LO que pasó en el restaurante

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No siempre lo contrario de ascenso debe de ser descenso. Tal axioma acabaría siendo sinónimo de obsesión y paranoia al referirnos a las relaciones de D/s. Que nadie crea que con éste comentario me abandono en brazos de la rutina. Hubo un tiempo, largo e intenso en los primeros muchos meses que sí se cumplió la espiral en cuanto al que y como de mi nueva sexualidad emocional y física. Algunas vivencias ya las he publicado. Otras esperan no ya a ser digeridas pero si a ser externalizadas. Se ha cumplido sobradamente aquello de que “la realidad supera la ficción”. He aprendido que toda relación entre personas es lícita sin perjuicio de los estándares sociales y siempre evitando todo riesgo sobre la salud y con ello he ampliado el concepto de seducción. Estos últimos días he estado muy ocupada tanto en lo profesional como en relación a mis compromisos con las entidades. Ésta circunstancia ha ayudado a poder organizar también mis espacios personales y fue el pasado lunes día 9 que pude atender la petición de mi Amo y cenar con el. Salí de la sede central de la entidad en Barcelona y fue perfectamente justificable que hubiese avisado que llegaría muy entrada la noche, así que si bien iba guapa entré en un hotel y ocupando uno de los servicios me terminé de arreglar cambiándome y saliendo ahora ya sí femenina y deseable como gusto a mi Amo. Del vestíbulo bajé a la zona de estacionamientos ya que allí me esperaba mi Amo en su coche. Siempre estaciona en hoteles porque está asociado a la red WSP. Fui a la zona reservada para esta red y allí estaba el coche, solo, entre todas las plazas reservadas. Abrió la puerta y acercándome me introdujo hasta dos dedos en mi sexo mientras a la vez que me besaba con pasión dejaba la bolsa con mis pertenencias dentro del coche. Allí estaba yo, de pié, besandome con pasión y mis piernas separadas ofreciendo mi sexo a los manoseos más que caricias de mi Amo. Con la puerta del conductor abierta medio protegiéndonos me agachó y golosa empecé a sorber y chupar su miembro que se mantuvo erguido como un hierro pero del que fui apartada evitando correrse. Saliendo ya del estacionamiento en el primer semáforo en el que tuvo que parar me enseñó un huevo vibrador que se esmeró en introducirme sin hacerle caso a la señal cuando se encendió el verde. Comprobando que la vibración funcionaba siguió la marcha. Llegamos al restaurant, conocido y bastante mediático. Luego supe que  no era habitual pero paramos el coche justo en la puerta y un chico tomó el volante no sin antes fijarse en mis piernas que cogiéndome sorprendida todavía mostraban mucho más de lo presumible. La propietaria, más simpática que guapa.-tiene aquel nosequé -, se besó con mi Amo, con un beso entre ordenado y complice y luego me saludó a mí, cogiéndome la barbilla con los dedos y sonriendome con un “mai deixarà de sorprendre’m”  En lunes y siendo el miércoles fiesta el establecimiento estaba en mínimos, aún así fuimos conducidos a uno de los privados. Me sorprendió la distribución y el tipo de mobiliario que no voy a detallar para no perjudicar la imagen del restaurant y mucho menos la de su propietaria. Ya ubicados entró el maître para ofrecernos la carta de vinos y no tardó en acompañarle una camarera ofreciéndonos la carta mientras el Amo sentado conversaba con la propietaria de varias cosas y yo me mantenía de pie. Estando así su mano empezó a ascender por mi muslo hasta llegar a mi sexo y lo hizo como si yo no existiese ni ello entorpeciese la conversación que mantenían y así fue que volvió a entrar la camarera dejando una primera degustación de capricho en la mesa. “Ai que us distrec” dijo la propietaria y sonriendo nos dejó y respondiendo a la mirada de mi Amo me senté y empezamos a degustar el capricho. Su conversación fue una prolongación de lo que hablaba con la propietaria y que encajaba con lo que me había tenido ocupada en la asociación y en esto estábamos cuando volvió la propietaria con una caja plana haciendo de bandeja en la que nos ofrecia otro capricho. En esta ocasión, después de presentarnos el bocadito se quedó allí en pie mientras le haciamos los honores y después de un sorbo de vino mi Amo me dirigió con la mirada a la caja bandeja. La abrí y en ella aparecieron una muñequeras de cuero con cierre de velcro y un gato. La propietaria se dirigió a mi silla y cogiéndola por el respaldo sin decir nada me sentí invitada a levantarme. Ella misma me ató bajo la atenta mirada de mi Amo que seguia sentado y con los brazos en alto me denudo los pechos que empezó a besar y a morder no pudiendo evitar algunos gemidos más altos de lo previsible lo que me costó un par de bofetones. “Serà un sopar per a sibarites” y dejó que las lenguas del gato acariciaran mis pechos. Inicio de un continuo de azotes que coloreanos mi piel para regalarme luego la caricia de su lengua recorriendo las rosadas marcas en mis pechos. Desatada pero no vestida del todo, tapó mis pechos dejando sin embargo un escote de generosa vista, abrió la puerta y dió entrada al servicio que nos presentó el primer plato.  Mi Amo sin inmutarse cogió el mando del huevo vibrador que seguía dentro de mí y le dijo a la camarera que acompañaba al maître. Le puedes dar esto a la señora…. No tardé en notar como el huevo vibraba y dejaba de vibrar dentro de mí. A la excitación de las pupilas gustativas por las delicias del plato se sumaron la excitación de las pupilas vaginales siendo deseadas por aquel instrumento. La cena fue transcurriendo entre degustaciones y conversaciones de temas que nos son comúnes hasta que la vi aprecer de nuevo, entro detrás del servicio que nos ofreció una fusión y en el plato habia una insinuación de wasabi. Retirado el servicio la propietaria manteniendo las formas nos comento las excelencias del plato y la importancia del wasabi para resaltar los sabores y justo aqui se acercó a mi plato i con cuidado impregnó la yema de su dedo con un poco de wasabi. Mi Amo puso su mano a caballo de las dos piernas y comprendí que debía de recostarme un poco sobre mi silla y serpararlas.  Ofrecida, la propietaria deslizó su dedo por mi clítoris bajandolo e introduciendolo un poco entre mis labios. El infierno se apodero de mi sexo, el escozor se mezclaba con una sensaciones indescriptibles de excitación que me hacian imposible no solamente guardar la compostura sino también ahogar los gritos. Mi reacción les encabritó y los dos, uno a cada lado buscaron como introducir sus dedos dentro de mi sexo. Como si mil diablos hubiesen activado aquel resorte mi Amo se levantó, la levantó y apoyandola sobre la mesa le subió la falda y la folló desde atrás. Fue más una marca que una follada, ya que mi Amo se abandonó al placer del orgasmo sin dar tiempo a nada y se recompuso tal como ella se recompuso.  Ella me besó en la lengua y al separse me mordió el labio diciendo “m’ha tractat com una puta davant teu, m’ho pagaràs”, y con una seria sonrisa se marchó. Siguiendo con la degustación y conversando me enteré que la propietaria era una mujer casada, preferentemente fiel, pero con una inteligencia que le pedia liberar esporádicamente sus perversiones más sibaritas y supe que había soportado castigos de notable dolor y experiencias sexuales muy activas, pero todo ello muy distanciado en el tiempo. También supe que en ambientes como aquel no era de extrañar situaciones com la que había vivido yo en la que las manos del acompañante manosean más que acarician a la pareja sin disimulo delante del servicio y así estaba sucediendo sin que la imagen de la propietaria fuese cuestionada ya que de ella nada veían. Sin ser norma escrita, en aquellos pequeños comedores reservados la presencia del servicio estaba milimetrada y la nuestra especialmente reservada ya que ella informó al servicio que era un cliente que solía sorprender y que por tanto algunos de los servicios los realzaría ella para no incomodarlos. La cena llegaba a su fin y supe cuando fui al servicio, más elegante que vestida, que ya solamente quedaba una mesa por poco rato y nosotros y fue al volver que mi Amo pidió una botella de cava que rubricaria el café y sirvió para que el servicio fuese retirandose quedando solamente los que tenia sus menesteres más cercanos a cocinas que al propio reservado. Estaba claro, Ella entraría y saldría pero allí, nadie nos molestaria. Me ayudó a tumbarme en la mesa y ella se sentó al lado de mi Amo y empezó a acariciarme de una forma tántrica. Sus manos y su lengua parecian levitar alrededor de mi piel. MI excitación iba creciendo y oí como el decia, disfruta del ángel que no tardará en aparecer el demonio. Con estas caricias que no sobrepasaron la cintura llegué al orgasmo que me fue concedido porque mi Amo me conoce bien y sabe que de aquel brotaran otros tanto o más intensos y fue aqui que ella sustituyó aquella sesión tántrica para aviso alguno abrió la boca sobre mi sexo y mordió tanto como abarcó. Mordió, mordia aprentando y yo a la vez me mordia la mano para contener el gritar. Dos dedos de ella me buscaron analmente y fueron dos no uno y otro, entraron y me forzaron el esfínter y a la vez el se levanto y la sodomizó a ella. Ella se recompuso y respiró dejando que el me ofreciese su miembro salido de ella y se lo chupase con deleite y recompuesta o almenos aparante salió para al rato volver a entrar. La noche fue transcurriendo con ciertas experiencias de este tipo, remarcando una en la que ella se ciñó un arnés de doble pene y se autofolló mientras me follaba. En esta pose mientras nos follábamos y besábamos con frenético deseo el enloqueció magreandonos los pechos que lucian unos pezones erguidos y duros y que sus lamidas, pelllizcos y mordiscos nos hacian perder el norte del placer. La vuelta fue como otras que he contado, aprovechando que el pasa por mi ciudad me acompañó y esta vez noche fria y con momentos de lluvia me hizo recorrer un tramo de calle completamente desnuda a pocas esquinas de mi casa.  No voy a justificarme de lo que vivo y siento, pero digo con sinceridad que me alegra haber conocido a este señor 

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