Una zorra Infiel de vacaciones

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Ya de vuelta al día a día después del período vacacional. Han sido unas semanas en Begur con excepción de la semana de en medio que hemos estado fuera. Han sido unos días dedicados a mi marido y a mis hijas y al disfrute relajado de nuestras aficiones, entre ellas destacar que casi cada noche hemos ido a un concierto o espectáculo de los distintos festivales que se celebran en la zona y también hemos dado cumplida cuenta de nuestra afición por la gastronomía.  En este estado de relax como matrimonio hemos tenido nuestros buenos momentos de sexo, incluyendo el resurgir cada día más intenso de situaciones morbosas en el seno de la pareja.  El tiempo de vacaciones suele derivar en un paréntesis en las relaciones extramatrimoniales y en mi caso no ha sido ninguna excepción. No tanto por razón de familia (familias) como por disponibilidad de agendas ya que mi Amo también ha estado de viaje. El contacto no ha faltado y los momentos de excitación provocados por sus ordenes o comentarios tampoco. Como sumisa recibí un mensaje y posterior llamada telefónica. Llegado el día estábamos todos en el apartamento incluida mi hija mayor y su pareja. A primera hora de la mañana sin dejar tiempo a reaccionar comenté que cogía el coche y me iba a mirar una cosa (en la tienda me lo tenían a punto y fue entrar y salir). Al mediodía tenía que estar de vuelta y a ser posible con tiempo suficiente para no ir con prisas a comer los 5 juntos. Donde convenimos dejé el coche estacionado y ahí estaba la furgoneta. Equipada para la ocasión solamente con los asientos de delante  y uno situado detrás del acompañante y giratorio; dejando el resto del cubículo totalmente diáfano y con todas las ventanillas con cristales oscuros unidireccionales. El suelo y paredes están preparadas para poder ser atada. Allí me esperaban mi Amo y su esposa/sumisa. Mientras el y yo nos abrazamos y besamos ella fue magreandome el sexo y pelllizcándome el clítoris. Mi Amo puso la furgoneta en marcha conduciendo lentamente ya que ella y yo nos quedamos detrás y mientras el conducía nosotras nos fuimos acariciando y teminando de comentar lo que vendría. Tal como yo había dispuesto y sugerido los míos estaban allí, en aquella cala a la que con la furgoneta pudimos llegar cerca.  La esposa puso un protector microperforado en la luna delantera, la única translúcida y bajó de la furgoneta en topless y la bolsa con un libro y el ipad. Se las ingenió para acomodarse al lado de mi marido a quien en un par de ocasiones le pidió si le vigilaria la bolsa mientras ella se remojaba. Mi Amo puso música, según me dijo era de la banda sonora de la película l’Escot, en la que predominan arias de óperas. La furgoneta estaba dispuesta de manera que yo podía ver perfectamente el exterior, como si nada se interpusiera entre los míos y yo misma.  Así, de cara a una ventanilla fui penetrada y sodomizada para entrar en situación. Yo recibía los embites de mí Amo en un estado de excitación que me dificultaba contener mis gemidos. Después de la penetración y antes de la sodomización pinzó mis pezones con unas pinzas de las que colgaban unos muelles que sujetaban una bola de plomo en el otro extremo y su baile provocaba sensaciones contrarias en ellos.  Las marcas eran un problema, por la inmediatez al volver con los mios y porque en aquellas fechas dificilmente podría disimular según que ropas me pusiese y en especial en la cama. Pero el quería que chillara y chillase de placer, El asiento giratorio era reclinable pero no abatible, así que ayudandose de unos cojines me hizo sentar quedandome medio incorporada medio cayéndome del asiento y así me ató con las piernas muy separadas. Así y con el sexo ofrecido empezó a fustigarmelo con la lengua de la fusta. “això no et deixarà marca puta meva”. Excitada como estaba y con la sensación de indefensión que representaba la sensación de ver el exterior aun sabiendo que no era vista provocó que los flujos rezumaran libres de mi sexo. Por la posición aunque si podía ver el exterior no podía ver la playa, pero si la gente en las terrazas y así atada mi Amo abrió una bolsa y extrajo una botella de coñac, la abrió y me la enseñó. “has esmorzat bé?” me preguntó y destapandola empezó a dejar caer un chorrito a partir del bocado de Adán, este pequeño cuenco del cuello debajo de la nuez. El fino hilo de coñac empezó a resbalar reconduciendose entre mis pechos y bajando por mi vientre y aún esparziendose por mi cuerpo las primeras gotas llegaron mi clítoris. El escozor era inmenso y el placer inexplicable. A medida que iba dejando caer el líquido fue bajando la botella y así cada vez el líquido llegaba menos evaporado y por tanto causándome un mayor y más excitante ardor al contacto con mí clítoris, labios vaginales y sexo. Cuando el cuello de la botella llegó al monte de Venus el chorrito pasó a ser chorro terminando por apuntar el chorro al interior de mi sexo; el ardor indescriptible y en este momento el mismo agarrándose el duro miembro lo enfundo dentro de mi sexo causando. En este momento, al ser penetrada sentí cierto alivio y me enorgulleci de mi Amo que había puesto su glande en contacto con con mi sexo y por extensión con el coñac. Penetrada la falta de oxigeno palió el escozor y la follada fue antológica aunque de pocos embites siendo lo más espectacular cuando el sacó su miembro y los dos gemimos al unisono al reavivarse el escozor. Le amé porque a el también le escocia. A pesar de mis fluidos el alcohol había hecho sus estragos resecando mi vagina. Yo estaba exhausta atada y ofrecida. Entonces de dentro de la bolsa sacó otra botella, esa de un producto gelatinoso. Se embadurnó las manos y luego preparó mi sexo e inició un fisting.  Yo era un gemido constante, el placer del fisting es potente y de una intensidad sin fin. Ya conseguido en su totalidad su mano empezó a girar de derecha a izquierda buscando excitar todas las paredes de mi sexo. Sin abandonar el fisting fue desatándome y me indicó que me levantase y yo todo lo de pie que la furgoneta me permitia y el sentado en el suelo me mandó acercarme a las ventanillas. Pude ver a los mios mientras toda yo era un orgasmo puro. Allí fuera todo parecía normal, Su mujer entretenida con el ipad, mi marido leyendo y los jóvenes hablando entre ellos.  Con la precaución debida fue liberándome del fisting y agachándome hacia el primero le comí todo su sexo que si bien ya estaba a punto es siempre una satisfacción mantenerla viva dentro de mi boca. Inmediatamente me hizo apoyar en el asiento en el que me había mantenido atada rubricando aquel encuentro con una sodomización que culminó con un orgasmo suyo que me llenó analmente con su semen. Un mensaje avisó a su esposa y esta recogió sus cosas, se despidió educadamente y entró en la furgoneta, durante el camino de vuelta a mi coche nosotras dos nos besamos y ella aprovecho para introducirme dos dedos en la vagina y otro en el ano y comprobando lo jugosos que estaban hizo algunos comentarios divertidos. Ya en el estacionamiento y fuera de la furgoneta los tres nos despedimos con deseados y apasionados besos en la boca.

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