Violación grupal salvaje – relatos xxx

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ESTE RELATO CONTIENE ESCENAS EXPLÍCITAS DE VIOLACIÓN Y SEXO DURO*

Cuando abrió los ojos se sintió aturdida, pero no consiguió recordar nada más allá de aquel momento en el bar, mientras aquella mujer le preguntaba sobre sus experiencias sexuales y ella se confesaba sin saber por qué. Intentó moverse y se dio cuenta de que estaba esposada con las manos a la espalda y que una cadena la sujetaba del techo.

El fuerte ruido de la puerta al abrirse la distrajo de sus pensamientos. Al levantar la vista del suelo movida por la curiosidad pudo confirmar que estaba en una especie de sótano. Una figura se acercó hacia ella, que entornó los ojos para poder ver quién se acercaba. 

¡Era la misma mujer del bar! Se acercó lentamente y cuando estuvo frente a ella le dirigió una sonrisa cínica y después le acarició el cuerpo desde la cintura al culo y le dio un fuerte cachete. Se acercó a ella y habló: 

– Voy a ser muy clara contigo, pequeña. Tengo un montón de amigos ahí fuera esperando por ti. Ha pasado tiempo desde la última vez y la verdad es que estamos ansiosos. Si obedeces puede que tengamos algo de compasión, pero, recuerda una cosa: siempre puede ser peor. Mucho peor. Así que piénsalo bien antes de desobedecer. 

– Por favor, se lo suplico… – comenzó a sollozar ella.

– Shhhhh… No olvides que ya nos conocemos, pequeña zorrita, recuerda que ya me dijiste todo lo que necesito saber en el bar. Y sé que a pesar de tu corta experiencia eres una putilla muy viciosa. Así que creo que al final hasta lo disfrutarás – se quedó helada ¿qué había ocurrido en el bar? Había estado bebiendo y no recordaba gran cosa, pero ¿qué le había contado sin darse cuenta? – Bueno, cariñito, empecemos.

En cuanto pronunció esas palabras se repitió el ruido fuerte de la puerta y siete hombres desnudos entraron en la habitación. Eran todos enormes y fuertes y, lo que era aún peor, tenían unas pollas descomunales y tiesas. Se le agrandaron los ojos cuando uno de ellos se acercó directo a ella y sin más preliminares le metió su gigantesca polla en la garganta. Empezó a meterla y sacarla con rapidez y profundidad mientras la agarraba del pelo y le movía la cabeza al mismo salvaje ritmo. Cuando se la sacó un momento para que pudiera respirar ella empezó a toser, pero en seguida él le dio un fuerte cachete en la cara y le gritó:

– ¡No vuelvas a cerrar esa boquita de puta! Cada vez que la cierres va a ser más duro y más duro, ¿entendido? – ella, como respuesta, abrió mucho la boca y esperó. Él esbozó una sonrisa y empezó a darle pollazos por la cara hasta que al final le volvió a clavar la polla hasta lo más profundo de su garganta. Mientras le follaba la boca como un salvaje sus compañeros empezaron a acercarse y a sobarle las tetas y a meterle dedos por el coño y por el culo. En cuanto la polla que tenía en la garganta salió otra la reemplazó y comenzó una follada todavía más brutal que la que había precedido. Mientras le zarandeaban la cabeza y tragaba polla hasta casi asfixiarse escuchó que los demás reían y que el que la había estado violando la boca hasta hacía un momento les decía a sus compañeros que tenían que probarlo. Entonces, la polla que tenía en la boca se detuvo y sintió cómo la levantaban en el aire. La colocaron en un colchón boca arriba con la cabeza colgando por el borde y la sujetaron allí entre varios mientras otro de los desconocidos empezaba a metérsela por la boca. Ella no paraba de toser y le lloraban los ojos, pero alcanzó a ver que la mujer que había hablado con ella al principio estaba allí sentada mirando complacida la escena y masturbándose lentamente. Cuando ya todos habian gozado de su boca al menos dos veces se dio cuenta de que volvían a cambiarla de posición. Esta vez la colocaron de rodillas frente a la mujer que estaba recostada en una silla. Ella simplemente se abrió de piernas y le ofreció su coño. Era evidente lo que deseaba, pero decidió que no le daria el gusto y se apartó. Entonces, la mujer comenzó a reir e hizo una seña a los hombres. 

Los hombres comenzaron a reir y a pavonearse: 

– ¡Vamos a follarte hasta que te quedes paralítica, zorra! 

– Reza lo que sepas, putita, porque no vas a librarte de nosotros

– Mírala, ¡si yo creo que le está gustando!

Eran algunas de las cosas que decían sus captores mientras reían, se daban codazos y se acercaban a ella. En un ataque de pánico ella se levantó e intentó alejarse, pero la cadena que la unía al techo hizo que tuviera que parar en seco y el desequilibrio la hizo caer al suelo de bruces. Los hombres comenzaron a reir escandalosamente y cuando ella intentó levantarse sintió que unas manos enormes la sujetaban de las caderas y cómo la cabeza de una enorme polla pujnaba por entrar en su estrecho culo. Ella gritó aterrorizada e intentó alejarse, pero el tipo la tenía bien sujeta. 

– Ufff lo tienes bien estrecho, zorra – decía mientras hacía presión para clavársela cada vez más hasta el fondo. La sacó del todo y le escupió en el ojete y entonces, sin darle tiempo de prepararse, se la agarró con la mano y se la clavó hasta el fondo del culo. Ella abrió la boca para emitir un grito de dolor, pero en ese momento otra polla se le metió en la boca y ahogó el grito – sí, joder, putita… ¿te gusta? te gusta, ¿verdad? ufff …qué estrecho lo tienes zorra, ¿es que nunca te habían follado el culo? uffff…

Los hombres alrededor se masturbaban y le decían cosas obscenas mientras los dos que la tenían la zarandeaban adelante y atrás sin piedad. El que estaba en su culo aceleró el ritmo todavía más y empezó a darle cachetes en el culo mientras gritaba – ¡Me corro! ¡Joder, me voy a correr en tu culo, puta!

Cuando por fin se corrió la soltó y la arrojó sobre el que la estaba follando la boca, que en seguida la tumbó sobre él y empezó a follarle el culo salvajemente. Ella empezó a gritar sin parar que la dejaran y en ese momento la mujer se acercó y solo le dijo: 

– Si quieres que pare, cómeme el coño, puta- y sonrió.

– ¡Que te jodan! ¡Que te jodan, puta loca! – gritó ella con rabia mientras el hombre seguía dándole por el culo. La mujer rió a carcajadas y dijo:

– Ya veo que te gusta jugar duro, putita. Bien, pues juguemos. Es mejor cuando se resisten, así dura más. 

En ese momento un hombre se acercó a ella por la espalda sin que se diese cuenta. Cuando el que la estaba follando se detuvo ella obtuvo un momento de alivio, pero en seguida se dió cuenta de que otra enorme polla competía con la que ya tenía alojada en su culo por el reducido espacio. 

– NOOOOOOOOOOOOOOO por favor! Nooooooo – gritó ella desesperada – ¡Por favor! ¡Haré lo que sea! – gimoteaba mientras sentía cómo poco a poco la segunda polla iba entrando en su enrojecido y maltratado agujero. 

– Haberlo pensado antes – le dijo un hombre que se acercaba a ella pajeándose justo antes de clavarle la polla en la boca. Mientras la furiosa mamada comenzaba de nuevo, la segunda polla que trataba de entrar en su culo por fin lo consiguió y el dueño no dudó en empezar a entrar y salir furiosamente mientras el que estaba debajo reanudaba sus movimientos. Tenía dos pollas destrozándole el culo y una clavada en la garganta y no podía respirar. Mientras estaban así otro se acercó y le quitó las esposas, solo para darse cuenta de que dos pollas ocupaban rápidamente sus manos, que eran obligadas a masturbar a los hombres. 

Cuando uno de los hombres iba a correrse se colocaba rápidamente en el puesto de la mamada y se corría en su boca y mientras tanto, los demás iban rotando por sus demás agujeros. Cuando se cansaron de ver solo dos pollas en su culo decidieron que iban a probar algo nuevo.

Todos se apartaron menos el que estaba debajo de ella, que empezó a follarle el coño.

– ¡Eh tíos, adivinad! Lo tiene bien mojadito, ¡la muy puta está caliente! – gritó mientras empezaba a follarla. Todos se rieron mientras ella enrojecía y se enfadaba con su traicionero cuerpo. Entonces, un segundo hombre le metió la polla en el coño. Para su sorpresa, entró directamente y ella estuvo a punto de gritar, pero esta vez de placer. No podía entender cómo, pero aquello le estaba gustando. Mientras estos dos hombres le hacían una doble vaginal uno más se acercó y se colocó encima para metérsela en el culo. El resultado fue una posición algo incómoda, pero desde luego estimulante. Ella ya no pudo soportarlo más y empezó a retorcerse, a moverse y a gritar que quería más pollas. Los hombres se vieron en seguida animados y mientras uno se acercaba a su boca, que esta vez recibió la polla ansiosa y empezó a lamerla, otros dos se acercaron a sus manos, que parecieron moverse por su propia cuenta masturbándoles. Entonces otro hombre se acercó con un dildo unido a un largo palo y desde detrás se lo metió también por el culo de una fuerte embestida. Ella soltó la polla que estaba lamiendo lo justo para gritar

-SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, jodeeeeer, dadme más pollas, siiii, folladme, folladme por favor – el que estaba frente a ella no pudo soportarlo más y volvió a follarle la boca furiosamente hasta correrse en su boca. Entonces el que sujetaba el dildo se colocó en su boca y empezó a follarla.

-Vamos puta, trágate esta polla… Te gusta lo que te hacemos, ¿verdad? Eres una zorra de mucho cuidado, siii, eso es, chúpala, putita…-ella mamaba hasta casi asfixiarse y cuando sintió que el que le follaba el culo se corría dentro ella no pudo soportarlo más y empezó a cabalgar furiosamente a los que le hacían la doble vaginal. Mientras se movía arriba y abajo se frotaba las tetas, hasta que soltó la polla que tenía en la boca y empezó a gritar:

– Si, dios ME CORROOOOOOOO- mientras gritaba los hombres sacaron sus pollas de ella y una lluvia de impresionante squirt salió de ella, que se quedó temblando en el suelo. 

Cuando la mujer del bar apareció de nuevo en escena ella se acercó reptando y colocándose a la altura de su coño empezó a lamérselo.

– Gracias, señora, gracias – murmuraba mientras empezaba a comerse el coño con ansia. La mujer se repantingó en la silla y empezó a restregarse contra su cara mientras uno de los hombres se acercaba por detras para metérsela de nuevo en el culo. Ella se separó del coño lo justo para decir – Vamos, chicos, ¿ya estáis agotados? Necesito más pollas.

Casi como si esa hubiese sido la señal, de pronto otros diez hombres entraron en la habitación y ella sonrió al sentir que su coño chorreaba de excitación. Siguió comiéndose el coño mientras los hombres le metían las pollas en el culo de dos en dos y ella no paraba de gritar y de correrse a chorros. Nunca en su vida había sentido tanto placer y empezaba a temer que fuese solo un sueño. Cuando por fin la mujer a la que le comía el coño se corrió con un buen squirt en su cara ella se relamió.

– Muy bien, putita, parece que has aprendido rápido. Lo has hecho muy bien, hacía tiempo que no me corría así, dime, ¿qué quieres como premio? – ella sonrió insegura y dijo:

– Quiero que vuelvan a follarme como salvajes durante todo el día, hasta que no pueda moverme.

Mientras hablaba los hombres ya estaban acercándose a ella con sus pollas en alto.

– Me complace tu petición, putita, creo que así será- hizo un gesto con la mano y todos se le echaron encima mientras le metían las pollas de dos en dos y de tres en tres en sus aún estrechos agujeros. Incluso le metieron dos pollas en la boca. 

Durante los días siguientes le hicieron dobles y triples penetraciones anales y vaginales, le follaron la boca incluso de dos en dos y la conectaron a todo tipo de máquinas y vibradores. En una ocasión uno de los participantes le metió un bate de béisbol casi entero por el culo y empezó a moverlo furiosamente hasta que ella se corrió como una fuente. En otra ocasión habían empezado a meterle dildos por el culo para ver cuántos cabían. Se detuvieron en cinco porque ella se corrió y los expulsó con fuerza. También la colgaron del techo y la hicieron descender sobre un gigantesco dildo que casi la empaló pero que la volvió loca. 

Cuando, según su previsión, se quedó en el suelo sin poder moverse todos se fueron. 

Ella sabía que debía sentir vergüenza, pero lo único en lo que podía pensar mientras empezaba a frotarse el clítoris era en recuperarse cuanto antes para volver a follar durante tres dias.

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