En la Piscina – relatos porno

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Mis resultados en el segundo año de facultad habían sido un desastre total, el año se había pasado entre fiesta y holgazanería. El gimnasio era mi refugio y esa forma de evadirme de mi falta de voluntad con los estudios. Estaba estudiando fisioterapia pero debo reconocer que ese año había sido casi sabático.

Con ese panorama llegó el verano y mis padres dijeron que de irme con ellos a la casa de la costa nada de nada. Y mi mala cabeza en los estudios me obligó a quedarme en casa en Madrid. Era momento de organizarme, pensando como sacar el máximo de asignaturas posibles y haciendo las tareas de la casa. Un verdadero castigo por un año perdido.

Mis relaciones en ese año habían sido esporádicas, quedando atrás mi ex Paula que había sido un referente de formalidad en mi vida. Esa persona que te marca un camino y que confunde amor con disciplina. Ese protocolo marcado acabó por hartarme y finalicé una relación de dos años.

A mis veintitrés años estaba soltero y sin ese escape que era el verano en la costa. Con todos mis amigos de vacaciones y yo con montañas de apuntes esperándome a ser estudiados. Los días se volvieron monótonos y tan sólo se salvaban las tardes en la piscina de la urbanización y esos baños que servían para evadirme de mi triste verano. Ese rato de desconexión me hacían conformarme. Música en el IPod, cascos Beats y aislado del mundo… Ese verano estaba muy en forma, pues parte de mis malos resultados en la universidad habían sido por ir demasiado al gimnasio. Estaba en mi mejor momento físicamente y fuera del mundo: 1,84, moreno, con los ojos grises, barba de tres días y el cuerpo esculpido a conciencia tan sólo para enfrentarme a largas horas de estudio.

Una tarde después de comer pensé en bajarme a la piscina, era pronto aún pero necesitaba respirar y darme un chapuzón. Me puse el bañador azul marino del año anterior y una camiseta gris. Agarré mi toalla y caminé hasta una hamaca, tenía donde elegir pues a las tres de la tarde todos se habían ido a comer, mientras mi música llenaba mis oídos imaginando lo que me estaba perdiendo. Me tumbé y respiré profundo como queriendo aprovechar ese momento de tranquilidad.

Al rato decidí darme un baño en la piscina que era prácticamente para mí solo, refrescándome y observando como mi vecina Vicky llegaba con su bolso sola. Una casada con una niña pequeña pero que siempre tiene hueco para cuidarse. A sus treinta y dos años se mantiene muy en forma y así lo había comprobado más de una vez en sus fotos de Instagram: 1,67, con muchas horas de spinning, morena, con la piel muy blanca y una 95 de pecho natural que la hacía muy atractiva. Una fruta prohibida para todos aunque su educación la hacía muy cordial. Al salir del agua nos saludamos educadamente y me senté. Estábamos relativamente cerca y me preguntón si me había quedado en Madrid de vacaciones… Le conté los motivos y ella se reía mientras me explicaba que ella se iría en septiembre de viaje. Ella era funcionaria y las tardes las tenía libres, mientras su marido era comercial de una importante firma de relojería.La conversación fluida y de risas cada vez que insistía que me merecía quedarme sin vacaciones. Me preguntó por mi novia con la cual me había visto alguna vez y le conté que había terminado meses atrás. E insistió de nuevo riéndose: “Pues vaya verano chico, sin vacaciones y sin chica…” Yo le aguantaba la broma aunque reconozco que por dentro me picaba un poco. Decidí volverme a bañar y ella hizo lo mismo, sin dejar de hablarnos y repasando nuestras vidas diarias, contándome sus días en un Madrid en verano, cuando tienes que trabajar y no puedes irte a la playa. Mientras me recordaba que yo tenía menos obligaciones y que no me quejara que sólo tenía que estudiar un poco más… Al salirnos pude ver su cuerpo mojado con un bikini celeste que resaltaba sus formas. esas formas intocables por las que suspiraban en el gimnasio propios y extraños.Tras secarse comenzó a echarse crema mientras seguía hablando y mi mente se confundía. Me dijo que era de los pocos chicos educados y simpáticos de la urbanización…tras eso me apostilló: “Y de los pocos que se han quedado sin vacaciones” riéndose y mirándome…Fue una tarde genial, como si de dos amigos de la facultad se tratase. Me dijo que solía bajar sobre esa hora por si quería otro día seguir charlando… Se despidió tímidamente y me dijo que no tardara en volver a casa a estudiar (volviéndose a reír). Tras abandonar ella la piscina y llenarse de niños me puse los cascos y comencé a mirar su Instagram. Me armé de valor y agregué a mi vecina casada, dándole varios like a fotos donde salía sola. Ella a la hora me mandó una invitación para seguirme (mi Instagram era privado pues mi ex era una celosa compulsiva). Al aceptar me devolvió algunos like en fotos en las que aparecía yo solo y en la principal donde aparecía yo en el equipo de waterpolo, comentando un “estudia”…No sabía que contestar a ese “estudia” y decidí que le contestaría al otro día…No quería meter la pata, porque si su marido veía que le había puesto algo yo podía verme en problemas. Y a las once de la mañana opté por mandarle un mensaje por el direct por el Instagram para ser cortes… Mandándole un selfie en mi mesa estudiando y poniendo debajo: “Mira que bien me porto”. A la media hora me contestó: “Veo que eres obediente” y mandándome una foto de ella desayunando en una cafetería cerca de su trabajo. Nos intercambiamos unos cuantos mensajes de cómo iba nuestra mañana y de que luego bajaríamos a la piscina…

Quizá, mi cabeza era un hervidero de sensaciones pero la realidad era que sólo manteníamos un dialogo inocente de vecinos. Yo por lo menos tenía el aliciente de compartir mi vacío verano con una persona agradable.

A las tres de la tarde, y siendo muy puntual, bajé a la piscina como el día anterior, apareciendo ella al rato con un bikini amarillo y diciendo mientras se acercaba: “¿Cada vez comes antes para estudiar menos y bajarte pronto a la piscina?” y se comenzó a reír… “No te enfades por mis bromas que ya quisiera ser yo tú”…La tarde volvió a ser muy agradable mientras me preguntaba bastante por mi ex y qué sucedió… Mientras yo le intentaba quitar hierro haciéndole ver que mejor estaba solo y que las mejores estaban ya casadas… (bromas que no tenían maldad pero que para mí eran indirectas arriesgada). Hablamos del gimnasio y de cómo le tiraban los tejos a la vez que me decía que se notaba mucho mi disciplina en la rutina y la alimentación. Que su marido no le acompañaba y que no se cuidaba nada… Comparábamos sus rutinas y las mías, haciéndole hincapié en determinados músculos… Mezclando el gimnasio y mis conocimientos como futuro fisioterapeuta… me dijo que no sabía como trabajar el tríceps y señalo el mío… me acerqué contrayendo mi brazo y le dije como era el movimiento correcto… Ella asintió con la cabeza y paso la punta de sus dedos por mi músculo: “Sí que has estudiado poco este año para tener el brazo así…” sin dejar de rozar acariciando mi brazo…En eso quedó la cosa mientras mirábamos nuestros Instagram hablando de nuestras fotos y dándole ella like a sus propias fotos en mi móvil y yo en el de ella… Jugando casi como si fuéramos compañeros de clase… Dos realidades distintas que en la piscina eran muy amigos (sin que nadie lo supiera).

Cuando tocó despedirse le dije que un rodillo de estirar y masajear le vendría bien… hablamos de cómo conseguirlo y le dije que yo le dejaría el mío. Abandonamos la piscina y paramos en mi planta, ella bajó y yo entré en mi casa a buscar el rodillo… Al momento salí a la puerta de mi casa donde ella se encontraba… Me dijo: “Le diré a mi marido que me lo han dejado en el gym…” y sonrío tímida. Le respondí: “Bueno será nuestro secreto…”. Nos miramos y bajé la cabeza dándole un beso… de una forma instintiva mordí sus labios y estuvimos veinte segundos besándonos. Hasta que ella dijo “Me voy, me voy, esto no está bien…” y salió directa al ascensor…Me quedé un poco asustado pues no quería que aquello se lo contara a nadie y no sabía de que manera podía reaccionar. Apenas dormí, era una lucha en mi cabeza entre esas sensaciones geniales del beso y el problema si se lo contaba a su marido. No le escribí y me quedé un poco alejado pero con la idea de bajar a la piscina (pensé que ella no bajaría). Pero a media mañana el direct de mi Instagram sonó. Era ella y me decía: “No te preocupes fue cosa de los dos y tengo parte de culpa”, que se hacía cargo y que luego nos veíamos en la piscina…” Me quedé mucho más tranquilo y respiré porque mis preocupación acerca de las consecuencias quedaron subsanadas.

Bajé a la piscina, llegando yo primero como de costumbre y manteniendo la calma. Vicky apareció con un bikini blanco, estaba radiante y se acercó con una sonrisa, diciéndome: “Eres un trasto…” y me dio dos besos en las mejillas (parecía que el único que había sufrido por lo ocurrido había sido yo). Me sonreí tímido como queriendo justificarme y diciéndole que no lo había podido evitar (justificándome): Mientras ella me contestó sonriendo “Lo que no te perdono es que me llevaras hasta allí y me dejaras a la puerta de tu casa…”. No podía creer que le estuviera quitando importancia, a la vez que me explicaba que muchos chicos le habían entrado en el gimnasio pero que jamás había pasado nada. Que ella no se dejaba llevar pero que se sentía genial conmigo y que era muy tierno. Nos fuimos a bañar, salpicándonos, haciéndonos bromas, abrazándonos de forma inocente (aunque a mí me tenían muy tonto). Nos fuimos a secar y era momento de irse…Nos pusimos las camisetas y nos encaminamos a los ascensores.Subimos al ascensor y me atreví a decirle que le debía enseñarle la casa empezó a reírse: “¿Quieres enmendar tu error de ayer…?” Le respondí: “Por lo menos enmendarlo”… Salimos del ascensor y abrí la puerta: “Estás en tu casa…” Ella pasó y dijo: “Parece que además de estudiar mantienes la casita arreglada…” Miraba hacia todas partes y la lleve a mi cuarto de estudios y le dije que desde allí le había mandado la foto el día anterior… ella contestó “Lo sé, estabas muy guapo en la foto…”. Mientras pasaba sus dedos por el filo de la mesa hasta posicionarse junto a mí. Sonriendo frente a frente… Sucediendo de nuevo lo del día anterior y comenzamos a besarnos. Los besos no eran tan inocente como el día anterior. Nuestras bocas jugaban, nos mordíamos los labios y nuestras lenguas se buscaban en un beso húmedo y cálido. Sin prisas pero apasionado, muy deseado y que se había fraguado en aquellos días… Su mano jugaba bajo mi camiseta rozando mis abdominales con sus uñas y acariciando mi pecho y rozando mis pezones… (debo confesar que eso aparcó un poco mi inocencia…). Mis manos hicieron lo mismo, jugando sobre su bikini, masajeando su redondo pecho sobre la tela mojada…y por fin llevando una mano atrás y tirando del cordón de su bikini, quedando debajo de su camiseta sus pechos para mis manos… Masajeaba suave mientras jugaba con las yemas de mis dedos en sus pezones duros…Nuestros besos estaban llenos de jadeos de nuestras caricias cuando ella susurró: “llevo tres días sin dejar de pensarte…” Eso hizo que el beso se volviera más loco. Nos faltaba el aire como si se fuera a acabar el mundo. La senté sobre mi mesa y comencé a comerle el cuello mientras le quitaba la camiseta y ella me la quitaba a mí… Baje suave y comencé a comerle sus tetas. Sus pezones rosados se pusieron muy duros con el tacto de mis labios y mi lengua que pasaban de uno a otro disfrutándolos.Ella jadeaba y suspiraba, bajando sus dedos y tirando suave del cordón de mi bañador, jugando con el filo y bajando la mano por encima la tela para comprobar cuánto me ponía… Volví a besarle su boca y su mano por el filo de mi bañador se iba introduciendo…de momento sacó su mano y agarrando mis caderas me bajó el bañador a mitad de mis muslos, quedando al aire mi miembro que salió como un resorte…. Mi polla apareció enorme, con las venas de mi tronco marcadas y mi capullo como un fresón babeante….Su manita se agarró a mi miembro y comenzó a descapullarme una y otra vez…Bombeando su mano mi rabo… Mis jadeos pasaron a gemidos sin dejar de besar…Me tenía realmente caliente y la tumbé en mi mesa sobre mis apuntes….sacándole la braguita de su bikini y bajando mi boca. Besé el interior de sus muslos con cuidado hasta llegar a su coñito depilado, dándole un lametazo de su culo a su clítoris, subiendo, dando muerdos en su clítoris, lamiendo entre los labios y su culito a muerdos y saboreándola. Su gemidos eran descontrolados y se masajeaba el pecho mientras le metía un dedo despacio en su coñito. Notaba su clítoris palpitar contra mi lengua… y me empapaba la barbilla. Me incorporé y de la mano le dije que fuéramos a mi habitación.

Me sentó en el filo de la cama y se puso de rodillas: Desnuda y mirándome sonriente me pajeaba comiéndose mis pelotas depiladas, hasta subir, dando lametazos a mi capullo y empezando a comerse mi miembro poco a poco. Sin dejar de mirarnos a los ojos y saboreando mi polla a la vez que me pajeaba. Susurró: “¿Tenías ganas de verme mamándotela?” le respondí jadeando… “Estaba loco desde el primer día que hablamos en la piscina”. Ella se motivó, comenzando a comérmela de una forma más intensa….Mi polla estaba enorme y resbalosa… yo murmuraba “Voy a buscar un condón… voy a buscar un condón…”. Ella se apartó y dijo sonriendo: “Corre…”. Me levanté y me fui directo a uno de mis cajones. Ella se recostó sobre la cama, mirando como me ponía el preservativo y se mordía el labio.

Me deslicé sobre ella y comencé a besarla. Mi polla capullo chocaba una y otra vez contra los labios de su coñito al ritmo de mis caderas. Quería saber cuánto le apetecía. Ella bajo su mano y la enfiló a su coñito mientras susurraba: “Fóllame nene, Fóllame…”. Mi capullo comenzó a entrar, acelerando el ritmo y llegando poco a poco más adentro. Su coñito mojado se tragaba más y más mi polla, agarrando sus muslos, dándole más fuerte. El eco de nuestros gemidos en la habitación era brutal y el deseo estaba fuera de control. Metiendo mi miembro a fondo, dando mis pelotas contra su culito…

Ella me pidió que se lo hiciera a cuatro. Se la saqué y me enseñó su culo puesto en pompa, mirando hacia atrás sin perder la sonrisa. Acerqué mi capullo, bajándolo por su culito y volviendo a penetrar su coñito empapado. Agarrando sus cachetes duros y chocando mis caderas contra su culo una y otra vez. En ese momento, y sin esperarlo, gritó: “Dame por el culo nene, házmelo”. Saque mi polla y me quité condón mirándola, tiré el condón al suelo y la acerque a su culito. Mojé mis dedos en mi boca y se los pasé suave despacio hasta empezar a empujar mi capullo contra su culo, abriéndolo poco a poco… Ella se tocaba su coñito a la vez con locura, gimiendo de placer y mi polla atravesaba su culito. Hasta que no pudo más y mirándome me dijo que se corría, que no podía más, que diera más fuerte…. Sus gemidos se convirtieron en chillidos: “Oh sí nene, joder, ohhhh…! En ese momento mi polla explotó como una botella de champagne recién abierta en su culo, escupiendo mi leche caliente a chorros dentro y notando como se retorcía de gusto…

Caímos los dos a la cama rendidos, respirando fuerte y sintiendo que era algo de dos y una locura genial. Estuvimos un rato en la cama besándonos casi como dos adolescentes. Era increíble que hubiéramos llegado a eso pero nuestra cercanía y atracción nos habían llevado a ese desenlace.

La historia no quedó ahí o no ha quedado ahí, pues seguimos viéndonos a escondidas con una complicidad única y siendo un secreto que se mantendrá en silencio por siempre.

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