Mi madre es una Puta, mi padre un cabron

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Lo admito, mi madre es una zorra, se llama Mónica y vivimos en un pequeño pueblo de Andalucía. Moni, como le suelen llamar no siempre ha sido la puta del pueblo, tiene 49 años es morena y se conserva muy bien, tiene un cuerpazo, está maciza con  una cinturita estrecha. En su juventud era una chica normal que se casó con un hombre ocho años mayor que ella, mi padre.

Su puterío empezó cuando nos fuimos a vivir al pueblo, pues antes vivíamos en Barcelona. No sé porqué cuando acabó su juventud y se hizo madura mi madre se puso más atractiva y mas calentona empezando a ponerle los cuernos a mi padre.

Mi madre tiene dos hijas, las tuvo muy joven, a los veinte y veintiún años. Yo soy Sandra la mayor, rubia, llevo dos años casada aun sin niños, tengo 28 años aunque aparento muchos menos pues soy pequeñita y tengo una cara muy juvenil. Mi hermana Sonia tiene un año menos y también es bajita y morena. Yo llevo una vida normal pero mi hermana ha salido a mi madre, es una golfa desde adolescente.

Yo no soporto a las mujeres así, lo pase muy mal cuando oía a la gente hablar mal de mi madre, pero yo no era tonta y sabía que tenían razón. Al principio aguantaba, pero el colmo fue cuando muy puta metía a sus amantes en casa estando nosotras dentro.

Hable con ella por las buenas, pero no me hizo caso, me decía que ella hacia lo que le daba la gana con su coño. Le pedí respeto por mi padre.

Moni: nena, tu padre los sabe y lo mejor es que le gusta, es un cabronazo.

Hable con ella por las malas, la insulté, dejamos de hablarnos una temporada.

Hablé con mi padre, un buen hombre, pero me dijo que él no podía hacer nada. Hace dos años cuando me casé, le ofrecí a mi padre que se viniese a vivir a mi casa, que yo lo cuidaría pero no quiso.

Entonces me da cuenta de que era verdad que le excitaba ver a mi madre con otros.

Mi hermana pasaba de todo, era una golfa, que estaba siempre en la calle puteando.

Yo no podía consentir esa situación, tenía que quitarle a mi padre la idea de ser cornudo de la cabeza. Siempre he sido muy cariñosa con él y un día hablándole llorando me consoló abrazándome, yo no sé porqué le metí mano, quería suplantar a mi madre, dar a mi padre todo el cariño que ella no le daba.

En fin que acabamos enrollándonos, yo una mujer casada pero muy joven, rubia, bajita y bonita volvía mi padre loquito y conseguí que se viniera a vivir a mi casa con mi marido. No hubo problema porque este es también un cornudo y le dio igual que metiese a mi padre en nuestra cama de matrimonio. Unos días dormía con mi marido y otros con mi padre.

Mi madre, siempre me ha recordado a la bella malvada de blancanieves, la cual podría ser yo. La muy cabrona se enceló de lo que yo había conseguido y con sus artes amatorias consiguió que mi padre volviera a casa a mirar cómo la follaban, yo tan tonta como siempre, hice las paces con ella e iba a su casa de vez en cuando para satisfacer sexualmente a mi padre, ya que ella no le hacía ni una paja.

Pero no tuvo bastante con ello, sino que también conquistó a mi hermana, su propia hija. La sedujo y se la folló también, a la muy cerda le da igual la carne que el pescado. Y mi hermanita se unió a sus puterios dándole más morbo a los hombres que se tiraban a madre e hija a la vez.

Cada vez es más descarada, monta unas orgías en casa escandalosas, ha roto ya varios matrimonios la muy puta.

Como ejemplo os voy a contar el numerito al que sin querer asistí yo ayer como espectadora junto a mi padre.

Mi padre me contó que iba a asistir como mirón a una orgía de mi madre, el no participaría solo miraría y seria humillado.

Decidí ir a ver lo que hacían con mi padre pero a escondidas, así que me colé en el dormitorio de matrimonio donde se iba a hacer la orgía y me escondí en un armario empotrado que tenía ranuras para poder verlo todo

A eso de las 10 llegaron los invitados junto a mi padre. Allí estaba Andrés, un vecino de muy buen ver con 60 años, Bayo, un inmigrante negro que es una de las últimas conquistas de mi madre, mi hermana Sonia, vestida con unos shorts super cortos y un top y otro macho que me dejó de piedra, mi marido. Hijo de puta, se había dejado seducir por la guarra de mi madre. En fin me consoló el hecho que yo lo compartía con mi padre.

O sea, tres machos para mi madre y una hembra, su propia hija. Al poco entró la reina de la casa. La verdad es que estaba esplendorosa, vestía unas botas de tacón altas hasta medio muslo, un corsé negro de licra y unas bragas negras de cuero. Iba muy maquillada y muy guapa. Exhibiendo sus curvas y su cuerpo macizo.

Se sentó en un sillón como si fuera una reina y empezó a dar órdenes.

Moni: Sonia  ve preparando a tu padre como te he dicho. Andrés, sácame las botas que me dan mucho calor.

Mi hermana desnudó a mi padre, lo sentó en una silla y lo ató a ella. El cabronazo ya tenía la picha empalmada.

Moni: bájasela hija y le pones la jaula.

Mientras El maduro vecino a estilo oeste le sacaba las botas de cuero a mi madre ella le ayudaba empujándole con la otra pierna en el culo.

Mi hermana se hincó de rodillas y se metió la polla tiesa de mi padre, se la comió con maestría, la había enseñado bien mi madre. De modo que mi papá se corrió en su boca echándole el semen dentro. La guarrilla se lo tragó todo.

Una vez se le bajó la erección mi hermana le puso un artilugio en forma de jaula que contenía su pene y sus huevos, de esa forma era difícil que se empalmara de nuevo, hijas de puta!

Cuando Andrés le quitó las botas a mi madre le chupo los pies durante un rato cosa que vi que calentaba a la Moni.

Moni: ya estoy cachonda, venga os quiero a los tres con las pollas fuera.

Mi marido con su polla normalita, el negro con su nabo gordo y Andrés con una estaca enorme de gorda y larga mostraron sus armas erectas a la reina de Saba. Mi puta madre las magreaba, se las meneaba para enderezarlas aun más y se las metía en la boca todo lo que le cabían. La de mi marido como era normalita consiguió tragársela entera. De su boca caían babas de saliva a raudales.

Mi marido no paraba de mirar y mi hermana se quitó el short y el top quedándose en pelotas para unirse a mi madre a lamer rabos.

Moni: niña, déjame a mí los nabos, encárgate tú de los culos de los machos.

La puerca de mi hermana por detrás iba lamiéndoles las rajas de los culos a los tres hombres abriéndoles las nalgas e incluso metiéndole la lengua en sus agujeros.

De pronto Andrés caliente perdido, agarró del pelo a mi madre y la puso de pié. Empezó a morrearla chupándole su  larga lengua. El negro le sacó las ajustadas bragas de cuero dejando al aire su coño hinchado totalmente depilado. En seguida vi como mi zorra madre expulsaba chorritos de corrida de vez en cuando por su chocho. 

Mi marido le saco las tetas del corsé y se puso a comerle los pezones negros que tiene. Se los puso tiesos como dedos.

El negro se metió entre sus piernas y metiéndole dos dedos en el coño acercó su bocaza para tragar los chorros que iban saliendo del coño de mi madre.

Observé como mi padre gemía de dolor porque su polla se estaba hinchando y se lo empecía la jaula. Mi madre lo miraba y se cachondeaba de él.

Entonces mi madre se tumbo en la cama de matrimonio y separándose de los tres machos se abrió exageradamente de muslos y dijo:

Moni: vamos folladme uno a uno mientras me como el chocho de mi hija, pero no os corráis.. Sonia, ya sabes siéntate en mi cara que voy a beberte.

Mi hermana viciosa se puso sobre su boca restregando su chocho oscuro sobre ella. Mientras los tres machos se fueron turnando entre sus muslos metiéndole en el coño mi marido en primer lugar su miembro. Mi madre le comía literalmente el coño colgante de mi hermana.

En seguida  Sonia empezó a correrse, orgasmeando continuamente, echando chorros de flujos sobre la boca de mi madre. La hija de puta había salido a ella en eso también.

Moni: así guarra, báñame con tus corridas, están buenísimas.

Mi madre le cogía las pequeñas tetas picudas que tiene mi hermana y se las estiraba todo lo que podía.

Moni: vale el siguiente por el culo.

El negro le metió su gordo nabo en el ano de mi madre, quedé sorprendida de lo ancho que lo tenía.

Por ultimo Andrés se la folló por el coño metiéndole la tremenda tranca. Dios mío, que coño tenía mi madre, le debía llegar al estómago.

Cuando mi hermana exploto en un clímax tremendo dejó a mi madre empapada de jugos. Moni, la tiró de la cama y Sonia se quedó dormida en el suelo.

Moni; ahora estoy a punto, vamos folladme los tres a la vez por todos los agujeros.

A partir de entonces mi madre no paró de suspirar, gritar, gemir mientras los tres machos le metían sus pollones por todas partes y asombrosamente ella se las tragaba hasta el fondo ya fuese por la boca, el culo o el coño.

Al sacarle las pollas del chocho siempre lanzaba un chorro de corrida, lo que hizo que aquello empezara a calentarme extrañamente. Además viendo a mi padre sufrir no pude aguantar más y me fui hacia él para quitarle el aparato que tenia encerrada su polla torturándole.

Moni: vaya, mira quién está aquí, la mojigata de mi hija, anda alivia al cabronazo de tu padre mientras ves cómo me follan.

Al quitarle el aparato a mi padre su polla enseguida se puso enhiesta

Yo no sabía qué hacer. Pero inconscientemente me quité mi pantaloncito y las bragas. Mi padre me agarró mi chocho que tenía ya chorreando. No lo dudé me senté sobre su polla incrustándomela en mi vagina y empecé a subir y bajar follandolo.

En esa posición podía ver a mi madre cómo era follada como una muñeca. A su orden empezaron a meterle dos pollas a la vez por el coño y otra por el culo.

Moni: maridito cabron, encula a tu hija querida que es virgen por ahí.

Mi padre obedeció sacándome la polla del coño y desvirgándome el ano. Casi no me dolió de lo cachonda que estaba viendo como mi madre albergaba en su abierto ano los pollones gordísimos de Andrés y el negro meandose en la boca de mi marido.

Moni: Sonia, ve y cómele el coño a tu hermana ahora que está cachonda.

Mi hermana se despertó y corriendo se abalanzó a mi conejo. Me resistí pero la muy puta me hizo correrme en su boca de lo cachonda que estaba.

Mi padre se vació dentro de mi culo llenándomelo de leche. Mi madre orgasmeaba sin parar. En un momento paró a los tres machos se tiró al suelo y metiéndose ella misma el puño en su coño se corría mientras los tres tíos le bañaban la cara y las tetas de semen.

Mi hermana fue corriendo a limpiarle todo con la lengua.

Yo recapacité, parece que la muy puta me estaba transmitiendo el virus del emputecimiento. Y en un momento de razón cogí a mi padre y salimos corriendo los dos de aquella casa. Lo último que vi fue como los tres tíos y mi propia madre se meaban los tres a la vez por todo el cuerpo de mi golfa hermana, la cual tragaba todo lo que podía.

Sandra: anda vámonos papá que la puta de tu mujer nos emputece a todos.

Mi padre contestó: si hija, pero verás cómo tarde o temprano esa bruja te folla a ti también. Es una ninfómana que no parará hasta corrompernos a todos, pero está buenísima para resistirse.

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