Entre amigos

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Autor: Emanuel

Mi nombre es Tony y tengo 13 años recién cumplidos

Regresaba un día de la escuela, y al bajarme del camión note que un muchacho en apariencia un poco menor que yo, se bajó también. Empecé a caminar rumbo a mi casa y observé que él iba en la misma dirección, repentinamente me alcanzó y me dijo hola soy Nataniel, vivo cerca de aquí, y no hay nadie en mi casa, ¿te gustaría ir a jugar conmigo? Me quedé pensando, no es mala idea, vamos. Al llegar a su casa me dijo que fuéramos a su cuarto. Al llegar se quitó la camisa y los shorts porque hacía mucho calor, y me dijo que hiciera lo mismo, y pues me pareció buena idea y nos quedamos los dos en calzones. Por más que me hice el disimulado no pude dejar de notar como miraba mi pija, y sin quererlo se me empezó a parar, me giré hacia otro lado para que no lo notara, pero fue demasiado tarde, él ya lo había notado y me dijo, se ve que tienes un buen cacho, ¿no me lo enseñas?, y yo te enseño el mío. Yo me quedé verdaderamente estupefacto, pues no lo esperaba, y casi sin darme cuenta me había bajado yo los calzones. Ya tenía pelitos y mis huevos ya no se veían como de niño ni tampoco mi pija circuncidada (sin pellejito) que ya semi parada se veía bastante respetable (creo yo). De inmediato Nataniel se bajó también los calzones, él tenía también algunos pelitos, y sus huevos tampoco parecían de niño, tenía una pija muy antojable sin circuncidar (con pellejito) que le colgaba debajo de los huevos, y la tenía totalmente flácida. Se acerco a mí y me la empezó a acariciar, primero con los dedos y después con la boca. Se me paró totalmente y después de unos minutos, me vine por primera vez en mi vida. Solté unos chorros blanquecinos dentro de su boca, y él se los saboreó y se los tragó íntegramente. Luego me invito a que yo hiciera lo mismo, debo confesar que nunca había visto la pija de alguien de mi edad, y me parecía sumamente excitante. Se la empecé a acariciar y casi de inmediato a chupar. Luego luego se le empezó a parar y también después de unos minutos se vino en mi boca. No puedo olvidar esa increíble sensación cálida, de exquisito sabor y olor. Luego hicimos un 69, y nos volvimos a venir los dos. Nataniel me propuso llamar a un amigo que vivía en la casa de junto, yo le dije que sí, y a los pocos minutos estaba ya en el cuarto. Nosotros ya nos habíamos puesto los calzones, los shorts y la camiseta. Luis, su amigo y vecino, aparentaba unos 12 años, no le había cambiado aun la voz, y era ligeramente más bajito que nosotros, de tez blanca y pelo castaño claro. Nataniel le propuso que jugáramos póquer de prendas, a lo que el accedió de inmediato. Yo fui el primero en perder y me tuve que quitar la camisa, y así sucesivamente, hasta que los tres quedamos en calzones, lo que significaba que el siguiente que perdiera se quitaría todo, y además se haría acreedor a un castigo. Y finalmente perdió Luis, recuerdo bien su mirada de susto pues yo creo que le daba pena desnudarse frente a nosotros, pero no le quedó otra y se tuvo que bajar los calzones. No se le veían aún pelitos, aunque sus huevos ya no parecían de niño, y su pija flácida colgaba casi a la altura de los huevos. Tampoco estaba circuncidado. Nataniel y yo deliberamos un poco en secreto acerca del castigo, y cuando estuvimos de acuerdo se lo dijimos a Luis. Pues bien, le dijo Nataniel, nos vas a bajar los calzones y nos vas a hacer una chaqueta primero con las manos y luego con la boca. Luis no supo qué decir y tuvo que acatar el castigo, aunque por dentro yo creo que más bien le pareció un premio. Primero me los bajó a mí, me acarició la pija y los huevos con ambas manos y luego me la mamó hasta que me vine en su boca y se tragó todo con cara de placer, lo mismo le hizo a Nataniel, deslizándole el pellejito suavemente y dándole lengüetazos en la punta de la pija, se veía que los dos los estaban disfrutando enormemente. Cuando se vino Nataniel también se tragó todo. Luego le dijimos que todavía faltaba algo, ahora nosotros se la íbamos a mamar a él, lo cual le encantó. Y así lo hicimos. Primero empecé yo, agarré su pija aún flácida con mis dos manos, era entre una pija de niño y una pija de puberto, se sentía pequeña al principio, pero empezó a crecer rápidamente hasta alcanzar un buen tamaño, ya de cerca le noté algunos vellitos delgaditos y medio güeritos, cuando me la metí en la boca me pareció deliciosa, también sus huevos estaban deliciosos, y para mi sorpresa y la de él mismo, que se viene en mi boca. Bueno, que puedo decir, fue algo indescriptible para todos, yo me saboreé sus tibios y deliciosos mocos y no quería que se terminara ese momento de placer. Nataniel se peleaba por hacer lo mismo, pero Luis ya no se pudo venir más. Y así, nos seguimos reuniendo los tres durante un par de meses, hasta que a Nataniel se le ocurrió invitar a una amiga más o menos de nuestra edad, primero lo dudamos un poco, pero después estuvimos todos de acuerdo. Una tarde que llegamos Luis y yo a casa de Nataniel, subimos a su cuarto y ahí estaba Rosa, la amiga de Nataniel, era como de mi estatura, pelo largo castaño y lacio, delgada pero bien formada para su edad, y ya se le veían senos de señorita. Después de platicar un rato para entrar en confianza, le propusimos jugar póquer de prendas, a lo que ella accedió. Llegamos a un punto en el que los tres estábamos en calzones, mientras que ella aun tenia puesto el brasier y los calzones. Yo tan solo de verla así ya tenía la pija bien parada, pero no me importó que me viera así, yo creo que ella también estaba bien excitada, y seguimos adelante. En la siguiente ronda perdió Rosa y se tuvo que quitar el brasier, yo nunca había visto unos senos, y quedé maravillado, aunque aún eran algo pequeños, se veían deliciosos. Y en la última ronda volvió a perder Rosa y aunque titubeo un poco, al final accedió a quitarse los calzones. Qué belleza, su conchita llena de vellos rizados era algo hermoso, los tres la teníamos parada al máximo. El castigo fue el mismo de siempre que nos acariciara la pija y que nos la mamara, antes de que Nataniel y Luis pudieran reaccionar yo ya tenía los calzones abajo, así que comenzó conmigo, traté de aguantarme lo más posible hasta que no aguanté más y me vine. Rosa se tragó íntegros mis mocos, se los saboreó y me dijo ¿quieres probarlos?, y se acercó a mi boca y me dio un beso pasándome lo que quedaba de mis mocos mezclado con su saliva, fue un momento delirante, super excitante, maravilloso, y luego dijo ¿quién sigue? En fin, terminamos los cuatro en tremenda orgía misma que se repitió varias veces más en otras ocasiones.

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