo en varias posiciones y él, inagotable, seguía con sus embestidas potentes cuando comenzó a acelerar más.

—Voy a acabar

—Hazlo en mi pecho —respondi

El saco su polla de mi culo, se quitó el condón y comenzo a masturbarse a gran velocidad. Tardó poco en, con un gemido, soltarlo todo encima de mí. Borbotones de semen caliente y liquido salían sin parar, y él siguió gimiendo un buen rato más.

—No te voy a dejar así —dijo sonriendo pícaramente antes de empezar a masturbarme a mi hasta mi corrida.

Cuando limpiamos todo e hicimos la cama, nos despedimos tranquilamente como amigos y no hemos vuelto a hablar del tema. El sigue con su novia, de quien parece estar super enamorado, y ella sigue ajena a lo que pasó en aquella cama aquél día, lo guardamos como nuestro secreto.

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