Camara en el baño

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La conocí hace unas semanas por un chat para adultos. Poco a poco congeniamos y entre risas y erotismo nos dimos skype para hablar más tranquilamente. Solíamos hablar de nuestras vidas sin contar demasiado, enviarnos fotos sin mostrar nuestra cara y, sobretodo recreando escenas eróticas. Imaginamos siendo vecinos, desconocidos de una noche, follando en el sofá, en la cama despertar… múltiple y pornosas posibilidades. Hasta que todo cambio un día.

Era por la tarde, en menos de una hora me tenía que ir y la estaba esperando. Ella se conecto y me dijo que estaba estudiando pero poco a poco se fue calentando la conversación.

–          Igual debería hacer una pequeña pausa, ¿tú crees que me vendría bien?. Me dijo. Por su tono juraría que en persona lo habría dicho en tono inocente pero con una mirada clamando por una buena follada.

–          A ti, a mi… a todos les viene bien un poco de alegría. Además ya no puedo echar marcha atrás… ¿Cómo voy a desaprovechar una erección tan bonita… e intensa?

–           Jajaja. Rió. ya te resultaría difícil, ¿no? Pues habrá que hacer algo al respecto.

–          ¿Qué propones?

–          Se me ocurren varias cosas, ¿te interesa saberlo? ¿puedo hacer todo lo que yo quiera?

–          Claro. En ese momento mi erección no podía ser mayor.

–          ¿Qué te parece si nos encontramos en el baño? En él hay una bañera muy grande llena hasta la mitad. Es bastante grande. El agua está calentita. Te digo que salgas un momento y me encierro dentro y tú esperas fuera y se te hace interminable hasta que te digo que vuelvas a entrar.

Entras y me encuentras dentro de la bañera llena de espuma así que no se ve nada. Te digo que te vayas desvistiendo mientras saco una de las piernas y me acaricio de abajo a arriba

–          Bufff… -le contesté. Estaba muy cachondo y no podía parar de tocarme. Sabía que debía esperar pero tenía tantas ganas de cogerla y follar con ella que se me hacía imposible.

–          Te empiezas a desvestir muy rápido. -Me dice. -Pero te digo que vayas más despacio y que no dejes de mirarme. Mientras cojo la esponja y saco otra vez la pierna para enjabonarla más y luego la otra. Después los brazos y dejo la esponja para meter las manos debajo del agua. Ya no ves donde están pero igual te lo imaginas.

–          Estoy desnudo tanto en tu fantasía como en la realidad. -No pude evitarlo y me desnude.

–          ¿me lo enseñarías?

–          ¿quieres verlo? Pero todo tiene un precio.

–          ¿Cuál?

–          Lo mismo pero ti.

–          Jajaja. No puedo desnudarme, no estoy sola. Tengo gente en casa.

–          ¿Entonces no te vas a tocar?

–          Claro que sí. Oye, te noto muy cachondo hoy jajaja.

–          Siii. –le conteste. Mire el reloj, solo me quedaban 10 minutos. – ¡y encima en 10 minutos me voy!

–          Entonces será mejor ponerte mucho muy rápido. ¿te ponen que te vean? –me pregunto.

–          Quizás… -si, me ponía muchísimo, y sobretodo verla a ella también.

–          Yo te mandare una cuando pueda.

–          De acuerdo, ¿Qué quieres? –le pregunte, refiriéndome a la foto.

–          Quiero que pongas el video.

–          Jaja, el video dice…

–          Claro, sin sonido, sin hablar, solo ver –esta frase me impacto. Mi erección creció y me puse a mil. Dios. Estaba cachondisimo y quería correrme con ella YA.

Le puse la cámara y enfoque mi pene. Duro, erecto. Mi cuerpo desnudo sobre la cama. A los segundos corte el video.

–          ¿Qué haces? –me dijo. – ¿ya te has corrido?

–          Que va. ¿Quieres ver cómo me corro?

–          Pues claro. Jajaja.

Le volví a poner la cámara.

–          Mmmm, me gusta…. –dijo.

Y me empecé a masturbar mientras ella me iba narrando lo que haríamos en la bañera. Siendo observado y leyendo como me metía en la bañera, para que ella hiciera lo mismo que yo estaba haciéndome pero con sus manos a con su boca no aguanté mucho mas y me corrí. Ella lo vió y la llamada finalizó.

–          Jajajaj, Ya sí, ¿no? Ahora te toca a ti y ya te puedes dar prisa.

–          Pero si me tengo que ir. –era muy, muy tarde.

–          Con que esas tenemos ¿eh? Qué bonito…. Jajajaja.

No pude evitarlo y continúe el relato.

–          Me metería en la bañera contigo, detrás de ti. empezaría a tocarte suavemente por la espalda, el cuello, abrazarte y acariciarte los pechos e ir bajando poco a poco mientras mi boca se coloca junto a tu cuello para sentir tu respiración. Te empezaría a tocar bajo el agua… primero pero fuera, jugando con tu clítoris hasta notar como jadeas, como te muerdes los labios… como haces fuerza con tus manos del placer… metería un dedo… luego otro… y otro más.

–          Mmmm… estoy muy mojada… y eso que no estoy en la bañera…

–          Te muerdo el cuello, te cojo de los pechos mientras mi otra mano te folla rápidamente. Quiero que te corras. Eres mía. Córrete.

–          Mmmmmmmm… sigue… ¿Qué harías con eso que he visto?

–          Te la metería hasta el fondo, tu encima. Cogiéndote de la cara mientras me cabalgas. Notando como entra. Mojada. Dura. Te cojo del culo. De la cintura. Te miro a los ojos y mi mirada dice FOLLAME.

–          Mmmmmmm… siii…

–          Grita. Gime. Esta polla es tuya.

–          Me corrí… -dijo tras unos momentos en silencio.

–          Jaja ¿Qué tal? –le pregunte.

–          Ahora estupendamente jajaja. Ya puedes irte, tienes mi permiso.

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