Un viaje de Sexo

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Carlos un compañero de piso me había invitado a pasar unos días en su casa, para la fiesta de cumpleaños de su padre. Me volvería a encontrar con mi sueño platónico-sexual que era su madre.

El tren salía a las 2 del medio día, así que antes de subir comimos algo, pues el viaje en tren duraría algo más de 5 horas, después deberíamos coger un autobús que nos llevaría hasta su pueblo, y sería casi una hora más de viaje, por lo que si todo iba bien llegaríamos a nuestro destino sobre las 8 de la noche.

Subimos al tren, colocamos el equipaje y nos acomodamos, en el departamento que nos toco íbamos solos. Unos minutos después, justo a las 2 el tren se puso en marcha. Carlos comenzó a contarme cosas de su pueblo y de su gente, tras media hora de escucharlo me entro morriña.

–          Con el traqueteo y la comida me esta entrando sueño – le dije – creo que daré una cabezada.

–          Pues yo aprovechare para dar una vuelta.

Me apoye en un lateral y cerré los ojos, oí salir a Carlos. Comencé a soñar con su madre. No se el tiempo que dormí; pero no pudo ser mucho. Me desperté al escuchar a Carlos en la puerta estaba hablando con alguien, con un hombre de unos 50 años o tal vez más, pelo canoso y delgado.

–          ¡José Antonio! Este es Paco – dijo Carlos – está dos camarotes más atrás.

–          Encantado de conocerle – dije estrechando su mano.

Entonces apareció en la puerta del departamento una mujer.

–          Ella es su esposa Lilia – dijo Carlos.

Aquella mujer aunque aparentaba poco más de 30 años, debía estar rondando los 40, con muchas curvas de vértigo, con tetas enormes, una hembra despampanante.

–          Casi, es Liliya – dijo Paco.

–          Me puedes llamar Lili.

–          Encantado de conocerle – dije.

Al igual que con su marido Paco, le extendí la mano y se la estreche. Su tacto fue suave y cálido. No se porque pensé que aquella mano debía hacer unas pajas de campeonato.

–          Viven en un pueblo cercano a mío – dijo Carlos.

–          ¡Qué casualidad! – dije.

–          Verdad que si – dijo Carlos.

Como estaban en el pasillo, me levante.

–          No se queden de pie, siéntense – dije.

–          No gracias, tenemos nuestras cosas en el otro departamento – dijo Paco.

Seguimos conversando, conociendo a Carlos me di cuenta que estaba embobado mirando a Lili sobre todo a su gran escote. Era tan descarado que era imposible que tanto Paco como su mujer no se diesen cuenta.

Lili no hablaba mucho, y por su acento estaba claro que no era española.

–          No es española, ¿Verdad? – pregunte.

–          Soy de Kiev… Rusia.

–          Pues habla muy bien el español.

–          Aunque llevo bastantes años aquí, algunas veces me cuesta, sobre todo cuando hablan mucho y rápido.

Me di cuenta de que se refería a Carlos, que acostumbraba a hablar rápido y sobretodo alto. Tras un rato de conversación.

–          Será mejor que nos vayamos a nuestro departamento, nos queda mucho camino, lo mejor será dormir un poco – dijo Lili.

–          Si, claro. Creo que todos deberíamos descansar

El matrimonio se marcho.

–          Has visto lo buena que esta la mujer – dijo Carlos.

–          Si podría ser tu madre.

–          Pero no lo es – dijo Carlos, soltando una risotada.

–          Creo que volveré a mi siesta – dije.

Estaba cogiendo el sueño cuando sentí que algo me rozaba la pierna, por un momento me sobresalte pensando que seria algún animal; pero al mirar vi que era la mano de Lili que me estaba tocando la rodilla. La mire, ella se arrodillo delante mío, se puso el dedo delante de los labios para que guardara silencio, me desbrocho el pantalón, metió su mano bajo el slip y me saco la polla, comenzó a chuparla. A mi lado Carlos dormía,  pensar que en cualquier momento se podían despertar y pillarnos me excitaba mas, a Lili no parecía importarle se metía mi polla en la boca una y otra vez, le cogí de la cabeza, haciendo que las entradas de mi polla fuesen mas profundas, estaba a punto de correrme, miraba a Carlos por si se despertaba; pero el que se despertó fui yo.

A mi lado estaba el revisor pidiendo los billetes, Carlos le enseño el suyo y yo el mío.

–          Me he desvelado, creo que iré a dar una vuelta – le dije a Carlos.

Salí del departamento, pase por el del matrimonio, Paco y Lili, ambos dormían, a Lili se le había subido algo el vestido y enseñaba sus macizos muslos. Durante unos segundos la observe; pero ante la posibilidad que me descubriesen seguí paseando.

Llegue hasta el final, me sorprendió los pocos viajeros que había; pero enseguida comprendí que era jueves, imagine que el fin de semana seria diferente.

Ya de vuelta, un vagón antes de llegar a mi departamento me encontré con Lili.

–          Buenas, no podía dormir – dije.

–          Yo tampoco podía dormir – dijo Lili.

La parte del escote del vestido de Lili, parecía más abierto que antes o eso me parecía a mí. Como había poco espacio Lili estaba muy pegada a mí. Otro viajero llego, intento pasar, lo logro empujando más aun a Lili contra mí, tanto que nuestras bocas quedaron muy juntas, nuestros cuerpos muy unidos.

–          Que aburrido es el viaje en tren – dijo ella.

Pensé nuevamente estoy soñando, si estaba soñando daría lo mismo lo que hiciera o dijera en cualquier momento me despertaría. Así que la cogí por la cintura y la bese, un beso pasional. Ella no hizo nada por separarse.

–          En un tren se pueden hacer muchas cosas divertidas – dije.

Nos volvimos a besar.

–          ¿Qué te parece si buscamos un lugar más… intimo? – dijo Lili.

Como no tenía nada que perder, le seguí el juego, sabía que en cualquier momento me despertaría.

Buscamos un camarote vacio, entramos,  cerramos la puerta y las cortinas.

Lili se desabrocho el vestido dejándolo caer a un lado, quedando solo en ropa interior aquella por la que Carlos babeaba.

–          Desnúdate y divirtámonos – dijo ella.

Lentamente comencé a desnudarme, ella siguió quitándose el sujetador y las bragas para quedar como yo totalmente desnuda, nos fundimos en un abrazo, besándonos, haciendo que nuestros cuerpos se rozasen. Nos sentamos y mientras ella acariciaba mi polla, yo manoseaba sus pechos y bajaba mi mano a su entrepierna, acariciando su clítoris y los labios vaginales, arrancándole gemidos.

Aquel sueño parecía demasiado real, deseaba no despertar como nunca lo hubiera deseado. Lili se dejo caer hacia tras abriéndose de piernas y jadeando.

–          Métemela – dijo ella.

Empecé a sospechar que no era un sueño.

Le metí los dedos índice y anular en la vagina, mientras seguía acariciando su clítoris con el pulgar.

–          Estoy llegando, métemela.

–          No tengo preservativo.

–          Da lo mismo, ahora no pares.

Me situé entre sus piernas y se la metí, cada vez mas profundo hasta meterla entera. Lili comenzó a hablar en ruso de forma entrecortada, para intercalar palabras en castellano como “sigue” “más adentro” etc.

Alcanzo un orgasmo que lo alargo mientras yo seguía empujando, su pierna la puso sobre mi hombro haciendo que la penetración fuera mas profunda. Volvió a pronunciar palabras en ruso.

–          … estas llegando – pregunto jadeando.

–          No, aun no.

–          Deja que me ponga encima.

Me senté, me acaricio la polla, se puso de rodillas sobre el asiento, quedando yo entre sus piernas, agarrándome la polla la situó a la entrada de la vagina, lentamente se dejo caer introduciéndose mi polla en su vagina. Sus tetas quedaban a la altura de mi boca, las agarre con las manos y comencé a chuparle y mordisquearle los pezones. En un alarde gimnástico se dejo caer hacia tras apoyando su manos en el asiento de enfrente.

–          Empuja, estoy a punto de llegar otra…

No termino la frase, su cuerpo comenzó a agitarse, cogí su cintura entre mis manos para que no cayera, seguí empujado, alcanzo un orgasmo largo y muy explosivo.

–          No has llegado – dijo aun jadeando – ha sido genial.

Se movió, y se puso de rodillas delante de mí, me acaricio la polla con la mano, agarrándome los testículos, y se la metió en la boca, sus labios carnosos apretaban mi polla y su lengua jugaba con la cabeza de mi polla.

–          Estoy a punto de correrme…

Saco la polla de la boca.

–          Deja que tu leche inunde mi boca.

Y volvió a meterse mi polla en la boca, unos minutos después me corría, mi leche se quedaba en su boca, chupando todo lo que quedaba en la polla para saborearlo.

–          Está muy bueno – dijo relamiéndose.

–          No es un sueño – dije.

–          No, no ha sido un sueño, y te puedo asegurar, que ha sido un gran polvo, lo que no podía esperar de un “Nene” como tú.

–          Sera mejor que volvamos, que le dirás a tu marido, por la tardanza.

–          Le diré que nos encontramos en el camino y follamos.

–          Queeeeee

–          Es broma, le diré que nos encontramos en el pasillo y hablamos.

Lentamente nos fuimos vistiendo.

–          Espero que no piense…

Ya vestidos, salimos, nos cruzamos con otros viajeros e incluso con el revisor.

–          Te imaginas si nos hubiera pillado el revisor – dije.

–          Habría sido divertido.

Llegamos a su compartimento y no estaba Paco; entonces fuimos al mío, Carlos y Paco hablaban, al llegar nos miraron.

–          He decidido trasladar nuestras cosas a este departamento – dijo Paco – y vosotros.

–          Nos hemos encontrado en el camino – dije intentando justificar el llegar los dos juntos.

–          Os habéis divertido – dijo Paco.

–          Mucho – dijo Lili, casi susurrando.

Por un momento pensé que e iba a decir algo más.

Ya los 4 en el departamento se generalizo la conversación, pasando el tiempo. Ellos debían bajar en la misma estación que nosotros; pero ellos cogían un autobús en dirección contraria a la nuestra. De vez en cuando la mirada de Lili se cruzaba con la mía. Parecía pedirme más.

–          Queda poco para llegar – dijo Paco – algo menos de una hora.

–          Se ha pasado el tiempo muy rápido – dijo Carlos.

–          Creo que iré a dar una vuelta – dijo Lili.

–          Pero no tardes, el tiempo pasa muy rápido.

–          No te preocupes será algo rápido.

Carlos le miro el culo a Lili.

–          Creo que yo también iré a dar una vuelta – dije – anticipándome a Carlos.

Cuando salí al pasillo no vi a Lili, así que fui hacia el vagón siguiente, cuando pase por un departamento me cogieron del brazo y tiraron hacia dentro.

–          Te estaba esperando – era Lili.

–          No tenemos tiempo.

–          Uno rápido.

Se tumbo en el asiento subiéndose el vestido, no tenia las bragas, flexiono las piernas.

–          Ahora te toca a ti.

Me puse entre sus piernas, me saque la polla y se la metí, ella entrecruzo sus piernas en mi espalda. Jadeaba y gemía, me pedí a que no parara, pronto alcanzo un orgasmo, seguí empujando. Me hizo sentarme y cabalgo encima, hasta que me corrí dentro de ella haciendo que coincidiera con su segundo orgasmo, creía que me iba a despertar; pero lo que sucedió es que apareció el revisor.

Contra lo que creía, el revisor se disculpo por habernos interrumpido. Nos vestimos y volvimos al departamento. Paco ya tenía el equipaje preparado y Carlos el suyo; yo en minutos también lo tuve preparado. Al llegar a la estación bajamos. Paco y Lili se despidieron de nosotros.

–          Si algún día pasáis por nuestro pueblo, no dejéis de visitarnos – dijo Paco.

Les vimos alejarse.

–          Seguro que les hago una visita, esa mujer tiene que ser una mujer… solo de pensarlo me corro.

Pensé no lo sabes tu bien. 

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