La Amante de mi Esposa

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Llevaba tiempo en mi mente de hacer una reforma en una habitación de nuestra casa que la teníamos desocupada. Quería convertir esa habitación en algo sugerente y morboso que diera lugar a la pasión y al erotismo, en definitiva la forma de vida que Ramón y yo habíamos elegido.

 Al  comentárselo a Ramón  y como siempre hace me animó  para que la hiciera, siempre he contado con su total apoyo incondicional.

Empecé por la pintura dándole a cada pared una tonalidad distinta, la frontal la pinté en negro con un cabecero rojo enguatado, la de los lados con un tono morado que daba mucha calidez y la de la puerta en rosa como símbolo de nuestra bisexualidad. No quise poner lámparas en el techo, coloqué unos apliques que daban una luz tenue, y espejos para percibir los cuerpos en cada posición. Unas estanterías con velas de colores y otras que servían como ambientadores y cómo no? una cama de más de dos metros vestida de sabanas de seda blanca con dos almohadas,

Por último unos cuadros eróticos, entre ellos el perfil de media cintura de nosotros abrazados, donde yo lucía mi trasero respingón y enseñando  mis bonitos muslos y Ramón totalmente rasurado, sin barriga y su pene medio erecto desvirgado.

Pero quería buscar unos cuadros eróticos de coloridos que no lo encontré por ningún sitio y ahí es donde apareció Irina para ayudarme.

Entré en aquella tienda de cuadros porque vi algo en el escaparate que me entusiasmó.  Me atendió  una chica joven morena, con un color de piel caribeña sin llegar a serlo, sonriente, pero con ojos de golfa, sus labios bien perfilados, y un cuerpo delgadito pero con caderas anchas, mostrando con unos pantalones blancos anchos un culito bien hecho.

Sus pechos no pasaban desapercibidos y mira que los míos llaman la atención, pero el de esta chica no eran grandes, pero si muy prominentes hacia arriba, marcando un poquito los pezones detrás de la blusa blanca que llevaba puesta.

Que desea señora!!! Le describí lo que iba buscando, solamente tenemos este cuadro de los dos labios de chica pintados, yo creo que en el almacén puede haber algo, pero tendré que ir a buscarlo y ahora mismo me es imposible.

Nos dimos los números de teléfonos y al día siguiente me llamó Irina que así es como se llamaba la chica. He encontrado algo en el almacén de lo que usted quiere, por favor bonita no me llame de usted soy todavía muy joven, escuché las risas detrás del auricular del teléfono, perdona es que es mi forma de hablar con los clientes, gracias por darme confianza me contestó ella.

Me dirigí de nuevo a la tienda, y me vestí algo provocativa, me puse una faldita corta gris de rayas con una raja atrás que tanto le gustaba a Ramón, me puse unas medias de liga de rejilla y unos tacones, la parte de arriba la combiné con una blusita rosa con escote, quería al mismo tiempo de ver esos cuadros como me recibía Irina, que me había encantado.

Al llegar a la tienda había un señor que lo estaba atendiendo, al verme ella puso una cara de asombro, un momento Conchi ahora estoy contigo, al irse el señor de la tienda, Irina me sonrió y me dijo vienes muy guapa me encanta esa falda, yo le di  mucha importancia a esa expresión y me invitó a sentarme que ahora iba a por los cuadros para enseñármelos.

Me senté en un pequeño sofá    y crucé las piernas, al regresar con los cuadros su mirada se clavó en mis piernas y en las medias viéndose mis ligueros y algo de mis muslos desnudos, eres muy sexi Conchi ahora entiendo lo de tus gustos por estos cuadros, perdona si te he molestado, para nada Irina me encanta que me hagas esa observación.

Me levanté para ver los cuadros  y me encantaron, me lleve el de los dos labios rojos de chica, y los dos que me enseñó que eran copias de unos dibujos de carboncillos con torsos de chicas desnudas.

Estuvimos las dos largo tiempo hablando en la tienda de cosas más triviales, y al despedirnos Irina me dijo que le gustaría ver mi habitación, yo le dije que cuando quisiera que teníamos nuestros teléfonos y una vez colocados los tres cuadros la llamaría.

Transcurrió una semana y la llamé, te acuerdas de mí?, le dije, por supuesto, me contestó pues tengo la habitación preparada y los cuadros que me vendiste colocados, cuando quieras te puedes llegar. Al día siguiente después de cerrar la tienda se presentó en mi casa, aprovechando que Ramón estaba trabajando y hasta la tarde no vendría, me puse muy cachonda al ver entrar a Irina en mi casa, eso sí me pilló poco arreglada.

No te esperaba, con su vocabulario descarado ya que la iba conociendo, me contestó con su sonrisa peculiar, para que no te dé tiempo de maquillarte y ver tus arrugas jajajajaja, daba confianza y yo lo acepté de buen agrado, porque mi pretensión era otra además de que viera mi habitación y le permití ese descaro.

Ella venía muy mona con un vestidito cortito estampado y mostrando su figura. Al entrar en la habitación con todas las luces encendidas y las velas, con un olor embriagador.

Sin pedir permiso Irina se sentó en un pequeño diván que también coloqué en la habitación, con una postura descuidada su vestido corto se le subió hasta la terminación de sus piernas que las tenía entreabiertas enseñándome sus braguitas de color rosa, me excitó bastante creo que empecé a mojarme a partir de ese instante.

Empezó a mirar cada detalle de mi habitación, no dijo palabras, al rato me miró, sonrió y me dijo, es genial!!!! Sois vosotros? señalando el cuadro de mi marido y mío. Si!!!! le contesté. Enseguida me hizo la pregunta que esperaba. Sois un matrimonio liberal? Se nota, verdad? le contesté.

Te espera alguien Irina esta mediodía?, ella me contestó que no, por qué? me preguntó, te quieres quedar a comer conmigo?, mi marido no llega hasta las seis de la tarde, estupendo, me contestó.

Picoteamos algo y empezamos hablar más en profundidad ella tenía 27 años y también le gustaba el golfeo sexual, tenía una relación abierta con un chico desde hacía unos meses, pero también se tiraba a un amigo suyo bastante mayor que ella, y lo fundamental para mí me lo hizo saber, también había tenido relaciones con una chica. Evidentemente esas explicaciones tan sinceras por parte de Irina vienen porque yo le conté antes nuestra vida sexual sin muchos detalles, pero se la conté, me sinceré con ella por qué había hecho esta habitación.

Se nos pasó el tiempo muy deprisa y a las 6 tenía que abrir la tienda  nuevamente, ya eran las 5, me pidió de ir al cuarto de baño a retocarse, yo la acompañé y antes de entrar le toque su trasero, se dio la vuelta y me abrazó, fundiéndonos nuestras lenguas que estaban deseando también de conocerse, un beso largo y cálido que nos hizo empaparnos a las dos.

La llevé a la habitación  erótica cogida de la mano, me desabroche la bata y me tumbé, ella apreció que estaba desnuda y se echó en lo alto para besarnos nuevamente, enseguida su lengua fue recorriendo todo mi cuerpo de una manera suave y dandome un placer increíble, hasta llegar a mi coño, me espatarré bien con mis piernas flexionadas y le agarré la cabeza mientras Irina me comía el clítoris que me hizo correr enseguida.

Tienes un cuerpazo para tu edad Conchi, tengo tan solo 37 años, le contesté, llevo prisa, espera un momento más, tendí a Irina en la cama le subí el vestido, le quité sus braguitas y la puse de culito, hermoso culazo tienes Irina.

Le empecé a lamer el culo y el coño, perforándole con mi dedo las dos aberturas, se retorcía de placer. Su trasero era perfecto, le daba cachecitas en sus glúteos que me obligaba a dárselos más fuerte, le ponía que le azotara con mis manos.

Saque del armario un consolador anal y se lo fui penetrando despacito, le encantaba mientras movía su culo con gracia y jadeaba fuertemente pidiéndome más. Me acordé de mi marido como gozaría con esta chica y ella con él, me entró un deseo enorme de penetrarla y follarla como hacía un hombre.

Entre jadeos y susurros me dijo que mirase la hora, le dije que todavía teníamos tiempo para algo más, le di la vuelta le puse mi coño en su boca y le abrí las piernas para comerme el suyo, lo tenía sin depilar y un clítoris pronunciado con unos labios grandes que le encantaba que se los comiera, hasta que me echó todos sus fluidos, mientras ella gritaba que me corro.

Ella seguía manejando su lengua en mi coño depilado y yo me movía para correrme otra vez, hasta que lo consiguió echándole también mis fluidos en su boca.

Nos levantamos las dos y nos abrazamos, Irina con su voz entre cortada me dijo eres maravillosa, hacía tiempo que no estaba con una chica y me ha encantado estar contigo Conchi, te voy hacer más visitas, me dijo con una carcajada.

Tenemos que contentar también a mi marido, te gustaría, lo pensaré me dijo con gesto de duda, yo también tengo amigos que le gutaría estar con nosotras, yo le contesté por nosotros no hay problema refiriéndose a mi marido y a mí. De todas formas mi casa está abierta para ti, gracias Conchi me beso y me abrazó.

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