Mi amo me obliga a que mi marido me folle el culo

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En cuanto pedro salió del despacho, cogí el móvil.

Mi amo llamó de inmediato.

-Hola puta, qué bien has cumplido mi mandato.

-¿Le ha gustado amo?

-Mucho, ahora quiero que me mandes fotos, la primera con tu culo abierto hacia la cámara, la segunda cogiéndote las tetas y mordiendo uno de los piercings. La tercera abierta de piernas, quiero ver lo mojada que estas.

-Sí amo, ahora mismo amo.

-Espera, quiero que lo hagas escribiéndote en el culo, en las tetas y sobre el coño:

SOY TU PUTA

-Lo harás con rotulador permanente y no tienes permiso para borrarlo hasta que se vaya por sí mismo.

-Pero mi marido. –Mi amo rió.

– Tu marido va a follarte esta noche con esas palabras sobre tu cuerpo, vas a decirle que has notado que vuestro matrimonio ha perdido algo imprescindible para ti. Te presentarás desnuda ante él, solo con unos tacones, le pedirás que te golpee las tetas hasta que se te pongan muy rojas y que te folle por el culo. Tienes prohibido correrte, hoy vas a ser mi puta y su polla será la mía. Te llenará el culo de leche y cuando haya terminado deberás hacer que se la beba.

-Amo no querrá.

-Eso es problema tuyo, si no lo hace serás castigada. No hace falta que te diga que lo retransmitirás en directo.

-Pero amo…

-¿Vas a desobedecer perra? ¿Debo recordarte las consecuencias?

-No, amo. -Me mordí el labio.

-Bien, pues entonces vuelve a casa pero no te duches, lo tienes prohibido hasta que termines de follar con tu marido.

-Sí, amo. Como usted desee.

Cogí un rotulador permanente y aprovechando que estaba desnuda escribí sobre mi cuerpo las palabras que había pedido mi amo. Me hice las fotos y se las mandé. Después me vestí angustiada por cómo se tomaría mi marido mi nueva actitud.

Apenas cené y cuando los niños estaban en la cama me preguntó si me encontraba bien.

-Eh sí cariño es solo que creo que necesitamos mejorar nuestra vida sexual, estoy preocupada creo que ya no funciona como antes.

-Vamos, es normal, llevamos mucho tiempo juntos y…

-He pensado que igual necesitamos estímulos nuevos- le interrumpí.

– ¿Nuevos? – Había colocado el teléfono sobre el muebla del comedor mientras acostaba a los niños.

– Sí –afirmé.

-¿A qué te refieres? – Me preguntó extrañado. Me desvestí sin perder detalle de cómo se sorprendía al ver mis pezones perforados y las palabras anotadas sobre mi piel.

-Yo, necesito esto ahora.

-¿Estás de broma? ¿Te has perforado los pezones? –Asentí nerviosa-. Todo esto es por el libro ese de Grey, ¿por eso te has puesto que eres mi puta?

– No cariño, es que quiero sentirme así, necesito que me uses como si lo fuera. –Mi marido frunció el ceño sin comprender. Me acerqué a él suplicante-. Por favor golpéame las tetas hasta que enrojezcan, eso me excitaría mucho.

-¡No soy ningún maltratador Aroa!

-Lo sé. –No podía ir peor-. Pero recuerda las cosas tan morbosas que antes hacíamos, lo necesito, por favor, le rogué hazlo, si no te gusta la sensación te juro que lo dejamos, pero inténtalo por lo menos.

A regañadientes logré que me diera la primera palmada, parecía sorprendido cuando gemí or el impacto.

-¿Esto te gusta? Es de locos…

-Por favor, rogué de nuevo. –Se pasó la mano por el pelo y cuando pensaba que iba a decirme que no me miró fijamente y comenzó a golpearlas. AL principio más suave, pero a cada sonido de placer que escapaba de mi boca fue ganando fuerza.

-Oh, sí cariño, dame más, más fuerte por favor. –Mi sexo se mojaba y su bragueta comenzó a hincharse. Mis tetas rebotaban de un lado a otro calentándose y hormigueando-. Oh gracias cariño ahora dame por el culo por favor-. Sin darle opción a que pensara puse mi torso sobre la mesa separando los glúteos esperando sus embestidas.

Surtió el efecto esperado porque vi cómo caían los pantalones y calzoncillos sobre el sofá, sus dedos humedeciendo mi culo con un escupitajo y su polla llenándome por detrás.

Empecé a aullar audiblemente, me dolía, no estaba abierta, pero también me gustaba, su mano empezó a caer sobre mi trasero mientras me agarró el pelo con una mano forzando mi nuca hacia atrás.

Estaba siendo usada por mi marido y me daba mucho morbo que mi amo nos estuviera mirando.

-Fóllame más fuerte –le animé- Ohhh, sí cariño, pégame más, me gusta mucho.

Sabía que al día siguiente apenas podría moverme, tendría el culo morado.

Su polla empezó a sacudirse llenándome de leche, el gruñó, con fuerza descargando en mi interior.

-Eso es, así, lléname el culo y saboréalo, por favor mete tu lengua ahora en él.

-¿Estás loca? –dijo apartándose bruscamente-. Mira Aroa, una cosa es que me pidas que te de unos azotes y una muy distinta que me coma mi corrida. ¿Se puede saber qué te pasa?-Me excusé.

-Es que vi una porno donde lo hacían y me gustó mucho, yo…

-Pues a mí no me gusta nada ¿y puede saberse dónde viste esa peli? –Parecía ofendido.

-Buscando en internet maneras de volver a encender la llama.

-Pues ten claro que la mía no se enciende así, además acabas de cortarme el rollo.

-Lo siento-me disculpé, no pretendía hacerlo.

-Pues lo has hecho así que si quieres terminar ponte una de tus porno, es la última vez que hacemos algo así, te lo advierto Aroa, estas cosas no me gustan. Yo dormiré en la habitación, tú puedes hacerlo en el sofá después de hacerte una paja.

-Está bien, lo siento, no pretendía incomodarte.

-Pues lo has hecho. Te sugiero que vuelvas a ser la misma de siempre, yo no me casé con una puta sino con mi mujer. Buenas noches.

Mi marido cogió la ropa y se marchó. Miré temerosa el móvil que parpadeaba anunciando una llamada entrante.

Lo cogí saliendo al balcón, vivíamos en un ático con una gran terraza, nadie me vería.

-Con lo bien que íbamos y la tuviste que fastidiar, muy mal Puta.

-No quiso amo, ya le dije.

-Me importa una mierda lo que dijeras, era una orden y has fallado zorra así que voy a castigarte.

-Sí, amo.

-Hoy no vas a poder bañarte, guardarás la corrida de tu marido en tu culo, mañana por la mañana irás a trabajar en metro. Quiero que busques un indigente y te ofrezcas a él para mamarle la polla y tragar su semen. Ese será tu castigo por desobediente, te meterás en el metro y provocarás a los hombres quiero que busques una camiseta escotada, vayas sin sujetador y con los pezones medio salidos. Tampoco llevarás bragas, te sentarás con las piernas abiertas, tienes prohibido cerrarlas y obviamente te quiero con falda, una amplia que te permita separarlas. Si algún pasajero se te insinúa o te toca deberás aceptar lo que te ofrezca. –Estaba atemorizada y excitada por todo el mandato. Aunque lo del indigente me asqueaba.

-Pero amo.

-No hay peros, ¿o quieres que incremente el castigo, perra?

–No, amo. Cumpliré.

-Eso espero, mañana te seguiré y lo veré en directo, no hace falta que graves nada. –Que me siguiera me excitaba mucho.

-Sí, amo.

-Ahora descansa, mañana será un gran día.

Continuará…

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