Un día de amor entre mujeres

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Marta y Lola habían sido las mejores amigas desde que la familia de Lola se mudó a su vecindario cuando eran niñas… Ambas jugaron a muñecas, iban de excursión juntas, estudiaron en la misma escuela y fueron compañeras de cuarto en la universidad.

Cuando Marta se casó, Lola fue su dama de honor y cuando se divorció cuatro años después, Lola estuvo a su lado.

Sin lugar a donde ir después del divorcio, Lola le pidió a Marta que se fuese a vivir con ella y de nuevo fueron compañeras, aunque esta vez compartiendo un apartamento de dos habitaciones.

Además del apartamento, las dos chicas compartieron otras cosas, como la ropa, el coche y, ultimamente comenzaron también a compartir sus “juguetes”.

Ambas no eran verdaderas lesbianas, pues también tenían amigos y disfrutaban follando con ellos… Sin embargo, cuando los muchachos no estaban a mano, Marta y Lola se divertían juntas… Eran por tanto, bisexuales.

Un día, Marta estaba en casa preparando la cena de ese día, cuando llegó Lola a casa tras terminar su trabajo… Trabajaba de camarera en el restaurante familiar de su amiga Julia.

Marta escuchó que el coche se detenía en el camino de entrada y vio salir a Lola, al mirar por la ventana que había sobre el fregadero.

Cuando Lola entró, Marta la saludó alegremente con un abrazo y un beso en la mejilla

– “Hola, cariño, ¿cómo estuvo el trabajo hoy?”, le preguntó Marta con voz dulce.

– “Bien… Nada espectacular, pero bien”, dijo Lola.

Fue entonces cuando Marta vio la bolsa que Lola había traído con ella.

– “¿Qué hay en la bolsa?”, le preguntó… Ella la cogió pero Lola se la quitó, diciéndole con una sonrisa juguetona:

– “Uh-uh… No hasta después de la cena!.”

– “¡Eso no es justo!… Sólo déjame mirar, por favor”, le dijo Marta de nuevo.

– “Tienes un coño ansioso, ¿no?”, rio Lola entre dientes.

– “¡Sabes que mi coño siempre está ansioso por ti, cariño!”, le dijo Marta, dándole a Lola un largo y apasionado beso en los labios.

Marta separó sus labios y Lola aceptó la invitación, haciendo que su lengua se reuniera con la de Marta.

La mano de Lola encontró su camino hacia el joven y tupido pecho de Marta y Marta gimió en la boca de su compañera y amiga, al sentir a Lola, palparla… Marta finalmente rompió el beso.

– “Bueno, la cena estará lista en unos minutos… ¿Por qué no vas a cambiarte de ropa y terminaré lo que me falta?”, jadeó Marta.

– “Está bien, pero vamos a continuar esto después de la cena!”, le dijo Lola.

– “¡Oh, naturalmente!… ¡No creerás que no que quiero continuar esto!”, dijo Marta.

Se giró para dirigirse hacia la cocina y Lola le dio una palmada en el culo juguetonamente… Marta chilló y corrió a la cocina mientras Lola entraba a cambiarse de ropa.

Lola entró en su habitación y sacó la ropa de ir por casa: un par de jeans cómodos y desgastados y una camiseta blanca lo suficientemente corta como para mostrar su ombligo.

Lola tenía un ombligo perforado y llevaba un rubí, su piedra de nacimiento, que colgaba de manera invitadora… Mientras se desnudaba, notó que las caricias de Marta la había calentado un poco más de lo que pensaba y Lola tenía una macha húmeda de gran tamaño en sus bragas.

Ella sonrió mientras se las cambiaba, llevándose la prenda sucia a la nariz y respirando su propio aroma a coño… Le encantaba el olor de su sexo, no tanto como a Marta, que también le gustaba el olor de su coño… Lola terminó de cambiarse y volvió a la cocina para ver si Marta necesitaba ayuda.

Pero Marta estaba terminando de poner la cena en la mesa.

– “Oooh, hiciste pollo frito… Mi favorito!”, dijo Lola emocionada.

– “Bueno, sé que te gusta mi pollo frito y que no lo hemos comido en mucho tiempo, así que te lo hice”, dijo Marta.

– “Voy a tener que mostrarte mi gratitud por ello”, le dijo Lola con un guiño de ojo, juguetón.

– “¡Caramba, si hubiera sabido eso lo habría hecho antes!… ¡No sabía que el pollo frito te pone caliente!”, se rio Marta.

– “Oh, cariño, no es el pollo, es el servicio, créeme!… En el restaurante también tenemos pollo frito, ¡pero no tenemos una puta caliente como tú que lo sirva!”, le dijo Lola sonriéndole.

– “Oh, no sé… Trabajas allí, ¿verdad?”, se volvió a reír Marta.

Las chicas se besaron durante unos momentos antes de sentarse a la mesa para cenar.

Cuando terminaron, quitaron todo de la mesa y dejaron los platos en el fregadero… Luego se fueron al salón y se sentaron juntas en el sofá.

Marta, siendo un año y medio menor que Lola, apoyó la cabeza en su regazo y ésta le acarició el pelo.

– “Mmm… Eso me gusta mucho”, bromeó Marta, mientras su mejor amiga acariciaba y jugaba con su suave cabello castaño.

Ambas chicas tenían el pelo castaño hasta la mitad de la espalda… Cuando eran niñas se parecían tanto que a veces la gente las confundía entre sí, un hecho que les resultaba cómico a ellas… Ahora ya adultas, si había diferencias entre ambas

Marta y Lola tenían prácticamente la misma altura, pero Marta no estaba tan desarrollada como Lola… Tenía pechos pequeños que le gustaría operar… Sus medidas 81-61-86 no eran las de Lola 91-66-96 y especialmente sus pechos, que los tenía más grandes.

Marta cerró los ojos y se deleitó con la sensación de los dedos de Lola, que la miraba emocionada… Le encontraba joven y bonita, pero también era muy sexual… Y a Lola le encantaba que los dos jugaran a disfrutar de sus cuerpos sin cohibirse en ello.

Lola sonrió, pensando en el cuerpo de Marta y en la forma en que su coño siempre rezumaba jugos que para ella eran dulces cuando se lo comía… Pensando en ello comenzó a sentir ese cosquilleo delicioso en su propio coño y con una sonrisa maliciosa, se pasó una mano por la cadera y comenzó a deslizarla lentamente por su vientre.

Marta llevaba puestos unos pequeños pantalones cortos blancos y una camiseta sin mangas gris holgada y ahora Lola estaba pasando su mano por debajo de esa camiseta gris, palpándole las tetas puesto que Marta no llevaba sujetador… Normalmente no lo llevaba nunca cuando estaba en casa… Ella siempre decía que no le gustaba llevarlo.

– “Con estas tetas pequeñas que tengo no necesito llevarlo”, le decía siempre.

Pero a Lola le gustaban mucho sus “tetas pequeñas” y se alegró de descubrir que seguía sin llevar sostén… Cuando su mano rozó suavemente sus pequeños pechos, Marta gimió suavemente, ajustando su posición para que Lola pudiera tocárselos mejor.

Esta es mi pequeña puta’, pensó Lola para sí misma, sonriendo.

Lola pellizcó ligeramente un pezón de Marta y tiró de él, sintiendo que se endurecía y se mantenía erguido ante sus tocamientos… El jugueteo de Lola había despertado la excitación a Marta que se sentó, pegándose más a quien consideraba su novia.

Marta miró a los ojos de Lola y Lola le devolvió la mirada… Sin intercambiar palabras, las dos chicasempezaron a besarse en el sofá… Se besaron, dejando que sus lenguas jugaran entre sí y sus manos vagaran sobre sus cuerpos.

Las manos de Marta encontraron los pechos de Lola casi de inmediato y se los frotó y los acarició mientras Lola besaba su cuello y garganta… Lola sabía que uno de los ‘puntos flacos’ de Marta era el lado de su cuello justo donde se encontraba con su hombro y se dirigió hacia él, escuchando el gemido revelador mientras aumentaba su calentura.

Pero Marta no iba a ser superada tan fácilmente… Su mano se dejó caer entre las piernas abiertas de Lola y hábilmente le desabrochó los pantalones, deslizándose por la parte delantera hasta encontrar su coño, ya húmedo.

Lola jadeó cuando la mano de Marta encontró lo que estaba buscando y las yemas de sus dedos encontraron el clítoris de Lola… Marta aprovechó su ventaja y empujó a Lola suavemente hacia atrás sobre el sofá y se subió por encima de ella.

Empujó la camisola de Lola hacia arriba y dejó sus pechos expuestos, para rápidamente agarrárselos y poner su boca sobre uno de sus pezones tieso y grueso.

Lola era la que gemía ahora cuando Marta comenzó a morder, chupar y lamer su sensible pezón… Con la otra mano, se aseguró de que el otro pecho de Lola no se quedara sin ser atendido, por lo que se lo apretaba y tiraba del pezón para ponérselo también tieso.

Lola respondió poniendo una mano detrás de la cabeza de Marta mientras le daba su teta para que se la mamara… Marta puso una rodilla en la entrepierna de Lola y esta la sujetó y comenzó a frotar su caliente coño contra ella presionando su clitoris para intentar correrse.

Sintiendo lo que Lola estaba haciendo, Marta se dejó caer sobre Lola y se sentó a horcajadas en sus piernas tratando de hacer lo mismo.

Se frotaron los coños, uno contra el otro, tratando de apagar el fuego que ardía en ellos, mientras Marta continuaba mamando los pezones de Lola.

Los gemidos y jadeos de ambas se hicieron más frecuentes y apasionados a medida que la lujuria crecía fuera de su control… Su molienda se volvió más desesperada, intentando cualquier cosa que sus mentes empañadas de lujuria pudieran aliviar la calentura que llevaban y que crecía por momentos buscando correrse.

Finalmente, y casi cerca del orgasmo, Marta se levantó de Lola y le dijo:

– “¡Vamos a la habitación donde estaremosmás a gusto!”

Lola se levantó del sofá y prácticamente corrieron a la habitación de ella porque era la más grande de las dos y además, era donde solían follarse y a menudo dormir juntas… Marta tenía su habitación pero sólo la utilizaba para guardar su ropa.

Ambas chicas llegaron en topless, habiendo dejado sus blusas por el camino… Se estrellaron juntas en un abrazo bastante abrupto, besándose de nuevo, y cada una deseando devorar completamente a la otra… Mientras se besaban frenéticamente, intentaban quitarse los pantalones.

Con los pantalones de Lola ya desabrochados, Marta los tiró hacia abajo con un movimiento rápido y luego le quitó las bragas, dejándola totalmente desnuda… Y Lola no se quedó atrás, pues una vez que estuvo desnuda, le quitó toda la ropa a Marta y luego la levantó en brazos, la acercó a la cama y la dejó caer de espaldas.

Una vez que Marta se acomodó en la cama, Lola se puso sobre ella separándole las piernas y colocándose entre ellas.

– “He estado esperando esto todo el día, cariño”, dijo Lola mientras deslizaba una mano sobre el coño húmedo de Marta, tocándole los húmedos labios vaginales y separándoselos para mirar dentro de su agujero rosado y mojado.

– “Oooh… Cuanto necesito esto… ¡Por favor, date prisa y cómeme el coño!… ¡Come mi coño, por favor!”, le suplicó Marta.

– “¿Quieres que me coma tu coño, cachonda?… ¿Este gatito travieso, caliente y mojado?”, le dijo Lola, bromeando.

– “Síííí!… ¡Por favor!”, gritó Marta más fuerte.

– “Dime… Dime lo que quieres”, volvió a pedírselo Lola.

– “¡Come mi coño travieso y caliente, Lola… Por favor!… ¡Oooh, mierda, necesito que te comas mi coño, ya!”, le suplicó Marta casi llorando.

Lola había estado jugando y bromeando con sus labios vaginales y dando vueltas alrededor de su clítoris mientras se burlaba de ella y Marta estaba casi loca por la necesidad que tenía de correrse.

– “Este coño se ve apetecible… Tienes algo de jugo dulce para mi?… ¿Tal vez debería lamerlo y ver si es un sabroso manjar para mí?”, dijo Lola, sólo para atormentarla un poco más.

– “Ohhhhhh … “Marta gimió larga y fuerte.

Lola se apiadó de su amor Marta en ese momento… Ella sabía que pronto le tocaría su turno para retorcerse como lo estaba haciendo ella… Así que se inclinó hacia abajo y le dio una larga y lenta lamida de abajo-arriba terminando con una pequeña sacudida en su capucha de clítoris.

 “¡Ooohggg!”, chillo Marta al sentir la lengua de Lola en su coño hipersensibilizado.

Marta agarró las sábanas de cada lado de ella y las apretó en sus puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos… Levantó las caderas para encontrarse con la lengua de Lola, como si de alguna manera se hubiera pegado a ella… Lola vio que los muslos de Marta temblaban con la tensión de sostener sus caderas en el aire.

La lengua de Lola se abrió paso separando sus labios externos e internos para hundirse profundamente en el cálido agujero rosado… Una vez allí la retorció dentro de ella, lo cual provocó que Marta se hundiera más profundamente en su lujuria sexual.

– “Oooh, Dios mío, Dios mío, Dios mío”, gritó Marta mientras Lola lamía y sorbía todo el jugo que producía el tembloroso coño de Marta.

Como si eso no fuera suficiente para calentar más a Marta, Lola agregó dos dedos a su coño y también se la follaba mientras lamía sus labios vaginales y jugaba con su clítoris hinchado.

– “¡Oooh, Dios mío, Lola!… Oooh… Me estoy corriendo, cielo… Me estoy corriendo”, gritó Marta mientras se corría de forma salvaje.

Las caderas de Marta subieron hacia arriba mientras echaba chorros de jugo de coño sobre las sábanas de la cama, dejando una mancha que creció cuando el siguiente chorro salio de su coño… Arqueó su espalda, sacudió violentamente su cabeza hacia adelante y atrás y su cuerpo se puso rígido, temblando, mientras se corria.

Una vez que su orgasmo pasó, Marta se derrumbó en la cama jadeando como un galgo después de una gran carrera… Su cuerpo desnudo brillaba por el sudor que se acumulaba en gotitas, que corrían entre sus abultados pechos.

Marta tardó unos buenos cinco minutos antes de recuperarse lo suficiente para poder hablar.

– “Lola… ¿Qué me hiciste, cariño?”, le dijo Marta casi sin aliento.

Lola se rio de la reacción de su amiga.

– “Estabas increíble de entregada… Por un momento pensé que te rompías de cómo contorsionabas el cuerpo… Me encantó verte así.”

– “¡Casi lo hiciste, cariño!… ¡Eso fue increíble!”, jadeó Marta, todavía tratando de recuperar el aliento.

– “Oye, hiciste pollo frito… De qué otra manera te lo agradecería”, se rió Lola de nuevo.

– “Bueno, dame unos minutos para recuperarme… Entonces será mi turno para agradecertelo”, dijo Marta.

Lola yacía junto a su querida compañera agotada, cogiéndola en sus brazos y besándola suavemente…Le dijo:

– “Mi vida, no hay necesidad de agradecerme nada… Te amo y me gusta hacerte feliz… Sólo con tu amor tengo todo lo que necesito”… La apretó más contra su cuerpo y pasó la punta del dedo índice sobre la piel empapada de sudor de Marta… Luego, rodeó sus pezones y los pellizcó y tiró de ellos, maravillándose de lo rígidos y erectos que aún estaban.

Lola apartó el cabello empapado de sudor de Marta de su cara y la besó larga y profundamente… Ambas mujeres se amaban… Y se amaban tan profundamente como podían amar a cualquier hombre… Las dos eran inseparables y ningún hombre podría jamás interponerse entre ellas.

Si cualquiera de ellas encontrase un hombre con el que valiera la pena casarse, él se casaría con ambas para todo, ya que ninguna de las dos permitiría que las separasen.

Al final, Marta se recuperó lo suficiente para conversar.

– “Lola, cariño, yo también te quiero mucho… Eres mi mejor amiga, mi hermana mayor y no sé qué haría sin ti… Estuviste a mi lado cuando lo necesitaba… Me ayudaste a superar mi divorcio y luego me trajiste a tu casa… Estás…”… Marta se detuvo al no poder encontrar las palabras que necesitaba.

Pero no fueron necesarias las palabras… Lola puso la punta de su dedo en los labios de Marta y le dijo:

– “Tú eres igual de importante para mí.”

– “Cariño, me has dado másde lo que yo te he dado… Este apartamento era frío hasta que tú viniste a vivir aquí… Recuerdo que cuando volvía a casa, me ponía delante de la tele hasta que estaba lo suficientemente cansada como para dormirme… La mitad del tiempo, dormí aquí en el sofá… Luego viniste tú e hiciste de esto un hogar… Nuestra casa… Trajiste vida a este lugar… Nunca podré agradecerte lo suficiente por todo eso, cielo.”

– “Me vas a hacer llorar”, le dijo Marta, tratando de aligerar su estado de ánimo.

– “Quiero que sepas que me das lo mejor que tienes, cariño… Y eso me recuerda que hoy tengo algo para nosotras”, le dijo Lola sonriendo.

– “¿Te refieres a la bolsa que llevabas cuando llegaste a casa?… Casi me había olvidado de eso… ¡Enséñamelo!”, dijo.

Lola se rio… Fue al armario donde había guardado la bolsa y la llevó a la cama.

Marta se sentó con las piernas cruzadas, como si estuviera esperando para abrir un regalo de Navidad o algo parecido.

– “Pasé por esa tienda de juguetes para adultos a la hora del almuerzo… Quería encontrar algo nuevo para que juguemos… Creo que te gustará lo que encontré”, le explicó Lola.

Metió la mano en la bolsa y sacó su compra.

– “¡Oh, Dios mío… Lola!”, gritó Marta.

Miró el paquete y la foto de la parte delantera… Era una foto de dos chicas sentadas una frente a la otra con las piernas abiertas… El ‘juguete’ estaba entre sus piernas.

– “Es un doble dildo.”

– ” Exacto, amor… Es un consolador de doble cabeza… Pensé que podríamos usarlo juntas y disfrutar con él… También podemos jodernos una a la otra como un hombre”, le dijo Lola.

– “¿De verdad?… ¿Cómo sería?”, le preguntó Marta.

– “Ponte ahí, en el borde de la cama y te lo mostraré”, dijo Lola.

Marta se puso rápidamente en posición y Lola se colocó al lado de la cama entre las piernas abiertas de Marta.

– “Ahora cojo un extremo del dildo y lo meto en mí coño… Así… Luego lo agarro como si fuera mi polla y el otro extremo te lo meto en tu coño”… Lola empujó la cabeza contra el coño aún resbaladizo de Marta.

– “¡Oooh… Qué gusto me das, Lola”, dijo Marta.

– “¿Te gusta, amor!”, le dijo al tiempo que comenzó a follar a Marta con la polla falsa, al principio lentamente, pero aumentando rápidamente el ritmo y la profundidad de sus empujes.

– “Oooh…Qué bueno… Sí, jódeme,cariño… Follame con tu polla”, le pidió Marta… Y Lola empujó más y más profundamente el consolador dentro de su hambriento coño.

Obviamente, Lola no podía saber cuándo se tocaría el fondo de su coño, así que,para no lastimarla, fue metiéndoselo lentamente hasta que Marta se sintiera cómoda… Se sorprendió cuando vió que tenía metido sobre unos 25 cm en su coño… Entonces Lola puso su mano en ese punto para servir de tope y no hacerle daño a su amiga… Luego comenzó a follarla sin miramientos de ningún tipo.

Ella golpeó a Marta con fuerza y rápido usando su mano para limitar la cantidad de dildo que le metía en cada sacudida… Era casi el punto medio del doble dildo, así que ambas chicas se lo metían y lo sacaban prácticamente lo mismo.

Lola usaba su otra mano libre para masturbar el clítoris de Marta, dándole un poco más de placer aunque Lola no tenía que preocuparse por eso ya que Marta estaba disfrutando como nunca… Tener a su novia actuando como su novio era todo un reto para ella… Ser follada como lo  estaba siendo era muy caliente para ambas.

– “¡Oooh!… ¡Oh, síiii!… ¡Follame, cariño… Follame fuerte!… ¡Folla mi coño con tu tiesa polla!… ¡Oooh…Qué placer!”, gemía Marta.

– “Oooh… Yo también lo siento… Qué gusto me das, mi vida”, dijo Lola sintiendo también las mismas sensaciones de placer en su coño… Ambas chicas gemían y emitían sonidos lujuriosos que se escuchaban en  la habitación.

En un momento dado, Marta se estiró y arañó sus tetas mientras Lola la follaba… Marta acababa de tener un orgasmo alucinante y ahora estaba en camino a su segundo, independientemente del que tuvo hacía un rato.

Mientras tanto, Lola estaba disfrutando mucho follando a su novia como si fuera un chico y al mismo tiempo follándose a sí misma… Esto resultaba muy excitante para Lola… Se sentía sexy y poderosa… Era una mezcla embriagadora y estaba llegando rápidamente a su primer orgasmo.

Ambas chicas alcanzaron juntas al orgasmo y llegaron a la cima al mismo tiempo.

– “¡Me corro otra vez, Lola!… ¡Oooh… Qué gusto me estas dando!”, gritó Marta… Que era justo lo que Lola necesitaba escuchar para alcanzar su orgasmo:

– “Me estoy corriendo también… Ooooh!”, dijo Lola.

Y las chicas tuvieron su primer orgasmo simultáneo… Las dos se habían corrido al mismo tiempo y ambas disfrutaban abrazadas besándose con pasión… Agotada, Marta se dejó caer en la cama con las piernas, flexionadas y abiertas mientras que Lola sujetaba el consolador, metido en ambos coños, con una mano y estaba caida sobre su amiga, tratando de recuperar fuerzas y no caer al suelo.

Cuando sus orgasmos pasaron y tuvieron control de sí mismas, Lola sacó lentamente el consolador del coño de Marta, escuchando su suave gemido de vacío y luego lo sacó también de su coño… Dándole la vuelta al consolador, le se llevó a la boca de Marta para que ella disfrutara del sabor de su coño y ella hizo lo mismocon el otro extremo.

Una vez que lamió y limpio el consolador, Lola se acostó junto a Marta.

– “¡Creo que vamos a usar mucho este juguete!… Me alegro de que lo hayas comprado… ¡El próximo juguete lo eligiré yo y será mi sorpresa para tí, cariño”, le dijo Marta mientras la abrazaba y besaba.

– “Como quieras, amor… Ahora, descansemos un rato para recuperarnos… Quiero que me jodas luego”, le respondió Lola.

– “¡No lodudes,cariño!… ¡Y voy a hacer que me chupes la polla como una buena puta!”… Marta se rio de su comentario… Ambas tenían un nuevo juguete para disfrutar jodiendose de muchas maneras…¡Eso era seguro!

                                                                                                          F I N

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