El nuevo Jefe de mi esposa

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Mi jefe me llamó y me dijo que tenía que reunirme con un cliente importante y que por cuestiones familiares él no podía asistir, por eso tendría que ir yo en representación de la empresa.

Le comenté que estaba de vacaciones en Málaga con mi mujer y que me sería imposible.

Mi jefe me dijo que no sería una reunión, sino más bien una comida de negocios y que el cliente estaba también en Málaga y el acuerdo estaba prácticamente cerrado solo quedaban unos flecos que discutir. No tendría que desplazarme, que ya le había explicado el problema al cliente y que se desplazaría donde yo dijese. Tenía que irse a Méjico en un par días y quería dejar resuelto todo el tema antes de irse. Además mi jefe me dijo que tendría un plus si iba a la reunión y una gratificación muy sustanciosa si conseguía al cliente. Le dije que tendría que hablarlo con mi mujer y que en unos minutos se lo confirmaba.

Hable con mi esposa y al principio no le gustó la idea. Estábamos de vacaciones y había que desconectar, pero cuando le comenté las contraprestaciones que podría conseguir… Ya no le pareció tan mala idea.

Llame a mi superior para confirmarle que aceptaba. Me dio las instrucciones y el contacto para quedar con él. Quedé con D. Alfredo en un restaurante cerca del hotel dónde estábamos alojados y le avisé que si no le importaría que viniera mi mujer, pues le expliqué que estábamos de vacaciones, a lo que no puso ningún tipo de pega al respecto. 

He de decir que mi mujer iba espectacular, con un vestido ceñido dejando menos a la imaginación que a la vista, pero como estábamos de vacaciones y siendo verano no me pareció inadecuado.

Cuando llegamos no pude evitar ver como D. Alfredo miró a mi mujer, desnudándola con la mirada. Este hombre tiene unos 50 años, musculoso y con un buen porte. Note que a mi mujer no le desagradó que fuera excesivamente amable con ella.

Estuvimos toda la comida hablando del trabajo y me costó poco conseguir el contrato. Después estuvimos hablando de cosas más cotidianas, casi íntimas. Era como si fuese un amigo de toda la vida, no sé cómo explicarlo pero este tipo, además de ser un gran potentado económicamente hablando, era sencillo y cercano.

No recuerdo como salió la conversación, pero hablamos de que mi mujer es muy competente pero no había conseguido un trabajo acorde con sus posibilidades. Es muy buena comercial y ahora está sin trabajo. Lo cierto es que con mis ingresos no nos va mal. En un momento dado nos dijo que él estaba buscando a alguien que le llevara los negocios en España, que viajaba mucho y no podía llegar a todas las inversiones que tenía en la península. Medio en broma, medio en serio mi esposa se ofreció a ser ella la persona que estaba buscando. Le explicó su currículum y, por lo visto, le gustó mucho a mi cliente.

D. Alfredo es un tipo resolutivo y se puso serio y le dijo:

Si quieres podemos hacer una prueba de un mes y si funcionas bien, el trabajo es tuyo.

A mi mujer se le encendió la mirada y más aun cuando le dijo el sueldo. Vaya una reunión más provechosa, pensé yo, conseguí el cliente y mi mujer el trabajo de su vida. No pensé en ningún momento que había algo sexual en las conversaciones, pero mi esposa empezó a ponerse más provocativa en su forma de hablar y de actuar.

D. Alfredo se levantó para ir al servicio y no pude por menos que mirar su paquete y estaba empalmado el puto cabrón.

Estando solos mi esposa me dijo:

¡Cariño! Me quiero follar a mi futuro jefe. No sé cómo hacerlo. Porque con desconocidos es sencillo y sé que te pones como una moto, pero con mi futuro jefe… No sé qué hacer. ¿Cómo lo ves?

Complicado, mezclar el placer con el trabajo no me parece adecuado, pero me estoy excitando solo de pensarlo. La única opción es que el no sepa nuestra forma de vida y que nos gusta el rollo puta-cornudo. Fóllatelo sin que el sepa que yo lo sé. Consigue el curro y ya habrá tiempo de decírselo.

Estoy segura que si lo hacemos bien será él el que provoque la situación. Y no me confundo, si no ya verás como propone algo para que nos quedemos solos. Ahora está en el baño pensando la estrategia. Si es que los hombres sois tan sencillos en estos temas…

Cuando volvió del baño, se sentó, miró a mi mujer y dijo:

¿Esta noche que hacéis? Si queréis podemos quedar en mi casa y concretamos en que vas a trabajar.

Yo contesté.

Me parece bien. Pero, ¿será prudente que yo esté en la negociación? Lo digo porque como vamos a hacer negocios juntos, lo mismo no debería estar presente.

Se lo quise poner fácil para que se quedaran solos. Porque si mi esposa se lo folla, fijo que tiene curro seguro.

Pero él contestó:

No tengo nada que ocultar a mis nuevos socios, así que por mí no hay problema y además podrás asesorar a tu linda esposa a tomar la decisión correcta.

Eso me dejó descolocado. Pensé que quería fallársela, pero resultó un tío legal y eso me gustó.

Mi mujer dijo que preferiría que yo estuviese presente.

No se diga más. Esta noche os recojo en el hotel y vamos a mi casa.

Llegó la hora y yo iba elegante pero informal. Ella con un top y minifalda. Por supuesto no llevaba sujetador y un tanga minúsculo para que no se marcase con la falda.

Estábamos en la puerta del hotel cuando apareció D. Alfredo con un impresionante mercedes descapotable. Yo, muy prudente me metí antes en el coche y me puse atrás y dejé a mi esposa que se sentase delante.

El futuro jefe de mi esposa no dejaba de mirarle las piernas a ella, incluso me pareció ver cómo, de vez en cuando, la rozaba al cambiar de marcha y ella no hacía nada por quitar la pierna, la muy puta.

La casa era increíble, una pasada de verdad. La  cena fue una barbacoa y yo en eso soy un crack y dije que ya me encarga a yo de la barbacoa mientras ellos hablaban de sud cosas. Les deje solos con unas cervezas como a 5 metros de mi al lado de la piscina.

Cuando regresé con la comida la escena era: mi mujer con las piernas semi abiertas frente a D. Alfredo, él de frente sin quitar ojo de las piernas de mi esposa esperando a vislumbrar algo de su entrepierna. Ella con una sonrisa de oreja a oreja, supongo que sería de las cervezas que se había tomado. Se pone muy ligera de lengua y forma de actuar cuando tienes alcohol en el cuerpo.

Cuando llegué se colocaron en la mesa y nos pusimos a cenar. La conversación fue distendida y el futuro jefe de mi mujer alababa a mi esposa en todo. Que se estaba dando cuenta que tenía buen don de gentes y muy rápida de mente, cosa que él  valora mucho en sus trabajadores y que para poder hacerse cargo de sus negocios la veía muy capacitada.

También hizo alusión a su cuerpo. Decía que tenía una figura espectacularmente agraciada, cosa que nos hizo gracia por la forma de decirlo. Yo le dije:

Mi mujer lo que es, es que está muy buena, como se dice aquí en España.

Y el contestó:

Aquí decís otra cosa, que está muy follable, ¿no?

Jajajaja. En vez de molestarnos nos reímos a la par, fue divertido. Pero me quedé alucinado cuando mi mujer se levantó y dijo eso de una película… tengo una mente para los negocios y un cuerpo para el placer. Decía esto mientras se levantaba sensualmente y nos hizo unos movimientos sexys, acompañados de pasarse el dedo por la boca y los pezones, se dio la vuelta y pasaba el dedo por la espalda queriendo llegar al culito. Se inclinó un poco para que nos pensáramos que le veríamos las nalgas pero la muy puta sabe para en el momento justo y dejarnos con la polla dura como un misil.

Anda siéntate cariño, que si sigues así no vamos a poder pararnos y te violamos los dos juntos.

Nos reímos otra vez y ahí quedó la cosa.

Terminamos de cenar y nos propuso ir a algún sitio a tomar algo antes de irnos a casa y aceptamos gustosos.

Fuimos a disco pub que había música y bastante ambiente. D. Alfredo cogió una zona reservada donde teníamos camarero propio. Era alucinante vivir a este ritmo de vida.

Quise dejarlos solos para ver qué pasaba y dije que me sentía indispuesto que yo me retiraría al hotel y mi mujer dijo que se venía conmigo a lo que yo le contesté que no hacía falta, que ellos disfrutasen de la velada que no se preocupase por mí. No puso muchos reparos y me fui. Cogí un taxi y llegué al hotel. En ese momento le mandé un whatsapp a mi esposa diciéndole que si hacía algo que me lo contase que me dormiría hasta que volviera con la polla bien dura.

Ella contestó que esta noche llevaría un regalito para mí. ME LO VOY A FOLLAR.

Me tuve que hacer una paja solo con esa contestación y mi imaginación.

A eso de las 4 de la mañana escucho el sonido del móvil. Era mi esposa.

Salimos del bar y nos vamos a su casa. Ya le he explicado que eres un cornudo y que yo necesito algo más y se ha puesto como loco. Te dejo que vuelve. Luego te cuento. ¡Descansa, ciervo mío!

Me hice otra paja pensando en lo que haría mi santa e infiel esposa.

Ya eran las 9 de la mañana cuando oí como se abría la puerta de la habitación del hotel. Se desnudó excepto el tanga y se tumbó a mi lado.

Cariño. Ya estoy aquí, despierta que tengo tanto que contarte…

Estoy despierto, esperándote. ¿Por qué has tardado tanto?

Calla y escucha que te cuento lo que ha pasado, ha sido bestial.

Estuvimos bastante rato más en la disco y sobre las 4 volvimos a su casa.

Cuando por fin llegamos decidimos seguir nuestra propia fiesta. Ya sabes que había bebido mucho y más que él, no sé si fue el alcohol o qué pero pasó lo que tenía que pasar. Le besé, así sin más, me acerqué y le besé. Antes de que pudiera articular palabra me senté encima de sus piernas a horcajadas y obviamente no se hizo de rogar. De los besos pasamos al jugueteo con las manos, parecía un pulpo, notaba sus fuertes manos por todo mi cuerpo, seguimos besándonos. Yo estaba concentrada en su besos, que besa de lujo y no sé en qué momento pasó, pero mi vestido estaba en mi cintura y su pantalón en los tobillos.

Cuando tenía su polla dura entre mis nalgas, le dije:

¡Ojala estuviera aquí mi marido, para que viera lo perra que me he vuelto!

¿No se enfadaría?

Jajajaja. ¿Enfadarse?, al revés estaría desnudo frente a nosotros haciéndose una paja.

Creo que esto me va a gustar más de lo que pensaba.

Empezó más suave de lo que imaginaba. Estaba muy duro, con la polla a reventar, pero fue suave y tierno conmigo. Pasaba sus manos por mis piernas y culo, mientras rozaba su pollón en mi rajita, pero de manera muy sutil y casi cariñosa.

Me llevó al chill out y me senté con las piernas abiertas y ahí se acabó la sutileza. Me apartó el tanga hacia un lado y empecé a notar su lengua en mi chochito recién depilado. Luego lo sentí en mi boca, sus besos con sabor a flujo vaginal me puso muy burra. En ese momento me penetró de golpe, rudo, fuerte, casi agresivo, Dios! Como me calentó ese cambio de ritmo, esos vaivenes, entrando y saliendo de mi coño, ese ruido, como chapoteo, de lo mojado que tenía el coño. Me agarraba del cuello y empujaba fuerte muy fuerte, creí casi desmallamarme. Yo me corrí y él esperó a que terminara de correrme para decirme que me subiera encima de él. Que lo montara y así tener el control de los movimientos y eso fue aún más rico. Ahora llevaba yo el control de la situación. Subía despacio hasta casi que se saliera la polla y luego bajaba con fuerza hasta dentro. En cada embestida creí que se iba a correr. Eso le gustó mucho, pero debía de dejar de hacerlo para que no se corriera aún. Quería volverme a correr pero esta vez al mimo tiempo. Así que me senté tragando toda su polla y moviéndome delante y detrás, como a ti te gusta y creo que a él también le gusta mi forma de follar. Llegó un momento que estaba temblando y creí que se iba a correr y en ese momento me descabalgó, haciéndome que me pusiera a cuatro patas, como una perrita. Se puso detrás de mí y me volvió a meter ese pedazo de rabo entro de mí de forma bestial. Casi me muero de placer con la primera embestida, notando sus testículos golpeando mi clítoris. Me iba a volver a correr si seguía así. Me agarró del pelo y me tiraba para atrás como si fuese la crin de una yegua. Una puta yegua sedienta de polla y que se derretía en cada movimiento. La educación desapareció. Empezó a decirme burradas e insultos. Que era una puta zorra, que me iba a dar lo que me merezco, que era una ramera infiel y me gustaba ponerle los cuernos a mi marido y lindezas semejantes.

Cariño. Me volví a correr mientras le decía que síiiii a todo lo que me decía.

Él no se corrió. Pensé que eso es un portento para su edad y quería más. Me dejó descansar uno segundos y…

Sacó su rabo de mi coño, escupió en mi agujerito, puso su cabezota de la polla en el culito y empujó. Fue bastante más sutil que por el coño. Aunque solo al principio. Pensaría que era virgen del culo, pero cuando se dio cuenta que mi rabo entró sin problema en mi orto, volvió a cabalgarme de forma varonil. Me decía que ahora si estaba seguro que era una verdadera puta, que tenía el agujero del culo abierto por todas las pollas que me habrían follado por detrás. Le dije que sí, que habían sido varias y mi esposo cree que soy virgen por detrás y que se lo reservo a él. Se descojonó de la risa y eso le hizo ser mas animal conmigo. Después de eso se corrió dentro de mi culito. Me daba embestidas por cada chorro de semen que me dejaba dentro y fueron varias. Cuando sacó su pollón de mi ano, empezó a caer leche a raudales. Lo que hubiese pagado porque estuvieras ahí debajo para tragarte toda la leche de un buen macho saliendo del culo de tu mujercita. Me toqué mientras seguía saliendo semen de mi culo, untaba mis dedos en su leche y me acariciaba el coño hasta que me corrí de nuevo.

Después de todo esto le dije que me tenía que ir al hotel que tú estabas esperándome. Me dijo que me duchara antes de irme a lo que le repliqué que no podía hacer eso, pues si no mi marido no se creerá que he tenido sexo contigo, debo ir oliendo a sexo. Al escuchar esto noté como su pollón se empezaba a poner duro y me hizo proposición que no podía rechazar, que iba a preparar el desayuno, que yo me fuera a duchar y que después del desayuno volvería a verte no solo con olor a sexo, si no también con sabor.

Lógicamente, no podía rechazar la invitación, por eso vengo tan tarde.

¿Y ya está, así me dejas?

Túmbate en la cama boca arriba y sigo contándote.

Eso fue lo que hice, tumbarme como me dijo y ella se quitó el tanga y se puso de rodillas en la cama dejando su coño en mi cara.

Chupa, puto cabrón, cornudo de mierda, chupa la leche de mi jefe. Está muy rica, lo sé.

Empecé a lamer despacio el coñito enrojecido de mi esposa y pasando la lengua también por el culito y lo noté abierto y sabroso. Después de varios lengüetazos noté como iba cayendo algo en mi boca. Era el semen de su jefe que aún tenía depositado dentro de ella. No me lo podía creer, había follado son condón y se había corrido dentro de su coño. Me empalmé de excitación y furia a la vez.

¿Ves la sorpresita? Eso es cariño, le dejé que me follara sin condón por el coño. Así estarás intranquilo durante mucho tiempo sin saber si estoy embarazada o no.

Eso me cabreó aún más y me excitó de forma exagerada. Seguí comiendo el coño de mujercita puta infiel mientras me relataba lo sucedido.

Pues después del desayuno, tostada, zumo de naranja, café y bollería, me tomó de la mano y me llevó a la piscina. Ya era de día, me hizo ponerme en una tumbona y me empezó a follar el coño. Yo no sé de dónde saca la potencia este hombre pero el caso es que estaba a tope. Después de tener el coño resentido noté aún más como su barra dura de carne entraba en mi cuerpo y me hizo hasta estremecer.

Le dije que no se corriera en el coño, que se pusiera un preservativo y el muy cabrón no me hizo caso. Me dijo cuando fuera a correrse la sacaba y me la metería en la boca para que le ordeñase como una puta. Y yo ingenua de mí me lo creí, así que me concentré en correrme. Fue un misionero, ya sabes que es la posición que menos me gusta, pero notar su cuerpo encima del mío y sus besos mientras me penetraba me estaba volviendo loca. Le dije que me estaba corriendo cuando el soltó un alarido y empujó con toda su fuerza su pollón dentro de mí. Sabía que se estaba corriendo dentro y le dejé, lo siento, le dejé. Quería su esperma dentro de mí, no podía fastidiar ese momento. Así que me llenó otra vez.

Me puse el tanga en la posición de tumbada y aguanté todo lo que pude su leche para que pudieras desayunar tú también.

Que rico cariño. Eres la más puta y golfa de las mujeres y seguí comiendo el coño hasta que se volvió a correr con mi lengua saboreando los jugos de otro dentro su coño.

Después de todo esto mi mujer cayó desfallecida en la cama y no tuve valor para decirle que yo necesitaba correrme, así que me zafé de ella y me masturbé como un adolescente mirando el cuerpazo de mi esposa boca abajo, desnuda, sabiendo que ha sido utilizada por todos sus agujeros esa misma noche y que yo solo podía masturbarme mirando ese puto cuerpazo. Fue una sensación diferente, me venían a la mente comentarios de otros cornudos que decía que no se follaban a sus mujeres pues ellas tenían suficiente con su macho corneador. En mi caso, yo sí me follo a mi esposa, nunca me lo ha negado, pero ese preciso momento me sentí así, como que no podía follármela, que no debía follármela, que con la sola visión y con lo que me relató tenía suficiente y era cierto. Me corrí como un pelele mirando a escondida a su vecina desnuda en la cama. Me siento raro, pero no me siento mal.

Cuando por fin se levantó de la cama, después de su merecido descanso se vino a mí y me besó, me abrazó, tenía una sonrisa alucinante, hacía mucho tiempo que no la veía tan feliz y por ende yo también lo estaba.

Era medio día y nos fuimos a refrescarnos en la piscina del hotel. Ya en la piscina me soltó:

Tengo que contarte algo más que sucedió anoche.

En ese momento tuve como un escalofrío. Que más tendrá que contarme, es imposible que haya habido más sexo…

Túmbate porque no sé cómo te lo vas a tomar.

Lo de que se corrió dentro de ti, ya lo sé. No me parece adecuado, pero es tu decisión, si a ti te parece bien, adelante. Mientras estabas dormida lo he meditado fríamente y si quieres quedarte embarazada, asumiré lo que venga. Te amo tanto que me da igual lo demás.

No, que tonto estás, no es eso. Pero ya que lo mencionas no deseo embarazarme de nadie que no seas tú, pero si así fuese por un descuido, me ha puesto cachonda que me digas eso. Te amo, mi ciervito.

No era eso, es algo que tenemos que tomar la decisión entre los dos, lo mejor para nosotros y si no estás de acuerdo, rechazo la propuesta que me ha hecho Alfredo.

¿De qué se trata?

No sé como decírtelo, es complicado.

Venga ya, ¿más que lo de ayer? Me estás asustando. Venga dilo ya, no me tengas con esta intriga.

Pues… Alfredo me ha dicho que tengo que ponerme al día de la empresa.

Eso ya lo sabíamos, ¿qué hay de nuevo en eso?

Que… dice que me tengo que ir a Méjico al menos un mes para conocer a la cúpula de la empresa que dirige y al personal, para tener una visión completa del negocio y que pueda tomar decisiones según las directrices de la empresa.

Bien, ¿no? Donde está el problema. Le dijo a mi jefe que me de un mes de vacaciones, que me debe y nos vamos a Méjico. Mientras tú trabajas yo hago turismo.

Ese es el problema que él se va mañana y quiere me vaya con él.

No jodas, no puede ser, no tienes nada para irte, ni pasaporte, ni visado, ni ropa…

Eso le dije yo, pero dice que lo único que me hace falta es el DNI y el Pasaporte, de lo demás se hace cargo él y que por supuesto el mes será remunerado y los gastos correrán por cuenta de la empresa.

Se me cayó un poco el mundo encima, quedarme sin mi mujer durante un mes entero. Que se va a ir con su jefe con el que ha tenido una noche tórrida de sexo.

Pues no sé qué decirte. Es tu oportunidad, lo sé, pero entiende que me ha pillado un poco fuera de juego. Después de lo de ayer… irte sola con él un mes entero, sin conocerlo prácticamente de nada. ¿No lo ves arriesgado?

Por eso lo quería hablar contigo y si crees que es muy precipitado, lo dejo y ya está.

¿Y tiene que ser mañana? ¿No se puede esperar unos días para tenerlo todo preparado y con tranquilidad?

No lo sé. ¿Y si se enfría la cosa y encuentran a alguna mejicana mientras yo estoy aquí? No lo sé estoy en un mar de dudas.

También debes saber que si me voy con él dormiré todas las noches calentita mientras que tú te matarás a pajas. Eso también hay que sopesarlo.

Tienes razón estoy hay que cogerlo en caliente y es una oportunidad de por vida. Además es solo un mes, podré aguantarlo. ¿Tú quieres irte?

Yo quiero irme por una parte, pero por otra no quiero dejarte solo. Haré lo que quieras.

Venga, pues no puede caer sobre mi conciencia que no consigas el trabajo de tu vida. Vete, pero… ¿lo del pasaporte como lo hacemos? Lo tienes en casa.

Muy fácil. Cogemos el coche, nos vamos a casa, recogemos el pasaporte, ropa, pasamos nuestra última noche juntos y nos volvemos por la mañana temprano para coger el avión.

No sé qué se me pasó por la cabeza en ese momento que le dije:

No, cariño. Tú debes estar agotada y meterte 800 kilómetros volvernos casi sin dormir y luego el viaje eterno en avión Méjico… te va a dar un síncope. Ya, me iría yo solo y te quedas aquí descansando. Me haces una lista de lo que necesitas y te lo traigo.

¡¡¡Mi amor!!! ¿Harías eso por mí?

Pues claro, eres mi vida, mi luz y mi faro. ¿Cómo no voy a sacrificarme por ti?

Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, te lo juro. ¡¡Te Quiero con locura!!

Voy a llamar a Alfredo para decirle que acepto el trato.

Después de esto me quedé un poco alicaído. Como iba a hacer eso y quedarme sin follar a mi esposa antes de irse y estar sin ella durante un mes entero. ¡¡Seré gilipollas!!

Mi cara lo decía todo y como mi esposa no es tonta me dijo.

Te vas después de la siesta así puedes volver a tiempo, pero la siesta va a ser alucinante. Prepárate pues te voy a meter la mejor follada de tu vida, puto cabrón, cornudito mío.

Nos fuimos a comer. Ella estaba radiante. D. Alfredo ya le había sacado un billete de avión en preferente para que se fuera con él y yo nervioso e intranquilo por la situación tan extraña que estaba viviendo.

Después de comer nos fuimos a la habitación a descansar, que coño descansar a follar. Me lo merecía por el esfuerzo que iba a hacer.

Me desnudé y me tumbé en la cama mientras estaba ella en el baño haciendo no sé qué.

Me prepararé para que le dé tiempo a ella a hacer lo que estuviera haciendo. Mi polla estaba a punto, dura, consistente y con ganas de marcha, pero… Escucho el sonido de sus tacones por el pasillo y me dijo que me diera la vuelta que tenía una sorpresa para mí. Aunque no veo nada intuyo, sé que viene vestida con lencería sexy y taconazos.

Cuando llegó se puso detrás de mí y empezó a darme un gel en la espalda, dándome un masaje suave pero sensual. Empezó a bajar por mi espalda y yo estaba a tope. Metía sus manos por mi pubis y yo levantaba el culo para que me tocara bien, pero solo era para comprobar mi estado de excitación.

Al poco rato noté una sensación extraña. Empieza a meterme un dedo en el culo con un poco de lubricante, mientras con la otra mano no sé que estaba haciendo, pero pronto lo averigüé. Mientras sigue hundiendo sus dedos en mi culo, ya van dos dedos.

Empezó a agradarme ese ligero masaje con sus dedos dentro de mi ano, era una sensación diferente pero placentera, me gusta que me trabajara lentamente el culito, haciéndome gemir y estremecerme, lo que no comprendía era que cuando me hace eso normalmente con la otra mano me toca la polla y me masturba, pero no le di más importancia.

Me gustó que pasase sus manos y las uñas en mi espalda, tratando de aliviarme.

Se paró. Y noté como algo frio se hacía fuerte entre mis nalgas. Noté algo duro en mi ano y … Diosssss, di un respingo y entró dentro de mí una polla de goma atada a su cintura. Era un arnés con una polla y me la metió bien dentro. Creí morir pero ella una vez que lo tenía todo dentro, me folló primero despacito y cada vez más duro mientras me va masturbando con una mano.

¿Te gusta, verdad?, ¡¡perra!! Esta era mi sorpresa para ti, pero he tenido que adelantar el regalo para hoy ya sabes los motivos.

No, No me gusta, joder.

¿Que no te gusta? Pues tu polla no dice eso. Hacía tiempo que no se te ponía tan dura, cabronazo. Estuve viendo las páginas de internet que ves en el ordenador de casa y la gran mayoría de ellas eran de cornudos bisexuales donde los machotes se follan a la mujer y al cornudo. Por eso he querido darte lo que más te gusta. Pensé en ligarme a alguien que te diera por culo después de follarme a mí pero ante las prisas no me ha dado tiempo, así que he improvisado.

Joder, cariño. Eres bestial, ¿pero mi culo?

Tu piensa que es Alfredo quien te está follando mientras yo le beso y le como las tetitas. Eso te pone, puto maricón. Lo sé.

Mi polla tenía vida propia es cierto que me estaba empezando a imaginar  cosas y el dolor primero de la sodomización fue pasando a convertirse en placer.

Le tendré que decir a mi jefe que te haga su putita, así tendrá un matrimonio de putas para él solito. Porque ya sabes que seré su puta a tiempo completo, ¿verdad?

Sí cariño, sí.

Sí, ¿qué?

Que quiero que seas su puta y hagas todo lo que te haga feliz.

Ya no sabía ni que decía. Las palabras salían de mi boca sin conocimiento.

¿Te gustaría más que te follase él en vez de yo?

No, prefiero que me folles tú, con él no me atrevería.

Y al decir eso. Empujó más dentro la polla de latex como en desaprobación e insistió…

Me agrada que quieras que yo te parta el culo de maricón que tienes, pero quiero que babees por su polla como lo hago yo.

Haré lo que me pidas pero por favor no pares.

Todo esto lo decía mientras me follaba despacito, pausadamente, observando cómo entraba y salía perfectamente su polla de mi ano.

Otra cosa que no te he contado es que Alfredo me dijo, mientras follábamos, que le gustaría darte por culo delante de mí, para marcar su territorio demostrarme que él es el que manda en estos tratos. Quiere verte humillado, a cambio tienes su cuenta de cliente. ¿Qué opinas?

Joder, ¿ya trabajas para él? Parece que eres su negociadora, hija de puta. Me estás partiendo.

Me lo dijo muy caliente y lo mismo no iba en serio, pero, yo tengo que mirar por el bien de mi empresa y saber que si él te pide que se la chupes… lo harás. No quiero quedar mal delante de mi jefe. ¿Lo harás?

Haré lo que me mandes, cabrona ya lo sabes. Por ti haré lo que me pidas. ¡Hija de puta!

Jajajaa. Que perrito tan buen tengo. Te quiero mi amor.

Y me empezó a masturbar más acompasadamente hasta que me corrí como una perra y ella se ría, me llamó cornudo, me llamó maricón, me llamó come pollas.

Cuando acabé me di la vuelta y le comí un poco la polla de latex con sabor a gel hidratante y a culo. Luego me fui a su coño y le hice un cunnilingus perfecto hasta que se corrió en mi cara.

La besé la abracé y la besé más.

Venga tontorrón, vete a duchar que tienes que irte.

Vale, ya voy. Oye pero eso que me has dicho es para excitarme, ¿no va en serio, verdad?

¡Cariño mío!, ¿cuándo te he mentido yo?, jajaja.

Se rió la cabrona sin dejarme nada claro. Insistí en que me lo contase de verdad y ella no me contestaba, cambiaba de conversación riéndose malvadamente. Así que lo dejé estar. La verdad es que tenía razón mi mujer, me folló como nunca lo había hecho, fue morboso, aunque mi culo estaba resentido.

Preparamos las cosas, para irme. Meterme la paliza de tantos kilómetros para conseguir que mi mujer fuera feliz. Pero, estaría con otro hombre, ¿sería más feliz con él que conmigo? Las dudas me invadían. Ya no estaba tan seguro.

Mi amor. ¿Tú me amas? Le pregunté.

Mira, si no te amase tanto como te amo, no haría nada de esto. No tengas miedo. Tú eres mi vida y Alfredo es un aliciente, es trabajo, es sexo, es reforzar nuestra unión. Si somos capaces de hacer esto, no habrá nada en el mundo que nos separe jamás. Yo sé que puedo hacerlo ¿y tú?

Sí sé que me amas, yo por ti me bebo los mares. Haré lo que me pidas sin rechistar y lo sabes.

Pues no tengas miedo. Yo tengo las ideas muy claras y se las he dejado muy claras a Alfredo. Es más, te iré contando con todo detalle lo que suceda para que veas que no tengo nada que ocultarte. Quiero que disfrutes nuestro sexo a distancia con tus cuernos. Estás a tiempo de parar todo esto, pero si decides seguir, te juro que tendrás los mayores y mejores cuernos del universo.

Ok. Acepto. Pero quiero todos los detalles, ¿de acuerdo?

Amén. Y empezaré esta noche que no estás, quiero que me lleve a sitios caros y me exhiba, que todo el mundo sepa que soy su secretaria y su puta. Otra cosa, ¿quieres que toda la gente sepa que estoy casada y que te pongo los cuernos con mi jefe?

Hombre, todo el mundo no, pero en un círculo íntimo no me importaría.

Amén otra vez. Como ya no vamos a volver a este hotel, quiero que el recepcionista sepa lo puta que soy, así que ya se me ocurrirá algo para que lo sepa. Me encanta esta nueva faceta. Infiel con un corneador fijo. Me mola este rollo.

Bajamos al Mall del hotel y, aunque no había necesidad, le dijimos al de recepción que yo me tenía que ir, pero que volvería al día siguiente y cancelaría la cuenta del hotel, que mi mujer se quedaba. Iba con las maletas y era para que n ose mosqueara. Nos dijo que sin problema, pero que la cena y desayuno ya no lo podía cambiar para uno solo y tendría que abonar los dos. Eso no es problema, ya lo aprovechará mi mujer en mi ausencia.

Así lo dejamos, cogí el coche, nos dimos un buen beso y emprendí mi camino hacia casa para hacer mis recados.

Te llamaré y te escribiré para que sepas que hago esta noche. Te quiero amor.

Esas fueron sus últimas palabras y me fui.

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