Mi vecino el bombero. relatos gays

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Hola, soy Jonás, aqui estoy otra vez dispuesto a contaros otra de mis historias, sigo diciendo, aunque me tachéis de un poco pesado, que todas las historias que narro, son reales y ajustadas totalmente de los hechos ocurridos, lo único que cambio, y cambiaré siempre son los nombres de las personas que aparecen en ellas, por lo demás, todo es exactamente como ocurrió en su momento. Por supuesto os cuento las historias que a mí me han hecho sentir algo bueno y positivo, no quiero decir que no las haya tenido menos buenas y malas, que tambien las ha habido, pero esas creo que ya, ni a mí ni a nadie les puede interesar. en esta vida es mejor quedarse con lo bueno y positivo, y con poco más.

Esto ocurrió hace unos doce o trece años, pero lo recuerdo perfectamente desde el primer día que lo ví, era un hombre de unos 35 años, como de 1,80 cm. unos 80 kg. de piel morena, pelo cortito, moreno, con barba tipo candado, que le quedaba de perlas, y un cuerpo fuerte, musculado, la verdad es que precioso, y su profesión, bombero. Yo pensé, la primera vez que lo ví, que era un dios bajado del cielo, por su cuerpo perfecto, su sonrisa tierna y para colmo de los colmos, trabajaba con mangueras, ya os podeis imaginar, con que tipo de manguera me gustaria a mí, que me apagara mi fuego, hasta su nombre me resultaba bonito.Benjamín.

Todo empezó, cuando mis vecinos de enfrente, un matrimonio bastante mayor, con el que me llevaba muy bien, incluso me tenian dada una llave de su casa, porque cuando viajaban, que era amenudo, les cuidaba un perrito pequeño que tenian y les cuidaba las plantas, me dijeron que tendría un nuevo vecino la semana próxima, porque ellos se mudaban a un chalet que tenían a las afueras de la ciudad, que querian la tranquilidad del campo y no el ajetreo y ruidos de aquí del centro, y que le habían alquilado el piso a un joven que trabajaba de bombero y que era de muy buena familia, ya que conocian a su familia de años atrás.

Bueno, ya cuando me dijeron lo de la profesión, empezé a cavilar y darle vueltas al asunto, me daba un cierto morbo,con que tipo de manguera trabajaría este hombre, lo primero que pensé era que se me haría muy larga la semana, esperando ver el nuevo vecino que tendría, como ya me conocian, no les quise hacer preguntas indiscretas, pero me atreví a preguntarles si tendría niños pequeños que enturviaran un poco la tranquilidad de que habiamos gozado hasta entonces, me respondieron que no, que ellos supieran, que era soltero y había pedido hace muy poco el traslado a esta ciudad. Como ya imaginareis, esta respuesta me calentó más de lo que ya estaba, era la respuesta que me gustaba.

A duras penas, pasó la semana y por fín un día, llaman a la puerta, y al abrir se presentó, diciendome que era Benjamín, el nuevo vecino, y que sus caseros le habían pedido encarecidamente que se presentara conmigo, que me habían elogiado grandemente, diciendole que yo estaría dispuesto a ayudarle en todo lo que necesitara. Por supuesto, le hice pasar a mi casa, y sentandonos en el salón le ofrecí un café que acababa de preparar, me pareció muy buena persona a primera vista, luego ya lo confirmaría poco a poco, educado, limpio, olia de maravilla, y estaba como parar un tren de mercancias, hablamos de muchas cosas triviales y por descontado que me ofrecí a serle útil en todo lo que necesitara, me gustaba tanto estar cerca de él, que no le dejaba marcharse, siempre que decía que se marchaba, le iniciaba una conversación con intención de hacerle quedar un rato más y disfrutar de su presencia. Cuando ya se puso en pié para irse, diciendome que estaba muy liado con cosas que tenía que colocar y desempaquetar, se me ocurrió la idea de a modo de bienvenida, invitarle a comer al día siguiente, ya que era sábado y yo no trabajaba, declinando este la invitación diciendo que no quería molestar, no me sonó muy convincente e insistí, aceptando al final, diciendo que bueno que le vendría muy bien, porque así no tendría que preocuparse de la cocina y podría hacer otras cosas mas urgentes en la casa. Así y con un apretón de manos, se despidío quedándo ya a la hora que nos veriamos al día siguiente.

Delante de el, nó, pero cuando cerré la puerta, mi verga empezó a tomar vida y crecer rápidamente como si tubiera un resorte, aquel tío me lo tenía que llevar a la cama sí, o sí, me gustaba, me excitaba, me daba morbo, estaba buenisimo y mañana comeriamos juntos. Con todas estas ideas en la cabeza, mi verga no bajaba, al final me masturbé pensando en como sería estar con el en la cama, apagandome mi fuego y yo bebiendo de su manguera, reconozco que me puso muy salido, eso, junto a que mi imaginación en estos casos no tiene límites,me llevó a hacerme una de las mejores pajas de mi vida.

Estuve nervioso todo el resto del día, pensando en la comida que haría, y en como tantearle para ver si podría hacer algo con él.

Me llevé toda la mañana, entre compras y cocinando, quería esmerarme en la comida, aunque eso no me preocupaba, la cocina era una cosa que dominaba yo bastante bien, cuando fué llegando la hora, me duché, lavándome bien todo, sobre todo mi culito, y me vestí de forma informal, como lo había visto a él el día anterior. muy bien y elegante, pero informal, eso sí, procuré ponerme la ropa que según yo, más me favorecía.

Llegó por fín el momento y a la hora justa, llamó a la puerta, Que puntual, le dije, contestó, que el siempre era puntual, con una sonrisa en los labios que ya me dejó casi en extasis, está frio ya, me dijo extendiendome una botella de vino que traia.

Bueno pues después de las formalidades que requiere una ocasión como esta, nos sentamos en el salón y empezamos unos entremeses con el vino, y siguiendo posteriormente con la comida, la verdad es que fué extremadamente amable y educado, elogiando cada plato que nos servimos, despues de los postres, nos sentamos en el sofá con un café, y me empezó a hablar de su vida, venía de una familia con pocos recursos económicos, y más pronto que tarde, se busco un empleo para poder aportar algo en su casa, donde poco a poco y cuando sus hermanos menores fueron teniendo trabajo, su situación económica fué mejorando, en fín se fueron hablando temas hasta que como era de esperar, yo empecé a entrar en el tema que a mí me interesaba, había tenido una novia hacia ya algunos años, y desde entonces no había tenido ningún otro tipo de relación, fija al menos.

Yo disimuladamente le miraba el paquete, que aunque no se veia muy abultado, si se notaba que allí, debajo de los pantalones, había una manguera con la que apagar fuego.

Pienso que el se daba cuenta de mis miradas furtivas, porque poco a poco, fué desviando la conversación hacia mí, preguntando por trabajo, edad, y varias cosas más, pero donde incidió y mucho, fué cuando le dije que yo tampoco tenía novia, que no deseaba atarme a nadie y que así estaba muy bien, diciendome, entonces estás igual que yo, cascándotela más que un mono, sonriendo, bueno, contesté, se hace lo que se puede, y decidí ir a por todas, decirle todo sobe mí, y ver que pasaba, lo mismo le entraban las prisas y se largaba, o lo mismo me llevaba una sorpresa, así que le dije, yo en realidad nunca e tenido novia, pero si e tenido algún novio que otro. Ví como su cara cambió, pero cambió para bien, ahora su sonrisa era más sincera, como con cierta satisfacción.

Me dice, pues fijate que yo ando con ganas de probar con un hombre, nunca lo hice con uno , pero llevo algún tiempo que fantaseo con la idea de ver que se siente y como es hacerlo con tio. Yo, será porque tenía ya algunos tiros pegados o por el sexto sentido que dicen que tenemos, ya me figuré que este era de los mios, lo que pasa era que de entrada no se atrevía a decirlo abiertamente como yo. Le dije, Mira, ayer te dije que me tienes aquí, para ayudarte en todo en lo que te pueda ser útil. Pues si quieres probar, tambien me ofrezco a que puedas hacerlo conmigo, al fin y al cabo no es más que sexo, sea con un hombre o una mujer. Pensé, si ahora no se levanta y se vá, ese es mio hoy mismo. Empezo a decir que no sabía que no lo tenía muy claro, en fín como que lo que intentaba era que yo fuera el que empezara aquel lio, pero yo sabía que estaba loco por que me lo llevara al dormitorio, ya que sul paquete, ya era el doble que cuando entró por la puerta, es más se le notaba la polla dentro del pantalón empujando por salir.

Sin pensarlo más, me arrodillé delante de él, y empecé a sobarle el paquete, que como digo, ya estaba duro a tope, y lejos de apartarme o mostrar disconformidad, dejó recostar su espalda en el respaldo del sofá, quedando con la piernas abiertas y yo masajeandole el bulto, no tardé un minuto en desabrochar su pantalón y empezar a comerle la polla por encima del calzoncillo, el cual ya tenía manchado del precum de excitación que tenía, me ayudo levantando el culo del sofá y le baje los pantalones y los calzonzillos juntos, quedando un polla no excesivamente grande, de unos 15/16 cm. gordita y preciosa, y dura, como e visto pocas, sin dudarlo empecé a hacerle una buena mamada, sin prisa y a conciencia, Benjamín no decía nada, solo gemía, me agarró la cabeza y empezó a follarme la boca, en cuanto me la metí entera hasta la garganta, sus gemidos eran de cine, no podía negar que estaba disfrutando de lo lindo, poco a poco y sin dejar de mamar aquella maravillosa y dura verga, me fuí desnudando, quedando totalmente empelotas, como tambien lo quedé a él, el sentado en el sofá con las piernas abiertas, yo de rodillas ante el y metido entre sus piernas, con la polla suya metida en la boca y de mi polla un hilillo de precum caia constantemente hasta el suelo, aquello me superaba, excitaba el morbo que me daba ver aquello, tener aquella manguera en la boca y en aquella situación era algo divino, de haber seguido con aquello en la boca y en esa posición me hubiera corrido, pero le dije, ven vamos a la cama, estaremos mejor y mas comodos.

Cuando llegamos a la cama me tumbo boca arriba, y poniendome sus rodillas al lado de la cabeza se agacho hacia mi polla metiendosela de un solo golpe, con hice lo mismo con la suya la cual me quedaba a la altura de la boca, y empezamos un 69, que no tiene otra calificación que inolvidable, como la mamaba Benjamín, eso me llevó a pensar que no era la primera vez que lo hacía, y mis figuraciones eran ciertas, Este hombre sabía usar su manguera y la mía, con experiencia suficiente para hacer una mamada de aquel calibre. Cambiamos la posición y girandonos los dos tumbados de lado, seguimos aquella comida de pollas que era digna de haber grabado para una pelicula porno.

Yo empecé a meterle un dedo en el culito a vez que le hacía la mamada, diciendo este que primero quería follarme él, y que luego le follara yo, así probaría de las dos maneras por primera vez. De acuerdo le dije, aunque sabía que de por primera vez nada. Me coloco a cuatro patas sobre la cama empezandome a comer mi culito, metía la lengua de una forma que yo me derretía, se le notaba la maestría en tal menester, despues paso a meterme un dedo, otro y hasta tres, yo seguía a tope, y poniendo de pié detrás de mi, me recorría todo el canal de mi lulo con su polla, ya me tenía a mil por hora, enfocó la manguera celestial que tenía entre las piernas en mi agujerito, y con una delicadeza fuera de lo normal me fué penetrando, poco a poco, pero sin parar, entraba un poco y salía, entrando un poco más a cada vez, cuando noté que sus huevos chocaban en cada embite con los mios, y empezó a acelerar sus embestidas, yo crei que me corría, pensaba que aquella manguera me tenía que llenar por dentro y de mi polla no dejaba de manar aquel liquido transparente que parecía una fuente desde la punta de mi pene a la cama donde estaba de rodillas.

Paré un poco por no correrme sin tocarmela y me di la vuelta, poniendome con mis pies de sus hombros, y así volvió a penetrarme, yo estaba casi con miedo, porque pensaba que me correría en cualquier momento, pero pude aguantar un poco más y disfrutar de la manguera de mi amigo. Así estubo no se cuanto rato, perdí la noción del tiempo, sólo se que disfrutaba, y el tambien, por su cara, sus gemidos, me dolía la polla ya de lo empalmada que la tenía, y el seguía bombeando, llenandome de placer en cada empujón que me daba, aquel cuerpo lleno de musculos por todos lados, me estaba dando un placer algo fuera de lo normal. Y así siguió mucho tiempo, gemiamos y deciamos obscenidades, yo creo que el plecer nos tenía fuera de nosotros.

Tengo que correrme, me dijo, ya no aguanto más, si correte cuando quieras, pero meteme tu manguera de bombero hasta el fondo y no la saques hasta que yo te lo diga, por favor, le dije, y empezó a bombear como un loco, su cara impresionaba, y empezó a llenar mi culito con su leche de bombero, su manguera parecía estar conectada a un grifo, aquello no paraba de echar y echar liquido, y sin tocarme siquiera, empece yo a correrme y llenar mi barriga, pecho y cara de semen escupido con una fuerza fuera de lo normal para mí.

Cuando su polla empezo a flojear, me la saqué yo mismo y nos besamos y abrazamos durante un buen rato.

Bueno Benjamín, que te ha parecido hacerlo con un tio, le dije. contestando, sé que sabes que no es la primera vez que lo hago con un hombre, me gustan los tios, y me gustas tú, lo que pasa es que me daba corte decirtelo así de golpe, tal como tu te has atrevido a decirmelo a mí. espero que mi pequeña mentira no te molestara, le dije, que para nada, que lo importante en que todo había salido como yo habia imaginado, y que estaba claro que habiamos disfrutados los dos de nuestros cuerpos.

Despues de darnos una buena ducha los dos juntos, pues habiamos sudado de lo lindo, nos sentamos de nuevo en el salón a tomar otro café, ya mas relajados, y desnudos totalmente los dos, cuando acabamos el café, le dije si quería tomar alguna otra cosa, me quedé alucinado con su respuesta, dijo, ya que me e tomado el café, ahora podrias darme un poco de leche, no?, empezando a besarme, sobarme la polla, huevos y todo el cuerpo, mi respuesta creo que la imaginais, no?, fué claro cariño, toda la que quieras, para eso estoy yo aqui.

Antes de darme cuenta se arrodilló en tre mis piernas, empezando a hacerme una mamada de lujo, despacio, rápido, sorbiendo mi polla hasta el final, como mamaba el bombero, como acariciaba cada parte de mi cuerpo, era muy muy excitante ver aquel tio hacer tantas cosas y con la suavidad y placer que ponía en todo. Si yo tenía la polla morada de lo excitado que estaba, el la tenía más, estoy a tope otra vez me decía, me pones a mil en un momento, yo ahora lo que quiero es que me folles y me folles duro, quiero sentirte dentro de mí, y quiero que lo hagas a mi manera, dejame guiar yo todo lo que hagamos, eso me pone a tope. Dijo esta vez lo vamos a disfrutar aquí en el sofá. me tumbó boca arriba y puso su cilito en mi boca, le comi el agujero, le metía la lengua jugaba con ella dentro de él, era excitante al máximo, asi estubimos un buen rato, yo le comía y ensalibaba el culito y el a mí la polla, toda caricia y beso era excitante, todo nos llevaba al extasis. Me sentó y de espaldas a mi, empezó a meterse mi verga, no tardó mucho tiempo en tenerla toda enterrada en el culo y empezar a cabalgarme de una forma que casi daba miedo, joder como saltaba encima de mi polla aquel tio, era digno de ver. cuando se cansó de follarse así, de espaldas a mí, se dió la vuelta, sin sacarsela, y se quedó mirandome frente a frente, aquello me puso más perro todabia, si de espaldas cabalgaba a todo tren, de cara y agarrado a mi cuello y donde podía, era un terremoto, sentía su polla darme en la barriga cada vez que bajaba, aquellos pollazos repetidos y a esa velocidad, me tenian a punto de correrme, pero el sabía muy bien lo que estaba haciendo, me hizo follarlo de mil maneras, y en cada una de ellas era un veterano, como me hizo disfrutar esa tarde el bombero, yo creo que se puso en posturas que no figuran ni el el kamasutra.

Quiso que me corriera dentro de el, y me sentó otra vez sentandose encima de mi, mirando para mi, con lo que su polla empalmada a tope, me llegaba perfectamente a la boca, y mientras el se follaba a su gusto con mi polla, yo mamaba a mi antojo la suya, yo con el placer que me daba aquella follada a Benjamín, me esmeraba mucho más en comerme aquella manguera, se la comí con tantas ganas y gusto, que en pocos minutos dijo que se corría ya, sin remedio, en ese mismo momento yo empecé a vaciarme dentro de el, cada bajada y subida que me hacia con su culo, en mi polla, era como si manara de mi verga un manantial de leche, esa leche que el había pedido despues del café (jaja).Cuando empezó a notar si semen dentro de el, empezó a correrse de una forma brutal, yo sin sacarmela de la boca, tragaba y tragaba el nectar que aquella manguera de bombero, me estaba dando para apaciguar mi fuego, tambien me dió mi ración de leche para acompañar el café, leche que era de primera calidad, que sabor más agradabe tenía y con tanto con me dió, aún me pareció poca, hubiera estado bebiendo aquella manguera horas y horas.

Nos besamos, abrazamos, sobamos , seguimos haciendo un poco de todo, pero ya estamos extenuados y nos dimos la última ducha, pero sólo de ese día, hubo muchos más, hubo diversión un montón de tiempo, en mi casa y en la suya, yo seguía con la llave de su casa y yo le dí una de la mía, y alguna que otra noche, recurrimos a ellas para sorprender en la cama al otro. En fín, vivió alli como unos cinco años, que la verdad es que durante ese tiempo, follamos a saco, los dos somos unos salidos, viciosos, y nunca decimos que no a una buena manguera, y por supuesto nunca diré que no a un bombero que además sepa manejarla bien, despues se fué a vivir a una localidad cercana y se fueron separando las visitas, aunque a día de hoy, todabía quedamos de vez en cuando y como podréis imaginar, seguimos apagandonos nuestros fuegos con las mangueras.

Un saludo a todos

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