El primer masaje a mi hija

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Autor: Campesino 

Después de haber vivido ese fin de semana la primera vez con mi pequeña hija, era de no creérmelo, fue tan especial y tan lindo todo lo que vivimos esa noche, que mi intensión era guardarlo por siempre dentro de mi y poder recordarlo cuando quisiera, mi niña no cambio conmigo, la verdad siguió siendo especial conmigo como lo era antes, eso me daba a entender que no se sentía mal y que no me lo reprochaba, por el contrario se sentía bien como habían pasado las cosas esa noche, la verdad al día siguiente me desperté primero que ella y solo observaba su cara, hasta que ella despertó, me miro de una manera tan tierna que me doblegaba, solo se me ocurrió darle un beso en su frente y decirle, te amo mucho mi niña y ella con sus ojos parecía decirme lo se papi. Pasaron unos meses y el recuerdo seguía en mi mente, deseaba mucho que se volviera a repetir lo de esa noche, pero el temor a que pasaran mas cosas y que mi esposa se diera cuenta, me hacían tener paciencia y esperar. Recuerdo que fue una semana antes de mi cumpleaños, cuando se presento una situación especial, digo especial, porque ese día mi pequeña niña llego del colegio diciendo que estaba muy cansada y que le dolían mucho sus piernas porque la clase de educación física estuvo fuerte, diferente a otros días, la verdad se le reflejaba en su rostro el cansancio, me quede mirándola y le dije que se diera una ducha y luego se recostara, que como era viernes podía hacer las tareas el sábado, ella asintió con su cabeza y se fue a su cuarto, yo seguí en la sala con su hermanita viendo tv, pasaron algunos minutos y la vi salir hacia el baño, me hizo caso, se baño y luego se fue a su cama a dormir, no se que me paso ese día, pero el deseo de estar cerca de mi niña era muy fuerte, casi que no podía controlarlo como en otros días, me levante del sofá donde me encontraba y me dirigí a su alcoba, ya estaba acostadita y estaba cubierta con su sabana, le pregunte que como se sentía y me dijo:
La verdad papi, estoy muy cansada y me duele todo mi cuerpo y mas mis piernas, me tome un calmante que nos da mama para el dolor y espero me pase pronto.
Hija, le dije, se que se te va a pasar pronto estés tranquila.
Salí de su alcoba y otra vez me fui a la sala, ya estaba entrando la noche y mi esposa llegaría un poco tarde ese día, no recuerdo el motivo de ese día, solo que había avisado que llegaba tarde
ese día; todo me daba vueltas en la cabeza, verla en su camita acostadita me producía de todo, el deseo crecía y empezaba a temblar de pensar en que podía vivir nuevamente un momento maravilloso como la otra noche, sin embargo, algo dentro de mi me lo impedía, fue algo fuerte lo que me pasaba, sabía que no estaba bien lo que habíamos vivido y que no podía pasar nuevamente, pero el deseo era muy fuerte e incontrolable, cuando me senté en el sofá, le dije a mi hija menor que si quería salir un poco al parque del conjunto, que yo quería como descansar un poco y que como su hermana estaba malita, no quería que estuviera sola y mejor que fuera a jugar con sus amigas al parque, al escuchar eso, me dijo, claro que si papi, voy a jugar un ratico. Espere a que saliera y entonces me dirigí a la alcoba de mi niña, abrí suavemente la puerta y ella al verme me dijo: 
Que pasa papi.
Le dije, nada hija, solo que como me dijiste que te dolía mucho tu cuerpo y mas tus piernas, quiero darte un pequeño masaje para que te sientas mejor que dices:
Ella toda linda me dijo: si papi, dale, así me sentiré mejor.
Cuando ella dijo eso, me puse muy nervioso, aunque deseaba que ella hubiera dicho eso, al mismo tiempo sentía temor, en verdad tenía mucho temor, de lo que pudiera pasar.
Fui hasta el baño de ellas y tome el aceite que ellas usaban en algunas ocasiones, luego entre nuevamente a su alcoba y me senté a los pies de la cama, le dije, esperemos que con este masaje te mejores, me dijo: esperemos que si, habiendo ella dicho esto, levante un poco la sabana y la subí hasta su cintura, cuando hice esto, quedo frio, ella estaba con su camisón azul, el mismo de nuestra primera noche, pero al subir la sabana, alcance a dejar al descubierto una parte de sus pantis, sentí un fuerte corrientazo por todo mi cuerpo, no era para menos, se veía tan hermosa mi niña y yo otra vez, con el deseo de repetir lo de la otra noche; deje caer aceite en una de mis manos y luego la lleve a sus pies, frote mis manos en sus dos pies, se sentían tan pequeños y al contacto, mi pene se paro mas, los masajeaba muy suave, primero sus deditos y después la planta de sus pies, al sentir, mi bella niña me dijo: 
Papi, me haces cosquillas, solo la mire y sonreí, era mágico ese momento para mi, los dos solos otra vez y podía contemplarla nuevamente como mi deseo lo pedía; tome el aceite y deje caer gotas en sus lindas piernitas desde los pies hasta sus rodillas, después mis manos empezaron a masajear sus piernitas, lo hacia con mucho cuidado, muy suave, pensando en quitar su dolor y no lo niego, despertar placer en ella, primero masajee sus piernas por la parte de arriba y lo hacia desde sus rodillas hasta la punta de los pies, ella solo se movía sus manos y las llevaba a su cara, me quede mirándola y ella hizo lo mismo, le sonríe y le dije, te gusta lo que sientes e hizo un gesto con su cara diciéndome que si, me sentí maravillado con su respuesta, pensaba que sentía alivio y que las sensaciones que despertaba por el masaje le gustaban, seguí con mi masaje, le dije que levantara un poco sus piernas para poder darle el masaje bien, ella las levanto un poco, y al hacerlo dejo al descubierto su pantis y podía ver su colita, con mis manos cubría sus piernas y las deslizaba de arriba hacia abajo, de sus rodillas hasta sus pies, volví a dejar caer mas aceite en sus piernas y esta vez lo hice mas fuerte; nuevamente le baje sus piernas e hice algo con mucho temor, subí la sabana y su camisón hasta la altura de sus pantis, me quede mirándola y ella hizo lo mismo, le dije: voy a seguir con el masaje sobre tus muslos, para que te sientas mucho mejor, ella me miro y volvió hacer un gesto con su cara de esta bien, deje caer aceite en sus muslo, la sentirlo ella, se en congio un poco, no se si fue por placer que sentía o porque estaba muy frio, coloque mis manos sobre sus muslo y empece a masajearla suavemente desplazaba mis manos hasta sus rodillas y luego las subía lentamente hasta el borde de sus pantis, estaba temblando mucho en ese momento y ella se dio cuenta y me dijo:
Papi porque estas temblando, se siente; le dije: Hija debe ser el frio tranquila.
seguí con mi masaje, pero le dije que separará un poco sus piernas y ella lo hizo, su camizon y la sabana cubrían sus pantis y la verdad yo deseaba ver sus pantis y su bella vaginita, me enloquecía pensar que estaba tan cerca de lograrlo, entonces me levante y me subí a su cama y me arrodille en medio de sus piernas,  me incline y coloque mis manos sobre sus muslos y las fui desplazando hasta la manga de sus pantis, no la miraba a ella, solo miraba su bella vaginita cubierta por la sabana y su camizon, entonces subí mis manos intencionalmente y como tenia sus piernitas abiertas las lleve hasta tocar su rica vaginita por encima de su panti, sentí que ella trato de cerrar sus piernas, pero no lo hizo porque yo tenia mis manos en medio y mis piernas,  baje nuevamente mis manos hasta sus rodillas y luego volví a subirlas, pero esta vez no aguante mas, no detuve mis manos, las lleve por encima de su pantis y frote su vaginita en medio de sus piernitas, lo hice suavemente sintiendo su bultico y uno de mis dedos entro entre sus pantis y sentí su vaginita, fue locura total, me descontrole todo, era como si un fuerte e incontrolable deseo se apoderara de todo mi cuerpo y mi mente, pero debía parar, no podía volver hacer el amor con ella, porque no sabría que podría pasar, todo esto paso por mi mente en un momento, subí mi mirada para ver su cara, pero oh sorpresa, ella tenía cerrado sus ojitos; baje mis manos otra vez hasta sus rodillas y entonces subí la sabana hasta su cuello y quedo al descubierto su cuerpo, la verdad nunca la había visto así, porque aquella vez, la habitación estaba a oscuras, me quede contemplando toda su hermosura, entonces otra vez deje caer aceite en sus muslos y luego coloque mis manos encima de ellos y desplace mis manos por debajo de su camisón hasta su cintura y luego las lleve a su estomago y lo masajee un poco y baje mis manos pasándolas por encima de su rica vaginita, la sensación que me producida el contacto de su piel era loco, incontrolable, me gustaba sentir lo que me producía, era mi niña, mi bella niña, baje mis manos hasta sus pies esta vez y la mire nuevamente, pero tenia sus ojos cerrados y su cuerpo estaba caliente y temblaba igual que yo. Ya no soporte mas, el deseo que me embriagaba era muy fuerte, entonces deje caer mucho aceite en su estomaguito y coloque mis manos sobre el e hice lo que me decía mi deseo, cerré sus piernas, desplace mis manos por su cintura y empece a bajar sus pantis, lo hice suavemente, la verdad mis manos estaban llenas de aceite y ella estaba igual, los fui bajando suavemente mientras la miraba a ella, pero no abría sus ojos, seguí bajando sus pantis y observe toda su belleza, en ese momento su hermosa vaginita quedaba al descubierto para mi, de verdad era hermosa, sus vellos pequeños que cubrían su cuevita, la hacían ver mas hermosa, era impresionante, mis ojos no quitaban su mirada de semejante majestuosidad, y con mis manos seguía bajando sus pantis, hasta que llegue a sus pies y los retire, era solo para mi en ese momento, tenia toda la fortuna de complacer mis ojos, mi deseo, y la excitación era incontrolable, en ese momento me despoje de mis pantalones y mi bóxer, no me importaba si me hija menor llagaba y nos encontraba, no me importaba la verdad, solo deseaba contemplar a mi niña y ser feliz con ella. Coloque mis rodillas al lado de sus pies y abrí sus hermosas piernas y quedo al descubierto lo hermosa que era su vaginita, los vellitos que la cubrían la hacían ver mas hermosa y sus pequeños senos completaban esa maravilla que era ella, mis manos se desplazaron desde sus pies hasta sus senos, esta vez los pude sentir y deje caer aceite en ellos para poder masajearlos mejor, con mis manos los cubría y los sentía, eran pequeños, se sentía todos suaves y fuertes, eso encendía mas mi placer no lo puedo negar, baje mis manos hasta su estomago suavemente y la mire nuevamente a sus ojos, aun estaban cerrados, pero su respiración era mas fuerte, yo estaba desnudo y deseaba que ella me viera así, lo deseaba mucho, pero no me atrevía a decirle que mi mirara solo seguí, separe un poco mas sus piernas y llene mis manos de aceite y luego deje caer aceite desde su pubis y se fue por medio de su vaginita y en ese momento ella cerro sus piernas, como por reflejo, la sensación debió ser fuerte, entonces nuevamente le abrí sus bellas piernitas y empece a pasar mis manos por medio de sus piernas, sintiendo el calor de su rica vaginita, empapada de aceite, no saben lo rico que sentía, mis manos se desplazaban suavemente y ella apretaba sus piernas al sentir el contacto de mis manos, era una locura el deseo que me producía todo, y yo suavemente trataba de pasar mis manos por toda su vaginita y los vellitos producían una sensación tan fuerte en mi, era como si me transmitieran el deseo de ella, eso sentía, me acosté en medio de sus piernas y se las levante un poco y quede frente a su bella vaginita, era toda para mi, ese paisaje tan hermoso era solo para mi, mi hermosa niña me permitía contemplarlo y con mis manos seguían masajeando su vaginita, ella se movía, levantaba su colita un poco, era deseo lo que le producía cuando mis manos masajeaban su vaginita, verla así, me enloquecía, deseaba entrar otra vez en su vaginita, hacerla mía, dejar todo mi semen dentro de su cuerpo, que lo sintiera cuando me viniera dentro de ella, pero no, debía aguantar, otra vez no, solo podría llegar hasta ahí con mi masaje, mis manos bajaron por sus muslos y los apreté fuerte, deseaba que abriera sus ojos, pero no era capaz de decirle que lo hiciera. Lleve mis manos hasta su boca y abrí un poco sus labios, para ver si despertaba, pero no, estaba bocarriba y no abría sus ojos, entonces baje mis manos repitiendo el masaje por todo su cuerpo, sintiendo cada parte de el, sintiendo otra vez su hermosa vaginita, estaba supermojada por sus juguitos y podía ver como salían de su cuevita, eso fue fantástico mi niña estaba excitada, deseosa que la hiciera mía otra vez, pero no podía ser, debía parar y esperar, tal vez en unos años, no se, pero pare, ver como se movía ella me hacia pensar en hacerlo, en verdad había despertado todo el deseo en ella, me senté a su lado y tome sus manos, las llene de aceite y luego hice que tocara mi pene, esperaba que abriera sus ojos, pero no lo hizo, cogí sus manos e hice que me masajeara mi pene, cuando sentí sus manos, fue algo mágico, sentí que deseaba estallar ya, ella siguió sola acariciando mi pene y con el aceite sus manos bajaban y subían rápido, me levante y me arrodille en la cama sin que ella soltara mi pene, la verdad quería que siguiera así, en ese momento, me vine, deje caer todo mi semen encima de su cuerpo, sus senos y su estómago se llenaron de el y ella aun seguía con mi pene en sus manos, fue mágico todo, en ese momento, me incline y bese sus labios y cuando lo hice, ella abrió sus ojitos, estaban exaltados, bien expresivos, la abrace y la estreche en mis brazos, como aquella primera noche, nos quedamos un momento y le dije, ve y te bañas, para que tu cuerpo no huela a mi semen, me levante y ella lo hizo en seguida y fue al baño y yo al mio. Jamas he olvidado ese hermoso masaje con mi hermosa e inocente niña, a sus 10 añitos, me hizo muy feliz y pienso que yo a ella.

Un comentario sobre “El primer masaje a mi hija

  • el agosto 25, 2019 a las 9:40 pm
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    Hola amigo soy Fabiana. Te juro que ( en serio) has hecho que me llegue a mojar, ya sabes precioso. A mi personalmente me ha encantado. Faby

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