Me cogí a mi profesora

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Muy buenas a todos, hoy quiero volver a escribir relatos para relataros una de las historias con mas morbo que he tenido en mi vida, sin duda, una fantasía hecha realidad. Para poneros en situación tengo que deciros que muchos hombres fantaseamos de niños con mujeres maduras, y normalmente lo mas habitual es que sean mujeres con cierta autoridad, incluidas mujeres de la propia familia, (cosa muy morbosa que dejare para otro relato). Pero en este caso a mí me paso con una de mis profesoras, cosa habitual en muchos jóvenes. La mujer en cuestión era una profesora que impartía Ingles, una belleza rubia con un cuerpazo, alta, con una figura fina pero con curvas, pechos grandes naturales que se ven tan perfectos marcados por la ropa  que parecen operados. Rondaba los treinta y largo, y no solo su cuerpo me volvía loco a mí y otros compañeros, su dulce y bella cara terminaba haciendo de ella una mujer perfecta. Desde que la conocí no dejaba de apreciarla en cada clase, mirando su figura tanto por delante como por detrás. Cada vez que se daba la vuelta para escribir en la pizarra nos dejaba a todos los chicos con la boca abierto viendo su culo grande y perfecto, que sin tocarlo sabia que estaba duro, mientras, nuestras compañeras nos miraban celosas por no sentir el mismo deseo con ellas, pero es que sus tetas pequeñas que todavía no terminaban de explotar no podían hacer competencia al cuerpo escultural que se escondía debajo de esos vestidos cortos y pantalones ajustados. 

Tras años apreciando a mi profesora, soñando con ella todos los días, y siendo la musa de mis fantasías que provocarían mis pajas, llego el día en que todo dio un vuelco en mi vida. Me levante un día cualquiera para ir a clase, con pocas ganas me vestí con el uniforme compuesto por un pantalón gris y polo blanco. Para describirme a mi en esa época basta con decir que tenia un cuerpo normal de la edad, flaco y por supuesto sin ningún músculo, aunque si es verdad que desde bien joven he tenido la suerte de tener una polla bastante mejor que la media, larga y algo ancha que hasta ese día solo había disfrutado yo masturbándome casi cada día. Bueno, y sin mas, empezó un nuevo día que se convertiría en algo increíble. Tras dos primeras horas en las que los ojos estaban mas tiempo cerrados que abiertos, llego mi hora favorita del día, Ingles, que después de años estudiando, no había aprendido casi nada, cuya culpa lo tenia la profesora, que hacia que no lo quitase la vista en toda la clase sin poder escuchar nada. Ese día estaba preciosa, como siempre, vestido floral rosa con un escote pronunciado que dejaba a la vista gran parte de sus pechos en el que solo nos dejaban sin ver sus pezones. Si seguías bajando la mirada y siguiendo sus bellas piernas se podían ver unos tacones pequeños negros que dejaba ver sus perfectos pies con las uñas pintadas del mismo color de la ropa, y por ultimo su melena rubia que caía por el vestido. Simplemente preciosa, y lo que mas me gustaba es que ella lo sabia, sabia que cuando pasaba todos nos dábamos la vuelta para admirarla, y disfrutaba dejándonos con la boca abierta.

Ya había se había pasado la mitad de la clase y todavía no sabia que había explicado, mi mirada se centraba en su cuerpo, sobretodo en el escote que me regalo un momento único que creo que ningún compañero mas pudo apreciar. Mientras corregían unos ejercicios ella se inclino mientras estaba de pie apoyando los brazos en la mesa para poder ojear mejor el libro. En ese momento, el vestido de que suelto y dejo a mi vista sus pechos casi al completo. Sin creerme lo que estaba viendo y que no llevase sujetador, pude ver no solo lo que ya había visto, sino también sus pezones, que había soñado tantas veces con ellos. Eran más grande lo que había soñado y increíblemente rositas. Esas vistas provocaron un rápida reacción en mi cuerpo con una increíble erección que hizo que se marcase tanto en mi pantalón que hasta me dolía. Solo habían pasado unos segundos pero para mí se había parado el tiempo, no podía dejar de mirar, era increíble, me encantaban sus tetas de antes, pero ver esos pezones habían culminado mi fantasía, o eso creía. De repente ella alzo la mirada tras terminar con la corrección y lo primero que se encontró fue mi cara con la boca abierta y mi mano debajo de la mesa, acariciando mi polla, pero eso, aunque lo intuía, no lo veía. Me quede rojo al ver qué me miraba de forma seria, pero, sin esperarlo surgió una sonrisa increíblemente morbosa en su boca. Tras eso, se coloco ligeramente el vestido, y continuo con la clase, que se me hizo eterna ya que rondaba la duda en mi cabeza, no sabia que significaba esa sonrisa, aunque mas tarde lo averiguaría. Termino la clase, y cuando nos dijo que comenzaba el recreo, rápidamente me puse en camino a la puerta junto con el resto de los compañeros para ir al parque, pero ella, Sandra, me llamo, y me dijo que tenia qué hablar conmigo, me indico una silla que había colocado justo a su lado y me senté.

  • Bueno David, he observado que últimamente no estas atendiendo en clase, bueno, atendiendo a la asignatura, porque para otras cosas no quitas ojos. (La sonrisa volvió a salir, como si nunca se hubiese ido del todo.)
  • Es verdad que últimamente no estoy estudiando mucho ni haciendo actividades, pero es verdad que si estoy muy atento para las cosas importantes y bonitas, como tu. (Siempre he sido muy tímido, pero con ella no era yo mismo, y mas con su sonrisa y mirada.)
  • Haber, yo se como me miras, pero tienes que entender que yo soy tu profesora y tú mi alumno, por no hablar de la diferencia de edad, por dios, si eres un niño.
  • Seré un niño, pero es que me pones cachondisimo, y lo siento por la expresión, pero es que desde hace años eres una fantasía para mí. La diferencia de edad es una tontería, y que seas mi profesora hace que precisamente sea mas morboso. Joder cómo no me vas a poner, si estas buenísima.

En ese momento lo único que pensé es que la había cagado, nunca había hablado de esa forma, solo en mis sueños, pero no podía controlare mientras ella me miraba. Una vez mas mi mirada se fue a sus tetas, y note rápidamente el calor bajando por mi cuerpo hasta llegar a la polla, donde, sin poder controlarla, se quede plenamente marcada por lo dura que estaba. 

Cuando ella iba a comenzar a darme la charla, sé que completamente parada mirándome el paquete, que por otro lado como para no verlo. Se rio, me miro, abrió las piernas delante de mi, dejándome ver su ropa interior de color rosa claro, se levanto ligeramente, lo suficiente para poder bajarse las bragas hasta llegar sus pies, para luego agacharse, cogerlas, sujetarlas en alto para que yo pudiera verlas, y luego dejarlas caer al suelo. Tras eso ella siguió dando los pasos levantándose de su silla y sentándose en mí, dejando el bulto del pantalón a medio camino de su cuerpo y el mío. Nada más apoyarse comenzó a besarme mientras me rodeaba con sus brazos. No había besado a muchas chicas en ese entonces, pero aun después de eso, con ninguna había sentido lo que sentí con ella, no solo la evitación, el calor de sus labios, el movimiento lento pero firme de su lengua, hasta el tacto de sus manos en mi cabeza hicieron que me sintiese en otro mundo. Mis manos fueron directamente a su culo, que como dije antes sin tocarlo se notaba que estaba duro, y no estaba equivocado. Nuestras bocas seguían sumergidas en su mundo. Tras separarnos bajo rápidamente la mira al pantalón, para luego mirándome con ojos lujuriosos. Note como sus manos se separaron y el tacto de ellas acariciaba mi cuerpo mientras bajaba hasta el botón el pantalón, que rápidamente lo desabrocho, bajo la cremallera, y por ultimo el calzón. Tras saltar mi polla por culpa de la presión, ella se quedo impresionada.

  • Si yo hubiese sabido esto, te hubiese reñido antes.

Tras levantarse y subirse el vestido ligeramente, dejando a la vista la maravilla de su feminidad más intima, se volvió a sentar otra vez encima de mí, pero esta vez metiendo mi polla, que mientras más se acercaba mas cargada estaba. La agarraba ella suavemente, solo con su tacto aumentaba mi calor interno. Comencé notar su interior en mi punta mientras ella bajaba muy lentamente con la boca abierta, demostrando el placer que comenzaba a sentir. Baja y bajaba hasta que finalmente note su cuerpo en mis huevos, soltado ella un ligero gemido. El calor de su vagina hizo que me siéntese como en casa. Con la polla aun dentro y sin que ninguno de los dos nos moviésemos, su mirada volvió a clavarse en mí, y esta vez no fue ella la única que sonrío, note conexión en esa mirada. Y comenzó la fiesta, ella subía y bajaba su cuerpo fácilmente, notando mi polla lubricada por nuestros líquidos preseminales. Solo escuchar un simple “Mmmm” de ella me ponía aun mas cachondo, si es posible. Por la poca experiencia que tenia no sabia hasta qué punto iba a ser capaz de aguantar antes de correrme. Cuando ella comenzó a moverse lo hacia lentamente, pero en unos pocos segundos había aumentado la intensidad de gran forma, hasta tal punto que necesitaba agarrarse a mi cuello para no caerse.

Tras unos minutos dándonos placer se levanto, agarrando mi mano para que la acompañase. Me beso una vez más para luego acostarse boca arriba en la mesa, cosa que me daba mas morbo aun. Ella levanto las piernas mientras le metía suavemente la polla. Me encanto esa postura, follarla mientras notaba sus tacones, sus pies en mi cara, era un sueño hecho realidad. Cuántas vez había tenido esta fantasía.

  • Esta vez no te cortes, follame hasta correrte.

Dicho y echo, tras unos minutos dando fuertemente, escuchando el sonido que producían nuestro cuerpos al chocar, sus gemidos y los míos, que se volvieron uno, y sentir cada golpe de polla cuando se metía hasta el fondo, me corrí. Sentí mi semen saliendo a chorro e introduciéndose en su vagina. Yo gemía suavemente mientras ella gritaba de placer, menos mal que todo el mundo estaba en el parque mientras ella y yo jugábamos de una forma mucho más divertida. Salió tanto semen de mí que aun con la polla metido en ella, salía algún ligero hilo de semen que pasaba por todo el tronco de mi polla y venia a caer en la mesa. Terminamos, me separe lentamente para no hacerle daño, aunque estaba claro que poco daño podía hacerle ya. Cuando iba a limpiarme, ella me paro, y sin mediar palabra, se puso de rodillas, saco su lengua y la paso por toda la polla. Tal excitación provoco su lengua que mientras me limpiaba el semen, salió alguna gota más. Limpio hasta dejarla seca, para luego tragarse el poco semen que tenia en su boca. Le ayude a levantarse, me beso mientras aun tenia el vestido por las caderas. Una vez separados, mientras se colocaba la ropa y se arregla el pelo, me dijo:

  • Vas a que trabajar mas como hoy si quieres remontar el curso.
  • Yo contigo trabajo lo que tú quieras, pero a lo mejor necesito clases particulares.
  • No te preocupes que no te nos a faltar horas como esta.

Un morreo mas y todo se acabo, ella se quedo corrigiendo con el libro, y yo me fui al recreo, esperando que mis compañero no se hallan dado cuenta de mi ausencia. Qué experiencia.

Espero que os halla gustado, agradezco comentarios, dudas, o sugerencias en mi correo: ip_lft@outlook.es. No dudéis en escribirme. Si gusta esta parte tengo mas por contar. 

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