Maestro mayor de obras – relatos gays

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Aquella tarde sabía que vendrían a la casa. Como le habían ordenado sus padres debía atender muy bien a las personas que fueran a trabajar en unos arreglos que debían hacerse en la casa y el maestro mayor de obras se haría un tiempito justo ese fin de semana largo en que los padres no estarían en la ciudad.

__¡Mira Fer ponete las pilas y mas vale que estés y atiendas a esta gente!!__ había recalcado con voz muy poderosa el padre.

__¡Sí pa, te oí!

__¡Sí pa te oí!¡Te voy a dar!

__¡Ya deja al chico!!__ intervino mediadora la madre

__¡Vos seguí dándole todas las mañas!!

__¡Fer ten cuidado!¡No habrás la puerta a cualquiera!¡Sabes que puedes llamarnos!!

__¡Sí mamá!__ entre esas y otras recomendaciones los padres de Fer abandonaron la casa.

El chico se sintió relajado y libre. No era muy común que sus padres lo dejaran retozar en la casa.

El verano estaba pintando bien pensó y tomando una toalla se fue para zambullirse en la pileta que estaba al otro extremo de la casa.

Allí en ese sector había plantas, árboles y flores de muchos colores. En realidad era una bella casa y la tenían bien cuidada.

Fer se hundió en el agua y nado por algunos minutos de un lado a otro. La piscina se lo permitía ya que era bastante grande.  Luego salió de allí y se fue a preparar un sándwich porque tenía hambre.

Se quedó dormido en el sillón mirando la tele. Despertó cuando escuchó sonar el timbre de calle. Somnoliento aún, fue hasta la puerta, miro antes de abrir y supuso que era quien tenía que venir.

__¡Hola, soy el señor Luma!__ dijo un imponente hombre, alto, de anchos hombros, cara ennegrecida, con el color de  la gente del altiplano.

__¿Si? ¿Es el maestro mayor?__ preguntó Fer, aún sin despertar

__¡Si!

__¡Pase, pase usted!__ el hombrón se movió y entro, a Fer le pareció mas alto aún, pero estaba bien formado,  le pareció hasta elegante en sus formas.

__Su padre había dicho que tenían un problema en el techo

__Eso creo, sí…

__Habrá alguna forma de llegar, no traje escalera…

__Si, es por acá…__ subieron por una escalera y el hombre Luma lo seguía por detrás.

Había un descanso y allí una pequeña puerta. Fer la abrió y salieron al techo.

El sol pegaba fuerte.

__¡Parece que se vino el calor!__ comentó Luma.

__¡Sí, con todo!¡Bueno cualquier cosa que precise me llama!!

__¡Esta bien! Debes cubrir tu piel sino este sol te dañara…__ Fer se sonrojo, no sabía bien porque. Tal vez el tono de voz del señor Luma. Además no se había dado cuenta que estaba sin remera y apenas en un bóxer.

Ya había pasado un buen rato y el señor Luma había ido y venido por la casa unas cuantas veces. El tiempo transcurría. Se veía que el hombre trabajaba solo, al menos por el momento.

El sol había comenzado a caer. No habían intercambiado otras palabras en la tarde. Salvo cuando Fer le ofreció un jugo, que Luma aceptó muy gustoso y lo bebió rápidamente. Después se había perdido otra vez arriba del techo.

El calor no había cedido en todo el día. No era insoportable. Pero el sol había estado allí todo el tiempo. Estos días le gustaban a Fer. Aunque se sentía un poco atado por la presencia del señor Luma en su casa.

Igual no había quedado en nada con sus amigotes. Tenía prohibido hacer fiestas en su casa. En eso estaba pensando cuando apareció en la sala el señor Luma

__¡Bueno muchacho creo que daré por terminada mi tarea aquí hoy!

__Bueno señor

__¿Puedo pedirte algo?

__¡Lo que guste señor!__ dijo presto Fer

__¿Podré usar el baño?

__¡Oh si que descortés de mi parte!¡Es por aquí!__ guió al hombre. Este entró sonriendo al lugar. Al rato sintió que lo llamaban.

__¿Necesita algo señor?__ preguntó Fer apoyado en la puerta

__¿Podría darme una ducha?

__¿Una ducha?__ pregunta Fer entrando al baño. Mientras el señor Luma lo observa

__¡Sí!¿Te parece desubicado?

__¡Pero no señor!¡Estoy aquí para ayudarlo en todo!__ dice con cierta ingenuidad

__¡Esta bien, esta bien!__ dice extrañado Luma

__¡Oh pero siéntese, siéntese aquí!__ allí en un especie de ante baño había una banco, mullido y cómodo al parecer. Luma se sienta tirando su cuerpazo contra el respaldo y dando un gran suspiro

__¡La verdad es que me agote!__ comenta y Fer como un autómata desprende los botones de la camisa de aquel hombre.

__¡Esta bien!__ dice aquel hombrón

__¡No, no, debo hacer caso a mi padre, debo atenderlo en todo!__ dijo el muchacho ya sacando la camisa de aquel hombre sudado. Luma sonrío mientras se movía para quitarse del todo la prenda, unas gotas de sudor le corrían por los pectorales que Fer avistó y se le hizo agua la boca. Fue con sus manos al cinto del hombre que en cierta forma no estaba tan extrañado, el cinto fue aflojado, el cierre se bajo y la sorpresa fue grande del chico cuando vio que aquel hombre no usaba ropa interior.

Una enorme anguila cayó a un costado, moviéndose loca y suelta. Era morena, parecía una morcilla. Al tratar de desacordonar los botines que usaba el hombre, le quedó aquel monstruo a diez centímetros de la cara. Fer la olisqueó y el olor aquel le quitó la cabeza.

Luma se dio cuenta del brillo en los ojos del muchacho y lo dejo hacer. Haciéndose el tonto. El calzado fue quitado. Ahora el hombre estaba desnudo por completo.

Fer había quedado de rodillas. Acarició los muslos casi sin vellos de Luma. El hombre sintió el cosquilleó. Con las  uñas el muchacho acariciaba las piernas, del lado interior. Las gotas de sudor eran cada vez más abundantes. El sentía un inmenso vapor en su cuerpo joven.

Oía que el hombre respiraba cada vez más agitado. A Luma le gustaba aquella situación. Con los dedos llegó al animal semi dormido de aquel macho que en nada se parecían a los compañeros de escuela de Fer. Cuando tocó aquella morcilla la misma buscó levantarse y era gigante.

__¿Te gusta eh?__ preguntó Luma

__¡Sí señor, es hermosa!__ dijo Fer arrimando sus labios al sable que se levantaba indefectiblemente. Se endurecía. Un mástil que se elevaba sin remedio.

La lengua rozó el miembro duro. Erecto. Un gigante negro. La boca de Fer se apoderó de la cabeza del garrote y el hombre se movió nervioso. Resoplo fuerte,  como un trueno. Las bolas llenas y redondas, gordas, colgaban. Fer no se privó de ellas y las masajeaba tiernamente.

__¡Sí, si así muchacho, así, ahhh!!__ era el resonar de la voz de Luma. La boca comía. La cabeza había sido tragada y ayudado por la saliva abundante Fer tragaba ya media morcilla. El grosor se hacía interesante, sabía que no podría con todo el largo pero se hundió la vara lo más que pudo.

Ya los gemidos del hombre eran de placer. Netamente. Acariciaba los cabellos del muchacho que continuaba con su tarea y tragaba y masajeaba el porongón casi sin respirar. Sus mejillas estaban coloradas por el esfuerzo, pero no claudicaba porque el placer que sentía era infinitamente superior. Tomaba aire y volvía a engullir la sabrosa espada.

__¡Ahh me vas a sacar toda la leche con tu boca, ahhh, así, así!__ rogaba el hombre que se sumía en el placer y la lujuria de aquella mamada que estaba recibiendo. La lengua lo saboreaba. La boca lo chupaba. Los huevos eran amasados con prudencia por aquel joven que sabía lo que hacía.

__¡Dígame si esta bien señor Luma!¿Le gusta?

__¡Me encanta como la chupas!!¡Como la comes!¡Eres bien putita!!__ Fer en tanto este diálogo se había quitado su bóxer y su pantalón corto y su verga estaba al máximo estirada y bien parada, cuando podía se tocaba un poco y la masajeaba, como así también se acariciaba su ojete y hundía en el sus dedos.

Los gemidos de ambos se expandían en la habitación y el calor subía y subía. En un momento Fer se puso de pie. Acarició los pectorales fuertes y erectos de Luma, con su boca, agachándose un poco los lamió y chupo, también los mordisqueó un poco, lo que hizo que Luma gruñera un poco más. Con las manos iba masajeando la poronga esplendorosa, le pasaba la yema de los dedos y el hombre era invadido por terribles corrientes eléctrica que lo poseían y lo volvían loco.

Así fue que el joven se sentó a horcajadas de Luma y sus vergas chocaron. Fer buscó la boca del hombre y se fundieron en un beso casi interminable y profundo, muy profundo, el hombre pensó que hacía rato no lo besaban así, ni siquiera su esposa, que dicho sea de paso estaría esperando en casa.

Fer tomó firme la vergota de Luma y la direccionó a su agujero que esperaba.

__¡Quiero que me la metas ya, anda papi, métela!!__ le ardía el cuerpo al hombre al escuchar estas palabras en su oído. Con sus dedos buscó el ansiado anillo, lo frotó, lo hurgó y le metió los dedos grandes, sentía como el muchacho se retorcía mientras metía su lengua en la boca de el.

La cabeza brillante y violácea se fue metiendo en el ojete dilatado y fogoso.  Hubo un resuello por parte del chico, se quejó pero hizo para que parte del machete se hundiera un poco mas. Lentamente comenzó a subir y bajar hasta que la metió toda dentro de su túnel. Así empezó a gritar cada vez mas salvajemente, agitado, penetrado por aquella poronga grande.

__¡Despacio, papi, despacio que es muy grande!!!

__¿Así es como te gustan, eh?

__¡Sí, sí, clávamela!!¡¡Hazme tuyo!!__ la poronga seguía entrando y horadando el ojete del muchacho que se abrazaba al hombre, y le clavaba los dientes en el cuello ancho y musculoso. Luma en tanto se aferraba a las carnosas nalgas de Fer, que prácticamente saltaba sobre el mástil del hombre. Las pellizcaba con sus manazas.  Le daba pequeñas nalgadas lo que el chico disfrutaba sobremanera.

__¡Oh si dame mas dame mas!!__ gritaba el verraco ensartado

__¡Eres muy tragón, tu culito quiere verga y verga!!

__¡Sí y quiero que tu me claves sin parar!!__ el muchacho rodeaba con sus brazos el cuello del macho que bombeaba suave y luego aceleraba, volvía a suavizar los embates y volvía acelerar manejando toda la situación.

Fer gemía transportado a otro mundo. Luma disfrutaba de aquello que no le pasaba muy seguido, poder cogerse a un jovencito tan sexual, que disfrutaba tanto del sexo como aquel.

Su verga era grande y entonces para conseguir un culo dispuesto era todo un tema, pero aquel muchacho caliente lo entregaba todo sin temor y sin reparos.

La daga se hundía una y otra vez el propio Fer lanzaba su semen sobre la panza de Luma al no aguantar el sacudón en su esfínter.

__¡Ahhh no aguanto Luma, ahhh, acabo, acabo, ahh, ayyy!!!

__¡No te detengas déjala salir, lárgala, ahhh, eres tan caliente, eres mi putita!!!

__¡Sí, papi, soy tu putita, hazme acabar, asíii!!!__ el muchacho se vació por completo, con los dedos Luma untaba en los labios y la lengua del chico de su propio néctar, saboreaban juntos con ardor, se chupaban y lamían las lenguas y los labios, las bocas, calientes y olvidados del mundo.

El perno continuaba taladrando aquel ojete joven y alzado. Fer movía y contoneaba sus caderas, jugando en lo profundo con aquel garrote inflamado que serruchaba y serruchaba, arrancando gemidos y palabrotas encendidas.

Noto que el rostro de Luma se transfiguraba y hacía muecas. Se endurecía apretando los dientes.

__¡Ohh si papi!!¿Me vas a llenar?¿Me darás tu leche?

__¡Ahh, creo que si, que ya viene!

__¡Me encanta, lléname con tus jugos, hazlo!!!

__¿La quieres?¿Quieres mi leche?

__¡Sí papito si, mmmhhh, ahh, ay, ay!!!__ casi lloriqueaba como una nena, eso en los oídos del hombre hicieron mella, se encendió un poco más de lo que ya estaba y lentamente empezó a lanzar escupitajos de semen, llenando el anillo del chico que gemía y balbuceaba y mordía los labios del hombre que lo estaba regando por dentro.

Fer sentía como las gotas del líquido lo rebalsaban y se movía un poco más, los gritos de Luma atravesaban las paredes, era incontenible, la boca de Fer se pegaba a la del macho en tanto terminaba de llenarlo hasta la última gota.

Luego más calmos, el garrote salió del estuche. Bamboleaba un poco caído. El semen de Luma caía en el piso y sobre sus propias piernas hasta que el chico se corrió y se fue a la ducha.

Al rato se duchó Luma. Fer aún andaba desnudo por la casa. Vio que Luma se vestía.

__¡Debo irme!__ dijo como dando una explicación

__¡Esta bien!

__Me esperan en casa. Mañana volveré…__ se acercó al muchacho una vez vestido y le partió la boca con un beso pasional, arrebolado. Fer antes de que saliera  a la calle le alcanzo una llave.

Esa noche Fer no salió de la casa. Se acostó temprano y se durmió tarde mirando tele y pensando en lo que había pasado. Caliente. Tuvo que masturbarse antes de dormir.

Cerca de las diez de la mañana del día siguiente Luma ingresó en la casa de Fer con la llave que este le había dado.

Recorrió la casa por  la parte de abajo y no encontró a nadie.  Subió las escaleras sin hacer ruido. No sabía que encontraría. A quien encontraría.

Llegó al dormitorio de Fer, estaba la puerta abierta. Allí lo vio, aún durmiendo. Se escuchaba la respiración relajada. Se detuvo un momento en el marco de la puerta y lo que vio lo hizo alzarse enseguida.

La cola de Fer asomaba desnuda y fresca, sin sábanas, sin ropas. Luma se acercó despacio, no podía contenerse. Se sentó al borde de la cama y con las manos acarició resueltamente aquella carne que lo volvía loco.

Acercó sus fauces, pasó la lengua por las nalgas del chico que apenas se movió. Le dio algunos besos, pasaba la lengua con fruición y hambre, hasta llegar al orificio, metió su lengua allí, empezó a escarbar. Se fue abriendo camino. Chupó con sed. Su saliva abría el anillo de par en par. Daba besos al agujero infernal. Su poronga golpeaba contra el pantalón que se fue quitando.

__¡Oh que despertar!¡Buen día!__ dijo risueño y medio dormido Fer. El macho seguía chupando aquel vicioso túnel. Con un dedo empezó a jugar entrando y saliendo. Fer resoplaba y se retorcía de gusto, gimiendo y moviendo su culo ensartado por el dedo de Luma que besaba y mordía las nalgas fibrosas.

El hombre hizo girar aquel cuerpo que tanto le gustaba y engullo presto la pija de Fer. Tragándola por completo. El joven se aferraba a la cabeza de Luma sintiendo el hormigueo en todos sus órganos, arrasado. Desquiciado por aquel amante sabroso, fogoso. Los dedos del macho seguían escarbando su hoyo dilatado.

Fer entonces giro su cuerpo y alcanzo la bragueta del hombre. Como pudo quitó el pantalón y se comió la poronga del macho completamente dura y engarrotada. Luma no largaba tampoco la verga de Fer en un esplendoroso 69. 

Los amantes se lamían, regodeándose con los huevos y los culos y los dedos yendo y viniendo .

Fer empezó a largar su leche, Luma tragó lo que pudo.

Limpió la verga del joven dejándolo brillante. Giro de nuevo el cuerpo de Fer. Este levantó su culo. Luma volvió a poner la boca en el agujero desesperado por sentir aquel pedazo dentro nuevamente.

__¡Anda papi, pónmela!¡Anoche soñaba contigo y tu pedazo dentro de mi!!

__¡Eres una putita muy caliente!!

__¿No te gusta?

__¡Me encanta!!!__ dijo Luma y apoyo su tremendo garrote en el anillo del joven. Empujo, y fue clavando su ariete entre gemidos, resoplos de Fer que recibía aquella poronga como una bendición infernal.

Las bolas golpearon prontamente las nalgas del chico que comía la carne que pasión abrasiva. Luma bombeaba y mordisqueaba el cuello, lo lamía y lo chupaba, apurando las arremetidas. Se levantaban los cuerpos, se arqueaban.

__¡Me vuelves loco!__ decía Luma y trataba de besarlo en la boca

__¡Ohh como me gustas!!__ Luma bombeaba al chico sabiendo que no tardaría en llenar su culo. Apuro las embestidas, le dio un poco mas de energía. Los gemidos alzaron el volumen y su leche fue saliendo para llenar el ojete del joven Fer que gemía exaltado y repleto de placer.

Quedaron enganchados un momento. La morcilla de Luma se fue desinflando entre besos y caricias. Luego de unos besos Luma se levantó a terminar el trabajo. Fer en tanto preparo algo de comer, unos emparedados ligeros.

Al terminar el trabajo, Luma se dio una ducha. Fer le pidió que no se vistiera. Así que los dos se sentaron desnudos a la mesa.

Al rato Fer tragaba el sable endurecido de Luma mientras este se retorcía sentado en la silla. Los ojos en blanco. Tragando saliva, disfrutando de cada chupada y mamada de aquel chico tan sexual. Tragó las bolas, haciendo cosquillas con la lengua en punta, rozando y jugando ellas, para llevar al máximo placer a Luma que empieza a lanzar escupitajos de semen en la cara y la boca de Fer que traga y goza de aquella acabada tan sabrosa, tan abundante.

El muchacho limpió con dedicación y esmero aquel garrote que lo hacía gozar.

Toda la tarde estuvieron cogiendo y chupándose por todas las partes de la casa, en cada rincón. Fer chupo y lamió y beso al hombre por todas partes en todas partes obtuvo su néctar. A la noche estaban al punto del desmayo. Era hora de irse dijo Luma. Fer le pidió que se quedará. Luma lo pensó. Luego de un rato llamó a su casa . Le inventó algo a su esposa y pasó la noche con aquel chico que lo volvía loco.-

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