Despedida de Soltero Gay

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Mi cuñado, tiene 28 años, desde hace diez que está con mi hermana. Yo tenia solo ocho años, cuando entró en mi vida. Desde el primer día, hubo mucho feeling entre nosotros. Mi padre murio cuando yo era un bebé, por lo que ví en Carlos una figura paterna.

Muchas noches, se quedaba a dormir en mi casa, pero mi madre no les dejaba dormir juntos, así que mi cuñado se acostaba en mi habitación.

Carlos dormía desnudo, me dijo que así lo hacían los adultos, yo para hacerme el valiente, le dije que yo tambíen dormía en bolas.

Las primeras noches, simplemente me giraba de espaldas para no verle, pero conforme fuí cogiendo confianza, me fué picando la curiosidad y ya intentaba verle desnudo.

La verdad, no me resultó dificil. Carlos era muy deshinibido y conforme entrabamos en la habitación, se desnudaba, aunque no fueramos a dormir todavía.

Nuestra confianza fué aumentando con los años, así como mi interes por el sexo.

Siendo ya un adolescente, aprovechaba las noches que Carlos se quedaba a dormir, para interrogarle sobre todo tipo de cuestiones sexuales. Fue el quien me enseñó a morrear, quien me enseñó a hacerme una paja, quien me decía como tenía que hacer cuando estuviera con una chica y muchas mas cosas, todo ello, sin nunca tocarme ni un pelo.

Podreis entender, que ya con 18 años, yo no era un niño y verlo desnudo paseando por mi habitación, me volvia loco.

Llegó su despedida de soltero, sus amigos y yo, llevabamos dos meses preparando la fiesta. Nos ibamos un fin de semana a Madrid, a quemar la capi.

A mi hermana no le hacía mucha gracia, así que insistió en que Carlos y yo compartieramos habitación, de esa manera, pensaba que no podría llevarse a ninguna al hotel. Así lo hicimos.

Eramos diez chicos, sus 8 mejores amigos, carlos y yo. No conocía todos los detalles de la fiesta, pero me aseguraron que sería bestial y me hicieron prometer que nada de lo que pasara saldría de allí.

Llegamos al hotel a las 9 de la tarde, tras registrarnos subimos a las habitaciones. Nada mas entrar, Carlos se desnudó ante mí para meterse en la ducha.

Me quedé embobado mirando su cuerpo, y como no, atento a su polla. Tenía un miembro generoso, flacido como estaba, mediría al menos 13 cms, de piel morena, marcando siempre una vena, sin apenas vello y coronando unos enormes testiculos. Le veía desnudo siempre que se quedaba a dormir, incluso algunas veces nos habiamos masturbado juntos, viendo porno, pero no podía evitar admirar su cuerpo.

– A ver si esta noche esta se estrena.- Dijo Carlos agarrandome el paquete y moviendo su mano con energia.

Siguiendo la broma, le agarré su miembro desnudo diciendo:

– Esta es la que tiene que follar, y yo quiero verlo.

Con el brazo libre, nos abrazamos riendo. Su mano se mantuvo agarrandome el paquete y por supuesto la mía sobaba su miembro con deseo, apretandolo levemente y aflojando la presión. Era la primera vez que nos tocabamos intimamente y no sería porque yo no lo deseara. Era tanto mi deseo, que de inmediato mi pene empezó a cobrar vida, abultando claramente mi paquete sujeto por su mano.

-¿Sabes que te quiero, verdad Dani?-Me preguntó Carlos manteniendo nuestro abrazo, sin soltarme el bulto ya evidentemente erecto.

-Claro que lo se cuñado. Mi hermana tiene mucha suerte contigo, espero que esté a la altura-le contesté.

Carlos apretó su abrazo, besandome el cuello. Al apretar su abrazo, noté que tambien apretaba mi bulto, con la diferencia que ahora agarraba abiertamente mi polla erecta. Para mi sorpresa, sentí que su miembro desnudo, tambien crecia. Tanto que pude rodearlo con mi mano y apretarlo iniciando un movimiento masturbatorio. En ese momento, Carlos separó su cuerpo, manteniendo su cara frente a la mia y sin soltar mi polla ni hacer nada para que yo dejara la suya, me plantó un beso en los labios de apenas un segundo y me dijo:

– Siempre serás mi hermano querido.

Tras sus palabras, se dio media vuelta y fue hacia el baño, la ducha le esperaba, pero antes de desaparecer, se giró hacía mí y apoyandose en el marco de la puerta, se agarro su enorme pene erecto y me dijo:

– Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.

Y guiñandome un ojo, entro al baño.

Aquello me dejo totalmente descolocado, a la vez que sumamente caliente. Obviamente, me agarro el paquete, cosa que jamás había hecho y no solo eso, cuando se me empalmó, me sujetaba la polla. Mientras a el se le ponía dura, tanto que empecé a pajearlo y el no me detuvo. Por si no fuera poco, me plantó un beso en los morros y me provocó con aquella frase de Las Vegas.

¿Estaría insinuando mi cuñado, que en ese viaje ibamos a follar?

-¿Vas a ducharte Dani? Yo ya he terminado.-grito Carlos desde el baño, sacandome de mis pensamientos.

-Si ahora voy-Le contesté

Me desnude en la habitación, esperando que mi cuñado saliera del baño para entrar yo, pero no salía, así que tuve que entrar:

-¿Se puede pasar?-Pregunté llamado a la puerta entreabierta.

-Claro que se puede. Antes tenias que haber entrado.-contesto Carlos.

Al abrir la puerta, le ví apoyado en la pared, mirandome con lujuría, desnudo y empalmado como nunca antes lo habia visto.

-¿A que esperas?-me preguntó-Haz lo que deseas desde hace años. Chupamela.

No sabía que decir, así que opté por no decir nada, me acerqué a mi cuñado, me arrodillé ante el y cogiendole la polla, me la metí en la boca.

Al sentir mis labios, Carlos gimió y al mismo tiempo, unos golpes en la puerta, interrumpieron mi mas deseado momento.

-Abrid, que empieza la fiesta.

Eran las voces de sus amigos, reclamando paso. Mi cuñado me apartó de su polla, se cubrió con el albornoz y salió del baño.

-Eh,,,¿Que pasa? abrid.

Carlos esperó unos segundos, imagino que para que se le bajara la erección, y abrió la puerta.

Sus amigos entraron en manada. Al no verme, preguntaron por mí, a lo que yo salí del baño con el otro albornoz.

-¿Que os estavais duchando juntos?-Preguntó Cesar.-No pasa nada, lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.

Cesar era su mejor amigo. 26 años, 1,85 mts, unos 75 kgs, moreno de ojos verdes, bronceado, de sonrisa picarona y por lo que Carlos me había contado, soltero empedernido pero con gran exito entre las mujeres. Se artaba de follar con todas y además las hacía disfrutar como locas.

-Ven aquí Dani-Me llamó Cesar.-Tú vas a ser el juez de esta prueba, si no la cumple, se acabará la noche.

-No seais cabrones.-Dijo mi cuñado-La noche no se puede acabar.Haré lo que me digais-prosiguio Carlos.

Cesar le quitó el albornoz al novio y dejó caer sobre la cama un suspensorio y unas bolas chinas. El resto de amigos, sujetaron a Carlos, que tampoco se resistió, le quitaron el albornoz, tirandolo lejos y dejando a mi cuñado desnudo.

-Tendrás que ir toda la noche, con estas bolas metidas en el culo y además llevaras este suspensorio como única ropa interior, con el culo al aire, para que no se te puedan sujetar con los slips.

Las palabras de Cesar fueron seguidas por fuertes carcajadas del resto y por la mirada indefensa de mi cuñado.

-Ven Dani-Me llamo Cesar, dandome las bolas-Meteselas tú.-ordenó.

Algunos amigos preparaban sus moviles para grabar la escena, mientras el resto tumbaban a Carlos en la cama, colocando bajo su cintura varias almohadas, para mantenerle el culo bien levantado.

-Abrá que poner algún lubricante-Les dije yendo al baño a por jabón.

-Mira el niño como piensa-Dijo Cesar-En eso no habiamos caido.

Volví junto a la cama, la escena era bestial. Mi cuñado, acostado boca arriba, con el culo en pompa sobre varias almohadas, con las piernas totalmente abiertas, sujetas por dos de sus amigos y abriendose las nalgas con ambas manos, para mostrarnos su ano bien abierto.

Me coloqué entre sus piernas, y dirigiendo el bote de jabon a su esfinter, lo apreté un poco para que saliera un pequeño chorro hasta el centro de su ano.

Miré como sus amigos disfrutaban la escena y sin pensarlo bien, llevé mi mano hasta su esfimter y recogiendo el jabón con mis dedos, metí uno de ellos levemente por el culo de Carlos.

-Joder con el cuñadito, está en todos los detalles.-Dijo Cesar riendo, pero sin mala intención.

-¿No querreis que le metamos las bolas en seco? Que tiene que aguantar toda la noche-Les grité a los amigos.

-Lo que tú digas Dani-Me contestó Cesar dandome un cachetazo en el culo.

Recuerdo que yo iba todavía con el albornoz y entre la visión de Carlos abierto de piernas ante mi, pensar que le iba a meter las bolas chinas por el culo y el cachetazo de Cesar en mi trasero, iba ya mas caliente que una plancha.

Le metí un dedo por completo a mi cuñado, y despues dos, girandolos dentro de su culo ante las miradas de sus amigos.

Me di cuenta como a uno de sus amigos, Fernando, la situación le calentaba y su polla marcaba enorme bajo sus pantalones. El tambien se dio cuenta de mi mirada a su paquete, soltó la pierna de Carlos, que cogió Cesar y se colocó tras de mí, agarrandome por la cintura, pegando su paquete a mi trasero.

-Vamos Dani, metelé ya las bolas o le meteré yo el rabo, que lo tengo super duro. ¿Lo notas?-Dijo Fernando riendo.

-Claro que lo noto, pero ahora lo notaré mejor-respondí, quitandome el albornoz, quedando completamente desnudo ante ellos.

Mi reacción fue tomada como un reto hacia Fernando, por supuesto en broma, como estabamos todo el tiempo.

-Vamos Dani, al lio-Dijo Cesar refiriendose a las bolas chinas.

Saqué mis dedos del culo de Carlos y untando de jabón las bolas, empece a meterlas por el culo de mi cuñado. Una tras otra, entraban las cinco y tras meter cada una de ellas, le metía mi dedo bien profundo, para que la bola no saliera.

Mi cuñado gemia de placer a cada bola que entraba, y Fernando, siguiendo mi reto, me sujetaba por la cintura, marcandome con su paquete erecto en el centro de mi trasero.

Cuando estuvieron todas dentro, mi cuñado se levantó de la cama, se puso el suspensorio y dijo:

– Yo os prometo que estas bolas estaran dentro de mi culo, hasta que se acabe la noche.

Los amigos aplaudieron a Carlos y satisfechos fueron saliendo de la habitación. Fernando quedo el último, me aparto a un lado llevó mi mano a su aun tieso miembro y me susurro al oido:

-Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas.

Un comentario sobre “Despedida de Soltero Gay

  • el octubre 25, 2019 a las 8:53 am
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    Me encanta el sexo anal todos los hombres deberíamos probarlo, debe de ser divino tener una verga grande y gruesa entrando en el culo de uno

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