quiero tener sexo con mi amigo

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Mario es mi amigo y está buenísimo, sin embargo lo nuestro no fue por el lado de las relaciones sino más bien por amistad. Nos conocimos en la universidad y desde el inicio hicimos click, tenemos el mismo sentido perverso del humor, el ánimo fiestero, y la capacidad de trabajar bajo presión; hicimos equipo para estudiar juntos desde el primer semestre hasta la tesis de grado, he conocido a sus conquistas, él las mías, y en casa de nuestras familias somos uno más del grupo.

Muchos dirían que hacemos la pareja perfecta, pero el punto es que el amor nunca ha surgido, aunque si una excelente camaradería que nos ha mantenido unidos hasta ahora. Después de graduarnos, cada quién tomó por su lado, yo me quedé en Barcelona, en donde estoy abriéndome paso en mi carrera, y él se fue a Madrid gracias a una excelente oportunidad laboral. Sin embargo, nos llamamos y nos escribimos seguido, además nos vemos cada vez que viene a la ciudad y es como regresar a los tiempos en que andábamos de fiesta.

Todo lo anterior, no evita que haya notado lo bueno que está, es inevitable ver su perfil en redes sociales sin quedarte mirando sus fotos en el gimnasio, con el torso desnudo hermosamente marcado por años de entrenamiento, si no babeas mirándolo eres de piedra. Siempre tuve esa vocecita en la cabeza, recordándome lo rico que se ve, y haciendo que me pregunte cómo será en la cama. Lo admito, es un poco raro, pero mi amigo es apetecible, y sería mentir si digo que no me ha alborotado las hormonas un par de veces, sobre todo en mi caso que soy tan caliente.

En una ocasión, estaba viendo un “documental” subido de tono en internet -si, las chicas también los vemos- cuando el tilín de la mensajería instantánea me avisó que se había conectado y que me estaba saludando. Contesté la videollamada y conversamos un poco, quería avisarme que estaba por venir a la ciudad y como es costumbre estaba haciendo planes para vernos, y vaya que quería verlo ahora mismo. En cámara se podía observar que llevaba el torso desnudo, y si, reconozco que en medio de la conversación me imaginé bajando en enfoque para verlo un poco más; afortunadamente no lo notó, pero estando alborotada, viendo sexo en internet y ahora su torso desnudo, fue imposible que a mi imaginación no le diera por volar, y desde ese momento la idea de estar con él se me instaló sin remedio.

El asunto era simple ¿Cómo convencerlo de coger conmigo sin que se dañara nuestra amistad? Decirle que me interesaba para una relación sería mentir -personalmente pienso que somos demasiado parecidos como para que funcione- Lo ideal, sería que pudiéramos ser algo así como… amigos con derechos, aunque se que ese tipo de “convenios” tiene sus riesgos ¿Y si él también me desea? Llegan a mi mente las palabras de mi padre: “Todo hombre que es amigo de una mujer, en algún punto la desea, aunque jamás llegue a dar el paso”. No estoy mal, tengo buenas curvas, cintura fina, buenas piernas, culo grande y un par de tetas del tamaño suficiente como para hacer voltear a más de uno, se que los hombres me miran ¿Por qué no él?

Fue allí donde tuve la gran idea, busqué entre mis cosas un bikini mínimo de esos en donde sólo ves tres pequeños triángulos que apenas te tapan lo básico y me tomé una foto de patitas abiertas sobre la cama, de la forma más sugestiva posible, luego la adjunté a un correo y se lo envié con una sencilla nota que decía: ¿Te gusta Marcos? Al colocar otro nombre, podía alegar que las envié a su inbox por error, él las abriría y lo demás quedaría de su lado.

Los días pasaron y no hubo respuesta, sabía por experiencia que suele abrir su correo a diario, así que tuvo que ver la imagen. Cabía la posibilidad de que hubiese decidido callarse por discreción, después de todo le envié el mensaje “por error”, de igual forma si llegó a verla en algún momento lo sabré y entonces veré si puedo cumplir la fantasía que he acariciado por tanto tiempo.

Cuando nos vimos en Barcelona tiempo después estaba como siempre, salimos, cenamos, hablamos de las mismas cosas; llegué a pensar que quizás no había visto nada, o que simplemente no estaba dispuesto a salir de la zona de amistad conmigo e ignoró el asunto; sin embargo, más tarde pude responder todas mis dudas.

Estábamos en una pizzería cerca de mi departamento, cuando comenzó a preguntarme si estaba saliendo con alguien.

– No, la verdad es que tengo tiempo sin salir ¿Y tú?

– Nada serio… ¿Y Marcos?

Casi doy un brinco cuando dijo el nombre, ya había perdido las esperanzas y ahora por fin estaba sacando el tema.

– ¿Marcos? -Le respondí como si no recordara nada-.

– Le enviaste un correo con una foto hace días y por error me llegó a mi…

– Ay dios… no me digas jajajajajajaja.

– Si Gabriela jajajajajaja y que foto le enviaste…

– Es un chico con el que salí fugazmente, ahora vive en Alemania ¿Entonces la viste?

– Bueno, tú me la enviaste no me culpes.

– Tranquilo, menos mal te llegó a ti y no a otra persona de menos confianza.

– Qué te puedo decir? Tuve que bañarme en hielo…

– Pues, a mi también me ha tocado bañarme en hielo cuando subes tus fotos del gimnasio a tu perfil.

– ¿En serio? jajajajajajaja

– Claro, no soy de piedra Mario, somos amigos pero, lo que está a la vista…

– ¿Me deseas Gabi? -Me preguntó mirándome a los ojos-.

– Si, desde hace mucho, me encanta ser tu amiga Mario, pero si te deseo.

– ¿Y si… si en vez de bañarnos en hielo? Olvídalo, no quiero faltarte el respeto.

– A lo mejor yo si quiero que me lo faltes…

– Gabi… no lo se ¿Y si luego las cosas se ponen raras? Por dios, estoy hablando contigo de esto y lo tengo duro como un bate….

– Cógeme Mario, los dos lo estamos deseando, somos amigos, nadie tiene porque saberlo, ni tenemos que cambiar nuestra amistad por esto, tú estás duro y yo estoy mojada…

La mirada de morbo que teníamos lo decía todo, pedimos la cuenta y salimos en dirección a mi departamento, sentí una corriente eléctrica al verlo tomar su chaqueta poniéndola frente a él de forma que se tapara el bulto que evidentemente intentaba esconder. En cuanto llegamos a mi departamento lo miré y era enorme, estaba loca de ganas por tenerlo. Pensé que al besarlo me sentiría extraña pero no fue así, la calentura era tal que su lengua me supo a gloria.

– Gabi, te quiero hacer de todo…

– Y yo te lo quiero dar -le respondí ronroneando-.

Nos quitamos la ropa mientras continuamos con los besos, me sentí en el cielo cuando al fin pude tomar su verga y manosearla con gusto. Entonces me pidió que me tumbara boca abajo en la cama y comenzó a besarme desde la planta de los pies, subiendo por las pantorrillas hasta la cara interna de los muslos; a partir de ahi usó la lengua para lamerme lentamente las nalgas, incluyendo la abertura entre ellas, en cada nueva pasada llegaba más y más adentro hasta que sentí su caricia húmeda y caliente entre mi ano y los labios de mi vagina, haciendome gemir como puta, luego subió mordiendo y besando mi espalda hasta mi cuello, recostándome su enorme verga contra las nalgas.

– Oh Mario por favorrrr estoy mojando las sábanas.

– Anda Gabi, aguanta un poco, déjame disfrutar, no te imaginas las pajas que me hice con tu foto imaginando que te hacía esto.

Entonces me puso boca arriba y siguió mordiéndome desde el cuello y los hombros, bajando para lamer mis tetas y haciendo que mis pezones saltaran al encuentro con sus labios, luego siguió bajando hasta el ombligo, el vientre, el pubis… cuando pasó su lengua por los labios de mi vagina me hizo temblar.

– Marioooo me voy a correr.

– Corréte Gabi, estás tan mojada…

Hundió su lengua entre los labios haciéndome gemir de nuevo, una y otra vez hasta que me vine como loca suplicándole que me penetrara.

– ¿Quieres esto Gabi?

Se incorporó de rodillas, mostrándome su verga durísima y goteando, aullé de ganas por tenerlo y como respuesta subí mis pies a sus hombros, levantando mi cadera y ofreciéndole mi vagina para que me partiera en dos. Fue una delicia sentirlo entrar y embestirme con fuerza, con los ojos cerrados y su hermoso cuerpo perlado de sudor, bombeándome desesperado. Lo sentía tan profundo que el deseo no tardó en subir de de nuevo hasta el tope, haciendo que me corriera un par de veces más, hasta que él también se vino conmigo.

– Que rico Mario, QUE RICOOOOO

– Yo también lo pasé divinamente, jamás pensé que íbamos a hacer esto.

– Bueno, somos adultos, nos gustamos…

– Si, creo que puede funcionar, sólo tenemos que hablar claro siempre.

– Por supuesto, cuentas claras conservan amistades.

Esa noche se quedó a dormir, ya se que dicen que los amigos con derecho no deberían dormir juntos, pero ha venido desde Madrid sólo por unos días y a esas horas no me provocaba enviarlo a un hotel.

La mañana siguiente, tomamos el desayuno en el plan de siempre, no hablamos de volvernos a ver pero se que si quiere venir de nuevo lo hará y me encantará tenerlo conmigo, yo también lo buscaré si lo deseo, total ya lo he hecho la primera vez, lo demás se verá.

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *