Visitando a mi macho (1) – relatos gays

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– Hola

– Hola

– Qué buscas?

– A algun colega con el que ver porno mientras nos hacemos una paja

– Me gusta el plan. Para cuándo buscas?

– Ahora mismo estoy libre.

– Pues me envías tu dirección y me acerco

– Nos vemos

Me llamo Juan tengo 45 años estoy casado y con hijos. Físicamente me mantengo en forma y siempre me han dicho que soy guapo. Aunque mi primera experiencia con hombres fue a temprana edad, desde hace mucho que no lo hacía. Últimamente siempre que me calentaba terminaba en el chat gay local.

Después de lavarme me acerqué a su casa. Al llegar me abrió la puerta un hombre de unos 50 años un poco más bajo que yo y con gafas. Estaba algo calvo y llevaba un chándal. Me llevó a una pequeña oficina donde tenía un ordenador y un sofá. En el ordenador había varias páginas de porno abiertas. Salió un momento y aproveché para desnudarme. Al entrar, dirigiéndose al ordenador me preguntó:

Qué te te gusta?

Que me insulten. – me salió sin pensarlo. Estar desnudo en casa de un estraño con el que iba a tener sexo me había puesto a mil. Mi polla ya estaba morcillona y mi libido por las nubes.

Qué te apetece ver?

Pon algo relacionado con lo que vamos a hacer y así nos ayuda a romper el hielo. – le dije.

En unos pocos clics puso un vídeo gay en la pantalla. Se acercó a mí y empezó a besarme. No era lo que me esperaba… era la primera vez que besaba un tío… él lo hacía con morbo. Apretaba su cuerpo contra el mío, su lengua invadía la mía y nuestras barbas de dos días rozaban entre sí causando en mí una sensación nueva. Una mezcla de placer y rechazo. Si por un lado me molestaba sentir su barba por otro me estaba poniendo el dejarme llevar y hacer lo que él quería.

Me cogió la polla y me la empezó a menear. En nada estaba dura. Acerqué mi mano a su bulto y sentí su polla dura.

Me puso las manos en los hombros y me arrodillé. Se bajó un poco los pantalones y yo terminé de quitárselos. Se quedó con unos slip blancos que marcaban bien su erección. Me cogió la cabeza y la restregó por su polla. Yo mantenía la boca abierta para besarle y lamerle cuando tenía su polla o sus huevos a mi alcance.

Se apoyó en la mesa y abrió las piernas ofreciendo a mi boca toda su entrepierna. Me abalancé sobre él. Con una mano acariciaba su polla por encima de la tela, con la boca masajeaba sus huevos y con la otra me pajeaba. Gemía de puro placer mientras él me miraba con vicio.

Te gusta he putita?

Me encanta… mmmmmm

Con una mano me cogió por la mandíbula y con la otra me pegó en la cara.

Que putita eres! – y bajando un poco el slip enseñó la polla y me ordenó – Demuestrame lo perrita que eres!!

Como una perrita empezé a lamerle el trozo de polla que tenía al descubierto. Con las manos le bajé el slip hasta quitárselo.

Lámeme los huevos zorrita! – ordenó abriendo las piernas.

Mientras mi boca se ocupaba de sus huevos una mano le meneaba la polla y la otra se ocupaba de la mía. Yo gemía de gusto por dar placer a este macho.

Enséñame el culo!

Me giré y me apoyé en la silla ofreciéndole mi culo en pompa. Se acercó y me pegó en el culo.

Esa es mi zorrita. Me gusta lo obediente que eres. – plaz! Me suelta otra palmada.

Cogiendome de las caderas me pone la polla entre las nalgas y empieza a frotarse. Me coge la polla y me la empieza a menear sin parar de frotarse en mi culo.

Para, que vas a hacer con que me corra ya… – dije gimiendo.

Me abrazó y siguió rozando su polla en mi culo.

Al rato se sienta en la silla, me pone de rodillas y me ordena que le lama la polla. Sin quitar mis ojos de los suyos me puse a dar lengüetazos a sus huevos para que viera bien como mi lengua los recorría. Después de tenerlos bien mojados los cogí con toda la boca y seguí con la faena.

Túmbate boca arriba que me quiero correr.

Obedeciendo me tumbé boca arriba en la toalla que había en el suelo. Estaba a punto de reventar.

Él se levantó de la silla y se vino a sentar en mi boca. Me puso los huevos en la boca y se la empezó a menear usándome para su placer. Yo hice lo mismo y en poco nos corrimos los dos encima de mi pecho.

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