Mi Nuera la pura. relatos eróticos.

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Nuria y Javier regresaban de las dunas después de la sesión de sexo con los dos hombres, mientras caminaban, él solo tenía en mente el deseo de follar el culo de su nuera, ese precioso y virginal culo que le volvía loco desde hacía tiempo.

Ella sin embargo pensaba en lo que acababa de hacer, había mantenido sexo con dos desconocidos, dos hombres de los que no sabía nada y que habían penetrado su boca y su vagina y a los que había permitido correrse en su interior en presencia de su suegro, y éste no había dicho ni hecho nada por impedirlo, al contrario, había sido un espectador privilegiado y ella una actriz porno interpretando el papel que su suegro había marcado. Sin darse cuenta en sus ojos aparecieron algunas lágrimas, eso no era lo que ella quería, no podía negar que había disfrutado mucho al sentir como una polla penetraba hasta lo más profundo de su sexo, tampoco que se había excitado en extremo cuando follaban su boca al tiempo que la llamaban puta, y sobre todo la sensación de recibir la corrida en su boca. –Joder ¡No puede ser! Esa no soy yo, lo que he hecho no tiene nombre- Seguía caminando y pensando en todo ello. -¿Por qué Javier no ha querido follarme después? Seguro que piensa que soy realmente una puta y le doy asco, no sé cómo voy a poder mirarle a la cara.- Su cabeza no paraba de dar vueltas sin saber qué hacer, así no iba a ningún lado, lo mejor era dejar la relación con su suegro. -Si, cuando llegue al Hotel se lo diré, mañana regresamos a casa y tendremos que dejar de vernos.- Lo sentía mucho porque perdía su amistad y la ayuda que la prestaba cuando recogía al niño para que ella pudiera ir al Gym, pero lo que más sentía era perder esas noches de los viernes, esas que tanto esperaba durante toda la semana.

Javier notaba que su nuera caminaba en silencio y no le abrazaba, era extraño, esperaba que el regreso al hotel fuera más tierno, esperaba hablar de lo que acaba de ocurrir, de lo mucho que ella había disfrutado y de lo que podrían hacer a partir de ahora, pero en lugar de eso estaba distante.

Al llegar a la habitación ella entró directamente en el baño y se duchó, al salir, él intentó abrazarla pero ella se separó.

JAVIER.-  ¿Qué te ocurre? Te noto extraña.

NURIA.-  Si, creo que hemos ido más allá de lo debido y debemos parar, si no te importa, mañana cuando lleguemos a casa dejaremos de vernos.

JAVIER.-  ¿Quieres decir para siempre? ¿No volver a vernos nunca?

NURIA.-  Si, creo que es lo mejor.

JAVIER.-  Tampoco podré ir a recoger a mi nieto y llevarle a tu casa.

NURIA.-  No, es mejor que no, prefiero que no nos veamos más.

A Javier se le cayó el mundo encima, ahora perdía todo aquello que más quería, su nieto y su nuera, sobre todo ella, esa mujer a la que tanto deseaba, a la que había iniciado en un mundo del sexo desconocido hasta ahora para ella, no podía creerlo, iba a perder esas noches que tanta ilusión le producían, ver a su nuera en ropa interior, hacer fotos y grabar videos de su sexo, acariciar su cuerpo, pero estaba claro que no había solución.

JAVIER.-  Si eso es lo que quieres, de acuerdo.

NURIA.-  Para mí no es nada fácil tampoco, pero te agradezco que aceptes así mi petición. Ahora si quieres podemos hacer lo que tú querías, lo que me dijiste en las dunas.

Javier la miraba sorprendido, estaba cortando la relación con él y al mismo tiempo le decía que podía follar su culo. Porque tenía que ser eso a lo que se refería, no podía ser otra cosa, en todo caso, quería que se lo dijera claramente. 

JAVIER.-  ¿A qué te refieres?

NURIA.-  Joder Javier, a lo que querías hacer conmigo al llegar al hotel.

JAVIER.-  No te entiendo.

NURIA.-  Ufff. Que difícil me lo pones. ¿No querías ser el primer hombre en tener sexo anal conmigo?

JAVIER.-  Si, pero eso era antes, ahora has dejado claro que no quieres tener nada conmigo, mejor lo dejamos.

Nuria no podía creerlo, estaba ofreciéndole su culo virgen y lo estaba rechazando, tenía la esperanza de probar el sexo anal antes de separar sus caminos, quería saber lo que se sentía al ser penetrada por detrás, pero él parecía no estar de acuerdo, iba a negarla esa última experiencia, ahora tenía claro que su suegro había perdido el interés por ella y por eso había dejado que se acostase con dos hombres.

El siguiente día fue bastante desagradable para ambos, hacer las maletas, viajar en avión y despedirse en el portal de su casa apenas sin palabras.

Habían pasado tres meses y Nuria no había vuelto a ver a su suegro, había sido una decisión dura pero creía que era lo mejor para ella. Durante este tiempo había tenido que dejar el Gym y no tenía vida social ya que el trabajo y su hijo acaparaban todos sus días, la ayuda de su suegro recogiendo al niño había sido algo muy importante para ella, pero ahora era algo que no tenía, lo único que había cambiado con respecto a la vida que llevaba antes de estar con su suegro era su forma de vestir, ahora se atrevía a ir de forma más provocativa, no la importaba llevar ropa ajustada o escotes pronunciados, aunque solo disfrutaba de esto en sus trayectos de casa al trabajo que era cuando notaba la mirada de los hombres, pero se conformaba con eso, bueno, con eso y con recibir más atenciones de su jefe, en los últimos días éste la dirigía miradas insinuantes, e incluso en alguna ocasión forzaba alguna situación para rozarla o se acercaba a ella mientras estaba sentada y miraba descaradamente su escote.

Un viernes, cuando iba a marcharse, su jefe la pidió que se quedase para acabar un documento, cuando terminaron la dijo que podían salir a cenar esa noche, ella dudo, pero pensó que no era nada malo salir una noche después de tres meses de encierro, así que avisó a una vecina para ver si su hija podía quedarse con el niño esa noche. Cuando ésta dijo que si, quedó con su jefe en un céntrico restaurante. -¡Por fin voy a poder salir! Lo necesito tanto.- Esa tarde tardó mucho en elegir el vestido que iba a ponerse. – Si me pongo uno sencillo no voy a atraerle, pero si me pongo uno muy provocativo puede pensar que soy una facilona.- finalmente optó por uno que, sin ser exageradamente provocativo, se ajustaba perfectamente a su cuerpo y mostraba sus curvas con nitidez, tenía un amplio escote que realzaba su magnífico pecho y una falda lo suficientemente corta para poder enseñar sus esbeltas piernas. – Pero me falta la lencería, me pondré un tanga que no se note a través del vestido y un sujetador de encaje de media copa que resalte más mis pechos, nunca se sabe si esta noche acabaremos en la habitación de algún hotel.- Solo de pensarlo se excitaba, hacia ya tres meses que no la tocaba un hombre, necesitaba sentir de nuevo las caricias en su cuerpo, deseaba conocer a algún hombre con quien mantener una relación estable, y sobre todo alguien con quien follar, desde que dejó a su suegro tenía una necesidad imperiosa de follar, y era algo que no entendía, porque esto antes de conocer a Javier no la había ocurrido nunca.  A la hora indicada llegó al restaurante, allí estaba esperando su jefe, se llamaba Fran y era un hombre de unos 36 años, alto y bien parecido. Entraron al restaurante, se sentaron e inmediatamente el pidió la bebida, en primer lugar un Martini para cada uno y después una botella de Rioja acompañada de unos platos para picar, pero no había preguntado qué es lo que ella quería, sencillamente lo había decidido él. Sin quererlo empezó a compararle con su suegro, él nunca hubiese pedido nada sin consultarla. A Nuria le sorprendió que no la preguntase sus preferencias, pero no puso objeción, al fin y al cabo era la primera cena juntos y lo que había pedido no la disgustaba, durante la misma, su jefe hizo varias preguntas de tipo personal, especialmente relacionadas con sus relaciones anteriores y sus gustos sexuales y ella respondió intentando ser sincera pero sin entrar en detalles, no quería que pensase que era una guarrilla que se tiraba a todo el que pillaba, así que le dijo que solo había tenido una pareja estable, su ex, y otro hombre con el que había salido una corta temporada. Cuando ella intentó hacerle alguna pregunta notó como Fran hacia algún chiste y evitaba responder. Después de la cena decidieron ir a una discoteca de salsa, allí tomaron una copa y Nuria se dio cuenta que ya había bebido demasiado y no estaba en perfectas condiciones, pero era su primera cita en meses y no quería volver temprano a casa. Comenzó a sonar una bachata y Fran la tomó de la mano y la llevó a la pista de baile, allí la cogió fuerte por la cintura apretándola contra él, ella no sabía bailar bachata pero su jefe dijo que no se preocupase que él la guiaba, entonces noto como metía una pierna entre las suyas y bajaba una mano por su espalda hasta llegar a sus caderas y ahí la posaba sobre su nalga y la apretaba con fuerza. – Ufff, es mi primera cita con él. ¿Quizás debería pararle un poco?- Pero no hizo caso a sus pensamientos y continuó bailando, a medida que avanzaba la canción notaba como el pene de Fran crecía bajo el pantalón y rozaba su pelvis a cada movimiento. – Ummm parece que tiene buen tamaño, no me importaría tocarla.- Su mente iba acelerada y el constante roce de la verga estaba comenzando a excitarla.

Fran veía que ella no se separaba y decidió ser más osado, bajó ambas manos a las nalgas y empezó a manosear ese estupendo culo a su antojo, después de un rato, y al ver que  ella seguía sin poner ningún tipo de resistencia, se sintió autorizado y comenzó a pasar la mano por sus nalgas sin disimulo metiendo un dedo en la hendidura entre sus glúteos y deslizándolo hasta llegar casi a su ano. – ¡Joder que guarra! A esta zorra me la voy a follar hoy sin dudarlo. ¡Qué pena no haberlo hecho antes! Desde que está en la oficina solo he pensado en tirármela, pero creía que iba a ser mas difícil.- No paraba de pensar en lo que iba a hacer con ella de un momento a otro.

Nuria se sentía incómoda, no le parecía correcto lo que estaba pasando pero era incapaz de oponerse. Si lo hacía, que pasaría el lunes en la oficina, no podría mirarle a la cara y sus compañeros se darían cuenta, incluso podría perder el empleo, decidió auto justificarse pensando que era por el alcohol y aceptó que él siguiera manoseándola a gusto.

Fran seguía sobando el culo sin disimulo mientras sus labios besaban el cuello de Nuria, al ver que ésta no oponía resistencia la cogió de la mano sacándola de la pista y llevándola a un rincón, allí la puso contra la pared y comenzó a besarla mientras sus manos exploraban bajo la falda hasta llegar a su sexo.

Nuria notaba como la mano de Fran se metía bajo la falda y subía por el interior de sus piernas hasta llegar a rozar su tanga. – ¡Joder! ¿Qué hago? Si le paro dirá que le he estado calentando en la pista para ahora cortarle el rollo. ¡Dios no se qué hacer!- Mientras pensaba esto notaba como la mano seguía adentrándose entre sus piernas y acariciaba su sexo por encima de la braguita. -¡Joder! No debería dejarle ¿Qué hago?- Pero sentía como su vagina comenzaba a lubricarse y sus flujos se deslizaban hacia su vulva, ella esperaba que hubiese ido más despacio, no la importaba tener sexo con él, es más, después de tres meses lo estaba necesitando, pero hubiese preferido algo más romántico, todo estaba resultando demasiado rápido y brusco. – Con Javier no hubiese pasado esto.- De nuevo su suegro aparecía en su mente, no entendía como no podía quitárselo de la cabeza. – Da igual, si tiene que ser así que sea.- Ya lo tenía claro, haría lo que fuese necesario para intentar empezar una relación con Fran, así que comenzó a besarle jugando con su lengua al tiempo que separaba las piernas permitiendo el acceso de la mano al interior de su braguita.

Fran estaba muy excitado y quería follársela cuanto antes, si era posible allí mismo mejor, al notar que Nuria abría las piernas, apartó con dos dedos la telilla del tanga y pasó un dedo a lo largo de la vulva. -¡Joder! ¡Esta puta está empapada! Si llego a saberlo antes llevaría meses follándomela.- Mientras pensaba esto metió un dedo en el coño de Nuria, al hacerlo escuchó como ella emitía un leve jadeo y le facilitaba el acceso, así que empujó con fuerza clavándoselo hasta el fondo, ella dio un pequeño respingo pero se dejo hacer.

FRAN.-   Te gusta ¿Verdad Zorra?

Nuria no sabía que decir, acababa de llamarla zorra y era incapaz de reaccionar, esta no era la cita que ella esperaba, no sabía si pegarle un bofetón y macharse o ponerse a llorar, no tenía experiencia en esto y no sabía cómo debía actuar, pero una vez más se plegó a los deseos de su jefe y asintió con la cabeza.

Éste al verlo sonrió y empezó a meter y sacar dos dedos con rapidez en el coño de Nuria, en ocasiones empujaba con tanta fuerza la mano hacia arriba que prácticamente la levantaba del suelo y tenía que ponerse de puntillas, la estaba follando con violencia sin preocuparse de si la gustaba o no, en ese momento era un hombre poseído y quería tomar a la fuerza a esa mujer que ya consideraba de su propiedad. – Siii, a partir de ahora me la follare cuando y donde quiera.- Solo pensaba en todo lo que podría hacer con ella desde ese momento. ¡Y con lo buena que estaba! Sus amigos no iban a creérselo.

Nuria no se sentía cómoda, pero esos dedos que no paraban de penetrarla estaban produciendo sus efectos y notaba como su coño estaba cada vez más húmedo. –Siii, mételos bien, no sabes cuánto necesito sentirlos dentro.- Mientras pensaba esto, separaba más sus piernas para facilitar la penetración, quería que los dedos se adentrasen en su vagina y ella ayudaba subiendo sus caderas y dejándose caer. Debido a los visibles movimientos, y al tener ella prácticamente subida la falda, ya había algunos testigos que no apartaban la vista de ellos, Nuria al verlo se lo dijo a Fran al oído, pero este hizo caso omiso y siguió penetrándola sin descanso, ella veía como su mente la pedía parar pero su cuerpo iba por libre y solo deseaba que los dedos cumpliesen su misión y la llevasen al deseado orgasmo, así que aceleró el movimiento de sus caderas para acabar cuanto antes. –Ummm, voy a correrme, estoy a punto.- Notó como su vagina segregaba una gran cantidad de flujos y estos caían por el interior de sus muslos. –Ya, ya me corro, me corro.- Y estalló en un gran orgasmo que la obligó a cerrar las piernas aprisionando los dedos de Fran entres ellas ya que él aún continuaba metiéndolos en su interior.

NURIA.-  Aggg, ya, ya, no sigas por favor. –Le pidió jadeando.- Déjame descansar o me vas a matar.

Fran sonrió y la dijo que se iban a un lugar más tranquilo, al salir, Nuria notaba como la gente les miraba y la señalaban a ella. -¡Que vergüenza! Esto es peor que lo de las dunas, Javier nunca me hubiese hecho esto en público.- Mientras pensaba esto intentaba taparse la cara y salir lo más rápido posible de la discoteca. Nuria esperaba que Fran la llevase a su casa o a un Hotel donde poder hacer el amor, pero en lugar de eso se montaron en el coche y se dirigieron a una zona próxima donde había un terreno sin urbanizar, allí Fran paró el coche y sin esperar un minuto comenzó a besarla mientras metía la mano por el escote y sacaba uno de sus redondos y enormes pechos.

FRAN.-   ¡Joder que grandes las tienes! En la oficina lo parecían, pero en la realidad son colosales, y además duras, como a mí me gustan.

Se lanzó sobre ella y comenzó a chupar y morder el pezón, Nuria no sabía qué hacer, esto la desbordaba ya que nunca había estado en una situación así. Decidió tomar la iniciativa e intentó besarle para tranquilizarle un poco, pero Fran cogió la mano de ella y la llevó a la cremallera de su pantalón, ella intentó desabrocharlo, pero en la postura en la que estaba le resultaba difícil.

FRAN.-   ¡Venga joder! ¿No sabes desabrochar un pantalón? – Mientras decía esto era él quien bajaba la cremallera y liberaba su pene mostrándoselo a Nuria. – ¡Vamos chúpamela! Con esos labios tan carnosos tienes que hacer unas mamadas de campeonato.

Cogió la cabeza de Nuria y empujó hacia abajo acercándola a su verga, ella abrió los labios y pasó la lengua por el glande, después bajó a lo largo del tronco hasta llegar a los huevos, volviendo nuevamente hacia arriba, entonces metió el capullo en su boca y empezó a pasar su lengua por él mientras succionaba con los labios. –Menos mal que Javier me enseñó a hacer esto.- Pensaba. Su cabeza subía y bajaba metiéndose la polla en la boca mientras Fran apartaba su melena rubia para ver mejor como se la tragaba una y otra vez.

FRAN.-   ¡Joder como la chupas zorra! ¿Y has dicho en la cena que solo habías estado con tu marido y otro tío? Jajaja, seguro que has chupado pollas toda tu vida, eres una maestra.

Nuria seguía haciendo la mamada mientras sus ojos se humedecían por las lágrimas, no podía creer lo que la estaba pasando. -¿Por qué tengo tan mala suerte con los hombres?- Mientras pensaba esto vio como Fran tiraba del asiento hacia atrás hasta dejarla tumbada, entonces metió las manos bajo su falda y tiró con fuerza del tanga rompiéndolo, casi sin darle tiempo subió la falda dejando su coño a la vista, todo era tan rápido que no podía decir ni hacer nada. Fran inmediatamente se metió entre sus piernas y llevó el pene a la entrada de su coño, ella rápidamente abrió más las piernas y él la penetró de un golpe.

FRAN.-  ¡Joder! Estás empapada, como se nota que te gusta, Zorra.

Nuria tenía ahora encima a Fran follando su coño sin parar. –Menos mal que estaba bien lubricada, si no me hubiese destrozado.- Pensó. Fran se movía empujando con todas sus fuerzas las caderas y penetrando salvajemente su vagina, notaba como la verga entraba y salía pero no encontraba ningún placer en ello, se limitaba a abrir bien las piernas para que Fran la metiese lo más profundo posible y se corriese cuanto antes.

FRAN.-   ¡Joder que buena estás! Me encanta follar tu coño. ¿Te gusta?

Nuria seguía sin moverse, solo dejaba que él lo hiciera y esperaba casi con dolor cada acometida que recibía. Al ver que él la miraba se vio obligada a responder con una sencilla mentira.

NURIA.-  Siii, me encanta, fóllame.

FRAN.-   Vamos puta, muévete.

Nuria comenzó a mover sus caderas arriba y abajo para conseguir que él se corriese lo antes posible y quitárselo de encima, lo que estaba ocurriendo la resultaba grotesco y solo podía pensar en que esto no la hubiese pasado nunca con su suegro, él era un caballero y siempre la había tratado con respeto. De repente notó como Fran empujaba con fuerza sus caderas metiendo la polla hasta el fondo de su útero. 

FRAN.-   ¡Voy a correrme! ¡Voy a correrme!

Nuria sintió como un chorro de leche espesa y tibia inundaba su vagina, después Fran se dejaba caer encima de ella para más tarde volver a su asiento.

FRAN.-  Ha sido estupendo ¿verdad?

NURIA.-  Si, ha estado muy bien.

A continuación Fran se subió los pantalones y la llevó directamente a casa, al despedirse no la pidió quedar al día siguiente, tampoco dijo que la llamaría, estaba claro que su primera cita había sido un fracaso y seguramente sería la última, había hecho el ridículo delante de su jefe y ya estaba arrepintiéndose de ello, ahora él pensaría lo que ya había dicho varias veces a lo largo de la cita, que era una Zorra, pero lo peor vendría el lunes cuando se lo encontrase en la oficina. ¿Qué iba a hacer?

Después de ducharse y ponerse el pijama, Nuria pensó en lo que acababa de ocurrir. – ¿No era esto peor que lo que había hecho en las dunas?- Al menos allí estaba Javier y sabía que siempre la protegía y se preocupaba por ella, él nunca hubiese permitido que nadie hiciese lo que hoy había hecho su Jefe, la había tratado como una puta, la había hecho una paja delante de toda una discoteca y la había follado de forma violenta sin ni siquiera preocuparse por si se había corrido o no. Sin poder evitarlo sus ojos se llenaron de lágrimas. ¡Cuánto echaba de menos a su suegro! Desde que volvieron de Maspalomas no paraba de pensar en él, intentaba negarlo pero era imposible, echaba de menos las cenas con las sesiones fotográficas posteriores, sentir sus manos sobre su piel, que la acariciase y la diese el placer que solo él había conseguido darla, y todo eso lo había perdido por tonta, por una rabieta sin sentido, quizás en las dunas él no hizo nada porque quería que fuera ella quien gozase y no por asco como pensó. ¿Qué podía hacer para solucionarlo? Recordaba cuando la penetraba con sus dedos, o cuando por fin pudo sentir su polla dentro aquel día en el hotel, recordaba como la inundó con su semen caliente. Sin darse cuenta había metido la mano bajo su braguita y estaba acariciándose el clítoris, su coño estaba completamente lubricado y sus pensamientos solo conseguían excitarla más, introdujo dos dedos en su coño y comenzó a follarse con fuerza. -¡Como desearía que fuese la polla de Javier la que estuviera ahora mismo dentro!- Con una mano pajeaba el clítoris mientras con la otra se penetraba el coño, necesitaba sentir que la follaban, pero así no, iba a recrear lo que Javier hacía con ella, inmediatamente colocó uno de sus dedos en el esfínter anal y presionó un poco. –Ufff, voy a hacerme daño.- Pensó. Pero su excitación era tal que presionó con fuerza y notó como el rugoso y apretado esfínter se abría dejando paso a ese dedo invasor. –Un poco más, tengo que meterlo más.- Siguió presionando y entonces notó como por fin el dedo se enterraba en su culo, lo sacó un poco y volvió a empujar, esta vez entró por completo. – Siii, así lo hacia él. ¡Dios como me gustaba cuando lo hacía!- Inmediatamente sacó el dedo y lo impregno junto con otro en los flujos que se deslizaban por sus muslos, llevó ambos a su ano y presionó hasta abrir nuevamente su estrecho esfínter, ahora habían entrado los dos con más facilidad, los empujo hasta el fondo y cuando notó que habían llegado al tope y los tenia bien  clavados en el culo siguió pajeándose el clítoris sin parar. –Agggg. ¡Que bueno! ¡Me encanta!-  Sus caderas se movían arriba y abajo intentando conseguir que los dedos se enterrasen en el fondo de su culo, pero era imposible, así que los sacó y repitió la operación, esta vez lubricó tres dedos con sus flujos y los llevó a su ano presionando hasta que todos ellos entraron, notaba la estrechez de su esfínter y como éste se ajustaba a sus dedos.- ¡Que rico! ¡Me encanta! Seguro que ésta es la misma sensación que tener una polla dentro, necesito que me follen el culo. ¡Por Dios Javier fóllamelo ya!- Sus caderas subían y bajaban de forma incontrolada con los tres dedos penetrando su pequeña oquedad, mientras el dedo que pajeaba su clítoris se movía a una velocidad vertiginosa, estaba a punto de correrse y en ese momento solo podía pensar en su suegro. ¡Como la gustaría que estuviese presente grabando este momento! Desearía poder mirar a la cámara jadeando para demostrarle el placer que estaba sintiendo ahora. De repente estalló en un gran orgasmo apretando con fuerza sus piernas y reteniendo sus dedos dentro de su ano, notaba la tensión en su esfínter y como éste palpitaba abriéndose y cerrándose y ejerciendo una fuerte presión sobre sus dedos. En ese momento lo tuvo claro, tenía que recuperar a su suegro, sin él su vida no tenía sentido.

Por su parte, Javier, desde el regreso de Maspalomas no paraba de pensar en lo que había ocurrido. ¿Por qué Nuria se había enfadado con él y había puesto fin a su relación? Momentos antes era feliz y disfrutaba como una posesa con dos hombres en las dunas y poco después cortaba todo vínculo con él hasta el punto de no permitirle ni ver a su nieto, esta situación estaba resultando insoportable. Sentía no haber sido más inquisitivo con ella y haber insistido en que le explicase el motivo, pero ya no había remedio, se lo había dejado muy claro. Ahora se limitaba a recordar todos sus momentos con ella, las cenas, las sesiones de sexo justificadas en supuestas filmaciones fotográficas, el viaje, todo había sido maravilloso y lo único que le quedaba era recordarlo viendo sus fotos y  videos, especialmente los que grabó la última noche en las dunas. Cada vez que veía a Nuria disfrutar en manos de aquellos dos desconocidos no podía evitar excitarse, el mero hecho de ver cómo movía sus caderas de forma desenfrenada para que el hombre de pelo blanco pudiera penetrarla más profundamente, hacia que él se masturbara de forma irremediable. – Tengo que pasar página- Pensaba. Pero era imposible, tenía que encontrar una solución a esta situación y la única forma era recuperarla, fuese como fuese, no le importaba el precio, pero una cosa tenía clara, si lograba tenerla de nuevo sería inflexible con ella, quería que sufriese como él lo hacía ahora.

Era domingo y su jefe no había llamado, Nuria ya tenía claro que había sido el polvo de una noche, se la había follado y había perdido el interés por ella. Pensaba en la mala experiencia que había tenido y solo encontraba una salida, así que decidió llamar a Javier. –Le llamaré para quedar a tomar un café y charlar, así podré ver lo que piensa y si está dispuesto a recuperar nuestra relación.-  Pero y si no quiere volver, y si ha encontrado otra mujer mejor que le de lo que ella le ha negado, solo de pensarlo se angustiaba y se ponía a llorar. – No por Dios, que no tenga a nadie. Ojala quiera volver conmigo, le necesito, esta vez sí haré lo que él me pida.- Todo el domingo rondó en su cabeza este tema y al final decidió llamarle.

Javier, al sonar el teléfono y ver el número de Nuria, se asustó. ¿Le habrá pasado algo al niño o a ella? Rápidamente respondió alterado, durante un rato tuvieron una conversación protocolaria hasta que por fin él decidió abordar el tema y preguntó que quería, ella preguntó si podían quedar el día siguiente para tomar un café y charlar y el respondió que prefería quedar a comer, finalmente se citaron en un restaurante junto al trabajo de ella.

La mañana siguiente, cuando Nuria fue a la oficina, se encontró con lo que tanto había temido, enfrentarse a su jefe después de lo ocurrió del viernes. Al principio no pasó nada, pero a la hora del café su jefe la llamó al despacho.

FRAN.-   Estas muy guapa. El viernes lo pasé muy bien contigo, si te parece podemos quedarnos en la oficina cuando se vayan todos y lo repetimos.

Mientras decía esto se había aproximado a ella y estaba pasando una mano por su trasero apretándolo con fuerza y con la otra había desabrochado un botón de la blusa abriéndola y dejando a la vista el sujetador y parte de sus grandes pechos. Nuria no sabía qué hacer ni que decir, pero él la había empujado hasta apoyarla contra la mesa y no tenia escapatoria posible, pensó que lo mejor era aguantar el mal trago y esperar, pero él entonces metió la mano bajo la falda, la subió a lo largo de sus muslos y acarició su sexo por encima de la braguita, ella intentó cerrar las piernas pero él metió su rodilla entre ellas y se lo impidió. Nuria notaba como la mano se movía con rapidez y ya había apartado la telilla de la braga y uno de los dedos estaba recorriendo sus labios intentando penetrar en el interior de su vagina, estaba paralizada y no era capaz de hacer nada.

FRAN.-   Me encanta que seas así de guarrilla, nos lo vamos a pasar muy bien tú y yo.

En ese momento sonó el teléfono y ella aprovechó para separarse y salir del despacho.  A la hora de comer salió rápido para no encontrarse con su jefe, caminó hasta el restaurante y allí estaba esperando Javier, al verle no pudo evitar sonreír de alegría, se dieron dos besos, entraron, se sentaron y pidieron dos copas de vino, entonces ella casi temblando sacó fuerzas de flaqueza y empezó a hablar.

NURIA.-  Hola Javier, ya sé que llevamos tres meses sin hablar. ¿Te ha molestado mi llamada?

Javier respondió que no y preguntó si estaban bien, después fue directamente al grano.

JAVIER.-  ¿Por qué me has llamado? Pensé que no querías saber nada de mí.

NURIA.-  Perdóname, he querido verte para pedirte disculpas por estos tres meses.

JAVIER.-  ¿Disculpas? ¿Por qué? ¿Me has hecho algo malo?

Nuria estaba descolocada y no sabía qué decir.

NURIA.-  No, malo no, pero corté contigo de una forma que no fue la más idónea.

JAVIER.-  ¿Hay alguna forma idónea de cortar con alguien? Creía que estábamos bien y de repente me dejaste tirado.

Nuria no pudo aguantar más y comenzó a llorar, Javier al verlo sintió un profundo dolor y estuvo a punto de alargar la mano para acariciar su mejilla, pero no lo hizo, antes quería saber la verdad de esta llamada. ¿Qué es lo que quería?

NURIA.-  Lo siento de verdad, tú no tienes la culpa de nada, la culpa es mía que soy muy insegura. ¡Perdóname por favor!

JAVIER.-  Yo no tengo nada que perdonarte, pero dime de verdad que es lo que quieres.

Nuria forzó una sonrisa y alargó la mano por encima de la mesa para coger la de Javier.

NURIA.-  A ti, te quiero a ti, quiero que volvamos a hacer lo mismo que hacíamos antes.

Javier la miró sorprendido, no era esto lo que esperaba, podía imaginar que le pidiese dinero para el nieto, que le dijese que tenía algún problema, cualquier cosa, pero lo que nunca hubiese esperado es que ella se ofreciese a él de esta manera.

JAVIER.-  ¿Quieres que volvamos a hacer lo mismo de antes? ¿Todo lo que hacíamos antes?

Nuria no podía evitar sonrojarse, a pesar de todo lo que habían hecho juntos, aún la resultaba violento reconocer delante de él lo que quería, pero tenía que hacerlo o podría perderle para siempre.

NURIA.-  Si, quiero que hagamos todo, absolutamente todo lo que hacíamos antes.

Javier se quedó mirándola fijamente sin decir palabra, ella sintió vergüenza y bajo la mirada.

JAVIER.-  ¿Eso quiere decir que harás todo lo que yo te pida y nunca me dirás a nada que no?

Nuria levantó rápidamente la vista y con una sonrisa asintió con la cabeza, estaba esperando la respuesta y parecía que iba a decir que sí, deseaba que Javier volviese con ella, solo con pensarlo estaba excitadísima, volvería a acariciarla, a follarla, él si sabía hacerlo, no como su jefe. -¡Por Dios que diga que si!-

JAVIER.-  No, quiero oírtelo decir.

NURIA.-  Te juró que haré todo lo que me pidas, cualquier cosa, pero por favor dime que sí.

Javier se quedo mirándola de nuevo sin contestar, ahora se sentía poderoso, la tenia de nuevo en sus manos y se iba a aprovechar de ello.

JAVIER.-  ¿Sabes que tendrás que ir vestida siempre como yo de diga?

NURIA.-  Lo sé, lo sé, y sabes que a mí me gusta hacerlo.

JAVIER.-  ¿Sabes que te obligaré a tener sexo donde y con quien yo quiera?

NURIA.-  Si, no me importa, me excita solo pensarlo, follaré con quien quieras.

JAVIER.-  ¿Sabes que te obligaré a hacer cosas que quizás no te gusten, incluso que te sientas humillada por hacerlo?

NURIA.-  No me importa, ya te he dicho que haré todo lo que quieras, y esta vez lo cumpliré.

JAVIER.-  Bien, antes de darte una respuesta quiero que te quites las bragas y me las des.

NURIA.-  ¿Ahora?

Javier no respondió y ella inmediatamente metió una mano bajo su vestido y tiró de la braga para sacársela, como no podía, levantó las caderas por un lado y luego por el otro hasta que pudo deslizar la braga por sus piernas y bajarla hasta los tobillos, allí levantó primero un pie y después el otro sacando la braga y dándosela por debajo de la mesa a su suegro. Él al cogerla notó que estaba empapada, estaba claro que su nuera seguía excitándose con facilidad.

JAVIER.-  Veo que estás muy húmeda.

NURIA.-  Ni te lo imaginas, ahora mismo tengo el coño empapado, cuando me levante de la mesa vas a tener que ponerte detrás porque tendré el vestido manchado con toda seguridad.- Contestó sonrojándose.

Javier se levantó de su silla y se sentó junto a Nuria.

JAVIER.-  Abre las piernas, quiero comprobarlo.

Nuria miró a un lado y otro para comprobar si alguien les observaba, al ver que no, separó las rodillas y subió la falda mostrando la vulva a su suegro, éste acercó un dedo lo pasó entre sus labios y empujó sin dificultad penetrando en el interior de su vagina. Ella cerró los ojos y empujó ligeramente sus caderas hacia delante clavándose el dedo un poco más adentro.

NURIA.-  Ummmm, me encanta, no sabes cuánto deseaba tenerte dentro.

Javier sacó el dedo y lo llevó a la boca de Nuria, ella la abrió y lo rodeó con sus labios chupándolo.

JAVIER.-  ¿Te gusta?

NURIA.-  Todo lo que tú haces conmigo me gusta. ¿Pero vas a quererme otra vez?

JAVIER.-  Nunca he dejado de quererte, pero no te perdono lo que me has hecho, así que te lo haré pagar y te humillaré cuando menos lo esperes. Y no vuelvas a fallarme nunca.

NURIA.-  No me importa, haz conmigo lo que quieras, no ves que solo con oírte ya estoy completamente húmeda ¡Y me encanta!

Finalizada la comida Nuria le pidió que fuese a su casa esa noche porque estaba deseando follar con él, pero Javier respondió que no, tenía que esperar hasta el viernes, intentó convencerle pero fue imposible, él dijo que la esperaba una sorpresa y que la enviaría un paquete con la ropa que debía ponerse.

El martes al ir al trabajo su Jefe estaba en el portal hablando con Ricardo, un compañero de la oficina, al entrar en el ascensor ambos la siguieron y subieron con ella.  Sin disimulo y a la vista del otro, su jefe comenzó a tocar su culo por encima de la falda, ella intentó apartar su mano pero fue imposible, su jefe se pegó a ella con la intención de besarla y metiendo una mano por el escote mientras Ricardo reía y aprovechaba para meter la mano bajo la falda acariciando su culo por encima de la braga. Intentó separarse de ambos, pero su jefe la sujetó con fuerza y pulsó el botón del último descansillo del edificio, ella sabía que allí no había ninguna vivienda ni oficina y se temió lo peor.

FRAN.-   ¡Vaya! La zorrita se está poniendo estrecha, el viernes bien que te gustaba comerme la polla y que te follara, y ayer tampoco te importaba que te tocase el coño en la oficina.

NURIA.-  ¡Dejadme por favor!

El corto trayecto del ascensor se le hizo eterno, pero cuando se abrieron las puertas la situación empeoró, ya que la empujaron al exterior y Fran desabrochó la blusa sacando sus tetas del sujetador mientras Ricardo retiraba la braguita a un lado y metía los dedos en su coño.

NURIA.-  No, por favor, dejadme.

FRAN.-   No seas estrecha y colabora, ya verás que bien lo pasamos.

Fran no paraba de chupar sus tetas y morder los pezones y Ricardo seguía penetrando su coño con los dedos, ella intentaba resistirse pero era imposible porque la tenían atrapada entre los dos, por un momento pensó en dejarse hacer y acabar cuanto antes, total, no iba a ser peor que lo ocurrido el viernes, incluso podría colaborar como decía su jefe, solo pensar lo que la esperaba el viernes con su suegro la tenia excitadísima, así que éste sería un buen momento para relajar su calentura, dejó de resistirse permitiendo que ambos tocasen todas las zonas de su cuerpo.

RICARDO.- ¡Joder! Está buenísima, vaya cuerpazo tiene la tía, no entiendo como quiso follar contigo.

FRAN.-   Porque es una zorra calentorra, no ves como tiene el coño de húmedo.

En ese momento se dio cuenta que lo que hacía no estaba bien, no era lo que ellos decían y no iba a permitir que disfrutasen con ella, además, ahora solo su suegro sería quien decidiese con quien  podía tener sexo. Aprovechando que habían bajado la guardia, dio un empujón a su jefe y un codazo a Ricardo y bajó corriendo por las escaleras, al llegar al rellano de su oficina se colocó bien la ropa y entró, cuando llegaron Fran y Ricardo se acercaron a ella y la dijeron que esto no había acabado. Los días siguientes, al ir a la oficina, esperaba la llegada de alguna compañera para subir con ella, por lo que no hubo más incidentes.

El miércoles por la tarde recibió un paquete que enviaba su suegro, inmediatamente lo abrió y vio que contenía lencería de color negro, la extendió encima de la cama y pudo ver que el conjunto se componía de un sujetador con copas abiertas que solo servían para levantar los senos pero dejaban al descubierto las areolas y los pezones, un culotte de encaje con una pequeña abertura entre las piernas que dejaba a la vista su sexo, un liguero de encaje con medias, un picardías en tul completamente transparente y un estuche que contenía un antifaz negro satinado. Solo con verlo sintió como se excitaba y su vagina se humedecía rápidamente.- No sé si voy a ser capaz de esperar al viernes, voy a llamarle para que venga y le recibo con esta ropa puesta.- Estaba decidida a llamarle, pero después se dio cuenta que él insistió en esperar hasta el viernes porque iba a darla una sorpresa. -Está bien, esperaré, pero voy a probarme esta ropa ahora mismo.- Se desnudó rápidamente y fue poniéndose las prendas que había recibido. Al ponerse el culotte vio que le quedaba perfecto, se ajustaba a sus caderas y a su culo respingón, al separar las piernas pudo ver que su sexo estaba al descubierto. –Estupendo, así podrá verlo desde el primer momento y tocarme  sin dificultad.- ¡Como deseaba tener los dedos de Javier acariciando su vulva y penetrando suavemente su vagina!- Miró entre sus piernas y comprobó como por los borde de sus labios vaginales aparecían algunas gotitas de su flujo, realmente estaba muy excitada, después de tres meses volvía a recuperar aquello que tanta ilusión le causaba. A continuación se puso el liguero, las medias y el sujetador, se miró en el espejo y se quedó asombrada, sus tetas, que ya eran enormes, ahora se veían más grandes, la copa que rodeaba por debajo sus pechos hacia que estos estuviesen aún mas erguidos, eso, sumado a que los pezones estaban totalmente erectos, hacía inevitable fijarse en esas maravillas. – ¡Dios! Le va a encantar, esta vez tendrá que hacer muchas fotos y videos, siii, quiero que grabe muchos videos mientras me acaricia.- No dejaba de pensar en qué haría con ella, seguro que primero acariciaría su sexo y su ano. ¡Cómo la gustaba sentir los dedos rozando su ano y notar como empujaba y penetraba su esfínter! –Esta vez tiene que follar mi culo, es virgen y quiero que sea solo él quien lo abra.- Sin darse cuenta estaba acariciando su clítoris, su dedo se movía circularmente en él y notaba una vez más esa sensación de placer que tanto la gustaba. En ese momento recibió un whatsapp de su suegro preguntando si había recibido el paquete, ella respondió inmediatamente que había llegado y ya tenía la ropa puesta, le pidió por favor que fuese inmediatamente porque quería que la viese, pero Javier respondió que no, la cita era el viernes, pero ahora iba a enviarla un video que aún no había visto. Nuria esperó impaciente y poco después llegó el video, lo abrió y entonces pudo ver unas imágenes en las que ella estaba tumbada en la arena follando con el hombre del pelo blanco y haciendo una mamada al morenito. No podía creerlo, lo había grabado todo y no se lo había enseñado, se tumbó en la cama y siguió viendo las imágenes. ¡Joder! No podía ser, ya no recordaba con claridad lo que había ocurrido aquella noche en las dunas, pero ahí estaba ella buscando con desesperación la polla del moreno y metiéndosela en la boca. -¡Vaya mamada le hice! ¡Y como me movía para que el otro metiese la polla hasta el fondo de mi coño!- No lo recordaba así, pero veía como disfrutaba y se movía de forma desenfrenada, hasta fue ella quien pidió que se la metiese más adentro. Ahora se veía en el video disfrutando como una loca y no entendía por qué había dejado a Javier, era incomprensible lo que había hecho, con su tontería había cortado la  mejor experiencia de su vida. Se dejó caer en la cama y siguió pajeándose mientras miraba el video de nuevo, finalmente disfrutó de un gran orgasmo que era la antesala de lo que la esperaba el próximo día con su suegro.

Por fin llegó el viernes, Nuria estaba impaciente y deseosa de que llegase Javier, había preparado algo de picar y una botella ce cava para celebrar el reencuentro. A media tarde recibió un mensaje de su suegro en el que ponía que llegaría sobre las nueve de la noche y lo haría acompañado. Ella se sorprendió, no esperaba que viniese con nadie, ese día quería estar a solas con él, disfrutar toda la noche con él y ofrecerle ese pequeño orificio virgen que tantas ganas tenía de estrenar, pero no, iba a haber un testigo de este reencuentro y no sabía quién era. A continuación llegó otro mensaje, en éste la ordenaba que estuviese vestida con la ropa qué le había enviado y tuviese el antifaz puesto y perfectamente ajustado, no debía ver nada. –Será una broma. Pensaba- Y esto la excitaba aún más, seguro que era un nuevo juego de su suegro. Se duchó y perfumó, se puso la ropa y se miró en el espejo. –Seguro que le encanta, cualquier hombre estaría deseoso de pasar una noche conmigo.- Entonces se dio cuenta de dos detalles, rápidamente se puso unos zapatos con tacón de aguja y recogió su melena en una coleta.- Ahora sí, así es como más le gusto a él.- Se miró nuevamente en el espejo y se sintió irresistible, se encontraba hermosa, la mujer más bella del mundo, y esa mujer iba a entregarse por completo al hombre que mas placer le había dado, su suegro, iba a hacer todo lo que él pidiera, cualquier cosa, y estaba deseando que llegase para demostrárselo.

Javier, antes de la cita en el restaurante con su nuera, había decidido que intentaría recuperar las visitas a su nieto a todas costa, y si era posible, también la recuperaría a ella, incluso chantajeándola con las fotos y videos grabados si fuera necesario, para ello había intentado algún acercamiento con su hijo Iván, quería tener la seguridad de que él le permitiría ver al niño si su nuera no cedía a las presiones a las que iba a someterla y finalmente tenía que dar las fotos a su hijo para presentarlas en el juicio de divorcio. Ahora la situación había cambiado, había sido ella quien se había entregado en bandeja y dispuesta a todo, esa era una gran noticia y le hacía muy feliz, pero los tres meses de sufrimiento que había pasado se los iba a hacer pagar, eso lo tenía muy claro.

A las nueve de la noche Nuria tenía todo preparado, la comida, la botella de cava, tres martinis bien cargados encima de la mesa y ella, sobre todo ella, estaba preparada para todo, no paraba de pensar en qué desearía su suegro y cualquier cosa sabia que la gustaría, pero deseaba que la sorprendiese, necesitaba disfrutar de algo nuevo para sentir que él no había perdido el deseo por ella en estos meses, el hecho de que viniese con alguien la tenía intrigada y exaltada, recordaba las imágenes suyas con los dos hombres en las dunas y pensaba que podría ser algo así, pero esta vez participando su suegro, no podía pedir más, dos hombres para ella y uno de ellos al que mas deseaba en este momento. Recibió un mensaje que ponía “Estamos subiendo, ponte el antifaz, deja la puerta abierta y espéranos en el salón”, ella corrió a la habitación cogió el antifaz, abrió la puerta de la casa y después fue al salón donde se lo puso. Poco después oyó como se cerraba la puerta y alguien entraba en el salón, a través del antifaz no veía nada pero notaba las pisadas, estaba muy nerviosa y excitada esperando lo que iba a pasar ahora. Alguien la tocó, ella preguntó si era Javier pero nadie respondió, solo vio como unas manos comprobaban que tenía el antifaz perfectamente atado y no podía ver nada, entonces oyó la esperada voz de su suegro.

JAVIER.-  Gírate para que pueda verte bien.

Ella giró sobre si misma mostrando todos los ángulos de su cuerpo.

NURIA.-  ¿Te gusto? ¿Te gusta mi cuerpo? Hace mucho que no voy al gimnasio y no estoy tan guapa como antes. – Ella sabía que estaba hermosísima, pero quería escucharle como lo decía él.

JAVIER.-  Sabes que si, estás tan guapa como siempre.

Entonces alguien puso en su mano el vaso de Martini y pidió que bebiera.

NURIA.-  ¿Puedo quitarme el antifaz? Así no puedo veros.

JAVIER.-  No, no puedes quitártelo hasta que yo te diga o nos iremos y no volveré nunca.

Nuria sintió una punzada en el corazón.-  -Eso no por favor, que no me deje.- No haría nada para molestarle, si tenía que estar toda la noche con el antifaz lo haría.

NURIA.-  ¿Pero puedes decirme quien, como se llama?

JAVIER.-  No, y además él no hablará contigo, ahora tomate el Martini entero.

Nuria lo bebió de un trago y notó como unas manos la llevaban hasta el sofá y la hacían sentarse, a continuación se sentaban a cada uno de sus lados su suegro y el otro hombre. Después los dos la  dieron alternativamente la comida que ella había preparado, de vez en cuando acercaban la copa de cava a su boca y ella bebía. De repente sintió como una mano acariciaba su pecho por encima del picardías y pellizcaba su pezón, dio un leve respingo y emitió un suave jadeo, al instante se echó hacia atrás reclinándose en el sofá. –Ummm, me gusta como me toca, sigue por favor.- Notaba como la mano intentaba abarcar todo su pecho sin conseguirlo, a pesar de ello lo amasaba y seguía pellizcando el pezón cada vez con más fuerza. –Quiero verlo, necesito ver como me acaricia.- giraba la cara en dirección a su pecho pero era imposible, el antifaz impedía ver como la estaban tocando.

JAVIER.-  Abre las piernas.

Nuria obediente separó las rodillas dejando a la vista el culotte abierto en cuyo centro sobresalía su sexo totalmente expuesto.

JAVIER.- Mira su sexo, está empapada.

Nuria notó como dos dedos acariciaban su vulva y recogían el flujo que llevaba una rato saliendo de su vagina, a continuación se adentraban muy despacio en su interior y presionaban la parte superior buscando el punto G.

NURIA.- Ummmm, siii, me encanta, no pares.

Instintivamente ella abrió más las piernas y se dejo caer hacia el borde del sofá, quería dar total libertad a esos dedos para explorar todos los rincones de su sexo. -¿Quién será el que me está penetrando con sus dedos, será Javier o su invitado? Da igual, me gusta como lo hace. ¡Que no pare por Dios!- Nuria movía sus caderas arriba y abajo y empujaba con fuerza para tragarse literalmente esos dedos con su coño, quería que se los metiera más adentro. Deseaba ver como la estaban follando con los dedos pero, a pesar de no poder verlo por el antifaz, sonreía pensando que Javier seguro que lo estaba grabando con la cámara y luego la enseñaría los videos. – Siii, iba a estar toda la semana viéndolos. ¡La cantidad de veces que iba a masturbarse con ellos!-

 Javier había llegado a casa de Nuria con su invitado, al entrar al salón vio como éste le miró sorprendido, lo que tenían delante era un autentico bellezón, el escultural cuerpo de Nuria se veía perfectamente bajo el picardías transparente, sus grandiosas tetas con pequeñas areolas marrones y erectos pezones, su culo redondo y respingón, y esas piernas largas y esbeltas que parecían aun más atractivas al llevar unos tacones altos de aguja. Javier no podía creer que una mujer así se ofreciese para ser su juguete sexual, podría tener cualquier hombre, muchos darían una fortuna por una hembra como ella y sin embargo el afortunado era él. Hizo una señal al otro para que no hablase y se acercó a Nuria para comprobar que el antifaz estaba bien apretado y no podía ver a su invitado, eso era muy importante, no tenía que saber quién era hasta que él lo decidiese. Tomaron los martinis que estaban ya preparados y ofrecieron uno a su nuera, después se sentaron y comenzaron a picar las tapas que Nuria había preparado, era un autentico placer dar de comer a su nuera, ellos llevaban a su boca los alimentos y ella abría la boca y se los comía de una forma muy sensual. Como era normal, ya estaba excitado y deseando tocarla, pero había que ir despacio, la velada era larga y quería saborear cada instante. Pasado un rato decidió que había llegado el momento, entonces hizo una señal a su invitado y este comenzó a acariciar los senos de Nuria, vio como ella se encogía levemente y tras unas caricias y pellizcos en los pezones, empezaba a jadear, era evidente que estaba disfrutando, entonces la pidió que separase mas las piernas, quería ver si su sexo estaba ya húmedo. -¡Está empapada, es la mujer más caliente que he conocido en mi vida!- Hizo una señal a su invitado y éste comenzó a acariciar el sexo de Nuria con sus dedos, al hacerlo vio como éstos se inundaban de sus flujos vaginales. –¡Joder, está empapada!- Sin esperar un segundo empujó los dedos al interior de la vagina y éstos entraron con facilidad, era tal la lubricación de Nuria que hubiese podido meter toda la mano sin ninguna dificultad, entonces vio como ella se dejaba caer en el sofá y comenzaba un movimiento rítmico con sus caderas elevándolas y bajándolas al mismo ritmo que él la penetraba con sus dedos. – ¡Joder! Es una fiera, realmente es tan ardiente como decía Javier, nunca lo hubiese imaginado. Pensaba el invitado- Al verlo, se puso de rodillas entre las piernas de Nuria, tiró fuerte de ellas arrastrándola hasta el borde del sofá, y elevando sus caderas puso ese coño al alcance de su lengua, al pasarla por labios notó el sabor de los fluidos que resbalaban por los labios vaginales, esto le excitó y comenzó a pasar la lengua por el canalillo de la vulva una y otra vez mientras veía como Nuria empujaba sus caderas hacia delante ofreciéndole ese coño totalmente abierto.

Nuria sentía como los dedos penetraban su zona más intima y disfrutaba como una loca. -¡Cuánto deseaba esto! Sigue follándome con tus dedos por favor, quiero tenerlos toda la noche dentro!- Entonces notó como tiraban de ella hasta que su culo estuvo prácticamente fuera del sofá, levantaron sus piernas y sintió como una lengua exploraba su sexo. -¡Dios! Quiero verlo, necesito ver cómo me lo comen. ¿Quién será Javier o su invitado? Da igual, me encanta, me encanta.- Le daba vergüenza decir delante del invitado que la gustaba, pero podía demostrárselo, así que decidió mover sus caderas como si la estuviesen follando, quería sentir esa lengua dentro y para ello las apretaba con fuerza pegando el coño lo más posible a ese apéndice que la estaba volviendo loca. Ya no aguantaba más, iba a correrse de un momento a otro y notaba como sus flujos inundaban la boca de ese hombre que estaba dándole la mejor comida de coño de su vida, al pensar esto sonreía porque solo habían sido dos. -¡Como me gustaría verlo!- Deseaba ver esa cabeza hundida entre sus piernas que la estaba dando tanto placer.

NURIA.- Quítame el antifaz por favor, necesito verlo, quiero ver como me come el coño, voy a correrme ya, por favor.

JAVIER.- No, ya te he dicho que no te lo puedes quitar.

Nuria aceleró el movimiento de sus caderas al tiempo que cogía la cabeza de quien estaba hundiendo la lengua en su coño y lo apretaba contra él, al hacerlo notó que no era su suegro. –Da igual, me lo está haciendo tan bien.- Y se abandonó al placer esperando la llegada de ese bendito orgasmo.

NURIA.- ¡Dios! Me corro, ya, ya. Ummm, ha sido estupendo.

El invitado sintió como su boca se inundaba de los fluidos de Nuria y se levantó dejándola tirada en el sofá recuperándose.

Javier decidió que era el momento de dar un paso más y la cogió poniéndola de rodillas en el suelo con el pecho y la cabeza apoyados en el sofá, se puso detrás y pudo ver que la abertura del culotte dejaba a la vista el anillo marrón que rodeaba el estrecho y rugoso esfínter anal, hizo a su nuera abrir las piernas logrando una visión aún más completa, con sus manos separó las nalgas y metió la lengua entre ellas pasándola arriba y abajo a lo largo del canal entre sus glúteos, después paró en el circulo marrón y comenzó a chuparlo de forma circular presionando en ocasionas como si fuese a penetrar el esfínter, notaba como su nuera abría más las piernas y empujaba su culo hacia atrás, él seguía besando y chupando ese anillo que tanto había deseado, entonces Nuria llevó las manos hacia atrás, cogió sus glúteos y tiro de ellos hacia los lados abriendo por completo su culo, ahora la visión era total y se veía como el esfínter palpitaba abriéndose y cerrándose ligeramente, Javier cogió dos dedos, los lubricó en la vagina de su nuera y los colocó pegados al esfínter presionando ligeramente.

JAVIER.- Si los quieres dentro clávatelos tú.

Nuria había visto como uno de los dos la había cogido del brazo y la había colocado junto al sofá de rodillas, después había empujado su cabeza para que la poyase en el sofá y había separado sus piernas, se sentía totalmente expuesta, era cierto que la habían visto desnuda y habían comido su coño, pero ahora estaban mirando su culo abierto y la resultaba violento, no entendía por qué pero era así. -¡Joder! Están mirando mi culo abierto. ¡Que vergüenza! Ni siquiera sé quién es el que está viéndolo, si fuese solo Javier no me importaría, al contrario, estoy deseándolo, pero quien será el otro y qué puede pensar, seguramente pensara que soy una guarra.- No sabía qué hacer, tenía claro que haría todo lo que su suegro pidiese, pero sentía miedo de lo que pudiese pasar después  con el otro. Quizás debería decir a su suegro que se quedase él solo, pero ese no era el acuerdo, había quedado en hacer todo, absolutamente todo lo que él dijese, y lo iba a cumplir, mientras pensaba esto notó como alguien separaba sus nalgas y comenzaba a pasar la lengua por su ano. -¡Me da igual todo!. Pensó. ¡Me encanta sentir esa lengua ahí!- Empujó el culo hacia atrás, quería que esa lengua rompiese al tensión de su esfínter y penetrase dentro, pero no lo hacía. –Tengo que ayudarle, tengo que abrir más mi culo para que pueda entrar.- Cogió sus nalgas con fuerza y tiró de ellas para conseguir una mayor apertura de su ano. -¡Míralo bien! Es para ti, mete la lengua, los dedos o la polla, lo que quieras, yo lo abro bien para ti.- Deseaba que la penetrasen como fuera, estaba segura que era su suegro quien estaba lamiendo su ano, ella había guardado ese culo virgen para él y ahora se lo iba a entregar. Entonces notó la presión de unos dedos en su esfínter y oyó a su suegro pidiendo que se los clavara, tenía razón, era él quien estaba jugando con su culito, iba a obedecer a su suegro y se iba a clavar esos dedos en lo más profundo de su ano para dilatar bien su esfínter y que su suegro pudiese estrenar su virginal culo, sin pensarlo un segundo empujó con fuerza hacia atrás y notó como uno de los dedos entraba pero el otro no, había sentido una leve molestia pero no importaba, iba a seguir haciéndolo hasta que ambos penetrasen su pequeño orificio, repitió el movimiento pero tampoco pudo, entonces sintió como su suegro sacaba el primer dedo, lubricaba los dos en su vulva y volvía a ponerlos a la entrada de su ano, pero antes de que ella hiciese un nuevo intento, fue él quien presionó despacio hasta que ambos vencieron la tensión y penetraron hasta el fondo, ahora sentía como su esfínter palpitaba apretando los dedos en su interior. –Siiii. ¡Que rico! Me encanta tenerlos dentro.- Notaba alguna molestia por los intentos anteriores pero la daba igual, tenía los dedos de su suegro follando su culo y después tendría su polla, estaba segura.

El invitado vio como Javier ponía los dedos apretando el esfínter de Nuria y esperó a ver cómo reaccionaba ésta, entonces oyó como Javier la pedía que se los clavase y la inmediata reacción de ella empujando las caderas una y otra vez buscando la penetración de esos dedos, no se lo podía creer. -¡Joder! Es increíble, está tan cachonda que es ella quien quiere follarse los dedos.- Miraba con asombro como lo intentaba sin conseguirlo. Después vio como Javier impregnaba los dedos con los flujos de la vagina de Nuria y como los metía decididamente en su culo. Nunca hubiese podido imaginar una escena como esta, sin poder contenerse sacó su pene y comenzó a pajearse, Javier lo vio y sonrió.

Javier seguía explorando el ano de su nuera metiendo y sacando los dedos sin parar mientras ella no paraba de gemir pidiendo más.

NURIA.- ¡Follame el culo por Dios! – Ya no la importaba reconocer su deseo delante del invitado, ya nada importaba.- ¡Venga Javier méteme la polla dentro por favor!

Nuria movía sus caderas sin parar adelante y atrás follando esos dedos invasores que estaban entrando en lo más profundo de su ser, pero necesitaba más, quería que una verga ocupase el lugar de esos dedos, quería sentir una polla en su culo por primera vez en su vida.

NURIA.- ¡Follame el culo por Dios! ¡Es para ti!

Nuria notó como Javier sacaba los dedos de su culo y poco después sentía como una polla se frotaba contra su vulva, ella levantó las caderas y abrió aun más las piernas para que pudiese acceder mejor y esto hizo que el glande se adentrase en su vagina. –Ummm ¡Que rico se siente!- Y comenzó a mover sus caderas con rapidez con la polla en su interior, lo que hizo que ésta penetrase hasta el fondo de su útero.

NURIA.- Asiii, asiiii, métemela bien. ¡Me encanta!

Nuria vio como la polla abandonaba su húmeda cueva y el glande apuntaba a su ano presionando sobre el esfínter, entonces sintió como empujaba y como éste iba cediendo y permitía que la polla entrase poco a poco, sentía algunas molestias pero no importaba, estaba entregando su culo a Javier, eso es lo que más deseaba. Cuando notó que ya la tenía dentro comenzó a moverse despacio, notaba la presión de la verga en su esfínter y no quería precipitarse, quería disfrutarlo con su suegro, poco a poco vio como él empujaba con más fuerza y ella decidió ayudarle moviendo se culo rítmicamente adelante y atrás, ahora sentía el grosor y la fuerza de esa polla clavándose en su culo y estaba comenzando a gustarla. –Siii, me encanta, se nota como se acopla a mi estrecho culo, es mejor de lo que pensaba.- Decidió tomar las riendas y, separando las nalgas con sus manos, aumentó el movimiento de su culo permitiendo que esa estupenda verga de su suegro se clavase una y otra vez en el culo que ella abría por completo para él.

NURIA.- ¡Me encanta! Fóllame el culo, es para ti, es todo tuyo. ¡Clávamela bien adentro!

Javier no perdía detalle y grababa la escena con el móvil, su nuera no paraba de sorprenderle, estaban follando su culo por primera vez en su vida y en vez de pedir que tuvieran cuidado se entregaba por completo.

El invitado por su parte no salía de su asombro, nunca hubiese imaginado que Nuria fuese una mujer tan caliente y que pudiese comportarse como lo estaba haciendo ahora. Había visto como con un golpe de cadera la polla había presionado el esfínter y éste se había abierto lentamente envolviendo el capullo, sin duda era una visión espectacular, pero al seguir presionando, la polla había entrado un poco más, y ahí estuvo la sorpresa mayúscula, en lugar de defenderse y pedir que la penetrasen despacio, Nuria había separado sus glúteos con las manos iniciando un movimiento rápido que había favorecido una penetración integra y que la polla se enterrase en su culo, Nuria no se había quejado en ningún momento, al contrario, no paraba de jadear y cada vez pedía con más fuerza que la follasen el culo, era la escena mas excitante que había visto nunca.

Nuria estaba sobreexcitada, notaba como la polla se clavaba una y otra vez en su culo y sentía un placer desconocido para ella.

NURIA.- ¡Fóllame fuerte por favor!

Al decir esto notó como la cogían con fuerza por las caderas y el ritmo de penetración se aceleraba, ahora sentía como sus glúteos recibían de forma continuada los empujes casi violentos de su suegro.

NURIA.- ¡Me vas a romper el culo por Dios! Pero no pares por favor, sigue follándome el culo, rómpelo si quieres, es tuyo.

Poco después notó como un chorro de semen caliente inundaba su culo y su suegro la sujetaba con fuerza para mantener la polla lo más adentro posible mientras soltaba la ultima descarga.

Entonces el invitado habló por primera vez.

INVITADO.- ¡Joder! Ha sido estupendo.

Nuria reconoció la voz y miró hacia atrás rápidamente quitándose el antifaz, al hacerlo vio que quien había estado follando su culo no era su suegro sino Iván, su ex marido.

NURIA.- ¿Por qué? ¡Joder! ¿Por qué has traído a tu hijo? Sabias que quería ofrecerte a ti mi culo, era la primera vez y tenía que ser tuyo. ¡Joder! Me has engañado.

Nuria comenzó a llorar y mover la cabeza entre sus manos.

NURIA.- No puede ser, quería que fuese tuyo. ¿Por qué?

Javier se acercó la besó en la frente y la dijo que se había comprometido a aceptar lo que le pidiese y tenía que hacerlo, ella respondió que sí, que iba a hacerlo, pero su ilusión era ofrecerle a él su culo virgen, quería que fuese él quien lo desvirgase, y encima se lo había dado a su ex, no había otra persona con la que pudiese hacerla más daño.

Mientras, Iván observaba la escena sin hablar.

JAVIER.- Dijiste que harías absolutamente todo lo que te pidiese y tienes que hacerlo. A partir de ahora volverás a vivir con mi hijo, reanudareis vuestra relación y anulareis la demanda de divorcio, no quiero que mi nieto viva en una guerra continua entre sus padres. Además, Iván acaba de ver la hembra que tenía en casa y nunca supo reconocer, seguro que no vuelve a buscar fuera nada que tu no puedas darle.

NURIA.- Pero estas no eran las condiciones, yo quiero volver contigo. ¿Entonces no te tendré nunca más?

JAVIER.- No, eso no es así, seguirás casada con mi hijo, pero desde ahora y para siempre las noches de los viernes me pertenecerás solo a mí, bueno, a mí y a quien yo decida.

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