le hice una mamada a un caballo. relatos de zoo

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Dejad que me presente, soy Sofía, tengo 21 años y soy de España. Siempre me he considerado muy viciosa en el tema del sexo. Me encanta experimentar cosas nuevas, creía haber hecho de todo: Oral, anal, tríos, HMH MHM, MMM incluso mi pequeño y mas codiciado placer es el tema de las dilataciones.

Hasta que descubrí que también se puede hacer con animales. Me ha abierto un montón de puertas nuevas.

Por suerte soy de familia adinerada, y gracias a ello he conseguido cumplir muchas de mis fantasías. Esta no es mi primera experiencia zoofílica. Pero si la primera con Pegaso. Un buen semental.

Todo empezó poco antes de que cumpliera la mayoría de edad. Una noche, tras navegar por Internet en busca de nuevo material para mi colección de videos de zoofilia encontré un video de una jovencita rubia, preciosa, en la que le hacia una gran mamada a un caballo enorme. Me puse muy excitada, no tarde quitarme toda la ropa y quedarme en camisón mientras mi mano bajaba hacia mi vagina para masturbarme. No era la primera vez que veía algo parecido, casi todo lo que habia visto era con perros, pero este video era de muy buena calidad. Aun lo conservo. Me quedé asombrada de la cantidad de semen que expulsaba el caballo y como la mujer hacia todo lo que podía por tragarse el máximo posible. Me puse a mil! Así que decidí hacer lo mismo.


Tenia que planearlo bien. Mi finca casi siempre hay alguien. Mis padres casi nunca están, siempre están de viaje de negocios. Los que se quedan en casa son las criadas. Julia o Consuelo.

Por suerte a las pocas semanas. Coincidió que durante un fin de semana ninguna de ellas estaría y mis padres tampoco. Yo ya era mayorcito para quedarme sola, incluso así quedaron en que se pasaría Miguel, el vecino, el sábado y el domingo a media mañana para comprobar si todo estaba en condiciones.

Pasaron los días y yo cada vez mas ansiosa. Conocía a Pegaso desde hacia tiempo un caballo precioso. Lo he montado en infinidad de veces y pensé que esta seria una manera de agradecérselo. Y llego el viernes por la noche.

Estaba sola en casa. Con un solo camisón me dirigí decidida al establo. Allí estaba Pegaso. El sabia que algo bueno iba ha hacerle. Empecé a acariciarle el lomo, para que se tranquilizara un poco. Poco a poco empecé a bajar la mano, y a acariciarle la barriga. Estaba algo nerviosa y muy excitada. Me agache a su lado. Su pene estaba metido todo para dentro me quedaba a la altura de la cara. Empecé a masajearlo lentamente, sus testículos eran enormes. Solo de pensar que lo que tenía ahí dentro estaría en mi boca en un rato me ponía a cien. El masaje parecía que funcionaba porque empezaba a ponérsele erecto el pene. No me lo pensé dos veces, saque la lengua y le pegue un lametazo al capullo. Era un sabor extraño. No se parecía a lo que e imaginaba. Pero no era desagradable. El olor era fuerte, típico de establo. Eso no me impidió que le diera otro lametazo. Cada vez el pene era mas grande, yo no dejaba de lamérselo de arriba abajo. Estaba excitadísima. Con una mano le cogía el pollon y con la otra me iba introduciendo los dedos en la vagina y en el ano.

Sabia que eran enormes pero no tanto media mas de 50 cm. y era muy grueso!! No me entraba en la boca! Era sorprendente, no paraba de hacerle una mamada como podía, el capullo medio agarrado con mi boca y con la mano pajeando al caballo. Y de golpe, Pegaso Relinchó! Se me lleno la boca entera de semen, TODA!, casi me ahogo, tuve que escupirlo todo. Me puse perdida de arriba abajo. Que cantidad de semen!
Me limpie un poco por encima y algo cansadilla me fui a casa a ducharme satisfecha de haber realizado una de mis fantasías, bueno a medias, ya que me jure que la próxima vez no desperdiciaría nada! Y eso será en otro relato

Espero que le haya gustado.

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