En una boda

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Autora: Sofia

Hola, me llamo Sophie y lo que les contaré sucedió en Cuernavaca en la boda de un amigo de mi marido.
El evento era a partir de las 2 de la tarde, en los jardines del hotel donde ahí mismo nos hospedamos y preparamos para estar listos para la hr indicada. La fiesta transcurrió de lo más normal, tragos, música, pláticas entre amigos de mi marido, quien, por cierto, no dejo de tomar desde que comenzaron a servir y a estar con total atención hacia sus amigos.
A mí se me acercó un amigo de mi marido que iba solo y notoriamente, no perdió la oportunidad de hacerme platica al ver que estaba yo “sola”. La noche llego y mi marido cada vez estaba más tomado, Fernando (el chico con quien estuve platicando toda la tarde) no me dejaba de mirar y la verdad es que no me fue indiferente.
Entrada la noche le comenté que iría a mi habitación para ir al baño a lo que se ofreció acompañarme indicándome que el aprovecharía de ir también a su cuarto a lo mismo, mientras caminábamos por los pasillos del hotel, apartados de la fiesta, me comento que no entendía como Ricardo, mi esposo, no me había hecho caso en toda la tarde por estar tomando, llegamos a mi habitación y le ofrecí pasar a mi baño para que no fuera hasta su cuarto y regresar juntos al jardín, a lo cual acepto. Entre al baño y a los pocos minutos Salí para dejarlo entrar, mientras tanto, yo me dediqué a darme un retoque de mi maquillaje. Al salir Fernando del baño, estaba yo inclinada frente al tocador pintándome los labios y se me acercó por detrás y sin más me dijo que estaba yo guapísima, agradecí el halago y de repente me pregunto si podía preguntarme algo, me tomo del brazo y me volteo a él, me le quede mirando, su mirada era penetrante, en eso, se me acerco y me dio tremendo beso que me dejo fría. No supe si cachetearlo, corresponderle o que hacer, mi reacción de no hacer nada le dio motivos a tomarme fuertemente con sus manos abrazándome de la cintura y pegándose a mí, en ese momento sentí su bulto en mi abdomen, yo no lo separe y solo me deje llevar a lo que él hacía, poco a poco me llevo a la cama y me recostó, mirándonos sin decir nada se bajó su pantalón y me pidió hacerle un oral que de inmediato accedí, al ver su verga no resistí más y comencé a metérmelo y darle unas deliciosas lamidas y succionársela como loca.
A los pocos minutos, se retiró de mi boca, me recostó en la cama y subió mi vestido, jalo la tanga y se subió sobre de mí y comenzó a penetrarme de manera muy impulsiva y con gran fuerza. Mis gemidos eran demasiado fuertes, comencé a pedirle que no se detuviera y me diera más y más duro, el solo se limitaba a mirarme y decirme que me sentía deliciosa, que mis fluidos eran de lo más rico y mis gritos lo excitaban muchísimo. No paro hasta que ambos tuvimos un intenso orgasmo para posteriormente solo retirarse, acomodarnos la ropa y regresar como si nada hubiera pasado a la fiesta donde mi marido estaba MUY CONTENTO con sus amigos sin siquiera haberse percatado que yo me había perdido unos minutos con uno de sus amiguitos.
Desde aquel día Fernando y yo nos vemos cada que mi esposo sale de viaje por trabajo y me complementa con lo que Ricardo no me da en el sexo.

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Un comentario sobre “En una boda

  • el agosto 6, 2019 a las 2:49 pm
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    Muy buen relato. Sigue escribiendo mas de estos.

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