Mi Hermana Gemela – relatos porno

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Hola como están, mi nombre es Jorge, tengo 19 años, no soy muy alto y de complexión media, el relato que les voy a contar ocurrió hace 2 años con mi pequeña hermana Georgina ella y yo somos gemelos, aunque no nos parecemos. Ella es delgada cabello claro sin llegar a ser completamente rubio, ojos grises y un cuerpo muy bonito, aunque no muy desarrollado.

Tengo otras dos hermanas de 20 de nombre Susan y 21 años, llamada Samanta la relación que tenemos los 4 es genial, pero con la que mejor me llevo por ser de la misma edad es con Georgina

Todo comenzó una noche en que como cada noche desde que éramos niños, pase al cuarto de cada una de mis hermanas para darles las buenas noches, al final del pasillo queda el cuarto de mi madre, mi padre hace muchos años que no vive con nosotros después del divorcio cuando Geo y yo contábamos con 10 años.

Me quede con ella un buen rato charlando sobre la escuela y algunas tareas que tenia que hacer a otro día.

Debo decir que entre las puertas y el interior de los cuartos hay un pequeño pasillo, y en la pared un espejo grande y un mueble que hace de tocador, así que al estar de pie junto a la puerta se puede ver la habitación y la cama a través del espejo.

Al dirigirme a mi habitación, escuche algunos murmullos en la habitación de Samanta, me acerque y la puerta estaba entre abierta, pensando en que estaría hablando por teléfono con alguna amiga o viendo la televisión me asome y lo que vi a través del espejo me dejo sin palabras, Vi a mis hermanas mayores recostadas en la cama en bragas y sostén, pero Susan estaba inclinada sobre Samanta besándola y con una mano le acariciaba el coño con las bragas puestas, entre al pasillo procurando de que no me fueran a ver en el espejo, y Samanta le suplicaba con voz entre cortada a Susan

-Vamos Susan, acaríciame mas estoy tan caliente quiero sentir tus dedos frotándome – Samanta se bajó el sostén dejando al descubierto sus tetas blancas con unos pequeños pezones rosados y tomando a Susan de la cabeza la llevo a ellos pidiéndole – Vamos chúpame las tetas, quiero sentir tu lengua en mis pezones.

Susan no se hizo esperar y comenzó a lamer los pezones de Samanta chupándolos y volviendo la lamerlos arrancándole gemidos de placer a Samanta quien se hizo a un lado sus bragas para que Susan pudiera acariciarla mejor mientras pasaba una mano bajo el cuerpo de Susan y le acariciaba el coño sobre las bragas.

Decidí retirarme para que no me fueran a ver, al salir volví a cerrar la puerta muy despacio y me dirigí a la habitación de Geo.

Una semana antes charlando con Geo, me había contado que había visto a nuestras hermanas besándose, en aquel momento le dije que tal vez se lo había imaginado, que posiblemente solo estaban jugando, pero ahora después de lo que vi supe que tenía razón.

Al llegar a su recamara toque y enseguida escuche su dulce voz

– Pasa está abierto – al entrar, instintivamente me di la vuelta dándole la espalda, ella estaba buscando algo en su closet y estaba agachada, solo vestía una remera y una falda corta que dejaba ver sus  bragas pequeñas que en ese momento se le metía en su pequeño culo , al enderezarse y verme me dijo – Entra como si no me hubieras visto las bragas – y era verdad en varias ocasiones la había visto tan solo en sostén y bragas cuando iba a mi cuarto porque no podía dormir y se quitaba el camisón y así se acostaba junto a mí, pero en aquel momento después de lo que vi en el cuarto de Samanta no deseaba tener más tentaciones.

Se sentó en una silla y me pregunto

– ¿Que paso traes una cara? – me senté en la cama y no sabia como decirle lo que había visto así que comencé por recordarle lo que me había contado.

– ¿Recuerdas aquella vez que me contaste que viste a nuestras hermanas besándose? – ella asintió y tragando saliva seguí – pues no solo hacen eso ella abrió los ojos y le conté lo que había visto pero sin entrar en detalles, pues no sabia como decirle lo que estaban diciendo a mi hermana

Ella me escuchaba y cuando termine me dijo

– Pero cuéntame que más hacían aparte de besarse – la miré y le dije

– Pues se acariciaban y se besaban – ella me miro y sentándose junto a mí me insistió

– Si, pero como se acariciaban – la miré y respondí

– ¿Porque quieres saber cómo se acariciaban? – ella me miro y se sonrojo bajando la mirada me dijo

– El otro día las vi en la ducha y Samanta le acariciaba sus… – se quedo en silencio y la mire intrigad, levanto la vista viéndome y con sus dedos señalo sus tetas – pero lo hacia con la lengua, como si fuera un helado y Sonia hacia ruidos como si le faltara el aire y le acariciaba el trasero a Samanta, pero ya no vi mas me di la vuelta y me salí, porque me sentí rara- la mire y le pregunte

– ¿Que sentiste?, yo también me sentí raro ahorita que las vi – Ella me miro y bajando la vista de nuevo me dijo

– Sentí un hormigueo en mis tetas y quise tocármelas por eso salí corriendo – se quedo en silencio y levantándome le di un beso en la mejilla y me fui a mi habitación.

Durante los próximos días no tocamos el tema para nada, pero durante las noches me acercaba a la habitación de Samanta o de Susan para ver si podía escuchar algo, pero en varias noches solo había silencio, tal vez si se dieron cuenta de que las vi, aunque cuando estábamos viendo la televisión o jugando no notaba nada raro en ellas.

Pasaron 15 días desde que hable con Geo sobre lo que hacían nuestras hermanas, hasta que una noche toco en mi habitación y entro, yo ya estaba acostado y me senté en la cama ella se acerco y se sentó a mi lado, me miro y me dijo

– Puedo quedarme contigo no puedo dormir – me hice a un lado para que se acostara, ella se levanto y se quito el camisón como siempre, la mire y me di cuenta que se había puesto un sostén casi transparente y unas bragas igual, se acostó y se cubrió con las frazadas, encendí la tv y estuvimos viendo una película, ella apoyo su cabeza en mi hombro y estuvo en silencio un rato hasta que me dijo – Sabes he estado pensando y me gustaría saber que sienten Samanta y Susan al tocarse las tetas – la mire y enderezándome le dije

– Estás loca, no puedes ir y decirles que las viste hacerlo y quieres saber que se siente – ella me miro y me respondió

– No, pero tú puedes hacerme lo mismo, tú dijiste que las viste hacerlo – la mire y apagando la tv me acosté dándole la espalda sin responderle, sentí como se levanto y escuche la puerta cuando salió.

Esa noche no pude dormir pensando en lo que me había pedido, y no sabia como la iba a tratar o lo que le iba a decir cuando la viera a otro día, estaba confundido, pero al mismo tiempo deseaba poder experimentar lo que mis hermanas mayores hacían y me imaginé lo que sería poder sentir sus tetas acariciándolas con mi lengua.

A otro día Geo evitaba verme o estar a solas conmigo, pero durante la tarde que mis hermanas salieron y mi madre se fue al trabajo, la fui a buscar a su habitación, al tocar no respondió y la llame

– Geo, por favor ábreme tenemos que hablar – espere un momento y volví a tocar, después de un rato escuche como quitaba el seguro y abría la puerta, al entrar la vi que regresaba a su escritorio para continuar haciendo su tarea.

Me sente en la cama y le dije.

– Mira sobre lo que paso ayer… – ella me interrumpió.

– No sigas, perdón no debí decirte nada, no quería que te molestaras, y la verdad tenía vergüenza de hablarte y mirarte a los ojos- Me levante y la tome de los hombros y se los acaricié.

– Se lo que sientes, yo me siento igual, tengo curiosidad, pero si mamá se entera o nos llegan a descubrir las muchachas vamos a tener problemas – ella tomo mis manos y me respondió acariciando su mejilla con una de ellas

– Si lo se pero es que mira como estoy – al decir eso jalo mi mano y la puso en una de sus tetas sobre su remera, note su pezón duro bajo la tela delgada y me di cuenta que no tenia sostén, pero no hice nada por retirar la mano, tomo la orilla del cuello de la remera y lo bajo dejando sus teta libre y pude sentir su piel suave y vi su pequeño pezón erecto, lo acaricie con un dedo y ella gimió muy despacio y libero su otra teta, baje mi otra mano y se las acaricie muy despacio, tome sus pezones con mis dedos y los pude sentir duros, ella cerro los ojos disfrutando de las caricias que le estaba dando y de pronto tomo mis manos y las retiro y se subió la remera, se levantó de la silla y me dijo – por favor vete, esto está mal – y se metió al baño cerrando la puerta.

Sali de ahí y entrando a mi habitación entre al baño y por primera vez vi mi polla recta y al tocarla la sentí dura, y comencé a pajearme pensando en las suaves tetas de mi hermanita.

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