Penetrada por mis dos agujeros

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Regresé del cine algo tarde, no era lo planeado, pero así se dieron las cosas, la cena con mi amiga se alargó por lo que entramos a la última función. Estaba cerca de casa por lo que no vi la necesidad de tomar un taxi y caminé a casa, siempre pensando en que no tendré la necesidad de utilizar mis clases de defensa personal.

Tras ese pensamiento sentí unos pasos a mis espaldas y aceleré entonces  los míos, al tiempo que buscaba entre mis cosas algo para defenderme esperando también no necesitarlo.

Estaba distraída mirando hacia atrás con la mano dentro de mi bolsa, por lo que no anticipé al gran bruto que me atacó de frente.

En unos segundos estaba siendo sujeta por la cintura y alguien más me cubría la boca, mientras me subían a la parte trasera de una camioneta. Comencé a forcejear y no estaba entre mis planes el dejar de hacerlo, aun cuando las estadísticas estaban totalmente en mi contra.

Por lo que pude concluir eran tres, los tres usaban pasamontañas, uno de ellos manejaba, el otro estaba encima de mí poniendo mi espalda contra el suelo y  sosteniendo mis manos por encima de mi cabeza.

El otro de ellos rebuscaba entre mi bolsa para finalmente sacar mi cartera la cual sostuvo en lo alto como de un trofeo se tratara, sacó mis identificaciones y ¡Bingo! 

– ¡Tengo la dirección de esta hembra! Y… ¡Estamos solo a unas casas!

– ¡Vayamos entonces! Dijo quién me tenía sujeta

En cuestión de nada estábamos ahí. Acercaron el carro lo más posible a fin de que sus maniobras no fuesen interrumpidas.

Antes de bajar me amordazaron con una bola en mi boca,  ataron mis pies y manos. Uno de ellos me cargó en su hombro y así sin más llegamos a mi casa y después a mi habitación.

Me lanzaron sobre la cama.

El gritar no iba a servir de nada ¡Pero continuaba haciéndolo!  Aun cuando el sonido de mi voz no era muy intenso dado la mordaza con la cual contaba.Era un fin de semana largo y mis vecinos habían salido de viaje.

En ese momento la adrenalina de mi cuerpo probablemente se encontraba  en sus máximos niveles ¡El miedo comenzaba a apoderarse de mí y mi mente andaba por lugares oscuros, sabía que aquello no terminaría bien de ninguna manera!

En tres segundo aquellos brutos me desnudaron por completo, entre jalones que estoy segura de que dejaron marcas de quemadura en mi piel, quede totalmente expuesta.

Se aseguraron de atar mis manos a la cabecera de la cama, cada una en una extremo opuesto.

– ¡Esta hembra sí que debe esta hambrienta de sexo con  ese coñito depilado! – soltó uno de ellos y el resto rieron como si se tratara de una broma cualquiera.

– ¡No hay manera de que desperdiciemos ésto!

De una mochila, sacaron soga y de una manera rápida y hábil otro de ellos hizo varios nudos pasando la cuerda por mis piernas dobladas de manera que mis talones tocaran mis glúteos, asegurándose de ésta de manera que no pudiese estirarlas, después de alguna manera se aseguraron de atarlas lo suficientemente abiertas para dejarme expuesta e incapaz de moverme.

 – Hagamos una selfie.

¡Estos bastardos se fotografiaron conmigo! Como si yo fuese su trofeo de una noche cualquiera de caza,  por las condiciones que reinaba, parecía que así era.

Uno de ellos comenzó a lamerme el coño. ¡Dios! Podía sentir su habilidad y aún en contra de mi voluntad y mi cuerpo comenzó a reaccionar a sus descarados estímulos. Su lengua bajaba y subía, al tiempo que succionaba un poco, con sus dedos sostenía mis labios para tener un mejor acceso y mayor profundidad, podía sentir su lengua entrar y salir rápidamente dentro de mí, su mano se colocaba completamente en mi sexo presionando y frotando, para después dar palmadas sobre éste.

Maldecí que mi cuerpo estuviera reaccionando a cada estímulo, a cada toque. Sin desearlo comencé a emitir unos jadeos y mi cadera se movió un poco buscando placer, traicionandome por completo, comos si tuviese voluntad propia y todo aquello fuera placentero.

Los otros dos que ahora estaban cada uno al lado de la cama totalmente desnudos, se estaban masturbando  con la escena, deslizando su mano sobre sus grandes y gruesas vergas, reían descaradamente y se saboreaban sin ninguna pena.

– ¡Les dije que esta hembra estaba hambrienta! ¡Las reconozco en cuanto las miro!

En los ojos podía verse el deseo y lujuria que albergaban aquellos animales.

Sin embargo animales o no, sus cuerpos estaban perfectamente trabajados evidenciando que quizás pasaban horas en el gimnasio, abdomen marcado, brazos fuertes y musculosos, y las piernas ¡Demonios! No se habían olvidado de ellas. Mi mirada se posó en su parte trasera y por unos segundos me deleité, solo para dar paso a que mi mente me recordara la situación que ahora estaba yo viviendo.

Mi instinto de autopreservación me pedía a gritos hacer algo, solo que en ese momento, las intensas sensaciones estaban prevaleciendo sobre la razón.

Comenzó entonces cada uno a succionar ávidamente mi pezones, y con sus manos recorrían mi cuerpo con suaves caricias pero agarres firmes.

Uno de ellos, el de la izquierda, daba pequeños mordiscos, mientras que el otro interrumpió la succión para jalar suavemente el pezón entre sus dedos. Ambos  amasaban mis senos mientras que el otro continuaba succionando mi clítoris al tiempo que introducía tres dedos dentro de mi vagina, moviéndolos en círculos al tiempo que con su lengua daba pequeños toques a mi botón del placer, comencé a retorcerme sin la posibilidad de frenar tanto placer sobre mí… y a estas alturas no es que quisiera hacerlo, sorprendiendome a mi misma con aquel pensamiento.

Cerré los ojos y tensé mi cuerpo curveando un poco mi espalda. Había tenido tremendo orgasmo ante la mirada divertida de aquellos pervertidos, ante mi propio asombro y…

El que tenía la cabeza entre mis piernas, levantó un poco la vista, aún con aquella cubierta, pude ver la sonrisa de satisfacción en sus labios.

– Ahora te tocará cubrirte a ti los ojos, dijo sorpresivamente el que estaba a mi lado derecho mostrandome una venda que sostenía en las manos, aún con la mordaza, comencé a mover la cabeza de lado a lado en señal de negativa.

Se colocó a horcajadas sobre mi para cubrirme los ojos para después continuar amasándome los senos con ambas manos, siendo un poco más rudo en esta ocasión, pude sentir una presión que llegaba al límite del dolor – placer, sosteniendo entre sus dedos mis pezones para retorcelos suavemente… deliciosamente… con los intervalos necesarios para incrementar el placer, ¡Ah! ¡Que delicioso!

Sentí nuevamente una boca en mi sexo, ahora era diferente, supongo que alguien más estaría ahí ahora. 

Podía sentir el roce de los dientes sobre mi pubis, pues ahora me succionaban  en una área más grande con toda la boca. Sentía de manera alternada la lengua de la persona, desde la entrada de mi vagina hasta mi ombligo, lentamente, tomándose su tiempo.

Esa sensación era genial, me estaban relajando y ¡Estaba tocando el cielo! Estoy segura que estos brutos habían notado ya la intensidad de mi respiración, los jadeos que salían de mis labios y mi húmedad… Sobre todo mi húmedad.

Quien estaba sobre mí, juntó mis senos y comenzó a pasar gran y gruesa verga entre ellos, se sentía aceitosa, supongo que utilizaría algún lubricante, así se sentía, además de que un particular aroma frutal llegó hasta mí.

Sentí como introducían un vibrador dentro de mí, al tiempo que con la lengua continuaba estimulándome externamente.

Por unos instantes cualquier contacto humano cesó, pero la intensidad de la vibración se incrementó, así estuve por unos largos minutos en los cuales me retorcí intentando encontrar alivio, pero en aquella posición no lo logré…

Sentí las manos de todos ellos sobre mi cuerpo, sobre mis senos, pezones, algunas pequeñas mordidas y sus manos recorrer cada centímetro de mi piel.

Entonces uno de ellos retiró el vibrador, sustituyéndolo de inmediato por su verga, pude sentir su excitación per medio  de su dureza, con su pulgar me estimuló mi clítoris y dió un par de embestidas, mis gemidos llenaron aquella habitación. Entonces todo contacto cesó dejándome sumida en profunda excitación y hambrienta de ¡Más!

Honestamente no sabía cómo definir aquello ¡Estoy siendo sometida por tres brutos, que me estan violando y solo puedo concentrarme en mi placer! ¡Algo debe estar mal con migo!

Sentí como desataron mis piernas, las moví lentamente hasta recuperar la circulación, mientras me desataban las manos y con una habilidad impresionante, me giraron hasta quedar boca abajo, me sujetaron las manos de manera que podía tocarme los codos con mis propias manos quedando así nuevamente semi – inmóvil, completamente a su merced.

En el siguiente cambio uno de ellos se colocó debajo mio y el resto me acomodó para montarme en él, un solo movimiento bastó para tener una penetración profunda donde los dos emitimos un gran gemido de placer, su gran miembro me invadió hasta dejarme completamente llena y sin que él tuviese que decirme nada, comencé a moverme rítmicamente, pude sentir sus manos sobre mis caderas siguiendo mi ritmo y disfrutando. Pude escucharlo.

Otro de ellos se colocó a mis espaldas y me sujetó suavemente los senos estimulandolos, retorciendo con un poco más de intensidad mis pezones, el otro retiró la bola de mi boca, la cual estaba adolorida, sentí entonces que me acercaban un pene, sin pensarlo comencé a chuparlo, sin interrumpir el ritmo de mi contoneo, presioné mis labios y succioné hasta que sentí que mi boca se inundaba de su semen, demoró menos de lo que esperaba.

Hicieron un intercambio del chico que estaba debajo mío, de igual manera me manejaron de manera que me montara sobre él, éste me dió un par de nalgadas para que continuara con la labor y lo hice con gran agrado, aquellas grandes vergas me estaban dando la cogida de mi vida, mi placer, estimulación y éxtasis estaban llegando a niveles que jamás había sentido.

Me empujaron de manera que mis pechos aterrizaron sobre el pecho del bruto que estaba debajo mí, éste me cogió fuertemente los glúteos separándolos lo más que podía.

– ¡Por favor! Por ahí no…

Escuché risas y sentí como comenzaban a empujar por ese agujero una de sus grandes vergas.

– ¡Relájate!- Me gritó el que estaba haciendo aquella labor ¡Tus agujeros son ahora de nosotros!

Sentí unas manos sobre mi rostro las cuales me guiaron hasta la boca de uno de ellos, invadió mi boca con su lengua, sentí su sabor, su pasión pues tomó un mechón de mi pelo y sujetándome fuertemente me acercó hacía él.

Sentí como continuaban abriéndose paso dentro de mí, pero la boca que tenía junto a la mía continuaba su labor, absorbiendo mis gritos y quejas.

Sentía suaves movimientos en mi coño que estaba súper lubricadísimo, fué entonces en un solo movimiento final empujó completamente su verga dentro de mí.

Pese a mis quejas y de manera coordinada, comenzaron a cogerme por ambos agujeros con embestidas fuertes y certeras. Después de acostumbrarme a la sensación de sentirme completamente llena, comencé a disfrutar aquello.

Me tomaron entonces del cabello para que levantara la cabeza y jalandome hacia un lado el tercero invadió también mi boca, todos mis agujeros estaban ahora ocupados

¡Para esto sirven las hembras como tú! – dijo el que ocupaba mi boca.

Alguien comenzó entonces a pellizcarme los pezones fuertemente, debo reconocer que aquello no me molestó, el placer estaba siendo infinito… ¡Quería continuar siendo violada de aquella manera!

Por unos instantes más sentí sus embestidas y aquella gran verga entrar y salir de mi garganta hasta que vació su semen ahogándome por unos instantes. Solo un par de embestidas más y sentí como el resto de mis agujeros se llenaban así como sus profundos gemidos de placer al haber alcanzado sus orgasmos.

No sabía si agradecerles o pedirles que me dejaran en paz. 

Soltaron mis manos y retiraron la venda de mis ojos dejándome de espaldas a la cama sintiendo aùn palpitaciones y como el semen se escurría por todos mis agujeros. Cuando mi vista se aclaró vi la cara de mi mejor amigo…

– ¡Feliz cumpleaños! Dijo sonriendo.

Estaba confundida 

– ¡¿Estas de broma?! Grité  pataleando y esforzandome en colocarme de pie para golpearlo como se merecía…

Comencé a llorar

¡Ey! Tú lo pediste ¿Recuerdas? “Mi mayor fantasía es que me violen en mi propia casa” … Así que traje a mis mejores amigos para complacerte… Miré a aquellos brutos sonreír y limpiando sus vergas con lo primero que encontraron disponible.

Me giré para mirarles ¡No tenía claro  si sentir vergüenza, golpearles, gritarles o pedirles mas!

Podemos repetir el dìa que gustes – dijo uno de ellos sonriendo.

– ¿Quieres que cumpamos tu segunda fantasía? Preguntó mi amigo, ellos son expertos en el tema y honestamente después de lo que vimos hoy…

No le respondí, solo le miré sin saber si estaba lista para entregarme a aquellos brutos voluntariamente para una sesión de Sado extremo…

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