La clínica

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Socorro había aceptado a hacer trabajo comunitario en aquella clínica de rehabilitación, con la única idea de ayudar a su hijo que estaba recluido en ella, socorro esperaban un certificado para que su hijo pudiera salir de aquella clínica en poco tiempo, pero sus planes no marcharían así,

era lunes y la señora socorro atravesaba el portón metálico que separaba la calle de aquel muladar mal llamado clínica, antes de entrar de lleno, tenia que registrarse en una mesa de metal oxidado, donde un guardia le entregaba un gafete y claro, previo registro o mas bien manoseo,

– señora socorrito buenos días,

El saludo de aquel sujeto no era nada grato para ella, pero no teniendo otra alternativa tenia que contestarlo sonriente,

– hola Marcelo, buen día, ¿me das mi gafete?

– claro, pero primero tiene que reclinarse sobre el escritorio,

– si claro,

 Socorro dejo su pequeña bolsa de mano sobre la mesa y prácticamente dejo caer su cuerpo sobre uno de los costados de la mesa, Marcelo al ver el portento de mujer que tenia enfrente, no pudo evitar sonreír, para después pararse tras de ella, colocar sus toscas manos sobre la delgada cintura de socorro y comenzar a sobarla, el viejo se tomaba su tiempo frotando por encima de la ropa el voluptuoso cuerpo de socorro, ella claro, acostumbrada ya a ese tipo de situaciones solo le dijo,

– podrías apurarte por favor,

– que quiere que haga, son instrucciones de don jeremías, revisar a todo el que entre,

– si claro,

Marcelo froto unos segundos mas las caderas de socorro y después paso directo a sus nalgas y con todo el descaro del mundo comenzó a sobarselas y a apretárselas, socorro por segunda vez le reclamo,

– ya Marcelo por favor,

Aquel viejo con tono molesto le respondió,

– se esta quieta, faltan las piernas,

 Marcelo acaricio unos segundos mas las hermosas nalgas de socorro y después sin despegar sus manos las fue bajando hasta que sujeto los muslos de socorro y comenzó a a sobarselos morbosamente, ella podía sentir como la respiración de aquel hombre atravesaba la tela de su falda y llegaba directo a sus nalgas, las toscas manos de Marcelo subían y bajaban de forma morbosa por sus piernas, pero claro, no podía hacer nada mas que aguantar, instantes después, socorro sintió como la mano de Marcelo se escurría bajo su falda y llegaba directo a su vagina, ella al sentir los tocamientos pego un brinco y exclamo

– despacio Marcelo,

Pero aquel hombre no hizo caso y socorro comenzó a sentir como los gruesos dedos de Marcelo frotaban fuertemente sus labios vaginales por encima de su pantaleta, socorro no tuvo de otra más que separar ligeramente sus piernas y dejar que Marcelo terminara,

– muy bien señora socorro,

Marcelo satisfecho saco sus manos y ella de inmediato se enderezo, se acomodo su ropa y el le dio su gafete y le dijo,

-adelante, socorrito

socorro atravesó una segunda puerta y entro de lleno al patio de la clínica, en donde era común ver pequeños grupos de jóvenes, algunos fumaban un cigarrillo pero otros se juntaban para invitarse alguna sustancia y claro, la presencia de socorro era algo que llamaba la atención de todos y es que por ordenes de don jeremías, socorro debía ir siempre vestida con traje sastre y su falda debería ir mas arriba de medio muslo, además que debía llevar medias negras y zapatos de tacon alto, así que con cada paso que daba exhibía sus bien formados muslos y la falda tan entallada remarcaba de forma perfecta su grande y bien formado trasero, dando un espectáculo tremendamente morboso y los silbidos no se hacían esperar, llego a las escaleras que daban a los salones y comenzó a subirlas lentamente, evitaba a toda costa sujetarse del barandal, ya que había tenido malas experiencias al tocarlo, por que algunos de los jóvenes dejaban restos de su semen en el pasamanos, con la intención de que socorro se embarrara las manos o alguna otra parte de su cuerpo, cuando al fin llego al tercer piso, entro al salón donde daba su primera clase, cerro de golpe la puerta y por segundos se sintió segura, camino hasta el frente de aquella aula y echo una rápida mirada a los jóvenes que había, la mayoría tenían entre veinte y veinticinco años, y la miraban fijamente, socorro observo el calendario y tocaba dar clase de aseo personal, se sentó tras de el escritorio y tomo uno de los libros que había y comenzó a leerlo tal cual, la verdad es que en ese momento no tenia cabeza mas que para pensar en si había llegado el certificado que daría por terminada aquella pesadilla, cuando apenas llevaba una hoja la puerta se abrió de golpe y entro un chico diciéndole

 – señora socorro, le habla don jeremías,

Socorro salto de su asiento y salio del salón y apurada recorrió el pasillo, subió las escaleras que daban al ultimo piso donde estaba la oficina de don jeremías, se paro frente a la puerta y toco un par de veces y del otro lado una voz masculina la invito a pasar

– adelante,

Socorro se acomodo la ropa y con su mejor sonrisa atravesó aquella puerta y entro a la oficina donde don jeremías la esperaba,

– señora socorro buenos días,

 – don jeremías buenos días, dígame

– siéntese señora socorro, llego su certificado,

Socorro tomo asiento en una vieja silla de madera y miro fijamente a don jeremías, quien comenzó a decirle,

– su hijo y usted se van socorro, pero el certificado salio digamos, no tan positivo,

A socorro se le borro la sonrisa del rostro al escuchar las palabras de aquel hombre, que quería decir con no tan positivo,

– ¿a que se refiere con no tan positivo?

Don jeremías se reclino en su silla y le comenzó a decir,

– quiere decir que se van, pero a otra institución, los doctores dictaminaron que su hijo necesita otro tratamiento, pero aquí no podemos solventar ese tratamiento,

Socorro se quedo consternada, irse a otra clínica, no era la mejor opción, seria como mandar a su hijo a la boca del lobo, tenia que evitarlo,

 – pero don jeremías, eso no puede ser, mi hijo va muy bien aquí, seria contraproducente sacarlo, no le parece,

– así es socorro, pero no puedo hacer nada,

Socorro debía impedir que su hijo fuera trasladado así que le dijo a don jeremías,

– debe usted de hacer algo, creame que estoy dispuesta a hacer lo que sea,

Jeremías al escuchar las palabras de socorro se le dibujo una sonrisa en el rostro, era su oportunidad para llevar a cabo sus planes,

– bueno señora socorro, la única forma en que su hijo se quede aquí es mintiendo, decir que su hijo no necesita otro tratamiento y que con unos meses que este aquí estaría completamente rehabilitado y usted claro, tendría que pasar mas tiempo haciendo trabajo comunitario, pero habría que hablar con el doctor beto,

– ¿y podría usted hablar con el doctor beto?

– claro señora socorro, puedo hacerlo ahorita mismo,

– ¿me haría ese gran favor?

– claro, déjeme ir a hablar con el,

don jeremías se levanto de su asiento y salio de su oficina, socorro había visto a el doctor beto cuando su hijo entro a la clínica y no le había agradado mucho, pero no tenia otra opción, aguardo pacientemente algunos minutos hasta que la puerta de abrió y apareció don jeremías,

– podría venir señora socorro,

Ella se levanto y salio de la oficina y ambos comenzaron a caminar por el pasillo, mientras don jeremías le decía,

– el doctor beto esta dispuesto, pero quiere que usted sea su asistente en el tiempo que esta su hijo aquí, ¿esta de acuerdo?

– claro don jeremías,

los dos llegaron a la enfermería y entraron, jeremías cerro la puerta y dentro estaba el doctor beto, un tipo como de unos cincuenta años, de tez morena y complexión fornida, miro a socorro de arriba a abajo y le ofreció asiento y don jeremías tomo la palabra,

– doctor beto, ella es la señora socorro,

 – bien señora socorro, para que yo pueda mentir usted tendrá que ser mi asistente, eso lo tiene claro,

– así es doctor beto,

– y para que usted sea mi asistente tengo que hacerle algunos exámenes, ¿esta de acuerdo?

Socorro dispuesta a todo contestaba que si a todas las condiciones del doctor beto,

– si doctor beto,

– bien, entonces comencemos el examen, podría quitarse la ropa,

– ¿aquí doctor beto?

– si señora socorro, aquí

socorro con bastante asombro volteo a ver a los dos hombres que no le quitaban la mirada de encima y en especial jeremías, lentamente se levanto y comenzó a quitarse el saco, después lentamente se desabrocho la blusa hasta que se la quito por completo, dejando al descubierto sus bien formados pechos, cubiertos únicamente por un brasiere de encaje negro,

– así es suficiente doctor beto,

 Aquel hombre se levanto, se paro frente a ella y con voz autoritaria le dijo,

– no socorro, le dije desnúdese,

socorro llevo sus manos a los lados y comenzó a desabrchase la diminuta falda hasta que esta cayo por si sola al suelo, dejando ver una pantaleta de encaje del mismo color del brasiere que se ceñía perfectamente a sus curvas, en ese instante volteo a ver a los dos hombres y estos la miraban de forma morbosa, apenada bajo su cabeza y llevo sus manos hacia atras y comenzó a desabrocharse el brasiere, cuando al fin logro safarlo, lo soltó, dejando que este cayera también, en ese momento a socorro se le fue la sangre al rostro, cuando el brasiere se soltó, sus hermosos pechos saltaron hacia adelante y se columpiaron majestuosos frente a la mirada de aquellos dos pervertidos, socorro aun con la esperanza de conservar un poco de su pudor, le pregunto de nuevo al doctor beto, si así era suficiente,

-¿así esta bien doctor beto?

Aquel hombre salio de su asombro, sabia que tenia a socorro completamente a su merced así que le dijo,

– no socorro, le dije desnuda completamente,

Socorro con el rostro enrojecido, sujeto su delicada pantaleta y comenzó a deslizarla por sus piernas, hasta que esta llego a los talones y la saco por completo, quedando así únicamente con las medias y las zapatillas de charol negro, socorro junto sus piernas tratando de que su vagina no quedara tan a la vista, pero el doctor beto y jeremías clavaron su mirada en su pelvis y se dieron cuenta que estaba completamente depilada,

– bien socorro, así esta mejor ahora ponte de espaldas y déjanos revisarte,

Socorro giro en su lugar dejando sus nalgas completamente a la vista de aquellos dos hombres, el doctor beto se acerco a ella y con todo el descaro del mundo comenzó a sobar las nalgas de socorro, ella al sentir los tocamientos se echo hacia adelante,

– quédese quieta socorro,

Ella dio un paso atrás y dejo que el doctor continuara acariciando sus nalgas,

– vaya jeremías, la señora socorro esta en excelente forma, sus nalgas están firmes, vamos tócalas,

Jeremías con todo el descaro del mundo apoyo su mano sobre una de las nalgas de socorro y comenzó a frotarla lentamente, socorro solo cerro sus ojos y dejo que aquellos hombres continuaran manoseándola, las manos de beto y de jeremías subían y bajaban recorriendo por completo las carnes de socorro,

– excelente sin duda doctor beto,

– claro jeremías, será una buena asistente,

Aquellos hombres se deleitaron durante algunos minutos y después el doctor beto le dijo,

– bien socorro ahora date vuelta de nuevo,

Socorro dio media vuelta, y sus grandes y voluptuosos pechos quedaron al alcance de los dos hombres y claro el doctor beto de inmediato se abalanzo sobre uno de ellos y comenzó a palparlo como si se tratara de un melón,

– bastante firme sin duda jeremías, pero déjame palpar los dos,

El doctor beto se fue hacia atrás de socorro, la rodeo con ambos brazos y sujeto sus pechos con sus dos manos y comenzó a sobarselos,

– mira que belleza jeremías, grandes duros y bien formados…jajá jajá

Socorro no aguanto mas y comenzó a moverse, mientras suplicaba que la dejaran, pero el doctor beto, apretando fuertemente sus pechos le dijo,

– es mejor que te quedes quieta socorro, recuerda el certificado,

Socorro tomo aire y dejo que aquel hombre continuara manoseándola, las manos del doctor beto se movían recorriendo por completo los pechos de socorro de una forma tosca, sus dedos habían alcanzado sus pezones y se los apretaba fuertemente, provocando que socorro comenzara a gemir,

– sin duda será una excelente asistente, por que no revisas su vagina,

– claro beto, con gusto,

Jeremías se acerco a socorro y deslizo su mano entre sus piernas, hasta que sus dedos alcanzaron su vagina, socorro de nuevo comenzó a moverse, pero beto apretó con mayor fuerza sus pechos, inmovilizándola aun más,

– Que me dices de su vagina jeremías,

– caliente como un volcán…jajajaja

– por que no intentas meterle el dedo,

Jeremías deslizo su mano aun mas, hasta que logro introducirle un dedo, socorro al sentirse invadida, lanzo un gemido, pero aquel hombre no se detuvo, socorro sintió como el dedo de jeremías se iba introduciendo en ella obligándole a gritar,

– ¡por favor ya deténganse!

El doctor beto sin dejar de apretarle los pezones le dijo,

– solo un poco mas,

Socorro estaba sometida completamente, ambos hombres estaban usándola como si se tratara de un objeto sexual, beto le apretaba los pechos y jeremías jugaba con su vagina, socorro solo movía su cuerpo de un lado a otro intentando hacer menos dolorosa aquella experiencia, pero era inútil, al grado que después de unos minutos, no resistió y rompió en llanto,

– ¡deténganse ya por favor!

En ese momento el doctor beto se detuvo, soltó sus pechos y le dijo,

– esta bien socorro, ya es suficiente jeremías,

Los dos hombres se retiraron de ella y socorro prácticamente cayó de rodillas, y antes de que se fueran jeremías le dijo

– te espero pasado mañana socorro, recuerda el certificado,

Ambos hombres salieron de la enfermería y socorro a duras penas se vistió y salio casi corriendo de la clínica,

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