La niñera obediente III – relatos xxx

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Cathy se despertó lentamente, sin abrir los ojos comenzó a moverse con lentitud estirando las manos y sintiendo la fuente de calor junto a ella, se acomodó por un segundo hasta que recordó donde estaba y con quien, abrió los ojos algo sorprendida y vio a Mark durmiendo tranquilamente boca arriba con su brazo derecho debajo de su cintura y agarrándola en sueños su trasero.

La chica se quedó quieta por un segundo mientras su rostro enrojecía, acarició casi sin darse el pecho desnudo del adolescente, se quedó así un rato, abrazándolo y disfrutando del calor que emanaba bajo las sabanas, notó cerca de su rodilla que él tenía una erección mañanera, estuvo tentada de despertarlo con una mamada o algo parecido, pero no se sentía especialmente segura esa mañana, prefería esperar las ordenes de Mark, sin embargo esperó expectante por un largo rato a que despertara y le dijera algo, se dio cuenta finalmente que el tenía el sueño pesado y no despertaría pronto y se levantó con cuidado para no despertarlo.

Una vez levantada miró con ternura al chico y luego se fue al baño, después de unos veinte minutos salió mas despierta y limpia, envuelta en su cuerpo y cabello llevaba unas toallas de baño, fue directo a la habitación de Mark pero vio desalentada que seguía dormido y estaba en la misma posición que ella lo había dejado hace un rato, decidida a buscar algo que hacer fue a la sala donde encontró su falda y blusa aun tiradas en el suelo, a falta de algo mejor (aun desconocía donde estaba su bolso) se quitó las toallas y las reemplazó con la ropa del suelo, sintió la incomodidad natural al usar ropa que no estaba del todo limpia, pero era mejor que el frio en su piel desnuda.

Ya mas cómoda ordenó lo que pudo la sala que aun seguía con rastros de su tarde de películas, cuando terminó lavó los platos, su mente se embotó con el trabajo mecánico y antes que se diera cuenta ya había terminado, fue a echar un nuevo vistazo nuevamente a la habitación de Mark, pero el joven seguía inconsciente, volvió a la cocina y tomando un delantal comenzó a cocinar.

Fue el olor a café y huevos fritos los que finalmente despertaron a Mark, se arrastró fuera de la cama y tal como hizo a su niñera antes suyo se dirigió al baño y estuvo allí por un rato, mientras tanto Cathy avanzaba en el desayuno y ya había puesto la mesa, estaba a punto de ir nuevamente a la habitación a revisar cuando escuchó el timbre sonar y se quedó confundida un momento, no se supone que cualquiera pudiera subir allí a tocar el timbre, al menos no sin pedir permiso en portería, debía de ser alguien importante que tuviera permiso para subir.

Trató de arreglarse la ropa como mejor pudiese, pero con la escasa ropa que llevaba no hubiera mucho que pudiese hacer, solo estiró la falda lo mas que pudo y ajustó su blusa pero se daba cuenta que era una lucha inútil, con algo de angustia caminó hasta llegar a la puerta, la abrió ligeramente y miró por la rendija, allí de pie y sonriente estaba alguien que no esperaba pero que debía haber sabido que era ella, tenía sentido que sea Judith, la madre de Mark quien tuviera su propia tarjeta de seguridad y por tanto autorización para subir hasta allí.

Sin pensarlo demasiado abrió la puerta dejándola entrar, en el contrato que firmó no estipulaba en ningún momento que debía obedecerla a ella, aun así, molestar a quien firmaba sus cheques no parecía ser una decisión inteligente, Judith pasó a su lado aun sonriente, la miró de pies a cabeza como si la juzgara y avanzó después de un escueto, aunque alegre saludo.

Cathy quedó un poco aturdida, mirando la espalda de Judith mientras se alejaba, la siguió poco después incomoda e indecisa, ¿Qué se supone que hiciera ahora? ¿Cómo se supone que debería actuar?, después de todo lo que había hecho con su hijo ahora apenas si podía mirarla a la cara, además ahora que la veía llegar la lleno de dudas, al firmar el contrato ella había entendido que ella esperaba que se acostara con su hijo, pero una cosa era desde la tranquilidad del café y otra cosa era en el departamento  del joven vestida con poca ropa y al día siguiente de acostarse con él.

Llegaron ambos a la cocina, donde estaba el desayuno prácticamente listo, se quedaron mirando un momento en silencio, se notaban que ambas querían decirse algo una a otra, pero no hallaban las palabras para expresarse, se conformaron con mirarse incomodas los 3 minutos que tardó Mark en aparecer.

Llegó vestido con ropa cómoda y con el pelo húmedo de la ducha, entró a la habitación con su confianza natural, pero bastó notar que su madre estaba en la habitación para que se detuviera en seco.

– madre– dijo con voz seca y se acercó a ella pasando a un lado de Cathy, le dio un beso en la mejilla y luego se sentó a la mesa y con un gesto le indicó a Cathy que le acompañara, le hizo caso de inmediato, sentándose a su lado bastante cerca, el le agradeció con un toque largo en el muslo.

El toque la hizo vibrar tanto por excitación como por miedo, le costaba creer que la iba a manosear delante de su madre, pero tampoco terminaba de creer las otras cosas que ya le había hecho, aun así, para su tranquilidad detuvo el toqueteo por un rato para centrarse en la comida.

Empezaron a desayunar con calma y casi en completo silencio, aunque fue Mark y Cathy quienes realmente comieron algo, Judith dijo que ya había comido así que se contento con mirarlos mientras terminaban de comer, con uno que otro comentario menor, aun así, su silencio preocupaba mas a Cathy, que podía sentir su mirada fija en ella, de no haber notado que el joven a su lado estaba igual de relajado que su madre estaría mucho más nerviosa.

Cuando finalmente terminaron, Cathy sentía sudor frio recorriéndole la espalda, la mirada de Judith era cada vez mas fija e intensa sobre ella, hasta Mark se había dado cuenta en ese momento que ella tenía intención de decirle algo y observaba inquieto y nervioso.

– Mark- dijo Judith, lo cual fue una sorpresa para el y su niñera, sobre todo porque aun hablando con los sus ojos estaban fijos en Cathy- tengo algunas quejas con respecto a tu… niñera.

La joven se puso pálida y una fea sensación le oprimió el pecho, no le molestaba la idea de que la despidiera o que enojada que se hubiera acostado con el la denunciara a la policía, pero la idea que la hiciera alejarse de él le aterraba, trató de decir algo, pero las palabras se le ahogaron en la garganta, miró preocupada al joven a su lado y se veía tan contrariado como ella.

– ¿Qué sucede? – contestó molesto Mark, Catherine sintió una oleada de alivio al ver que Mark aparentemente la defendería, instintivamente se acercó a su espalda interponiéndolo el cuerpo del joven entre Judith y ella.

– lo que pasa– explicó ella con una sonrisa- es que tienes que preocuparte mas de como se viste tu niñera, si lo que trae puesto se puede considerar ropa.

– espera un…- trató de oponerse Cathy poniéndose rápidamente de pie, pero nadie le dirigió ni siquiera una mirada, así que se quedó de pie a un lado de la mesa mirándolos a ambos preocupada.

no creo que eso sea justo, madre– dijo Mark cruzándose de brazos- da lo mismo la ropa que ocupe, de todas maneras, no la usa demasiado aquí.

– No da lo mismo Mark– continuó ella mirándolo fijamente y aun ignorando a la joven a su lado- esta trabajando para nosotros y si ella esta vistiendo… eso– la señaló con la mano, haciendo que Catherine retrocediera un paso asustada- no solo lo hace ver mal a ella, sino que nos hace ver mal a todos como… Familia.

no vino así tampoco, trajo una chaqueta, no estaba tan al descubierto– dijo Mark en respuesta, pero se podía notar que había duda en su voz- ella no…- iba a continuar, pero su niñera no soportó seguir siendo ignorada.

espere un segundo, señora– dijo acaloradamente, al menos no la ignoraron y ambos dirigieron sus rostros a ella- Mark no elige mi ropa, no es responsable de lo que uso así que no debes regañarlo si no a mi…- la propia defensa paso a segundo plano al ver a Mark atacado por algo que era su culpa, a pesar de que se sentía avergonzada y humillada por las criticas a su ropa se preocupó más por como lo trataban a él.

Tanto Mark como su madre la miraron por un segundo, antes de volver a mirarse entre ellos como si ella nunca hubiera abierto la boca, como si no tuviera opinión en el asunto, Catherine debería haberse sentido ofendida, no solo estaban atacando como se vestía, sino que ni siquiera la escuchaban, pero la verdad es que se sentía ligeramente excitada por el brusco tratamiento, se sonrojó de nuevo esta vez por razones distintas y se quedó cabizbaja mientras seguían hablando de ella.

Mark estas confundido– dijo Judith en algún momento de la conversación, luego se puso de pie y se acercó detrás de Catherine semi abrazándola por la cintura- no me importa que use poca ropa, ese no es el problema– acompaño sus palabras con un toqueteó a la blusa, incluso abriendo ligeramente el escote dejando casi a la vista sus pezones– lo que me molesta es la calidad de su ropa.

Hubo un silencio un minuto, ambos jóvenes quedaron algo confundidos dándose cuenta que estaban equivocados, mientras tanto ella para mostrar su punto tomo uno de los botones de su blusa y de un simple tiro se lo arrancó, Cathy miró triste el botón mientras rebotaba en el suelo, la ropa se había llevado buena parte del presupuesto que tenía, aun así era barata, ella lo sabía, no necesitaba que alguien se lo dijera, pero que se lo dijeran así de esa forma le dolió, bajó la vista avergonzada incapaz de mirar a Mark a los ojos.

– Tienes razón– dijo Mark después de un rato y trató de mirar a los ojos de su niñera, pero ella no quiso mirarlo, estaba ocupada intentando contener las lágrimas, sobre todo después que Mark le diera la razón a su madre- tendré que solucionar el problema hoy mismo…, iremos de compras, supongo.

– ¿Qué…? – alcanzó a balbucear Cathy antes de ser interrumpida por una nalgada de parte de Judith, que la hizo brincar de la sorpresa.

– eso quería- dijo Judith muy alegre y risueña– ¿pasaran por la tienda? – preguntó rápidamente y al recibir una afirmación de cabeza Mark se fue sin siquiera despedirse, dejando a ambos tan sorprendidos que se quedaron mirando el lugar por donde había desaparecido.

Un rato después se miraron aun aturdidos y sonrieron confusos por lo que había pasado, Catherine se acercó lentamente a Mark que aun estaba sentado, se quedó parada en frente de el con las manos en su espalda, arqueó su espalda para resaltar sus pechos y abrió ligeramente las piernas, lo único que quería era que se la follara de nuevo, pero no le gustaba tomar la iniciativa, afortunadamente para ella Mark no se resistió demasiado, no tardó mas de un instante de envolver su trasero con sus manos.

Lamentablemente cuando ella ya empezaba a gemir suavemente el decidió que era suficiente, quitó sus manos y se puso de pie frente a ella, Cathy estaba insatisfecha, pero sabía que el que decidía como y cuando era él, simplemente bajó la cabeza y lo siguió cuando el se dirigió a su habitación.

–  hay algo que he querido mostrarte- dijo Mark, sin voltear a verla, entraron a su habitación y Mark fue directamente a una puerta cercana a la cama, Cathy la había notado antes, se había preguntado que contenía, pero como no le dieron instrucciones no investigó mas allá, sin darse cuenta de su curiosidad Mark abrió la puerta sin dudar y entró en la nueva habitación.

Cathy esperaba algo especial o extraordinario, pero solo consiguió decepcionarse, era una habitación común y pequeña al menos comparada con el resto del departamento, con solo una cama y un armario.

esta habitación. – explicó Mark acariciando distraído su pecho por debajo de la blusa- es la habitación en que se quedara la niñera, en la que quedaras tu si decidimos eso después de la ultima prueba- Catherine estaba distraída por el toque de Mark, pero al escucharlo se sacudió y prestó atención, miró con renovado interés todo en la habitación, e iba a preguntar más, pero Mark se dirigió hacia la puerta- vístete, tenemos que irnos pronto.

El salió rápidamente cerrando la puerta a sus espaldas, Cathy frunció el ceño sin entender que quería decir, hasta que vio encima de la cama y vio que su chaqueta y su bolso habían estado ahí todo el tiempo, con rápidos movimientos se quitó las prendas que llevaba y se cambió de ropa.

Salió menos de un minuto después, vestida con un vestido ligero, con un bonito diseño floreado, la parte inferior llegaba hasta dos centímetros por encima de su rodilla, y la parte superior llegaba hasta su escote, dejando sus brazos y sus hombros completamente al descubierto, cerraba el vestuario con unas sandalias a juego con el resto de su ropa, también llevaba su chaqueta colgando de su brazo, por si hacia frio o si necesitaba cubrirse un poco más.

Mark no estaba en su habitación, lo encontró en la sala mirando su teléfono, ya vestido y listo para salir, con unos jeans y una camiseta negra, al verla llegar asintió satisfecho y sin mas palabras se dirigió al ascensor seguido de cerca por la joven niñera. El ascensor hizo su recorrido en completo silencio, Cathy se dio cuenta que bajó aun mas del primer piso hasta el subsuelo y cuando finalmente se abrió vio que era el estacionamiento del edificio.

Caminaron aun en silencio hasta llegar a un auto negro, Cathy no sabía mucho de autos, aunque aún ella se daba cuenta que era uno costoso, de buena calidad aunque poco llamativo, incluso tenía las ventanas polarizadas, a su lado había una mujer de unos treinta años bien parecida y vestida con un traje de oficina y un sombrero de chofer, al acercarse a ella inclinó la cabeza respetuosamente frente a Mark y abrió la puerta al asiento trasero.

A la niñera ya no le sorprendía nada, le parecía perfectamente normal que Mark tuviera su atractiva chofer personal, así que solo se subió al auto sentándose al lado del joven y esperando a que el vehículo comenzara a moverse, ni siquiera notó cuando Mark acarició su muslo por debajo de su falda, solo miró por la ventana mientras salían del estacionamiento.

Unos minutos después Mark se sintió extrañado por la falta de respuesta de la joven, miró su rostro preocupado que se hubiera molestado o entristecido de nuevo, pero se veía más distraída que cualquier otra cosa, subió repentinamente su mano hasta llegar a su entrepierna y eso hizo que Cathy brincara sobresaltada antes de mirarlo enrojecida.

– ¿Qué pasa? – preguntó Mark volviendo a bajar su mano hasta su rodilla y mirándola como si nada hubiera pasado.

– Nada importante– dijo Catherine sonriéndole y tratando de tranquilizarlo, al ver que no funcionó se inclinó sobre el esperando distraerlo y funcionó pero aun mejor de lo que ella esperaba, ya que él la sujetó de la nuca y la atrajo más hasta que la colocó casi sobre su cremallera del pantalón, la joven dudó solo por segundo mirando hacia la conductora, pero al ver que miró por el espejo retrovisor sin la mas mínima muestra de sorpresa se dejó llevar, abriendo el cierre rápidamente y liberando el miembro ya erecto de Mark.

Se lo iba a tomar con calma, pero el joven empujaba insistentemente por su nuca, como ya había aprendido Cathy dejó de resistirse, abrió la boca y se dejó empujar hasta que el pene de Mark le llegó hasta su garganta, tuvo que contener una arcada instintiva y se alejó un poco, aunque de nuevo Mark la forzó a bajar hasta que emitió sonidos de ahogada, a pesar de la brusquedad de su trato Catherine no pudo evitar disfrutar de lo que estaba pasando y se acomodó mejor en el asiento quedando casi recostada sobre él.

Un nuevo empujón la llevó de nuevo hasta abajo, hasta que lo pudo sentirlo en el fondo de su garganta, otra vez tuvo una arcada, pero esta vez no retrocedió se quedó allí presionando con su lengua y con sus mejillas aun cuando una lagrima solitaria cayó por el esfuerzo, en ese momento la mano que sujetaba su nuca la soltó, pero ella ni siquiera se dio cuenta, ella misma se mantuvo chupando como si su vida dependiera de eso.

Mark se inclinó hacia atrás apoyándose en su espalda en el asiento y usó su liberada mano para subirle la parte baja de su vestido hasta la cintura, dejando su trasero al descubierto, cuando Cathy empezó a subir bajar su cabeza recorriendo toda su masculinidad Mark le devolvió el favor metiendo su mano entres sus piernas y jugueteando con sus humedecidos labios, entre los sonidos de chupeteo y arcadas que salían de la boca de la niñera se empezaron a escuchar gemidos agradecidos entre ellos.

Los jóvenes estaban en su propio mundo, no notaban que el vehículo ya había dado vueltas a la cuadra cerca de su destino, tampoco notaron que la chofer no era tan indiferente como parecía, miraba de reojo al asiento trasero, sonriendo y relamiéndose los labios de vez en cuando, también movía sus muslos rozándolos entre si tratando de contener la humedad que nacía entre sus piernas.

Justo cuando la chofer se disponía a comenzar una cuarta vuelta, Mark cerró los ojos y se corrió con furia directamente en la garganta de Catherine que no se lo esperaba para nada, su primer impulso fue retirarse y toser, aunque aguantó lo mejor que pudo tragando desesperada y lagrimeando aun mas por la tos contenida, finalmente se acomodó de nuevo en el asiento, solo le quedaban un rastro de semen en la barbilla y lagrimas corriendo por sus mejillas, pero al meno ni su ropa ni la de Mark habían quedado manchadas, miró alrededor buscando como limpiarse cuando vio a la conductora que la miraba sonriendo y le tendía un pañuelo, tomó el pañuelo agradecida aunque miraba suspicaz a la chofer que estaba sonrojada y miraba de reojo a Mark mientras ella limpiaba su rostro.

Unos minutos después, ya limpios, ambos jóvenes salieron del vehículo saliendo al estacionamiento de un centro comercial de aspecto costoso, Cathy miraba en todas direcciones aun un poco aturdida por su encuentro en el auto, conocía ese centro comercial pero nunca había ido ahí, no había podido costear ni un café mucho menos la ropa de diseñador que se vendía por allí, ya notaba algunas miradas de reojo no muy halagüeñas, no sabía si era por su ropa barata o por llevada de la mano por un chico notoriamente más joven que ella.

Pero Mark siguió arrastrándola sin percatarse o ignorando derechamente las juzgadoras miradas, la llevó por varios pasillos sin detenerse en todos los escaparates de las tiendas en el camino, pero Cathy no pudo evitar mirar asombrada ropa que solamente había soñado con ponerse, había de todo tipo desde bikinis a vestidos de gala, incluso vio algunas cosas raras, como una tienda de disfraces de buena calidad y le pareció ver un sex shop a lo lejos, aunque no podía estar segura.

Finalmente llegaron a su destino, estaban frente a una tienda de ropa que tenía una apariencia aun mas costosa que el resto, incluso la gente que había mirado con desprecio la ropa que usaba evitaba la tienda en cuestión por sus elevados precios, antes que Catherine terminara de ver la tienda Mark la tiró del brazo directamente a la entrada, ella era ligeramente más fuerte que él, podía haber hecho un poco de fuerza podría detener o al menos reducir el avance, pero no hizo ni siquiera el esfuerzo simbólico para detenerlo y se dejó llevar hasta el interior.

El interior tenía un aspecto tan elegante y costoso como el exterior, se veían unos cuantos maniquíes con lindas prendas ordenados con precisión milimétrica y un escritorio de caoba donde había una secretaria vestida con un traje ejecutivo, apenas ella los vio llegar le dio el paso a otra habitación tan amplia como la primera con la diferencia que no tenía maniquíes, solo una tarima y un escritorio donde estaba Judith esperándolos con una gran sonrisa.

Se acercó rápidamente a ellos y salvo una ligera caricia ignoró por completo a Mark, centrándose en ella o mas concretamente la ropa que llevaba,  de inmediato Catherine se puso tensa, no tenía muchas ganas que la criticaran de nuevo, pero esta vez solo hizo un gesto molesto y luego la llevó de la mano hasta el escritorio, donde los tres se sentaron y se miraron un rato hasta que Catherine no pudo soportar mas la pregunta que venía rondando en su cabeza desde hace una hora.

– ¿Qué … es lo que vamos a hacer aquí? – dijo con voz tímida.

– aquí, señorita Cathy– dijo Judith hablándole directamente por primera vez en mucho rato- es donde vamos a hacerte todas las mediciones necesarias.

– ¿necesarias para qué? – respondió con la pregunta obvia.

– eso es para que Mark pueda conseguirte la ropa que le guste- Catherine no se preocupó de que Mark le eligiera la ropa, pero aun no entendía muy bien que haría allí, Judith notó su duda y continuó- yo soy dueña de esta, una de las tiendas de ropa a medida más exclusivas del país, he tomado las medidas de docenas de mujeres antes, así que puedes estar tranquila y dejar que haga lo que se hacer.

Catherine se seguía sintiendo un tanto nerviosa, sin poder evitarlo desvió la vista del rostro de Judith y miró al joven a su lado, que intentó hacer una expresión tranquilizadora que no hubiera funcionado nunca en circunstancias normales, pero que fue suficiente para ella, con renovada determinación asintió a Judith, que sonrió a la vez que se ponía de pie y se dirigía hacia la tarima que la niñera notó al entrar.

Segundos después Catherine la siguió y sin que nadie le dijera nada se paró sobre la tarima quedando en posición mas alta como en un pequeño escenario, Judith de un rápido movimiento presionó un interruptor y una potente luz encima de ella se encendió iluminándola y remarcándola en la habitación.

– desnúdate–  dijo Judith simplemente, como si no fuera la gran cosa, Catherine suspiró audiblemente, había intuido que algo así pasaría al escuchar el discurso de la madre del joven, si Mark le hubiera dicho lo mismo en menos de dos segundos se habría desnudado y habría disfrutado cada instante, pero al recibir la orden de parte de ella no le movía nada en su interior, si Mark no hubiera estado sentado mirándola ni siquiera habría cumplido la orden.

Lo bueno que tenía ir tan ligera de ropa como ella era que era fácil y rápido desnudarse, con dos simples movimientos soltó la parte que se sujetaba a sus hombros y el vestido cayó rápidamente hasta rodear sus tobillos, dando un paso atrás dejó el vestido arrumbado en el suelo, se iba agachar a recogerlo pero Judith se le adelantó, tomó el vestido y lo alejó fuera de su vista, pensaba que sería suficiente, pero ella volvió a inclinarse sobre ella como si quisiera tomar también sus sandalias.

Catherine empezó a respirar mas pesadamente casi sin darse cuenta, levantó su pierna derecha lentamente para quitarse las sandalias una a una, pero nuevamente Judith la interrumpió apoyando una mano en su espalda baja, el contacto de la cálida piel de su mano la hizo temblar y miró el rostro de la mujer que la miraba fijamente, bajó su cabeza lentamente hasta quedar a unos centímetros de su pezón derecho, por un segundo Cathy podría haber jurado que le daría una mordida y contuvo el aliento expectante.

Pero ella siguió su camino hasta que su cabeza estuvo a la altura de su cintura y antes que Catherine alcanzara a reaccionar de cualquier manera, ella le quitó la sandalia de su pie y se alejó rápidamente, la niñera se quedó aturdida por un instante y miró a Mark como pidiendo una explicación, pero en cuanto sintió los pasos de ella acercándose por detrás se movió más rápido que ella y se quito la sandalia que le faltaba.

Judith se rio al tomarla y fue a dejarlo a donde sea que estaba llevando sus escasas prendas, no sin antes darle una suave caricia en el muslo izquierdo, que hizo vibrar involuntariamente a la joven niñera, Cathy estaba confundida y sorprendida, no sabía porque estaba tan excitada, estaba expuesta de manera humillante y solo ligeramente tocada por una mujer, ni siquiera había mirado demasiado a Mark y ya sentía humedad en sus muslos y sus pezones completamente erectos.

Trató de centrarse en el joven que estaba frente a ella, que se daba cuenta perfectamente lo excitada que estaba y se veía bastante divertido, lo cual solo hizo que se estremeciera y confundiera mas con su mezcla de emociones y sensaciones, instintivamente dobló su espalda  y se paró mas recta para parecer mas alta y resaltar sus atributos, en ese momento Judith se acercó de nuevo y se paró detrás de ella, se colocó tan cerca que podía sentir el cálido aliento en su espalda, puso ambas manos en los hombros de Cathy y los acarició suavemente.

Al menos esta vez Catherine pudo evitar temblar como una jalea, miró fijamente a Mark mientras la madre de este miraba fijamente su cuerpo desnudo, lo peor es que el joven ni siquiera parecía incomodo, se veía divertido y desde donde estaba se notaba una clara protuberancia en sus pantalones marcando su erección, le hubiera sorprendido si en ese momento la puerta no se hubiera abierto la puerta de par en par y hubiera entrado un hombre por ella.

Era un hombre altoy de cuerpo atlético, vestía un traje formal hecho a medida y traía una bandeja con varios implementos de medición, ni Mark ni Judith reaccionaron de ninguna manera como si fuera normal que un hombre que ella no conocía la viera desnuda, hizo el ademan de cubrirse, pero en cuanto movió los brazos Judith le susurró un “quieta” y ella sintió que sus brazos perdían toda su fuerza y quedaban paralizados a sus costados.

Por un segundo tuvo la esperanza de que el fuera homosexual, eso le haría más fácil para ella, pero sus esperanzas murieron rápidamente porque cuando él se acercó la miró de arriba abajo con una expresión lujuriosa, se quedó parado a un metro a su lado mientras sujetaba la bandeja en dirección de Judith, que de inmediato tomó una cinta de medir, y se puso a trabajar, el hombre dejó la bandeja a un lado y comenzó a anotar el resultado de las mediciones en ella.

Catherine pasó largos minutos así de expuesta, frente a una mujer que hacía mediciones normales y lógicas y dos hombres, un adolescente y un total desconocido, la situación era tan surrealista que la niñera no podía hacer otra cosa que quedarse quieta mirando a Mark esperando alguna reacción de su parte, pero el solo la miraba en silencio, lo que en vez de molestarla solo sirvió para tranquilizarla un poco, apenas prestó atención a los números que Judith dictaba en voz alta.

Finalmente, todas las mediciones normales terminaron, pero las cosas solo se pusieron peor, cambio de cintas de medir usando mas pequeñas y maleables, luego la uso para medir cosas mas precisas, empezando por sus pechos, la cinta estaba helada y la hizo templar nuevamente, pero lo que realmente la hizo estremecer fue cuando sin ninguna orden el desconocido tomó su pecho y lo levantó para que Judith midiera mejor.

Catherine abrió la boca sorprendida y miró de nuevo a todos los involucrados con una mirada acusadora, pero nuevamente todos reaccionaron como si fuera algo perfectamente normal, incluso el desconocido tuvo la desfachatez de exprimir ligeramente su delicado seno, lo que sumado a la excitación que ya llevaba encima hizo que se le escapara un gemido, tanto Judith como el desconocido se rieron de ella, Mark seguía en silencio con una sonrisa satisfecha.

Nuevamente solo una mirada de Mark tuvo el efecto de tranquilizarla, aun cuando con mas delicadeza de la esperada el desconocido tomó la punta de uno de sus pezones y lo estiró para que fuera medido por Judith, Cathy sabía perfectamente que eso no era normal, con qué sentido la median con tanto detalle y en partes tan sensibles de ser una conducta normal de una modista, pero ahora ya no le podía importar menos.

Continuaron así por un tiempo, a cada momento haciéndole cosas más raras e invasivas, la niñera se pudo mantener firme sin emitir ni un solo gemido ni estremecerse ni una vez, al menos hasta que su trasero estaba listo y buscaron entrar entre sus piernas con todo y cinta de medir, ella bajó la vista hacia sus manos y estaba a punto de retorcerse incomoda, pero en ese momento Mark finalmente rompió su silencio.

– ábrete de piernas- dijo simplemente y toda queja de arte de Cathy se ahogó en su garganta y se quedó quieta y obedeció sus órdenes, aun así, lo miró con una expresión triste, se daba cuanta que se tendría sexo con cualquier persona si el se lo mandara y probablemente lo disfrutaría cada momento, no sabía en que momento y la razón por la que estaba así, no estaba molesta por eso pero la estaba haciendo reconsiderar muchas cosas sobre sí misma.

Finalmente con las piernas abiertas no pudo hacer nada para evitar que el desconocido le acariciara la húmeda entrepierna y usando su pulgar y su índice le abrió los labios vaginales exhibiéndola completamente, eso no fue todo Judith aparentemente ya no iba fingir que la seguía midiendo y llevó su mano derecha a su expuesto pubis, metiendo dos dedos y moviéndolos bruscamente aunque con una precisión quirúrgica, haciendo que se inclinara sobre si y gimiera fuertemente, cerró los ojos y se hubiera caído de no haber sido abrazada por la cintura de la madre de Mark.

En ese momento sin que ella se diera cuenta el desconocido salió de la habitación y Mark finalmente se puso de pie y se acercó presuroso hasta estar al frente de ella y envolverla con sus brazos, Cathy abrió los ojos viéndolo allí y también lo abrazó cariñosamente haciendo que Judith sacara su mano de su entrepierna,  fue reemplazada de inmediato por la mano de Mark, Judith por su parte decidió llevar una mano a sus pechos pero la otra se dirigió a sus nalgas.

El estimulo recibido de madre e hijo al mismo tiempo hizo que solo pudiera gemir y tratara de morder el hombro de Mark, sobre todo cuando este metió tres dedos lo mas profundo que pudo dentro suyo y comenzó a acariciarla por dentro, los ojos se le pusieron blancos y sus rodillas quedaron tambaleándose, estaba al borde del orgasmo y los tres lo sabían, la estocada final vino de parte de Judith que inesperadamente metió el pulgar sobre el ano de Cathy y presionó hasta atravesarlo.

La explosión de estímulos repentinos consiguió que Cathy fuera atacada por el orgasmo mas intenso que haya tenido en su vida, fue como si su mente se sumergiera en un océano infinito de puro placer, quedó en blanco por varios segundos sin siquiera poder respirar, hasta que perdió la sensación en todo su cuerpo y cayó al suelo como una marioneta a la que se le cortan los hilos, de no haber sido por los rápidos reflejos de Mark se habría estrellado bruscamente contra el suelo.

Unos minutos después Cathy abrió los ojos nuevamente, estaba sentada en el suelo y Mark le sujetaba la nuca y la miraba divertido, tardó otros dos minutos en terminar de despejar su nublada cabeza y se puso de pie avergonzada y tambaleante, Mark simplemente le apuntó a su ropa arrumbadas en un rincón, se la puso en unos segundos y después con la cabeza baja siguió a Mark a la salida, nadie estaba en el camino y al salir se dio cuenta que la tienda ya estaba cerrada.

–  mi madre estará ocupada un tiempo, haciendo y mandando hacer la ropa que le pedí- explicó Mark adivinando su pregunta, mientras la llevaba de la mano a otro lugar, las mismas miradas que recibió al llegar la volvieron a seguir las molestas miradas de el principio, tal vez hasta peores porque ahora se veía sofocada y despeinada, pero a ella ahora no le importaba, solo lo siguió aun un poco aturdida hasta que llegaron a un banco en medio del centro comercial.

– Cathy– le dijo mirándola a los ojos, ella trató de rehuir su mirada, pero no importaba cuanto lo intentara siempre terminaba mirándolo nuevamente- quiero que tomes esto– le dijo y le dio una tarjeta negra– y vayas y compres algo que quieras, no importa el precio, pero no compres demasiada ropa porque ya compraremos nosotros, luego nos reunimos en la cafetería de allá– apuntó a una zona donde se veía claramente un cafetería.

No le dijo mucho mas que eso, solamente le dijo el numero secreto de la clave de la tarjeta y luego se fue hacia el café, dejándola sola y sumida en sus pensamientos, estuvo largos minutos sentada ahí, regularizando su aliento y pensando, simplemente pensando, mientras miraba de reojo la tarjeta en sus manos.

A su mente venía una y otra vez la habitación que le mostró Mark hace unas horas, pequeña pero llena de significado, así como la extraña y brutal escena a la que se vio expuesta bajo el pretexto de una toma de sus medidas, pero a pesar de todo lo que mas venía su mente no eran los hechos, ni las humillaciones, su mente y cuerpo solo podían centrarse en la multitud de sensaciones que la habían hecho sentir, solo en un fin de semana.

Finalmente tomó una decisión, se puso de pie con resolución y se dirigió a una tienda que vio hace un rato.

Mark había estado esperando por casi una hora en un espacio cerrado en una exclusiva cafetería, no estaba especialmente impaciente, sabía todo lo que se podían tardar las mujeres en elegir ropa, aun así se alegró cuando vio llegar a Cathy a la cafetería, le sorprendió que solo trajera una pequeña bolsa, pensó que tal vez había comprado joyería o algo así, no le importaba de todas maneras, se había comportado bien y se lo había ganado, ella se sentó delante suyo sin decir ninguna palabra, poniendo la bolsa entre ambos, el joven se alegró al verla mas feliz, había notado que había estado tensa toda la tarde, pero era entendible, hasta para él hoy había sido un poco excesivo.

– Mark- dijo calmadamente y por su tono el dejo la actitud relajada y se puso serio como correspondía a la situación- desde esta mañana he estado pensando en muchas cosas, me imaginó que lo notaste– dijo sonrojándose ligeramente, pero sin dejar de lado el tono serio- al final llegué a una conclusión, yo no quiero hacer la tercera prueba de nuestro acuerdo.

– ya… veo– dijo Mark sin poder evitar su tristeza y molestia, ella realmente le gustaba y tenía muchos planes para ella, la noticia le llegaba con sorpresa, además, tal vez le exigió demasiado o la trató muy mal durante estos días, ni siquiera pensó en tratar de convencerla, se veía completamente determinada, iba a agradecer por el trabajo que ya había hecho, pero se dio cuenta que ella se veía algo sorprendida por su molestia.

– creo que lo dije mal- dijo sonrojándose más y desviando los ojos en un gesto muy tierno que Mark había llegado a apreciar- lo que quería decir es que por mi parte considero la tercera prueba ya innecesaria, porque yo ya estoy convencida y quiero firmar el contrato permanente, si tú estás de acuerdo claro.

Claro que estaba de acuerdo, se lo iba a decir, aunque antes que alcanzara a procesar  el alivio que estaba sintiendo ella tomó la bolsa de la mesa y se levantó, dio una vuelta a la mesa y se paró frente a él, antes que el pudiera decir nada se arrodilló entre sus piernas con la bolsa aun entre las manos, lo miró a los ojos y por fin mostró el contenido de la bolsa, era un lindo collar de cuero rojo, con un corazón adornando el frente y con un pestillo en la parte trasera, Mark sabía lo que era, era un collar de esclava, que seguramente compró en el sex-shop del centro comercial, sintió un nudo en la garganta sobre todo al ver como ella se ponía tensa en anticipación a la pregunta que iba a hacer.

– Mark– dijo solemnemente, estirando el collar entre sus manos entregándoselo – ¿querrías firmar un contrato permanente conmigo para que yo sea tu niñera?

Hubo un minuto de silencio entre ellos, hasta que Mark se compuso tomó de entre los dedos de Cathy el collar de cuero, y lo acercó para colocárselo, ella con una sonrisa levantó su pelo para que no molestara, y cuando se escuchó el ruido del pestillo aumentó el tamaño de su sonrisa y el latido de ambos corazones.

– si quiero firmar– dijo inclinándose sobre ella hasta estar a menos de un centímetro de ella- serás mi niñera PERMANTENTEMENTE- terminó la frase dándole un simple, aunque poderoso beso en los labios, cuando se alejó tenía un mechón de pelo cariñosamente sujeto entre sus dedos- tal vez debería hacer que te cortes un poco el pelo- dijo como broma.

– lo que tu quieras Mark- dijo con convicción Catherine, y ambos entendieron que no se refería solo al tamaño de su cabello.

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