Comiendo la polla de un Hetero – relatos gays

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Fui de fiesta con mi amigas. Tocaba ir a algún garito hetero porque a veces vamos a bares gays. Así todos contentos.

Cuando estábamos bailando, me gusta hacer shows y hacer reir a mis amigas.

Vi que el chico de al lado miraba cómo bailaba y sonreía. Él bailaba de una manera tosca con un grupo de chicas y chicas, y parecía que una era su ligue.

En un momento de mi baile se acerca imitando mis pasos y me dice

–       Menudo flow llevas

Le sonreí y bailé un poco encarándome a él. Me siguió el rollo con su peculiar estilo de baile.

En  ese momento me di cuenta de los brazos que tenía. Los bíceps se le marcaban muchísimo en esa camiseta ancha. No imagino cómo sería su abdomen.

Mis amigas me miraron y rieron.

Seguí bailando y al cabo de un rato le vi morreando con la chica. Parecían novios. Pero no tardó en volver a arrimarse a mí para hacer otra gracia.

Yo ya me estaba poniendo nervioso y cachondo. Pero aún así le perreé. Él parecía algo borracho.

Me volvió a hablar.

–       Me mola como bailas. Eres bueno!

–       Reí – gracias

Los nervios me hicieron instintivamente sacar un cigarro de mi bolsillo para ir afuera a fumar. Y me dice:

–       Oye me invitas a uno.

Casi se me caen las bragas.

–       Claro, vamos.

Veo cómo le dice algo a la chica y salimos afuera.

Ya fuera nos encontramos a un grupo de gente y estuvimos bromeando con ellos. Nos habían roto la intimidad.

Me estaba meando, así que le dije:

–       Necesito hacer pis. Te veo dentro.

–       Ufff yo también, estoy que no aguanto.

Ya dentro del baño las cabinas estaban ocupadas así que me tuve que poner en el corrido de pié.

Saqué mi pene, cerré los ojos e intenté concentrarme ya que me estaba costando. Cuando empiezo a escuchar un chorro fuerte a mi lado. Miré de reojo vi su enorme brazo a pocos centímetros de mí. Era él. Subí la mirada y estaba concentrado en su meada con los ojos cerrados. Bajé entonces la mirada y me encontré con sus manazas sujetando una enorme polla gorda echando un chorro descomunal.

Joder. Ya la había liado. Se me puso dura al momento.

En esto él abre los ojos y me pilla.

Tenía que salir del apuro.

–       Tío, menuda polla grande que tienes.

–       Hahaha, se rió, mientras la exhibía

–       Además es bien gorda

Volvimos a la pista de baile. Cada uno bailaba con su grupo, pero veía cómo me controlaba de reojo. Le gustaba cómo bailaba.

En esto me dice.

–       Oye mi amigo tiene material para hacernos un porro. ¿Te vienes?

Le dije que sí, pensando que el amigo también vendría. Pero no fue así. Vino él sólo.

–       Va a ser mejor que lo liemos en uno de los baños, hay segurata en la zona de fumadores.

Así que nos metimos en una de las cabinas para liarnos el peta.

Le digo mientras empieza a liárselo:

–       Oye, voy a aprovechar para mear.

–       Sí claro, tranqui. Con confianza.

En vez de bajarme el pantalón sólo por delante, me lo bajé entero, dejando mi culito depilado totalmente al descubierto. Levanté un poco la camiseta para dejar mejores vistas de la parte trasera.

En los azulejos negros del baño podía ver cómo él miraba de reojo hacia mi trasero mientras liaba el peta.

Que bueno estaba el cabrón y qué brazos tenía. No me podía creer esa situación. Intenté alargar mi meada lo máximo que pude para dejarle ver más.

Giré la cabeza de repente y le pillé mirádome el culo.

–       Oye tío, no me mires. Un poco de discreción. – Dije riendo

Él medio se tambaleaba de lo borracho que iba, mientras liaba el peta.

Cuando acabó dice:

–       Sujétalo, que tengo que mear, y ahora vamos a fuera.

Nos intercambiamos el sitio y saca su trabuco para mear.

Me quedo mirándolo con los ojos fijos. Él sabía que le miraba, y de hecho esta vez la tenía morcillona.

–       Oye guapo, la tienes más grande que antes.

–       Hahahaha, será una impresión tuya. Sujétamela un momento, así me acabo de liar el peta.

Separó sus manos y le agarré la polla. No os imagináis lo gorda que era al tocarla. No estaba dura pero sí morcillona de 18cm. Cómo sería dura!

Ya que estaba borracho empecé a piropearle.

–       Oye que polla tan bonita tienes, le dije mientras se la agarraba. ¿Esa chica de fuera es tu ligue?

–       Haha gracias. Sí, es mi novia.

–       Anda novia… pues se lo debe pasar bien con esto. ¿Y puedo ver tus abdominales?

Asiente con la cabeza y le levanto la camiseta. Mis ojos se abrieron como platos. El tío estaba cincelado.

Su meada estaba acabanado y yo le seguía agarrando la polla. Así que se la sacudí, me agaché y le dije:

–       Te la voy a limpiar.

Se volvió a tambalear de lo borracho que iba pero no me apartó.

Abrí mi boca y me metí su tremenda polla morcillona entera. Se la empecé a chupar, saborear, masticar, tragar y hacerle de todo.

No tardó en ponerse dura y alcanzar los 22cm. Que trabuco tenía el cabrón.

En esto me aparta, se la guarda, y salimos a fuera a fumar el porro.

Al volver adentro su novia estaba medio mosca, él nos presentó y ella se tranquilizó al ver que había ido a fumar con otro tío y no con una tía. Mis amigas en cambio me empezaron a hacer preguntas, pero les dije que no había pasado nada.

Seguía teniendo el sabor de su polla en mi boca.

Mientras bailábamos podía notar cómo sus movimientos eran cada vez más de borracho por la manera en la que manoseaba a su novia y por cómo se movía. Pero a mí me ponía muchísimo. Él seguía prestando atención hacia donde estaba yo cada vez que me movía.

Al cabo de un rato me fui a sentar un rato en el balcón del piso de arriba para descansar. Él vio hacia donde iba y a los 5 minutos se acercó adonde estaba. Me dice:

–       ¿Qué tal amigo? ¿Te ha subido el peta?

–       Pues sí, lo estoy notando.

–       ¿Qué pasa, estás cansado?

–       Pues no, lo que pasa es que me tienes todo cachondo. – Le solté.

–       Ya vi pillín. Que como te deje me comes entero.

–       Hombre guapo, es que con esa polla cómo para no metérmela entera.

–       Hahahaha meterla en ningún lado, que tengo novia.

–       Ya bueno, y yo lo respeto, pero no voy a decírselo a nadie. Sólo quiero sentarme encima de ella.

Se rió colocándose la polla. Evidentemente le estaba poniendo cachondo la idea.

–       ¿Por qué no volvemos al baño y me follas?

Le revolvió un escalofrío y me puso la mano en la espalda.

–       No me tientes, que no soy de piedra.

Le agarré del brazo y me lo llevé a una esquina del reservado donde siempre están las parejas y nadie te puede ver.

Le senté, le bajé los pantalones, y saltó su polla totlamente dura. Desde el balcón se veía a su novia bailando con los demás del grupo y mis amigos al lado. Bajé un poco mi pantalón, me agaché, y me pegó un lengüetazo en el culo.

En un segundo me acerqué a él sentándome encima mirando los dos al público y empecé a notar su polla abriendo mi culo.

–       Cabrón me estás perforando, le dije

–       Calla y baila, me suelta.

Me lo estuve cabalgando durante 5 minutos.

–       ¿Habías dado antes por el culo? Le pregunto

–       Sí, claro.

–       ¿Pero con algún tío?

–       Eso no.

Ahí mi culo se puso más en tensión al  notar que un hetero simplemente por estar borracho y caerle bien me estaba abriendo el culo. Con su novia a 50 metros.

Me dice:

–       Colega, vas a hacerme correr.

No llevábamos condón, por lo que me lo planteé por un instante.

–       Quiero que te corras dentro. Quiero que me dejes preñao.Quiero notar todo el semen de pollón gordo dentro de mí. Ábreme. Córrete. Préñame.

En esto empecé a notar como su semen salía a borbotones inundándome por dentro todo su líquido viscoso y caliente. Que polla tan gorda tenía.

–       Tenemos que bajar, me van a pillar.

En esto aparece su novia al lado de nosotros, y rápidamente saco el tabaco de liar.

Yo seguía sentado encima de él.

Ella dice:

–       Imbécil, te estaba buscando.

–       Haha tranquila, seguro que te pensabas que estabas con otra.

Ella mira con cara de “pues sí, pero no lo voy a reconocer”, pero se veía alivio en su cara al ver que estaba conmigo.

–       Aquí mi amigo que me está invitando a un cigarro – y le guiña el ojo a su novia, como sugiriendo que se aprovechaba de mí por ser gay.

Ella se alivió y se sentó con nosotros.

–       Colega, bájate ya de mí no? Me dice de broma para que me aparte.

Al moverme saqué toda su polla de mi culo sintiendo de nuevo un placer enorme. La mesa tapaba todo y ella no podía ver nada.

Discretamente se guardó el cipote en el pantalón y yo me seubí el pantalón mientras acabábamos de liar el cigarro.

–       El mejor amigo de mi novia también es gay – me dice – danos tu número para poneros en contacto.

Le di mi número.

Y así es como empezamos a follar en secreto un par de veces por semana.

Cómo me ponía ese semental. Y cuánto me llenaba cada vez que se corría en mi culo con su enorme polla. Me sometí totalmente a él en el sexo. Aunque la situación la controlaba yo totlamente. Le tenía agarrado por los cojones y eso me encantaba.. La novia por

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