Follada por el Albañil 2

Sígueme en instagram: @babykarelvis

primera parte del relato: https://www.relatosporno.club/2019/08/01/follada-por-el-albanil/

EL ALBAÑIL

Parte 2

Cuando entré a la sala, mi marido le comentaba sobre mi manera de vestir.

Mira Ruperto, no espero que me comprendas ahora, pero sé que lo harás en poco tiempo.

Para empezar, te comento que, si vieras en foto a mi mujer en una revista de moda, diría el pie de foto: Mujer sexy.

Ah!, pero si fuera en revista para caballero, diría, mujer puta.

Pero bueno, eso es que, el gusto se rompe en géneros.

Me acerqué, mi marido puso su brazo a rededor de mi cintura y continúo diciéndole.

Hasta hace unos 5 meses, podría haberte dicho lo que siempre comenté a personas, hombres, principalmente, ya que, si llegaban con sus mujeres, ella, mi mujer, se las llevaba con cualquier pretexto, para que yo pudiera decirles todo.

Mira, empezaba, ya que estarás en contacto con nosotros, debes de saber que mi mujer viste muy especial, o sea, muy sensual, o muy puta, como quieras verla, así que no te parezca extraño como se presente en la reunión.

(Hago un paréntesis para quienes están hechos bolas con mi edad y fechas. La situación que relato, y que es la apertura de mi marido de apoyarme, se dio porque me descubrió a fines de 1989 y el resto en 1990, fecha del albañil, más o menos mayo del 90. La redacción en 2001, a mis 42 años)

En esta ocasión Ruperto, será muy diferente, mejor dicho, serán dos presentaciones. La primera, es la que te estoy diciendo. Que desde unos meses después de casado, acepté porque la verdad, me gustaba y ella me lo pidió con mucho amor. El decirles a los amigos, que a ella le gusta vestir muy sensual, enseñando parte de sus piernas o busto, ya sea, con una falda muy corta o una busa muy escotada.

Ahora es diferente, ya que desde hace unos 15 días me convenció de hacer lo que ella quería. Y que en el transcurso de unos 5 meses, pudo convencerme de cumplir su deseo sexual, o sea, lo de una ninfómana.

En lo que mi marido decía eso, me acerqué, me pegué a el y con una sonrisa, dije.

Hola, buenas tardes. Ruperto te llamas, se me ocurrió preguntar.

s..s…s….si…. dijo entrecortada su voz, pues me imagino por como me vio que aparecí vestida.

Sonriendo le dije. Que bien, me acerqué y le estiré la mano, él la tomó, muy ligeramente y saludó. Yo la apreté, la sujeté un poco más y le dije. No te de pena, ya sabrás ahorita. Le puse mi otra mano encima y pude sentir un poco de nervios que tenía.

Me acomodé en la pierna de mi marido, tratando que el albañil viera mis piernas y entre un tiempo y otro, abría un poco para que pudiera ver mi entrepierna, o sea, mi calzón rojo.

Siguió diciendo mi marido

Así que por esto Ruperto, ella enseña sus piernas y más para que se las vean, por eso, no te preocupes ni te de pena, si te gusta verla, mírala, no creas que nos incomoda o me molesta que la estés viendo, de hecho, es algo que ella trae desde chica.

Sí dije con cierta excitación,

Es que, continué diciendo, Se me creo un deseo de exhibirme, a lo que ahora es exhibicionismo, pues desde chica, me decían amigos de mis padres, primos o tíos, que estaba muy bonita y que sería yo muy linda para que otros hombres me vieran.

Mira Ruper. Te voy a explicar para que sepas bien que pasa. Este día.

Hace unos 9 meses, o sea, unos dos meses antes de mi cumpleaños 30 (1989) ya casi al salir de año escolar, una mamá de alumno, se esperó hasta el último de terminar la junta de padres de familia, que me dijo.

Miss, quiero platicarle algo pero no se si este en lo correcto o se moleste. No, no se preocupe, dígame. La vi titubear, con cierta desconfianza.

Es que…

Dígame, con confianza, soy una mujer que sabe entender y si puedo ayudar, con gusto lo hago.

Sonreí lo más que pude para darle confianza.

Bueno. Mire, desde hace unos días, bueno, desde hace unas tres semanas, he notado a mi hijo, una actitud muy curiosa.

MMMM , dije dígame algo más claro, que no le comprendo, por favor, dígamelo con toda confianza, a veces se le da vueltas y se pierde la idea y surgen confusiones.

Bueno, dijo, pero prométame que no se va a molestar, si digo algo malo.

No, no se preocupe

Bueno.

Y zaz. Que suelta la idea sin darme tiempo a respirar.

Vi a mi hijo masturbándose, y cuando me vio, se apenó mucho y sin decirle nada, me dijo, es que estaba pensando en mi maestra Lucero y me gusta mucho y no pude aguantar mamá…

Me quedé muda. Ella siguió.

Tenía en una mano una foto de cámara instantánea de esas Polaroid, y esta Ud. sentada en su escritorio, pero con las piernas abiertas, y se le ve su pantaleta, por eso, al preguntarle, me dijo que esta muy enamorado de usted.

Me quedé muda, no sabía que decir o comentar.

Sabía muy bien que a esa edad y antes, a los niños les gustan y se excitan con las niñas. Yo lo viví. Por eso, traté de enseñarles mis piernas, para que tuvieran un satisfactor. Pero nunca me esperé fuera a pasar eso, que una mamá se diera cuanta. ¿Y ahora que hago o digo?

 Mire profe. Sabemos como son los hombres, Ud. como mujer y a su edad, no por que sea mayor que yo, sino porque sabe que muchos hombres han de querer acostarse con Ud. Le pido que ayude a mi hijo, si?

Bueno, para no darle mucha vuelta, acepté, (esa será otra historia) se dio y él pudo tener una experiencia plena.

Para mi fue el inicio a una tercera etapa… ¿cuál?

Bueno, La primera que fue desde bebe, hasta los 7, cuando me gustaba saludar y dar beso en los labios del niño u hombre que me saludaba.

La segunda, cuando al sentir la verga dura de un niño que, jugando básquet, quiso quitarme la pelota y al agacharme para alejarla de él, me empiné un poco y le sentí su verga en mis nalgas, siente muy rico. Tanto que al terminar la clase de educación física, le dije, y nos fuimos al patio trasero, me empiné el se pegó a mi y la sensación de su verga en mis nalgas, sin ropa, su verga caliente, me excitó. Claro, yo no sabía que era exactamente eso, pero que me gustó, me gustó.

Continuando, recuerdo que, con cierta desesperación, me dice, ayude a mi hijo, que cuando sus hijos crezcan y si yo estoy muy vieja para ellos, les buscaré una amiga de la edad para que los satisfaga sexualmente y les enseñe lo propio. Acepté y de eso ya les platicaré en otro relato.

Esa situación me hizo recordar que, entre mis inicios, cuando empecé a tener sexo, me acuerdo que esa vez, mi compañero, me dijo, ponte aquí. Yo me recargué en una banca rota que estaba en el patio de atrás y que se ocupaba en mucho para los muebles que, ya no servían.

Recordé a mis 8 años, no sabía mucho de técnicas, pero si de placer. De el placer que nos da a las mujeres ese pedazo de carne de los hombres, y que, para mí, no importaba ni la edad ni el físico, sino la verga que tienen y de cómo la meten.

Pues bien. Ese incidente con mi alumno de 6to, como, empinada, sin ropa, él me la metía y sacaba, que no es determinante la edad, ya que, a sus 12 años, era más alto que yo.

Pues me dio una cogida que ya les platicaré. Continúo con el albañil.

A partir de eso, me sentí como una puta, de poder satisfacer el deseo sexual de cualquier hombre.

Así que Ruperto, esta mujer será toda tuya.

Lo dijo mientras su mano la ponía en mi pierna y la subía por mi muslo dejando descubierta mi entrepierna, que cubría mi pantaleta roja.

Acto seguido, me empujó de la cintura, quedé de pie, me dijo.

Agarra aquí, yo sujete mi falda, y el bajo mi pantaleta, al tiempo que decía, mira Ruperto, esta panocha será toda tuya, y después me tomo de la cadera, me miró, y con su mano, me empujo de la espalda, así quedó mi culo parado, y el sujetando con cada mano mis nalgas las separó y dijo.

También el culo de mi mujer todo tuyo.

Miré por encima de mi hombro a Ruperto, tenían una cara de sorpresa que no se aguantaba, y termino diciendo mi marido, es toda tuya, es tu puta, has con ella como mejor desees.

Yo a ese momento no sabía que sentía, me sentía tan excitada que si en ese momento me hubieran metido las dos vergas en mii vagina, me hubiera venido tres veces al mismo tiempo.

Por eso, sin poder contenerme, le dije a mi marido.

Ya no sigas por favor, tengo muchas ganas de que me cojan, de sentir la verga dentro, de tenerla en mi mano y también de que me la metan por mi culo.

Mi marido, sin decir más, me cargó, y me puso en las piernas de Ruperto, él me sujetó, sin saber que hacer, pues no se eso, me abrazó, y sentí su mano en mi nalga, yo le acerque mi boca y el me beso, pude sentir su lengua como se metía en mi boca con desesperación, al tiempo que su mano me manoseaba mis nalgas y su dedo mi culo.

No había palabras, solo deseo, bajé mi mano entre su entrepierna, y pude sentir lo duro de su verga, mientras su mano apretaba mis nalgas y su boca besaba y chupaba mi cuello, bajaba a mi pecho, yo abrí mi botón de en medio, y él pudo chupar mi pezón. Yo gemía, respiraba entrecortado, y le agarré su mano, le tallaba mi vagina y con un suspiro grande sentí un orgasmo fuerte, intenso.

A por eso, no te preocupes, recuerdas a tu pinche amiga, ¿fulanita de tal?

Sí.

Fue un día que….

3era parte

Sígueme en instagram: @babykarelvis

Un comentario sobre “Follada por el Albañil 2

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *