El perro de mi amiga

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¡Hola! Una disculpa a quienes me siguen por tardar tanto en escribir pero el trabajo me tiene ocupada; bien esta vez les contare una de las que me tenía guardadas ya que en uno de mis relatos en un comentario se me sugirió hacer lo que ha sido mi relato anterior y ahora este sin saber que ya lo había hecho (Así que ojala y leas este, tal como el anterior) así pues vamos a empezar con lo que les interesa.

En el diciembre anterior una amiga que vive a unos quince minutos de mi casa planeo unas vacaciones, fue a la playa con su novio que es con quien ella está en esa casa, pero, su perro un pitbull llamado Káiser no era bienvenido en el hotel en el que se hospedarían, ella fue consciente de eso desde un inicio y tenía planeado encargármelo ya que sabe que soy buena cuidando perros (Aunque no sabe qué tan buena) y el perro me conoce más sin embargo no me lo dijo hasta que prácticamente ya estaba a punto de vacacionar, supongo que para que no pudiera negarme…aunque siendo honesta ya me lo había imaginado montándome una o dos veces y esta era la oportunidad perfecta para intentarlo, no le habría dicho que no aunque me hubiese avisado con tiempo.

Ese mismo día en el que me lo encargo empezó su viaje en el que estarían fuera por poco más de una semana, mientras yo tenía a mi cuidado a dos perros en dos diferentes casas y lo único que tenía que hacer con Káiser era alimentarlo, limpiar lo suyo, jugar con él y pasearlo si tenía tiempo, él se ocuparía de cuidar la casa de sus dueños. Como dije antes ya lo había imaginado haciéndome suya y es que es un perro que realmente me parece precioso es de un color muy oscuro, casi negro, con una mancha blanca en su pecho, de ojos grises, corpulento y un poco más grande y alto que la mayoría de pitbulls que he visto por lo cual es natural que a alguien de mis gustos le llamara la atención.

A diferencia de Max que no tuvo hembras antes de mí, Káiser ya había estado con más de una perra por lo que no tendría que enseñarle a montar a una como lo soy yo ni tendría los mismos inconvenientes que tuve al inicio con Max (Más o menos). “¿Entonces?, ¿Me animo o no?…es el perro de tu amiga, una cosa es cogerte al tuyo y otra a uno ajeno” era uno de mis pensamientos más recurrentes mis primeros dos días a cargo del pitbull pues sabía que lo deseaba pero una especie de moralidad por llamarlo así me impidió hacer algo, hasta que al tercer día de camino a la casa de Káiser pensé “Bueno, mínimo con que le jale la verga para quitarme la tentación” así pues al llegar primero hice lo que debía para tras terminar y dejarlo comer acercármele mientras estaba recostado diciéndole “Voy a hacer algo que te va a gustar, tu quédate quieto y disfruta”.

Entonces agarre su verga a lo que el extrañado acerco su hocico y comenzó a lamer mi mano la cual recorría de arriba abajo su pene que poco a poco se iba endureciendo y descubriéndose mostrando su hermoso color carmesí, después que quedo totalmente fuera le dije “Ahí está ahora hay que sacarle el jugo” por lo que no tarde en hacerle una chaqueta moviendo mi mano rápidamente mientras con la otra tocaba su nudo a la vez que Káiser se limitaba a gozar moviendo su pata hasta que por fin aventó la leche, un poco cayo en mi parpado izquierdo pero la mayoría en mi nariz y labios para mi deleite pues no dude en saborearla y mientras lo hacía le dije “Que rica y calientita leche a ver si luego me das más” después de eso en esa casa ya no tenía nada que hacer así que me limpie la cara para después irme.

Mientras me dirigía a mi casa no paraba de pensar en lo ocurrido y lo mucho que me excito incluso mis pezones se endurecieron y me moje un poco las pantis a lo cual tan solo entre Max no tardo en oler a su perra en celo, se me acerco y bruscamente puso su hocico en mi entrepierna para olfatear su premio y yo le dije “Tu mami está caliente por andar de puta, ¡Métesela por perra! enseguida me puse en cuclillas a su costado jalándole el pito rápidamente mientras le decía “¡Vamos mi amor ponte duro! Te quiero adentro” supongo fueron mis feromonas y mi buen movimiento de muñeca lo que hizo que no tardara en pararse su pene para lo cual yo respondí bajándome el pantalón y rápidamente poniéndome en cuatro para mi macho.

Max no se la pensó dos veces y monto lo que le pertenece, me sostuvo fuertemente de la cintura mientras me introducía su verga y comenzaba a castigarme por puta y yo no hacía más que gemir y decirle “¡¡¡¡Ahhhhh!!!! Eso dámela toda recuérdame que soy tuya” mientras con una mano agarraba su bola y hacia un movimiento similar al que hago al masturbarlo pues yo estaba bien caliente y lo que quería era que me diera ahora el su leche, “Ándale mi amor llena a tu mami de leche” le dije cuando sentí su verga palpitar y sus primeros chorros de semen para después resignarme a gemir y gritar excitada mientras se vaciaba en mí. Esa vez no quedamos pegados pues lo hice acabar rápido y sostuve su bola afuera ya que realmente solo quería que fuera un rápidin para bajarme lo cachonda que me había dejado Káiser…pobre Max esa vez solo lo utilice.

El resto de la semana me debatía en si dejarme coger por Káiser o solo limitarme a jalar su hermoso miembro ya que continúe haciéndolo después de acabar con lo que se me encargo, tanto que incluso se acostumbró un poco llegando a recibirme con la punta del pene afuera y chillándome un poco lo cual me hizo recordar a mi querido Max; “Ok vamos a hacerte gozar pequeño” le dije antes de proceder con su chaqueta de aquel día.

Por aquel entonces yo tenía dos días de descanso por semana (Sábado y Domingo) a diferencia de hoy día (Solo Domingo) y el sábado se lo dedique enteramente a Max pues tenía remordimiento por no haberla pasado con él, pero si había andado de zorra con su rival aunque solo fueran unas jaladitas de verga nada más. Aun así seguía indecisa sobre si dejarlo cogerme o no y ya sé que quizá este sonando repetitiva al respecto pero realmente no estaba segura de hacerlo por alguna razón, por eso solo lo masturbaba ni siquiera había querido chupársela porque sabía que al hacerlo eso probablemente iba a conducir a otra cosa.

El domingo temprano me encontraba desayunando mientras Max estaba al lado mío y lo observe algo agotado como de costumbre tras un día de pasión, al terminar mi desayuno me acerque a él con planes ricos y obviamente no se negó a su mami por lo cual yo se la jale hasta sacarla de su funda para luego empezar a mamársela, mientras saboreaba su verga  recorriéndola con mi lengua y haciéndola llegar hasta mi garganta pensé en Káiser, luego cerré los ojos e imagine que el afortunado era el pitbull “Que rica verga Káiser, quiero tomarme tus mecos, dámelos” pensaba mientras hacía que Max acabara en mi boca y yo me tragaba todo el delicioso premio. Entonces mientras aun saboreaba la leche de mi perro decidí que tenía que hacerlo, ¡Me tenía que dejar coger por el perro de mi amiga!

Ya no podía negarme a mis impulsos de perrita, quería que ese perro me hiciera su hembra de una buena vez así pues aun con el sabor de la leche de Max en mis labios fui a casa de mi amiga a darle una buena perra ya bien aprobada a su perro. “¡Káiser ven! Hoy te toca” le dije poco después de entrar y enseguida el me recibió como ya se había hecho ligeramente costumbre, con la punta del pito afuera y le dije “Mmm que rico, bien que sabes quién te consiente” entonces lo lleve a la sala que es donde más espacio tiene esa casa y el quiso recostarse, alistándose para su chaqueta, pero no lo deje e hice que se mantuviera parado mientras se la sacaba toda y lo acariciaba del lomo hasta que en efecto, salió su rojo pene listo para ser mamado.

Mi lengua recorrió mis labios en un gesto de lujuria y luego le dije “Vamos a ver qué tal sabe tu verga mi amor” así que empecé recorriendo su grumosa punta con mi lengua saboreando cada parte, mientras poco a poco rodeaba el tronco sintiendo palpitar su delicioso miembro para luego llevarlo hasta mi garganta forzándolo a entrar hasta escucharme atragantarme con su gran verga. No seguí mucho puesto que ya comenzaba a aventar su lechita y esta vez la quería dentro de mí.

Cuando por fin me la saque de la boca note como el jadeaba con esa expresión de los perros que parece una sonrisa mientras su trozo tenia espasmos y aventaba lubricante a lo cual yo mencione “Ya estás listo verdad; ahora si vas a tener una hembra de verdad, no se la vas a querer ni sacar” y entones me levante para quitarme toda la ropa que tuviera quedando desnuda para él, lo cual no hizo ni que se inmutara. Estaba excitado claramente pero a diferencia de Max el no veía mi cuerpo desnudo y se activaba era obvio el porqué, aun así por un breve momento no supe que hacer y luego recordé que mi pastor alemán tampoco se mostraba interesado al verme desnuda cuando incursione en la zoofilia. Así que enseguida me puse a dedearme pasando mis dedos rápidamente por el clítoris y con la otra mano meterme un par de dedos para estimularme y que mis olores le hicieran verme como una perra dispuesta a aparearse.

De esa manera Káiser se libró de toda duda, lo que tenía en frente era una potencial perra lista para ser montada así pues busco mi retaguardia y comenzó a brincotear en busca de mi puchita y ahí note la diferencia entre mi pastor primerizo y el pitbull ya calado mínimo con las de su especie. Hice que me diera un poco de espacio y me puse en cuatro abriéndome un poco más de piernas pues Káiser es algo más bajo que Max, encorvando mi espalda y preparándome para la ensartada; así fue el modo que el pitbull no titubeo al ver a esa perrita enfrente ya más que dispuesta a ser montada y paso a subirse para sin mucho rodeo comenzar con lo suyo.

Él no se aferró a mi cintura solo puso sus patas al costado y suavemente empezó a empujar hasta que se aseguró que no iba a salir su verga en pleno apareamiento y entonces me demostró su fuerza “¡¡¡Ahhh así, así sigue!!!” le grite mientras me embestía con todo lo que tenía haciendo mi puchita tronar con cada empuje y después le dije “Que rico mmmm…me gusta así de fuerte” y es que no pienso negar que me dio más fuerte que Max aunque este último es más rudo. Siguió cuanto pudo manteniendo un ritmo rápido y con unos vergazos penetrantes los cuales los sentia llegar hasta el fondo luego su bola entro como si nada y después dio unos cuantos empujones aún más duros los cuales me hicieron quedar en el suelo, el me llenaba de su néctar mientras me rasguñaba con sus patas traseras y yo no tenía palabras solo gemía sintiendo sus chorros y luego se dio la vuelta e intento zafarse pero lo detuve para que no me lastimara y así quedamos pegados con la clásica imagen de dos perros pegados que ya todos conocerán. Después de despegarnos yo me limpie y vestí para hacer lo que debía y Káiser se fue a un rincón agotado y yo le dije “Ojala me la vuelvas a meter otro día” día que hasta ahora no ha llegado y quién sabe si lo haga.

Sinceramente Káiser no está ni de cerca al nivel que esta Max pese a ser más fuerte al embestirme, aunque es algo que se arreglaría con practica (Así quizá se le acerque a Max) pero no podemos practicar por evidentes razones; pero bueno eso sería todo  solo cabe mencionar que mi amiga volvió ese mismo día en la noche por lo cual decidí no dejarme agarrar más veces ya que no sabía a qué hora volvería y como curiosidad mis dos amantes se conocieron una vez y no se agradaron mucho que digamos…me pregunto porque. Esta vez me extendí un poco más de lo normal pero había mucho que relatar y explicar, espero les haya gustado y déjenme en los comentarios que les pareció y sus sugerencias ¡Bye!

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