Un vecino perverso – relatos gays

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 Joder, no podía creerlo, mi viejo vecino, me decía que aquello solo era un aperitivo, que solo acabábamos de comenzar. Y allí estaba yo, tumbado sobre una colchoneta, amarrado de pies y manos, habiendo sido sodomizado y ultrajado, en el trastero de mi viejo vecino, Tino.

   Miraba como se levantaba después de terminar de darme por el culo, y el muy hijo de puta, me dejaba allí amarrado, abierto de piernas, con el culo abierto y preñado de semen, al igual que mi abdomen y pecho, con la polla semi flácida, reposando sobre mi pubis.

   Miraba para el viejo viendo como seguía de empalmado. La polla se veía dura y tiesa, parecía que no se había terminado de correr, colgándole los cojones como si fuera un toro de Miura. Dios, aquel viejo depravado y perverso, iba a acabar conmigo. Iba a destrozarme el culo.

   Miraba desde allí tumbado y amarrado, como el viejo cogía otros consoladores, y guardaba los que antes había usado. Dios, abrí los ojos a la vez que un escalofrío recorría mi cuerpo, al ver como echaba mano a aquel enorme consolador. Si me metía aquello por el culo, me iba a reventar. Tenía el culo bien abierto y dilatado después de la follada que me había dado, pero no creía que aquello me pudiera entrar por el culo.

   Con una sonrisa en la cara, se acercaba a mí, trayendo en sus manos 2 consoladores, uno aquel monstruo que me tenía impresionado, y otro más pequeño, pero también bastante grueso.

   No te asustes, mariconcito, solo vamos a probar. Estoy seguro de que ahora tu culito va a poder con mi consolador favorito. Ahora ya estás bien abierto y dilatado, y estoy seguro de que lo vas a soportar, tu culito va a poder con él. Sabías que tu amiguito, Luis, también puede con él. Se pone en cuclillas y se lo va tragando todo por el culo el muy mariconazo. Le gusta estar ensartado en él, mientras me come la polla y se traga toda mi corrida. Al muy maricón le encanta beberse mi lechita mientras le abren bien el culo, le gusta estar bien ensartado por todos sus orificios.

Ya te enseñaré fotos de él, otro día te enseño las fotos y vídeos que tenemos grabados, verás cómo chilla y se retuerce el muy mariconcito.

   Se colocó junto a mi culo, y así amarrado como estaba, empezó a hurgar con sus dedos en mi ano. Mira como se abre, decía metiendo 2 dedos en mi ojete. Parece un chochito pequeñito, mira mira como abre la boca pidiendo comida, decía metiendo y sacando sus dedos en mi culo.

   Dejó de meterme los dedos, empezando a untar el consolador más pequeño, pero bastante grueso. Primero vamos a probar con este, cuando consigamos metértelo, probaremos con mi favorito, ya verás cómo lo vas a disfrutar.

   Una vez tuvo untado el consolador, lo empezó a pasar por la raja de mi ano, parándose en la entrada, presionando cada vez un poco más. Poco a poco mi esfínter se iba abriendo más y más, hasta que, en una de las veces, me entró la punta de aquel consolador, ¡ooohhh ooohhh! Suspiré mientras soltaba un fuerte gemido, al notar como aquel consolador vencía mi esfínter, penetrándose en mi culo.

   Ya maricón, ya, mira cómo te ha entrado. ¿Ves cómo tu culito se dilata y se traga el consolador? Ahora vamos a metértelo todo, vamos a hacer que tu culo se acostumbre a él y se vaya dilatando.

   Empezó a meterlo y sacarlo, haciéndome dar leves gemidos, mientras me iba follando con aquel grueso consolador, el cual se iba deslizando por mi interior, impulsado por la mano de mi viejo vecino.

   Una vez me tuvo bien dilatado y el culo suficientemente abierto, dejó enterrado en lo más hondo de mi culito aquel consolador, y poniéndose de pie, volvió a rebuscar en el armario, donde extrajo una cámara fotográfica.

   Ahora vamos a inmortalizar este momento, decía, colocándose delante de mi culo, del cual asomaba la base de aquel consolador que me había introducido. Voy a sacar unas fotos para que veas lo maricón que eres, y lo sexi y excitante que te ves con el culo abierto, siendo follado por el consolador.

   No podía creerlo, además de chantajearme y darme por el culo, el muy hijo de puta ahora iba a sacarme fotos, allí tumbado y amarrado, abierto de piernas con un consolador introducido por el culo.

   No te preocupes, solo son para el recuerdo. Me gusta tener fotos de mis conquistas, así puedo recrearme con ellas. Claro que siempre se pueden enseñar sino te portas bien y no me dejas seguir dándote por el culo. Seguro que valen una pasta, ja ja ja, se reía el muy cabrón.

   Después de sacar varias fotos desde distintas posiciones y con el consolador unas veces introducido en su totalidad, y otras introducido hasta la mitad, empezó a excitarme mordiéndome las tetillas y retorciéndome los pezones, mientras con su mano me iba insertando el consolador en mis entrañas, haciendo que mi polla se fuese poniendo morcillona.

   Ves maricón como disfrutas, decía torturándome allí tumbado y amarrado. Ahora vamos a meterte mi consolador favorito, me decía empezando a morderme el cuello y los labios, haciéndome gemir y retorcer de gusto, por lo que aquellos mordiscos me excitaban.

   Ya verás maricón, ya verás como te va a gustar sentirlo dentro tuya. Te vas a estremecer de placer cuando sientas como te abre el culo y se introduce dentro de ti.

   Llevando su mano al consolador que me tenía introducido en el culo, lo sacó, empezando a escurrirse por mi ano, parte de la corrida que había dejado dentro, cuando me había follado eyaculando en mi interior.

   Llevó el consolador a donde había dejado los otros 2 que había usado conmigo, cogiendo luego aquella enorme polla que era el consolador favorito de mi viejo vecino, y que tanto me había impresionado a mí.

   Empezó a lubricarlo untándole de aquella crema que tenía, y una vez lo tuvo listo, llevándolo a mi ano, empezó el mismo proceso que había realizado cuando me había introducido el otro consolador en el culo.

   Dios, sentía como me lo iba restregando, notando que era muchísimo más grueso, y que aquello iba a ser muy difícil su introducción en mi culo.

   Estaba nervioso, temiendo que aquello me hiciera daño, y a la vez estaba excitado y caliente, deseando que el hijo de puta del viejo de mi vecino me volviera a follar y abriera el culo.  El muy cabrón sabía mantenerme excitado y caliente, deseando que me dieran polla, preñándome bien preñado.

   Empezó a presionar con aquel monstruo mi ojete, cada vez que lo pasaba por la raja de mi culo, pero aquello, aunque presionaba, no me entraba ni un poquito. Hasta que noté en una de las ocasiones como empujaba más fuerte, empezando mi esfínter a ceder a la presión, dejando que se introdujera la punta de aquel monstruo.

   ¡Ohhh ooohhh ohhh! Exclamé dando un fuerte gemido mientras abría los ojos como platos, quedando con la boca abierta jadeando, la respiración entrecortada, al notar como mi esfínter se abría dejando que la punta de aquel monstruoso consolador invadiese mi culo.

   Dios, aquello me iba a romper el culo. Notaba mi ano súper abierto, siendo invadido por aquel gigantesco consolador.

   Ya maricón ya, ya se abre tu culo. Ahora relájate y deja que se vaya introduciendo mientras se va dilatando y acostumbrando, me decía.

    Después de esperar unos segundos en los que estuvo acariciándome el abdomen y vientre, animándome a la vez que esparcía por mi cuerpo el semen de mi corrida, empezó a empujar el enorme consolador, mientras mordía mis pantorrillas e iba diciéndome: Así maricón, así, relájate y deja que se vaya abriendo el culito, me decía empujando el consolador que poco a poco se iba introduciendo en mí.

   Dios mío, notaba como mi culo se iba dilatando y abriendo cada vez más, introduciendo el hijo de puta de mi viejo y perverso vecino, aquella monstruosidad por mi ojete, haciéndome gimotear mientras abría los ojos como platos sintiendo como me iba invadiendo el cuerpo aquel enorme consolador.

   ¡Ohhh ooohhh! ¡ooohhh ooohhh! Para, para, le pedía, sin dejar de gimotear, notando como aquello me iba abriendo el culo cada vez más.

   Pero el hijo de puta no paró, siguió introduciéndome aquel monstruoso consolador, hasta que ya no iba más. Así, así maricón, ves como sí te ha entrado, decía, sacándolo un poco para volver a empujar, introduciéndolo hasta llegar al tope de mi culito. Al ver que ya no iba más, me lo dejó allí enterrado, y después de acariciarme los cojones y menearme la polla para ponérmela dura, mientras con la otra mano iba acariciándome el abdomen hasta llegar a mis pezones, los cuales pellizcó hasta dejarlos excitados y duros, se levantó a por la cámara fotográfica, volviendo a sacarme fotos desde distintos ángulos.

   Oh que maravilla, decía sacándome las fotos. Que excitante y sexi te ves, así tumbado y todo abierto con ese consolador introducido en el culo. Y esa carita de placer que pones, ¡oh que maravilla!

   Yo no paraba de gimotear, notaba mi culo lleno y súper abierto, me sentía como un pavo relleno. Aunque estaba caliente y excitado, deseaba que me sacara aquel consolador del culo. Aquello me iba dejar bien abierto y dolorido el culo, prefería que me follase y dejase bien preñado de leche, que estar así ensartado por aquel consolador.

   Pero el cabrón aún me tuvo un buen rato soportando aquel consolador metido en mi culito. Después de sacar las fotos que le dio la gana, empezó a excitarme metiéndome mano. Apretaba y retorcía mis pezones mientras mordía mis labios y me besaba metiéndome su larga lengua en la boca, saboreando mi saliva. Luego puso su verga en mi boca, haciéndome que se la chupara, hasta que, por fin, empezó a sacarme el consolador del culo.

   Dios que sensación noté cuando por fin sacó aquello de mi culito. Notaba el culo abierto como si acabara de parir. Justo en el momento que terminó de sacarlo, poniendo sus manos sobre mis ingles, llevó su lengua a mi ojete, metiéndome la lengua en él.

   ¡Ohhh ooohhh! ¡ooohhh ooohhh! Grité notando como su larga lengua entraba por mi culo.

Dios que gusto me había dado aquello, me retorcía y gemía como un poseso.

   Te gusta, ¿eh maricón? Decía después de sacar su lengua de mi culo. Te retuerces como una culebra cuando te meten algo por el culo. Pero no desesperes, que ahora te volveremos a preñar este culito tan caliente y sexi que tienes, dijo dándome 2 cachetadas con su mano.

   Se puso de pie recogiendo el consolador, para seguido empezar a soltarme las correas con las que me mantenía amarrado.

   Cuando por fin pude estirar las piernas y sentirme libre de aquellas correas, respiré aliviado.

   Di la vuelta en la colchoneta y poniéndome de rodillas, empecé a incorporarme poniéndome de pie. Tenía los músculos de las piernas y brazos entumecidos por la posición en que habían estado tanto tiempo. Me agaché para recoger mi ropa, cuando justo en ese momento, mi viejo vecino, me abrazaba por la espalda, susurrándome al oído mientras me abrazaba, espera mi linda putita, espera susurraba mordiéndome el cuello. No ves que aún no hemos acabado, decía llevando sus manos a mi entrepierna mientras me tenía abrazado por la espalda.

    Noté su verga y pelotas pegadas a mi culito, y como él manteniéndome sujeto con sus manos, iba restregando su polla por mi culo, hasta que encontró mi agujero, introduciéndome de una estocada su verga en el culo.

   ¡Ohhh ooohhh! Gemí al notarme ensartado de nuevo por su polla. Esta vez me había metido la polla sin ningún problema, mi ojete estaba bien abierto y dilatado.

   Empezó a bombear su pelvis culeándome, mientras me mantenía allí inclinado, sujetándome con sus manos por mi entrepierna.

   Espera maricón, espera que aún tenemos que volver a preñarte este culito, no me vas a dejar así, decía dándome por el culo.

   ¡Ohhh que culo más rico!¡ufff maricón que rico culito tienes! ¡ohhh como me gusta! Gritaba dándome por el culo.

   Dios, yo ya no podía más, las piernas me temblaban, si no llego a estar sujeto por sus brazos, hubiese caído al suelo. Menos mal que el perverso e inagotable del viejo de mi vecino, se dio cuenta de que sino me sujetaba me caería al suelo, por lo que paró de darme por el culo llevándome a donde estaba la silla en la que se sentó, me hizo dar la vuelta quedando frente a él, y cogiéndome por los muslos de las piernas, me ordenó abrirlas y que me sentara a horcajadas sobre su regazo.

   Así maricón, así, ahora levántate que te la voy a meter y follarte así sentadito.

   Me levanté obedeciendo lo que me había ordenado, y así abierto de piernas a horcajadas sobre su regazo, dejé que colocara su verga en la entrada a mi ano. Tan pronto noté la punta de su polla en la entrada de mi ojete, empecé a agacharme, introduciéndome la verga de mi viejo y perverso vecino.

   ¡Ohhh ooohhh! Gemí sujetándome en sus hombros mientras me sentaba a horcajadas sobre él y su polla se introducía en mí.

   Así maricón, así. Ahora mueve tu culito, me decía sujetándome por la cintura con sus manos, mientras me iba mordiendo el hombro y cuello.

   Así, así, mueve el culito, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba mientras yo subía y bajaba cabalgando a horcajadas sobre su regazo, ensartándome una y otra vez su polla en el culo.

   Yo sudaba y gemía mientras me daba por el culo, sintiendo su polla taladrarme una y otra vez, rozando en cada metida mi próstata, haciéndome que me abrazara a él, Gimoteando sin parar a causa del gusto que me daba su polla cada vez que tocaba mi próstata, y sus dientes mordían mi hombro y cuello, ¡ooohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh ooohhh! Gimoteaba sin parar.

   Solo se escuchaban mis gimoteos, los bufidos del viejo dándome por el culo, y el sonido de su polla entrando en mi culo, chof, chof chof chof, chof, chof chof chof.

   Los 2 estábamos sudando sin parar, yo ya en lugar de subir y bajar, me deslizaba por su regazo ensartándome una y otra vez la polla en el culo, soltando gotas de semen continuamente, hasta que el incansable y perverso del viejo, empezó a gruñir clavándome sus dedos en mi cintura haciéndome mover más aprisa, y mientras me mordía en el hombro, noté como su polla empezaba a escupir semen dentro mía, llenándome con su esperma mientras iba eyaculando, dejándome preñado el culo con su leche.

   Me corro maricón, me corro, me corro, ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba eyaculando dentro mía.

   Justo en el momento que él empezaba a eyacular, al notar yo el primer chorro de esperma derramándose por mis entrañas, empezaba yo también a correrme, eyaculando por segunda vez, ¡ooohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh ooohhh! Gritaba a la vez que lo hacía él, abrazándome mientras me mordía los labios y movía mi culito a toda la velocidad que podía

    Una vez terminamos de eyacular soltando todo el semen, quedamos así abrazados mientras íbamos recuperando la respiración. El viejo no paraba de besarme y morderme por todas partes, susurrándome lo bueno que estaba y lo mucho que le había gustado darme por el culo.

   Ufff, maricón como me ha gustado darte por el culo, esto tenemos que volver a repetirlo, me decía besando y mordisqueándome por todo el cuerpo.

   Una vez repuestos, dejó que me levantara de su regazo, saliendo de mi culo la polla del viejo que aún estaba algo dura y tiesa, escurriendo parte del semen con el que me había preñado.

   Dios, tenía el culo bien abierto, hasta podía notar como se iba escurriendo el semen por mis piernas. Joder, vaya follada que me había dado mi viejo y perverso vecino. Me había dejado para el arrastre. Me pasó una toalla con la que nos limpiamos un poco los 2, para luego empezarnos a vestir.

   Una vez vestidos y recogido el trastero, nos fuimos ambos de allí. Se podía notar el olor que había y que llevábamos impregnados en el cuerpo, sobre todo yo que aún llevaba en mis entrañas su esperma e iba notando como se iba escurriendo, manchando mi slip.

  Cogimos el ascensor yendo cada uno para su piso, no sin antes quedar para otro día, y después de despedirnos y ser manoseado y sobado por mi viejo vecino, abrí la puerta de mi casa entrando en ella. Desde que había salido para ir con Tino, mi viejo vecino, habían pasado casi 2 horas y media. Iba que olía a semen por todo el cuerpo, el culo dolorido y bien abierto, y sobre todo bien pero que bien follado.

   Las consecuencias de este día, las sabría a la semana siguiente, que fue para cuando me ordenó que quedáramos, Tino, mi viejo y perverso vecino, y además de perverso, chantajista.

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