Matando las ganas

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Después de tener muchas dificultades económicas, mi novio y yo tuvimos que dejar el departamento en el que vivíamos para irnos a un lugar menos costoso. Por esta razón comenzamos a vivir en un lugar con otros dos roomies.

No fue tan difícil adaptarnos salvo por una cosa: el sexo.

En el que era nuestro departamento podíamos cachondear en cualquier sitio y momento, sin mencionar que soy muy escandalosa y gritona mientras tenemos relaciones jaja pero esto cambió drásticamente con nuestra mudanza… Así transcurrieron un par de meses desde que nos mudamos al nuevo lugar y pues no retomábamos nuestra vida sexual.

Hasta que hace como 3 semanas, un viernes mientras los dos aún estábamos en nuestros respectivos trabajos, no aguanté más y por WhatsApp le dije que tenía muchas ganas de chupársela llegando a la casa. Me dijo que sí, obviamente jaja.

Más tarde, cuando llegamos a casa, nos recostamos en la cama y le comencé a acariciar la entrepierna sintiendo cómo se le empezaba a poner dura la verga. Nos comenzamos a besar y yo le desabroché el cinturón y el pantalón, metí mi mano en su bóxer y seguía masturbándolo mientras él tocaba mis pechos y yo estaba muy excitada porque siempre había sido una fantasía mía el hacerle un oral mientras él estuviera usando un traje, así que pues ya se imaginarán yo toda cachonda cumpliendo una de mis fantasías. Sin desvestirnos me monté en él y comencé a darme pequeños sentones sobre su verga mientras nos besábamos y me mordía la lengua y los labios. Recordé que en cualquier momento podría llegar alguno de los roomies, así que me levanté a cerrar la puerta mientras él se bajaba un poco el bóxer para sacar esa verga que tanto me gusta.

No lo dudé un instante y fui directa a chupársela, la recorría con mi lengua por todos lados, metía a mi boca su cabecita, bajaba hasta sus huevos para chupárselos y después volvía a chupar a lo largo su pene, hasta que me tomó del cabello y me empujó suavemente para que me la tragara completa. Me encanta cuando hace eso, así que no pude evitar gemir y empezó a cogerme la boquita con suaves embestidas. Yo dejaba que su verga se deslizara a su antojo por mi boca y sentía mi saliva escurrir hasta que noté que se estaba viniendo en mi boca. Era una sensación deliciosa, me gusta escuchar cómo suelta unos pequeños gemidos-gruñidos cuando eyacula, sentir cómo su verga se mueve con suaves espasmos mientras su lechita caliente sale expulsada directamente a mi lengua y siento cómo me llena la boquita. Me tragué la leche (siempre me ha encantado hacerlo) y se la seguí chupando unos segundos, después me abrazó y nos quedamos a descansar unos minutos antes de salir a cenar algo.

Después de ese día se la chupé un par de veces más pero pues yo ya necesitaba una buena cogida. Chuparla está bien, no deja de tener su encanto pero la verdad es que coger es coger. No se lo dije porque no quería que se sintiera presionado o incómodo, así que me contentaba hacer cosas como con desnudarme enfrente de él para cambiarme cuando llegábamos del trabajo o frotar mis nalgas contra su verga “accidentalmente” cuando estábamos en la cocina. Hasta ayer.

Ayer, después de cenar, entramos a nuestra recámara y nos disponíamos a ver Netflix. Me dijo que se iba a poner un pantalón para dormir y yo me iba a poner mi pijama, así que me quité el brassiere y estaba con los pechos al aire y lista para ponerme la playera cuando sentí mi novio estaba detrás de mí. Me hice la inocente como si no hubiera sentido que traía la verga parada y jugando le dije que pagara la luz para que no me diera pena cambiarme, seguimos jugando y según forcejeando yo para apagar la luz y él para no dejarme apagarla, hasta que la apagué y me acerqué a él en la oscuridad, me puse de espaldas y movía mis nalgas contra su pelvis sintiendo la tremenda erección que traía. Él me tomó de la cintura y me hacía pegarme aún más contra su cuerpo mientras me lamía el cuello y me daba suaves mordiditas… Yo sólo trataba de no respirar muy ruidosamente y cuidaba que no se me saliera un gemido porque nuestros roomies estaban en la sala cuando me susurró al oído:

–          Yo creo que mañana deberíamos escaparnos a algún lugar para estar solitos

Sentí cómo se me erizó la piel con su propuesta, así que puse sus manos en mis pechos y sin dejar de perrearle, respondí:

–          Sí, por favor, mi vida. Lo necesito.

–          Para que puedas gritar y hacer todo el ruido lo que quieras- respondió.

Al decir esto, me metió un dedo en la boca y con la otra mano me masturbó por encima de mi entallado pantalón de mezclilla. Cuando me mete un dedo a la boca, es porque quiere que le chupe la verga, así que le dije:

–          Mientras tanto, te la puedo chupar. ¿Se te antoja?

–          Claro que sí- me dijo jadeando ligeramente

Volteé de nuevo hacia él y comencé a besarlo y a hacerlo dar algunos pasos para recargarlo contra la pared y cumplir otra de mis fantasías: hacerle un oral estando él de pie. Al llegar a la pared lo besé mientras lo masturbaba con mis manos un par de minutos, decidí que había sido suficiente, así que me hinqué, me metí su verga dura en la boca y comencé a mover la cabeza mientras succionaba su deliciosa cabecita, me puse su verga en la cara mientras le chupaba los huevos y lo sentía retorcerse de placer. Pasados unos minutos, me jaló el cabello y comenzó a mover mi cabeza para que se la chupara más rápido, dejé que me guiara al ritmo que quisiera y así estuve dándole placer un rato hasta que sentí que pegó mi cabeza a su pelvis, adiviné que ya iba a eyacular, así que aguanté unos segundos la respiración para no tener arcadas pues su verga estaba pegada a mi garganta pero quería sentir esa experiencia de que se viniera tan profundo por primera vez y pude percibir el calor de su semen fluyendo por mi garganta y luego inundando mi boca pues eyaculó mucho más que en las ocasiones anteriores pero no me desagrada, me tomo su leche gustosa. Así que saboreé unos instantes su leche y me la tragué para seguir chupándosela unos minutos, me gusta sentir cómo se va poniendo flácida después de venirse. Me ayudó a levantarme y me dijo “no puedo esperar a que sea mañana”.

Él tuvo que ir a trabajar hoy pero ya quiero que llegue para que nos vayamos al hotel y cojamos con odio jajaja. Quiero ver si me animo a pedirle que nos grabemos mientras cogemos, es otra de mis fantasías… Ya les contaré qué tanto hicimos y si le pedí grabarnos.

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