Mi Vecino De 45 (Final)

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Autora: Nayeli Ortega

Hola a todos los que leen mis relatos, gracias por comentar y cuanto más lo hagan, más escribiré. Aunque estoy un poco desanimada porque mis anteriores relatos no recibieron los comentarios que yo esperaba, por lo que no se si les agradaron o debo retirarme de la pluma (en este caso el teclado) y dedicarme a otra cosa. Me disculpo por los errores que cometí en los anteriores, pero tuve que escribirlo desde el celular y directo a la pagina de publicaciones, además de que había un anuncio interrumpiendo constantemente, lo que me quitaba la inspiración, motivo por el cual tuve que interrumpir el relato; pero ya estoy aquí para cumplir mi palabra.
<Continuación>
Cuando terminé de hacerle el oral a Adrián, me acomodé en el sofá para recibir su lengua en mi rajita; sin embargo, me tomó en sus brazos y me cargó hasta su cuarto, me depositó suavemente sobre la cama me besó deliciosamente desde las mejillas y el cuello hasta los pies, mordisqueando algunas partes como las rodillas y acariciando con la punta de los dedos mi torso y mis tetas en especial. No se si era la cerveza o la manera en que me acariciaba, quizá la punta de su lengua; pero mi piel estaba erizada de excitación, mi sensibilidad al maximo y mis hormonas a tope. Mi respiracion era entrecortada, gemía y suspiraba, mientras acariciaba sus manos y sus hombros con mis manos cerrando los ojos y disfrutando sus labios que chupaban mis pezones endurecidos, bajó lentamente sus labios hasta llegar a mi rajita, separé mis piernas y doblé mis rodillas invitándolo a lamer mi pepita abierta. Él mordisqueó con suavidad mis muslos y recorrió con la punta de su lengua mis labios moviéndola en círculos, provocando una serie de sensaciones de lo más placenteras. Yo jugaba con su pelo y acariaba sus orejas, mientras ponía mis talones en su espalda, queriendo que su lengua se clavara más adentro de mi coñito, pero lo que clavó fue un dedo en mi trasero, que ya estaba lubricado con los fluídos que escurrían de mi panocha completamente mojada.
~Oh, qué rico siento Adrián. Sigue así, chúpame más el clítoris, más rapido, me encantas.
Me retorcía en sus brazos con su lengua moviéndose como el aleteo de un pajarillo. Me estaba matando de placer, experimentaba esa sensación de caer en un vacío infinito y cuando estaba a punto de explotar, subió su boca hasta la mía, con un beso lleno de pasión y metiendo su lengua en mi boca, metió también su verga en mi raja, la cual se abrió para recibir ese garrote que estaba tan duro que me arrancó suspiros; pero que entró como cuchillo en mantequilla hasta el fondo. Ahí sentí que alcanzaba la gloria, experimenté sensaciones indescriptibles y lo abracé con las piernas y mis uñas se clavaron en su espalda, mientras él clavaba ese pedazo de carne tiesa dentro de mi conchita. Esperó solo un breve momento y empezó a bombear mi hoyito con aquel pistón que sin piedad me taladraba hasta el fondo y salía hasta dejar solo dentro la cabecita para volver a enterrarla con un ritmo cada vez más acelerado. De pronto puso mis piernas sobre sus hombros y siguió dándome bien duro, mientras acariciaba mis pechos con la yema de sus dedos y mordía mis muslos. Cuando pensé que ya iba a llegar el orgasmo, la sacó nuevamente, con habilidad me puso de perrito y me volvió a ensartar su pepino en mi papayita, para embestirme salvajemente, mientras lubricaba un pulgar en mis jugos vaginales y lo insertaba en mi orificio anal, jugando con él y moviéndolo tan deliciosamente que creía que no se podía sentir más placer; pero me equivoqué, porque comencé a sentir como se acercaba “la muerte chiquita” cada vez más y cuando exploté, ya estaba yo empujando las nalgas hacia su verga de forma frenética al mismo ritmo que él, con mis manos apretando las sábanas como aferrándome al paraiso que había alcanzado y mis contracciones vaginales habían provocado que él también llegara solo instantes después de mí, cayendo rendido sobre mí con nuestros dedos entrelazados, sudando a chorros, cansados y con el corazón latiendo casi a punto del infarto; pero extasiados por tanto placer. Con su pene aún dentro de mí, besando mi hombro izquierdo, notó que algunas lagrimas inundaban mis ojos.
~¿Estás bien? ¿Por qué lloras? ¿Te hice daño?
~Estoy mejor que nunca, amor. Son lágrimas de felicidad. Me ha encantado la forma en que me has hecho el amor. Te amo.
~Yo también te amo, nenita linda. Estuviste grandiosa.
Esa noche solo cogimos una vez y nos quedamos profundamente dormidos, pero los dos dias siguientes, él habló a su trabajo diciendo que estaba enfermo y cogimos a más no poder. Luego fuimos por un cerrajero y abrió mi casa. Esa noche fue la última que pasamos como recién casados, al día siguiente vendría mi familia y todo seguiría normal; pero de vez en cuando me escapaba con Adrián para coger como locos.
Espero que les haya gustado mi relato y si es así, comenta para saberlo y seguir escribiendo. Tengo muchos relatos míos aún, incluído mi primera vez y algunos de contactos que me han pedido que publique sus relatos. Y si tienen alguno, mi correo es ornay2000@gmail.com, con gusto lo publicaré. Hasta muy pronto

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