el amigo de mi padre

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Me llamo jasmine y voy a contar experiencia con un maduro de 50 años amigo de mi padre. Soy una chica de 18 años que va a segundo de bachillerato y entreno con el equipo de balonmano desde muy pequeñita. Muchos hombres de quedan mirando desde que soy que empecé a ser una preadolescente y es que mi cuerpo se ha desarrollado más deprisa por el deporte que hago, por eso nunca me ha costado ligar ni tener novio. Soy morenita de piel, gracias a mi madre que también es así, mi piel está bronceada todo el año y es de un bronceado tostado que pone mucho a los chicos, mi pelo es largo y liso que me llega hasta la cintura de color castaño tirando a rubio, mis ojos marrones con labios carnosos, mi cuerpo es delgado pero en forma por el balonmano con caderas anchas y culo redondo marcado, y mis tetas deberian de ser como las de mi madre que son gorditas pero imagino que gracias al ejercicio desde pequeñita, se han quedado en una 75 b y tan redonditas que muchas amigas me han preguntado si me las he operado.

Mi historia comienza un sábado tarde-noche que yo estaba en casa preparándome para salir de fiesta con mis amigas ya que hacía una semana que lo había dejado con mi novio después de un año de relación y había sido mi primer amor y fue el que hacía 6 meses me había quitado la virginidad, él iba a la misma clase que yo.

Salí de mi cuarto ya lista para salir cuando no escucho ningún ruido en casa cuando en teoría, tendría que estar mi padre en casa, yo igualmente me dirigí a la salida y en el recibidor me encontré a un amigo de mi padre que hacía algunos años que no veía.

-¡Ramón! ¡Qué susto me has dado!- Le dije yo cuando vi al amigo de mi padre, él era alto y muy corpulento, con mucho estómago y el pelo canoso con mucha entrada. Atractivo no era.

-¡Jasmine! ¡Cuánto tiempo! ¡Cómo has crecido y que guapa te has puesto!- Me dijo sin quitarme ojo y dándome un repaso a mis pantalones de cuero que se me marcaban las piernas fornidas del deporte.

-¿Mi padre?

-Se ha ido a recoger a tu madre y me ha dejado aquí, ahora viene.- No me quitaba ojo parecía que me iba a violar en cualquier momento. Por suerte, no se fijaba en mis tetas porque llevaba un jersey de invierno.

-Yo voy a salir de fiesta.- Le dije acercándo a él porque estaba al lado del perchero y quería coger mi abrigo. El no se apartó y tuve que ponerme de espaldas a él para coger mi abrigo, creo que su intenciçon era verme el culo ajustado por el cuero. El problema es que el perchero estaba alto y no podía coger mi abrigo entonces él se acercó más a mí notando su cuerpo contra el mío, su barriga en mi espalda y su paquete en mi culo, agarró mi abrigo y me lo dio pero justo noté su pene erecto através de su pantalón, mi reacción fue la de salir de esa situación pero él me agarró de mi cintura y con su mano libre me empezó a bajar la cremallera del pantalón de cuero negro.

-¡Qué coño haces Ramón!- Le dije cabreada porque este maldito viejo me estaba empezando a meter mano, la verdad es que no creí que se atreviera a tanto, sobre todo porque mis padres estaban al llegar.

-Quiero tocarte tu coño adolescente ¿Puedo?- Me preguntó el maldtito viejo justo cuando ya había bajado la cremallera y se había encontrado con la parte delantera de mi tanto que tapaba mi parte íntima.

-¡No! Suéltame Ramón o se lo diré a mi padre.- Le amenacé aunque él ya estaba tocando mi coño a través del tanga y yo notaba cada vez más su polla madura en mi culo.

-Recuerdo cuando tenías 14 años y fui a ver un partido tuyo, me pajeé una semana pensando en tu culo márcandose tan delicioso a través del patanloncito corto ajustado que llevabas y se te marcaba todo el triángulo de tu tanga.- Yo estaba dispuesta a gritar y en ese momento metió los dedos por debajo del tanga y acarició mis labios con sus dedos. -Veo que ya no eres virgen… -¿Cómo podía saber que ya no era virgen con tan solo acariciarme el coño?- …el tanga que llevas es de triángulo como el de aquella vez, es azul verdad?

-¡Basta, se lo diré a mi padre!- Le grité pero la cuestión es que me estaba gustando como me acariciaba, aunque fuese un viejo feo y gordo, me estaba dando morbo, quizás fuese porque hacía dos semanas que no tenía sexo.

-No creo que le digas nada, voy a hacer que te corras como nunca, te follaré como nunca te lo han hecho. – Me bajó el pantalón y dejó mi culo entangado al descubierto. -¡Qué rico culo, moreno y grande como una adolescente lo tiene que tener y el tanga es de triángulo, lo sabía!- empecé a abrir la boca para gesticular la palabra “ayuda” y que los vecinos me escuchasen cuando me soltó y bajó su cara a mi culo y empezó a lamer mi clitoris con su nariz rozando mi ano y sus manos hacían a un lado el hilo del tanga que antes estaba metido en mis partes íntimas. No pude empezar a grita y lo que hice fue dejarme llevar, sus lamidas a mi coño eran perfectas, ni muy rápidas ni muy lentas, pero profundas y la lengua también pasaba a su vez por mis labios, mi novio me lo había comido siempre antes de empezar a follar pero nunca como este viejo.

Yo ahí de pies con los patalontes en los tobillos y el tanga a un lado, mientras un maduro de 50 años tenía su cara en mi culo y me comía todo el coño como nunca antes, me estaba dando tanto morbo y mi coño estaba tan húmedo que ni siquiera gemía, solo me limitaba a mirar al frente y dejar que él hiciera todo el trabajo. Intentaba no correrme para que no supiera que me estaba gustando, pero por primera vez en mi vida, me iba a correr tan rápido y sin penetración, quizás cuando se cansara de comerme el coño, desistiría de penetrarme porque mis padres estarían al caer y me dejara marchar. Aunque la situación me daba morbo y me estaba gustando, no quería tener sexo con un maduro, y menos con uno como ese, sería muy humillante y vergonzoso aunque me haga correr solo con su lengua.

Estaba a punto de correrme, los músculos de mi vagina se estaban contayendo con el roce de su lengua en mi coño y cada vez era difícil controlar que no me saliera un orgasmo por la boca, pero el maduro dejó de juguetear con su lengua en mi coño, separó su cara de mi culo y se puso de pies detrás de mí para darme la vuelta y me quedé delante de él mirando su torax peludo y canoso. -¡Voy a metértela, cielo!- Dijo él acercámdose más a mí y yo notando su polla erecta en mis muslos.

-¡Déjalo aquí! Ya me has comido el coño, si quieres te la chupo antes de que vengan mis padres.- Intenté disuadirlo para que no me penetrase.

-No, cielo. Sé que te va a gustar.- Me levantó y me sentó encima de la zapatera que teníamos a la entrada, notaba la madera fría en mi culo allí sentada con los pantalones y el tanga en los tobillos mientras un maduro tenía la mano en su polla apuntando a mi coño adolescente. -Llevo muchos años queriendo hacértelo, cielo.-

-!No, no, no! ¡Mis padres llegarán en cualqui…! ¡OHHH Sí!- No me dejó acabar la frase y me la metió del tiron en mi vagina mojada, del gusto solté un gemido, el gemido que había estado reprimiendo mientras me comía el coño y exclamé un “Sí” de satisfación al notar su polla madura entrar en mi coño, no la tenía muy grande, es más, era mñas grande la de mi novio pero el morbo y que me chupase tanto y tan bien mi vagina hacían que estuviera muy cachonda.

-¡Estás tan húmeda que ha entrado como si fuera mantequilla!- Siguió metiéndomela con fuerza, para ser tan mayor tenía mucha fuerza en sus embestidas, a cada embestida sentía que me iba a correr enseguida y mis gritos de placer eran cada vez mayores. Me subió el jersey azul que llevaba puesto por encima de las tetas y me las dejó al descubierto. -¡Joder, que tetas más redondas y morenazas tienes, cielo!- Acercó sus labios a mi pezón derecho puntiagudo por la excitación y de color rosado, y empezó a succionarlo. Era la primera vez que me comian las tetas con tanto ahínco y a la vez me penetraban. Sintiendo la succion en mi pezón y sus embestidas, pensaba la suerte que tenía su mujer al tener tal hombre que follaba con tantas ganas aunque no fuese atractivo y era viejo y gordo, pero follaba como si la vida le fuese en ello.

-¡Me corro!- Dije con gemidos, él seguia chupandome el pezón y metiéndomela. -¡Sácamela, sácamela!- Él la sacó de mi húmedo coño y yo empecé a frotarmelo saliendo un gran chorro de corrida y gimiendo como nunca. Él se quedó parado delante de mí con la polla empalmada de unos 15 cm sin haberse corrido todavía, imagino que tenía la satisfacción de haber conseguido que una adolescente de 17 años se hubiera corrido. Con mi novio siempre nos corríamos a la vez y cuando él se corría antes, me chupaba el coño para que yo me corriese. Por mi cabeza pasó la idea de chupársela como agradecimiento y para que se corriera pero escuchamos el ascensor y rápido dubí el tanga y los pantalones y me metí al baño a limpiarme. Escuché la voz de mis padres hablando con Ramón.

Esa noche salí de fiesta con mis amigas, aunque tuve que cambiarme de ropa porque con la corrida, mis pantoles y el tanga estaban húmedos. Me entraron algunos tío pero pasé de ellos porque ese polvo con Ramón me había dejado satisfecha.

Días después volvimos a follar en su coche, esa vez había sido yo la que le fui a buscar porque quería más de él, y me satisfació más que la primera vez. Ramón no era atractivo, era un viejo gordo que no se había cuidado nunca, pero el morbo de la diferencia de edad y sus ganas de follarme hacían que sus polvos fuesen mejor que cuando follaba con mi novio. Seguimos follando hasta que yo me fui a la uni y allí tuve otra vez novio, y aparte que la mujer de Ramón sospechaba que tenía un amante y tuvimos que dejar de vernos.

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