lo que me dieron de regalo. relatos eroticos.

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Mi nombre es Sara y está  historia sucedió hace mucho tiempo, mi familia y yo nos mudamos a una nueva casa,el adaptarnos a nuestra nueva vida fue sencillo, la escuela, el trabajo de mi mamá y el de mi padrastro iba bien, todo comenzó cuando mi familia hizo buenas amistades con los vecinos de a lado, era un matrimonio sin hijos la señora trabajaba en una estetica que era propia y su esposo de nombre Gerardo tenía un taller mecánico no se se  tenía aquel hombre alto y de tez morena y siempre vestido con un overol de color azul y sucio de aceite que desde el primer momento que lo conocí me excitaba velo, incluso cuando solo lo veía pasar y nos saludábamos yo siempre terminaba muy mojada y exitada por lo que tenía que aliviar mi deseo a solas en mi cuarto, en el baño o donde sea que tuviera privacidad, dedeandome mi vagina, mi ano y maguñando mis senos que de paso sobra decir que son grandes, me describiré  a mi mi mi soy alta pero no mucho, de piel blanca pechos generosos y cabello claro, soy bonita y la verdad me encanta mucho liarme sexualmente con muchos hombres solo porque me encantan el sexo y las vergas no importan si son pequeñas o grandes.

Como ya decía y después de describirme era obvio que yo no pasaba desapercibida por el señor Gerardo por lo que siempre procuraba verma bonita y sexy para cuando nos topamos el me notará lo cual hacía y a veces sin disimulo, yo averigüe que día era su cumpleaños y estuve todo un año planeando como consentirlo pues él en una ocasión me dijo que su mujer ni siquiera le hacía un pastel o algo para celebrarlo, llegó el gran día termino mis clases matutinas por lo que antes de salir de la escuela pase al baño y me quité mis pantaletas y salí rumbo a casa, sabía que ese día lo encontraría en el garage de su casa reparando su auto y su mujer saldría a su trabajo en la estética y no volvería hasta muy tarde, llegué rápido a la casa del señor con un pequeño pastel que compre de camino y me asome dentro de su garage y ahí estaba debajo de usu auto reparando no se que del mismo, Gerardo le llame por su nombre el se asomó y me vio ahí parada con mi uniforme del colegio mi falda a cuadros y tableada, mi blusa blanca semitransparente mostraba mi brasiere donde descansa mis senos que ya se exitados al igual que mis entrepiernas, empecé a cantarle muy suave y sensual feliz cumpleaños mientras bailaba sosteniendo el pastelito en mis manos moviendo mis caderas anchitas el sonrió aún sin saber que esto era solo un abrebocas,  mientras seguí bailando y cantando deposite su pastel sobre el capo de su auto, él ya estaba sentado en el piso espectante y extrañado por eso, entonces aún bailando y cantando tome las puntas de uno de los pliegues de mi falda y los levante mostrando mi sexo aún sin vello, él abrió la boca sorprendido yo me acerque a él y poniéndome en cunclillas invite a ver mejor mi Bulba y mi ano que estaban muy húmedos, no se movió en ningún momento solo disfrutaba mi espectáculo privado, me la ante y a paso lento y mostrando ya con la falda toda arriba mostrando mi culito desnudo, abrí la puerta trasera de su auto y le indique que me siguiera el lo hizo y yo lo esperaba encima del asiento trasero de piel con la colita parada y la cabeza recostada en el asiento como una gatita en celo ronroneando por un macho, Gerardo entro y empezó a lamerme la vaginita sus lamidas eran largas y profundas que incluso llegó a lamer mi ano y penetrarlo con la misma y lo besaba con estrepitoso sonido, yo temblaba y sonreía ansiosa de más levante más mi culito y así estuvimos un largo rato, me vine en su boca y él lo disfruto mucho, entonces me volteo y lo invito a entrar a sentarse a mi lado, él lo hizo entonces me dirijo a sus piernas su verga ya estaba muy gorda y quería salir, la ayude a hacerlo, desabroché su cremayera del overol desde el cuello y hasta sus entrepiernas, solo llevaba una camisa de tirantes y unos boxers, le quite sus camisa y me deleite con su pecho velludo sus tetillas estaban duras como las mías, las cuales junto con mis senos fueron liberados por sus manos, me ensució mi blusa y mi sostén, pero no importa me deleitó con sus atenciones a mis enormes pechos, los beso, los lamió, succionó y apretó como quiso aullaba de placer, miéntras ya mi en mi manos tenía su enorme, gruesa y venuda verga, la frotaba con amor y despacito de arriba a  abajo lo descapullaba en el proceso, su glende era grande, no mucho pero el brillo de este me encantó y sin mediar palabras lo empecé a lamer y a mamar despacito y luego rapido, mientras sostenía su verga morena con mi garganta le acariciaba los testículos que eran enormes talvez porque ya no los vacian, los bese también y los succione, Gerardo solo lo disfrutaba con los ojos en blanco y la cabeza hecada hacia atrás, pare un momento y mientras le masturbaba su polla lo mire con amor y él me correspondió el gesto, me senté en sus piernas con nuestras miradas encontradas y su verga me penetró suave primero al entrar su cabeza en mi vaginita y luego me deje caer con fuerza para que entrara todo dentro, sonreímos un momento y empezamos a coger deliciosamente y furiosamente arriba, abajo, arriba ,abajo mis caderas se echaban adelante atrás y viceversa, el aceleraba el embiste violentamente y Luego despacio para luego otra vez, mientras su falo me daba vida mi ano era dedeado por sus gruesos dedos ya había cedidos tres de ellos y pedía ser saciado también, lo cual hizo mi amado Gerardo, me sentó en sus piernas con mi espalda a frente y me embistió mi ano, me dolió un poco pero me encantó la sensación más furiosamente me cogió por la colita y yo solo me sostenía con los brazos en su pecho el me sostenía los muslos, eso hizo que fuera el mejor anal de mi vida, después de casi 45 minutos volvimos a la posición normal él jugaba con mis senos y yo montaba a mi corcel, a esa pinga que era mis ahora mismo y después de un frenesí de penetración ardua y Gerardo me dijo que se venía y que sacaría su cimbel de mi para hacerlo afuera, yo le dije eyacula adentro, el no quería pues aún era una niña prácticamente, pero le dije no importa a mí me gusta sentir el semen caliente de mis machos y además a mí padrastro no le importaba y preocupa a ti menos, así lo hizo y me llenó toda tan copiosamente que se me salió y nos ensuciamos los dos, después de descansar un breve momento continuamos solo besándonos todo un largo rato hasta que nos vestimos y el le dio una mordida a su pastel y le prometí volver después de clases para aliviar su soledad.

Tengo más historias que contaré después.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *