Noche inolvidable – relatos xxx

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Una noche tibia de junio en una fiesta en Cádiz mientras disfrutaba de mis vacaciones verniegas, entre copas bailes y conversaciones, decido ir al cuarto de baño tras tomar unos cuantos tragos. 

Al entrar encuentro unos unos zuecos de tela tejana, con los dedos y el talón descubiertos y una preciosa moña sobre el empeine. Al menos siete  centímetros de tacón en cuña y con una ligera paktaforma de un centímetro. Llevo dos horas en la fiesta y ya estoy excitado de ver zuecos y sandalias, casi todas de tacón alto, en unos pies deliciosamente belos y jóvenes, que me tienen en vilo. 

Después de echar una buena meada, decido probármelos y al sentir esa sensación de altura, poderío y sensualidad que unos tacones pueden dar, mi erección es instantánea. Comienzo a pajearme suavemente y me sube un rubor hqcia el rostro y mi polla se pine cada vez más dura. Me siento en el bidet y comienzo a humedecer y enjabonar mi culo. miro alrededor buscando algo que pueda entrar en mi ano y me dé ese placer que otras veces me dió la polla de mi vecino y amigo con el que tanto disfruté tiepo atrás. Con mi culo lubricado y subido a estos deliciosas e inesperados tacones busco en los cajones del armario de baño. ¡¡¡OOOOHHHH!! ¡¡ SORPRESÓN !!

En el fondo de uno de los cajones, envuelto en una discreta toalla encuentro un dildo. De unos 15 centímetros de largo y unos 3 de ancho. 

Sin pensarlo dos veces, lo tomo como quien toma un tesoro y me voy al bidet. Me siento y empiezo a introducir el dildo por mi ano que estaba deseando ser llenado. 

Sentí cada centímetro, cada milímetro, entrando y acariciando todo mi interior y me sentí en el mimísimo cielo. ¡¡Qué delicia!!. Solo por esta experiencia ya me daba por satisfecho esta noche. Unos zuecos maravillosos, intimidad para disfrutarlos y la gratificante sorpresa de encontrar un dildo que hacía mis delicias mientras me masturbaba con parsimonia disfrutando cada movimiento arriba y abajo, sintiendo que mi polla estallaba de placer en un corrida espaectacular. 

Me corrí violentamente mientras sentía aquél dildo en mi interior que pugnaba por salir de mí mientras yo apretaba mi culo para mantenerlo dentro. 

Me quedé unos instantes sentado, después de haberme corrido,  observando mis pies calzados con aquellos maravillosos zuecos tratando de retener esa imagen en mi memoria, pues no sabía cuando tendría, si sucedía alguna vez, ocasión de disfrutar de esos maravillosos zuecos.

Me levanté del bidet mientras un espasmo de placer recorrió mi cuerpo alsalir el dildo di calentísimo culito. 

Me refresqué un poco la cara con agua fría en el lavabo. Caminé tres o cuatro pasos hasta mis sandalias sin dejar de mirar hacia mis pies con esos maravillosos  zuecos puestos, supiré profundamente y me los descalcé. Los puse en el mismo lugar donde los encontré, me calcé mis sandalias, me compuse un poco y salí de nuevo a la fiesta.

Allí estaba Floren. Un chico con el que algunos años atrás tuve relaciones homosexuales aunque ambos nos consideramos hetrosexuales. Eso sí, sin complejos por haber tenido esas relaciones aunque siempre las hemos mantenido en secreto. 

Hacía varios años que no intimábamos, quizás por evitar situaciones que pudieran resultar embarazosas para ambos. 

Al encontrarnos en la barra que había en el jardín de la casa, su saludo fue más cálido de lo habitual en los últimos tiempos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y aunque en un momento pensé que lo mejor sería evitarle, su mirada y su sonrisa me dejaron un poco dubitativo. Es cierto que, algo bebido como ya estaba yo, y la posibilidad de que aquellas experiencias se repitieran me incitó a dejar que “pasara lo que tuviera que pasar”…

¿Qué quieres tomar? Invita la casa. -me dijo-

Pues visto lo visto, tomaré un gintonic. Algo pasará. 

Si tú quieres que pase; pasará- replicó-

Le miré fíjamente a los ojos y noté como su mano discretamente acarició la mía. 

Puse mi mano sobre su nuca y junté nuestars frentes y susurré:”Quiero” ¿Quieres tú?. 

Me puso una mano en el pecho y me retiró suavemente y me dijo. “Ya estamos tardando”. 

En ese momento mi polla se puso dura como un palo y pugnaba por salir de su prisión. Me entró un calor intenso y tomé casi de un trago el gintonic. 

Nos fuimos apartando con discrección de donde estaba la gente para encontrar un lugar discreto. 

Recordé entonces que Azuzena siempre me decía que tenía una habitación que solo reservaba a los más íntimos. 

“Espera aquí, en la barra sé un sitio que es ideal y nadie se enterará”. 

” No tardes, estoy que reviento de ganas”. 

Cinco minutos depués regresé con la llave de la habitación y nos fuimos directos a ella. 

Al entrar Floren se pegó a mí por la espalda y empezó a retsregar su polla por mi culo mientras cogía mi polla por encima del pantalón y la apretaba y la masajeaba. 

Le detuve y zafándome de él empecé a buscar por los armarios mientras me quitaba la ropa y me descalzaba. 

Encontré lo que buscaba: Su colección de zapatos. 

Sin pensar saqué ropa interior femenina y me calcé unos zuecos granates de piel con los dedos descubiertos y tacón de madera, que simepre me habían fascinado cuando los usaba Azuzena. 

Floren me dijo : ¿ qué haces?. 

” Ser tu Putita por un rato; después tú serás la mía”

Caminé hacia él que se quedó un poco aturdido y arrodillándome frente a él comencé a chuparle la polla, que ya estaba mojada de líquido preseminal. 

Suspiraba y jadeaba y me apretaba la cabeza contra su polla para que me la tragara toda. 

Comencé a meter mis dedos en su culo y notaba como abría las piernas para que entraran más fácilmente. 

Su polla palpitaba en mi boca , cda vez más dura y cada vez más rápido. Estaba a punto de correrse y yo estaba deseando notar mi boca llena de su delicioso jugo. 

Empezó a correrse y yo tragué toda la polla que pude hasta mi garganta notando esa leche hirviente de deseo y lujuria inundar mis entrañas. 

Lamí suavemente su polla para dejarla bien limpia y después la besé dulcemente hasta que djó de jadear. 

Me puse en pie, sobre mis admirados zuecos granates y acerqué mi polla a su boca que engulló mi polla hasta el tronco de una sola vez. Comenzó a a succionar el glande y a lamer todo el tronco suavemente. De cuando en cuando me hacía varias metidas y sacadas de la boca , cambiando el ritmo. me la besaba,me la lamía por todas partes y después la engullía toda entera. Empecé a estar muy excitado y comencé a meter y sacar mi polla en su boca en busca de una buena corrida. Mi polla necesitaba explotar y explotar violentamente. Seguí con el mete y saca hasta que me vine introduciendo toda mi polla hasta lo más profundo de su garganta. 

Ahora me tumbo en la cama boca arriba y levanto mis piernas ofreciendo mi ano bien abierto ante sus ojos que destellan lujuria. Se pone un poco de lubricante y acerca su polla a mi ano. la restriega suavemente por todo el contorno y mi anocomienza a palpitar al sentir el roce. La pone en el centro y empuja suavemente. Le pido que la meta entera pero suavemente. Despacio, muy despacio. Quiero notar cada centímetro de polla, quiero notar como se va dilatando mientras va aumentando mi placer; quiero que esto dure un buen rato. levanto más mis piernas y las pogo sobre sus hombros para ver mis pies calzados en los zuecos granates.Me excito cada vez más. La sensación en mi culo es maravillosa. 

Floren mete y saca la polla entera en mi culo una y otra vez, despacio al principio, poco a poco va aumentando el ritmo y de vez en cuando me masajaea la polla. Estoy disfrutando como nunca. Floren comienza a embestir más seguido y más duro y yo le animo a que siga así. De repente sus embestidas se vuelven frenéticas y ssu masajeos a mi polla también hasta que noto un emouje final que acaba en una larga corrida de Floren en mi culo que sigue masajaeando mi polla hasta provocarme una corrida que salpica hasta su cara. 

Descansamos un rato y aproveché para dar unos pasos con mis zuecos prestados por la habitación. Me encanta esta sensación. Es como estar dentro de una mujer. Siento mi feminidad y me gusta sentirla. 

Floren está boca arriba en la cama observando mis movimientos. Mi polla está dura otra vez. Floren coge el lubricante de la mesita y empieza a ponerse en el culo. 

Me acerco a la cama y le restriego mi polla por el ano. Su piel se eriza. Abre las piernas todo lo que puede, las levanta, las pone sobre mis hombros. Empiezo a meter mi polla y se encoge un poco. Siente dolor. Vuelvo a sacar mi polla y vuelvo a materla suavemente, su getso de dolor da paso a uno de satisfacción. Muevo mi polla en círculos dentro de su culo; prieto, estrecho, como sin desvirgar aún. 

Echo libricante sobre mi polla y su ano y empiezo a meter más polla. Floren suspira y jadea suavemente. Comienza a mover sus caderas buscando el ritmo adecuado a su placer y yo le djo hacer. Mi polla está muy, muy dura. Empiezo a tomar yo el ritmo y a empujar con más fuerza y más seguido. Floren se retuerce de placer y algún que otro dolor pero quiere que continúe. Estoy muy excitado y quiero acabar porque además me siento un poco cansado. Hago caso omiso de sus gestos y aumento el ritmo y empiezo a notar que me vengo pero no acabo de lograrlo. Saco mi polla entera y antes que pueda reaccionar Floren la vuelvo a meter de un solo empujón y le doy con ganas y rápido hasta que me corro violentamente y noto como parte de mi semen se escurre entre las piernas de Floren que jadea exhausto sobre la cama. Me fallan las piernas , las siento débiles. Me acerco a la cama me tumbo boca arriba me descalzo los zuecos dejando que caigan al piso…Se me cierran los ojos… estoy cansado. Creo que me duermo sin remedio…

A la mañana siguiente me despierto y estoy solo. Aún llevo puesta la lencería de anoche y los zuecos están a un lado de la cama. Miro la mesita y hay una nota. 

La leo ” Ha sido maravilloso” “tenemos que repetir” Voy a recoger a mi hijo.  

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