Puterias de Mamy

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Mi madre, tendría 20 años, 4 de casada, yo como de unos 3 años. Ya tenían unos 4 meses de tener encuentros con amigos en la casa.

Es de suponer con seguridad, que los ayudantes de mi papá, se daban cuenta de algunas cosas, a veces mi mamá le decía mi papá que invitara a los muchachos, ya tenían tiempo que trabajaban con él. Como 7.

Ah, por cierto, no les he comentado que mi papá es 5 años mayor que mi mamá. De los 15 años ya tenía experiencia como mecánico y puso su negocio como a los 20. Unos 3 años antes de que conociera a mi mamá, así que ya tenía clientela de diferentes edades y sobre todo, muchos que lo conocían y recomendaban.

Así que, cuando se casó con mamá, unos 6 meses después de conocerla, ya tenía su casa, en la que crecí y tuve también muchas experiencias, que sí, ya les contaré.

Por lo que ellos ya trabajaban con él y con la confianza les platicaba de mi mamá, no todo, claro, sólo lo que se hacia en una relación normal. Pero con el tiempo, se dieron cuenta que algo pasaba, y más cuando llegaba una visita.

No le quedó más a mi papá que, platicar con ellos. Pero como, la imaginación de mi papá, ya estaba desarrollando una serie de planes, para llevarlos con los amigos de mamá, que en ese entonces eran como unos 9, que la visitaban en ciertos días, y que sabían de sus gustos, pero también había encuentros casuales, pues al igual que a mí, y a muchas mujeres, la emoción de lo incidental, excita mucho. Por eso, ¿quién no ha visto en películas de acción, que el protagonista tiene sexo con la pareja de escena?

A ver Ale, le dijo mi papá a mi mamá, cuando terminaron de comer. Ponte la falda roja, y bajas, quiero que pases cerca donde están ellos, Pedro, tendría unos 27 años, y Lucas, de unos 22.

Así lo hizo, ya mi mamá sentía lo que estaba planeando mi papá. Eso le causó un poco de emoción, que se fue convirtiendo en deseo y excitación, pues, aunque ustedes no lo crean, me platicó mamá que nunca tuvo sexo con algún trabajador de mi papá, y claro, se prestó pues ella tenía sus citas, fuera de casa.

Falda roja, le llegaba más arriba de la mitad, entre la rodilla y su entrepierna, con una pequeña abertura que mostraba más mi pierna. No era la primera vez que me la ponía, eran muchas veces. Una blusa rosa, con botones peros in abotonar los dos de arriba.

Pasé entre ellos saludándolos, lógico, ellos me veían y podía imaginar que platicaban entre ellos o que estarían sintiendo. También me puse a pensar que sería en el futuro, con los muchachos en casa, podría ser más fácil satisfacerme.

Me acerqué a mi esposo, él revisaba el motor, así que no me vio llegar, pero cuando me vio de reojo, sin levantar la vista, me dijo, voy a ir al mueble de herramientas, cuando me veas que doy la espalda, te agachas un poco más para que se te suba la falda, ellos estarán viéndote. Trata de moverte o hacer que más se te vean las piernas.

Así pasó, lo que no me esperaba, fue, que de repente, sentí unas manos en mis pantorrillas, una voz que me dijo, espera no te muevas, estás súper buenísima, déjame aprovechar el momento, fue tanto tiempo que te deseaba. Yo no dije nada, me imaginé quien era, pero no sabía que pasaba, eso, me hizo excitarme más, pero aún faltaba. Sentía unas manos en mis piernas, una en cada una, que subían despacio, al llegar más arriba de la rodilla, sentí unos labios que suavemente me besaban, ahí estaba yo, respirando con dificultad, cuando siento a alguien que me abraza, y pone sus manos en mis pechos, no traía bracier, así que pudo ir metiendo sus dedos entre los botones, y sentí su respiración entrecortada en mi cuello.

Sabía que eran los muchachos, pero no, quien estaba arriba y quien abajo, yo me apoyaba en el cofre, ya me había acomodado un poco más recta, pues no era necesario seguir con la indicación de mi marido me dio.

Fui sintiendo como esos labios subían por mi pierna, mientras sus manos llegaron a mi entrepierna, frotaban sobre mi pantaleta, empezó a mordisquear mis nalgas y decía, que rica puta, de veras Alex, no sabes cuantas veces me masturbé pensando en ti, y escuché al otro decir; igual yo, mamita, que rica te siento.

El de arriba, me frotaba los pechos y besaba mi cuello, mi respiración ya no era suave, ya era difícil de aguantar el no gemir, y así lo hice. Empecé a disfrutar eso en todo. Gemía, aaaaaaaah, mmmm, que rico siento muchachos, así denme como quieran, háganme lo que quieran.

Lógicamente, antes de bajar, me bañé bien, y también pude lavar mis partes muy bien. Y el que estaba abajo lo notó, pues me dijo, que rica huele tus nalgas, y separa la tela de mi pantaleta y sentí su respiración, su nariz en mis nalgas y entre ellas, que tanto unos segundos sentí como colocó una mano en cada una y su lengua empezó a pasarla por mi rayita, hasta llegar a mi culito, y empecé a sentir como su lengua hurgaba como tratando de meterse, ya no aguanté, me di la vuelta, le agarré la cabeza al de arriba, y lo bese con muchas ganas, yo gemía, mi marido decía que nunca me había escuchado gemir y hacer ruidos como ese día.

–          Haaaaayyy, que rico siento, anda dame duuuuuroooo.

Quité la boca y lo alejé un poco, vi que era Lucas, Y al igual que él, empecé a besarlo por toda la cara, su cuello, y él en lo que yo podía dejarlo, también hizo lo mismo. Y Pedro, besándome las piernas, ya que, al girarme, dejó de chuparme mi culo, lo agarré y le dije, anda, comete mi panocha, es tuyaaaaaa

Mi mano ya buscaba el cierre de Lucas, lo bajé y saqué su verga que empecé a juguetear con ella. Estaba bien mojada, de inmediato dije, ya no aguanto muchachos, y me empiné para mamársela, Pedro me sujetó de la cadera levantando un poco, yo estiré las piernas y las separé, me temblaban por tanta emoción, y así, le alcance a decir, anda métemela duro, por favor, anda, cógeme, no aguanto.

Así lo hizo, sentí como abrió mis nalgas colocó la punta de su verga, la dejó unos segundos, frotó por mi vagina y me agarró fuerte de la cadera y me la empujó, sentí que me saldría por la garganta, la tenía bien dura, gruesa y grande, yo lancé un gemido, más bien grito… HHHHHAYYYYY,,,, mmmm sssssiiiii, aaaaaaaah, métela toda, anda cógeme, así, soy tú puta, lléname de tu leche, estábamos tan calientes que yo sentí un orgasmo que duró como muchas horas, bueno, algunos segundos, tal vez fueron varios pero continuos, y en eso, también Lucas se vino en mi boca, traté de tragarme toda su leche, pues, como es joven, y tal vez no tenía sexo seguido, estaba su verga muy llena de semen.

Pedro, por su parte, todo ese gemido y gritos y placer, lo sentí como también tenía su orgasmo, su verga temblaba entre mis piernas, mi vagina dentro, pues como les digo, la tenía muy gruesa y así, llenaba mi panocha de su semen, y que sus primeros chorros que le salieron los sentí calientes dentro de mí.

Nos quedamos un ratito así, yo chupándole la verga y lamiéndola, y Pedro, aún moviendo ligeramente su verga dentro de mí. Yo no sabía que decir, un poco más tranquila, me enderecé y los abracé, les pregunté

¿Les gustó muchachos?

¿Que si me gustó? Me fascinó, jamás había sentido esto con nadie, me dijo Pedro.

Y Lucas. Eres la primera mujer que me cojo, era virgen.

Más me emocionó. Pero porqué le dije, es que soy muy tímido. No sé cómo hablarles a las mujeres.

Me sonreí y lo abracé, ¡ah!, no les dije. Lucas medía como 1.70 y Pedro como 1.80. ¿Se imaginan amigas?

Te voy a enseñar de como hablarles, me encargo de eso, le dije a Lucas. Pedro es casado.

Cuando recordé a mi marido, lo busqué, no fue muy difícil encontrarlo. Estaba sentado en una silla puesta en la caja de una pick up, no dijo nada, se bajó, se acercó a mí, me tomó en sus brazos y delante de los muchachos me empezó a manosear, yo me prendí de inmediato, pero él estaba muy caliente.

Me tomo de la cintura, me sentó en el cofre de otro carro me abrió las piernas y me la metió, así en pocos minutos se estaba viniendo en mí. Los muchachos estaban viendo con mucha atención, terminó. Me besó, me abrazó me dijo, toda una puta bien rica, caray, que mujer tengo, me cargó en sus brazos, pensé que me llevaría a la casa, pero no, Nunca me imaginé lo que haría.

Dijo. Ven Pedro, él se acercó, y de sus brazos me pasó a los de él, pude sentir su mano en mi nalga, y aprovechó para meterme el dedo en mi culo, así metido su dedo en mi ano, se hizo para atrás, en lo que dijo mi marido, anden, se las presto otro rato, disfrútenla, pero hay que trabajar, he?.

Así en sus brazos, Pedro me empezó a besar, mientras sentí las manos de Lucas acariciándome las piernas y mis nalgas, se dio cuenta del dedo de Pedro donde estaba y soltó una carcajada, ya ni la haces, no dejas nada. Entonces lo que hizo Pedro, me pasó con Lucas, él me cargó y trato de hace lo mismo, no le atinó a mí ano, pero si entró en mi vagina, que me lastimó un poco, pero al entrar su dedo, me ocasiono una sensación como si me hubiera metido su verga, yo lo apreté a mí y puse mi boca en su boca, me empezó a besar y yo no quería soltarlo, estab sintiendo rico su dedo en mi panocha y gemí. No sigo pues duró como hora y media, me cogieron de nuevo varias veces. Ya cuando subí, mi marido sentado en el sofá, viendo la tele, se sonrió. Me dijo,

Te gustó mucho verdad pinche prostituta…

Sí, le dije, me acerqué y lo besé, él me tomó de la cintura y me puso en sus piernas. Nos quedamos cayados un rato, viendo la tv.

Después de ese día, vivimos con más placer el sexo, pues fueran los muchachos, que algún conocido, familiar o eventual, durante la semana siempre tenía mis satisfacciones.

¿A veces cuando pasaba por los autos, y claro, lo hacía yo a propósito, ya fuera uno u otro, me agarraban las piernas, las nalgas, o hasta metían la mano entre mi blusa o playera y manoseaban mi cuerpo como ellos deseaban.

¿Yo?   Flojita y cooperando. Muchas veces hasta lo hacían frente a mi marido.

Así terminó ese día en la vida de mi mamá. En los siguientes relatos, trataré de ir incluyendo uno que otro, pues imagínense a mi mamá, con el permiso de mi papá, ¿qué tantas experiencias no tendrían?

Y a continuación, mi nueva etapa.

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