Quiero que mi amigo me folle 3

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Si había confianza entre Mario y yo antes de comenzar a coger, ahora era mucho más; hablábamos de cualquier cosa sin pelos en la lengua, resultó ser mucho mejor que cualquiera de esas amigas que se la dan de santas y son peores que yo. Comentábamos sobre nuestras pasadas conquistas, locuras que habíamos hecho o que queríamos hacer, todo con total libertad.

Precisamente, en una oportunidad estabámos hablando por vídeollamada sobre ese tema de las supuestas santas de alcoba, resultaba ser que más de una había pasado por las “herramientas” de Mario y eran bastantes más locas de lo que decían ser.

– ¿Te acuerdas de Carla? ¿La que juraba que iba a llegar virgen al matrimonio?

– No me digas que también te cogiste a Carla!

– Bueno, el virgo no se lo quité, pero el culo me lo dio varias veces.

– Jajaja ¿En serio?

– Si, según ella si no la penetraba por delante seguía siendo virgen.

– Jajaja que bolas… yo creo que dar el culo es más delicado.

– Nah es igual, sexo es sexo, punto ¿Me vas a decir que tú nunca has dado el culo Gabi?

– Nooo claro que no.

– ¿En serio? ¿Y por qué? ¿Qué tiene de malo?

– No seas tú tan pendejo, ni sueñes con que te voy a dar el orto, te lo advierto.

– Jajaja pero tranquila mujer, para empezar estoy en otra ciudad, desde aquí es imposible.

– Si, como no. Pero cuando nos veamos te puedes antojar.

– Claro que se me antoja, si tienes un culo delicioso por favor, a mi y a cualquiera.

– Pues lo lamento, culo cerrado.

– Jajaja Pero ¿Por qué tan negativa? ¿Y si te gusta?

– Esa vaina duele mucho, no me vengas con cuentos.

– ¿Y cómo lo sabes si según tú tienes el culo virgen?

– Porque una vez lo intenté con un novio, estábamos medio borrachos porque veníamos de una fiesta, y del susto se me quitó la borrachera.

– Jajajajajaja

– No seas tan hijo de puta, no te rías…

– Mira, a lo mejor no te lo supo hacer… estaba borracho y no se tomó el tiempo para preparar tu culito debidamente. Te digo una cosa, no lo descartes como opción, a ti te encanta el morbo y un culito bien hecho es lo más morboso que hay.

– No Mario, mi culo no…

Pero, aunque sonaba muy convencida, la verdad es que tema siempre me había causado curiosidad, el morbo de hacer algo prohibido siempre es un detonante para volverme loca.

Viajé a Barcelona ese fin de semana para verme con Mario, y cuando estaba desnuda sobre él manoseándolo en el hotel, puso sus manos en mis nalgas. Hasta ahí todo normal, pero de pronto, sus largos dedos comenzaron a meterse más y más por la raja de mi culo, y antes de darme cuenta sentí una caricia contundente en la entrada del ano.

– Hey, qué haces!

– Jajajajaja tranquila mujer, no voy a intentar nada loco sin tu consentimiento, esto no funciona así.

– Bueno, pero estabas tocándome la puerta del culo.

– Jajajajaja, sólo fue una caricia, quería comprobar cómo reaccionaría tu cuerpo… y déjamente decirte que… con todo respeto, te erizaste toda -me dijo con una risita maliciosa que la vez me hizo reir-.

– Lo se jajajaja, porque se sintió rico.

– Entonces ¿Puedo seguir acariciándote?

– Si pero no te pases.

Lo admito, esas caricias en el orto me pusieron más loca que nunca, haciendo que lo cabalgara como puta; incluso usé mis manos para abrirme aún más las nalgas y darle acceso para que me frotara por todos lados.

– ¿Ves como si te gustan los juegos en tu culito?

– Ok, pero una cosa es que me acaricies el ano con los dedos, y otra muy distinta es que intentes meterme toda esa vergota, esas son palabras mayores.

– Jajajajaja gracias por lo de vergota. Piensa en esto, si disfrutaste de las caricias también puedes gozarlo mientras te dejas dilatar, solo tienes que relajarte como hoy y disfrutar del morbo.

– Pero hay que dilatar tanto…

– No es para tanto, tienes madera para disfrutarlo, hoy lo demostraste, así que no deberías descartar la idea Gabi.

Mario me conoce bien, y sabía perfectamente que esas palabras y la experiencia de aquella noche me iban a quedar marcadas a fuego, junto con el morbo y la curiosidad por pasar el límite. Además ¿Con qué otra persona podría desarrollar tanta confianza como para ofrecerle mi culo? El sabe lo que hace, y estoy segura de que jamás me haría daño, con eso fue suficiente como para que me decidiera a probar.

Días más tarde, compré un tubo de lubricante por internet junto con una caja de condones -con Mario no los uso porque tomo la píldora, pero leí una página que son buena idea- Luego esperé hasta nuestro próximo encuentro que sería en mi departamento.

Cuando llegó el momento, me puse una mini tanga negra con detallitos de leopardo, unos tacones de aguja también negros que me ayudan a levantar aún más el culo y le mostré el tubo de lubricante y los condones cuando llegó.

– ¿Y esto? -Me preguntó intrigado-.

– Bueno, es que me voy a dejar hacer lo del culo contigo…

– ¿EN SERIO? -Me preguntó asombrado y con la cara de un niño que acaba de recibir lo que pidió la mañana de navidad-.

– Si, si, PERO CON CUIDADO MARIO!

– No… es decir, si claro que voy a tener cuidado Gabi, no soy loco. Dime algo ¿Tienes algún vibrador?

– ¿Cómo para que? -Le pregunté nerviosa-.

– Tranquila, no te va a pasar nada, es sólo para probar algo ¿Tienes o no?

– Si, tengo un patito vibrador…

– Jajajajaja perfecto, búscalo y vámonos a la bañera, la idea es pasarlo rico, no te cortes.

Llenamos la bañera con agua tibia y nos metimos a jugar, usando el vibrador para acariciarnos mutuamente. Lo usó en mis pezones, y en los labios de mi vagina, además de acariciarme el orto como lo hizo la vez anterior. Luego pusimos una toalla en el borde ancho de la bañera, y me acomodé sobre ella con las piernas a cada lado del borde, como si estuviese montando. Mario me empujó con suavidad, de modo que mis pechos quedaron pegados contra el borde, entonces puso lubricante en el vibrador y comenzó a acariciarme el ano, haciéndome gemir de lo rico que se siente.

Después de acariciarme así por un rato, me entregó el vibrador para que apoyara mi coño -que estaba empapado y latiéndome de ganas como si tuviese el corazón entre las piernas- mientras él vertía un poco de lubricante entre mis nalgas e iniciaba la tortura de dilatarme el ano. Y digo tortura, porque era una mezcla de placer infinito con punzadas de dolor. Cada vez que me ponía algo tensa me dolía el culo, entonces él paraba un poco y se quedaba sólo acariciándome, hasta que nuevamente me relajaba y podía continuar. Me estaba volviendo loca, entre el placer y el dolor que tenía en el culo y el vibrador en la vagina haciéndome desastres, había momentos en que no podía evitar mover las caderas, pero Mario trataba de controlarme diciéndome que fuera despacio.

– Shhh, despacio, se que estás caliente pero no te muevas con fuerza que te puedo hacer daño.

– Ahhh caliente no, estoy en celo -le respondía jadeando-.

Cuando alcancé mi primer orgasmo, ya tenía el culo bien dilatado y listo para recibir verga. Entonces se colocó suficiente lubricante e inició la penetración; lo más complicado fue que entrara la cabeza, que para entonces estaba más que grande y tensa, en un par de ocasiones solté alaridos entre susto y dolor, pero fue cosa de paciencia hasta que finalmente entró. Ahora me pidió que retirara el vibrador, lo hice tratando de no moverme mucho porque sentía el culo muy estirado todavía, luego pasó una de sus manos hacia adelante para penetrarme el coño con los dedos, en cuanto encontró mi punto débil lo acarició sin piedad, haciéndo que olvidara la sensación de tener el culo lleno con su verga, así que ahora pudo comenzar a moverse. Yo trataba de acompasarme a sus movimientos suaves, pero admito que lo que quería era batirme como loca, todavía estaba al borde de la bañera y sin embargo tenía el cuerpo empapado de sudor y erizado por todos lados. No se por cuánto más estuvimos así, hasta que finalmente me corrí de nuevo, sintiendo los chorros de su leche llenándome el culo.

Sacó su verga con cuidado y me ayudó a incorporarme un poco para regresar al agua tibia, mientras yo hacía muecas por la sensación tan incómoda.

– ¿Todo bien?

– Estuvo rico, gozé como ramera, pero siento el culo como una tronera, qué desagradable…

– Jajajajaja es normal, pero luego de un rato tu orto regresará a su tamaño original. Vaya que es una delicia de culo ese que tienes, tan apretadito, vi el cielo. Tenemos que repetirlo alguna vez.

– Coño si, pero me tomará un tiempo largo asimilar la experiencia jajajajaja así que no te emociones mucho.

– Jajajaja tranquila, será cuando tú quieras. Me diste el premio mayor, desvirgarte el culito, ya no puedo pedir más. Pensé que se lo darías a otro -me dijo cuando ya estábamos en la cama y él me ponía un poco de crema en el culo para aliviar el malestar-.

– No, prefiero que sea contigo, te tengo confianza, se que no eres un loco, y si a última hora me echaba para atrás no te ibas a cabrear por eso.

– Claro que no Gabi, las cosas no hay que forzarlas, me alegra haber sido yo y no un loco que te hiciera ver estrellas jajajajajaja ¿Te gustó?

– Si, me encantó lo que hicimos, ya veré si lo repetimos pronto.

Moraleja: si vas a dar el culo, mejor elige a un conocido con experiencia, jajajaja.

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Un comentario sobre “Quiero que mi amigo me folle 3

  • el agosto 18, 2019 a las 6:33 pm
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    Así cogió mi mejor amigo a una novia, solo que a ella ya la habían cogidos otros hombres, fue una experiencia inolvidable, los tres disfrutábamos mucho, mi novia tirando con mi amigo y yo masturbándome

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